1 Cor 1 - 1 Cor 2 - 1 Cor 3 - 1 Cor 4 - 1 Cor 5 - 1 Cor 6 - 1 Cor 7 - 1 Cor 8 - 1 Cor 9 - 1 Cor 10 - 1 Cor 11 - 1 Cor 12 - 1 Cor 13 - 1 Cor 14 - 1 Cor 15 - 1 Cor 16 -

 

 

1 Cor. 1, 1 - 31

              [1] De Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios que lo ha llamado,y de Sóstenes nuestro hermano, [2] a la Iglesia de Dios que está en Corinto: a ustedes que Dios santificó en Cristo Jesús. Pues fueron llamados a ser santos con todos aquellos que por todas partes invocan el Nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y de ellos. [3] Reciban bendición y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, el Señor. [4] Doy gracias sin cesar a mi Dios por ustedes y por la gracia de Dios que les ha sido otorgada en Cristo Jesús, [5] pues en él han llegado a ser ricos de mil maneras, recibiendo todos los dones de palabra y de conocimiento [6] a medida que se afianzaba entre ustedes el mensaje de Cristo. [7] No les falta ningún don espiritual y sólo esperan la venida gloriosa de Cristo Jesús, nuestro Señor. [8] El los mantendrá firmes hasta el fin, para que estén sin tacha el día en que venga Cristo Jesús, nuestro Señor. [9] Dios es fiel, el que los ha llamado a esta comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.  DIVISIONES ENTRE LOS CREYENTES   [10] Les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que se pongan todos de acuerdo y terminen con las divisiones; que encuentren un mismo modo de pensar y los mismos criterios. [11] Personas de la casa de Cloe me han hablado de que hay rivalidades entre ustedes. Puedo usar esta palabra, ya que uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: [12] «Yo soy de Apolo», o «Yo soy de Cefas», o «Yo soy de Cristo». [13] ¿Quieren dividir a Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo? [14] Doy gracias a Dios de no haber bautizado a ninguno de ustedes, a excepción de Crispo y Gayo, [15] pues así nadie podrá decir que fue bautizado en mi nombre. [16] Perdón, también bauticé a la familia de Estéfanas. Fuera de éstos no recuerdo haber bautizado a ningún otro.  LA LOCURA DE LA CRUZ   [17] De todas maneras, no me envió Cristo a bautizar, sino a proclamar el Evangelio. ¡Y no con discursos sofisticados! Pues entonces la cruz de Cristo ya no tendría sentido. [18] Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios. [19] Ya lo dijo la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos. [20] Sabios, entendidos, teóricos de este mundo: ¡cómo quedan puestos! ¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca. [21] Pues el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios cuando ponía por obra su sabiduría; entonces a Dios le pareció bien salvar a los creyentes con esta locura que predicamos. [22] Mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan el saber, [23] nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos ¡qué escándalo! Y para los griegos ¡qué locura! [24] Pero para los que Dios ha llamado, judíos o griegos, este Mesías es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. [25] Pues las locuras de Dios tienen más sabiduría que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres. [26] Fíjense, hermanos, en ustedes, los elegidos de Dios: ¿cuántos de ustedes tienen el saber humano o son de familias nobles e influyentes? [27] Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. [28] Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es. [29] Y así ningún mortal podrá alabarse a sí mismo ante Dios. [30] Por gracia de Dios ustedes están en Cristo Jesús. El ha pasado a ser sabiduría nuestra venida de Dios, y nuestro mérito y santidad, y el precio de nuestra libertad. [31] Así está escrito: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor.        

 

 

[1] Pablo, apóstol de Cristo Jesús por decisión de Dios... con todos aquellos que por todas partes invocan el nombre de Cristo Jesús. Con estas tres expresiones, Pablo defiende su autoridad como apóstol e invita a los Corintios a recordar que forman parte de la Iglesia universal, que es la única Iglesia de Cristo y que está por encima de los grupos particulares. Llamados a ser santos. Ustedes tienen que ser santos, pero ya lo son. Pues santo, en el sentido bíblico, se aplica a una persona o cosa que pertenece a Dios. Los bautizados han sido consagrados a Dios y forman parte del pueblo que pertenece a Dios. La Iglesia no es ni más ni menos que "la asamblea de los santos".El llamado de Dios no les permitía seguir como eran antes, pues su conciencia se acomodaba muy bien a las normas morales de su medio ambiente. Ya se tratara de la vida de la Iglesia, de la moral sexual, de las manifestaciones de la vida religiosa, el llamado de Dios les pedía que renunciaran a una visión de la existencia a partir de «lo que es natural». Debían orientarse, costara lo que costase, a un ideal de vida que está contenido en la persona misma de Cristo...En Cristo. Pablo emplea una preposición que debe traducirse, según el caso, por: «en», «por», o «con». En Cristo tiene pues varios sentidos:- Somos hijos e hijas de Dios, creados a la imagen del Hijo único y Dios nos ama «en Cristo», ya que somos una cosa con él.- El Padre nos salva «en Cristo», es decir, por todo su plan centrado en Cristo.- Al formar parte del cuerpo de Cristo, vivimos «en Jesucristo» y recibimos su Espíritu.La palabra «cristiano», que había sido usada por primera vez en Antioquía para designar a los discípulos de Jesús (He 11,26), no era todavía muy común; por eso «en Cristo» quiere decir a veces «cristiano». Así, «casarse en Cristo» significa casarse cristianamente.Vean la acción de gracias de Pablo en los versículos 4-9: ¡Qué certeza de las riquezas presentes en una comunidad en la que todo estaba lejos de ser perfecto! El los mantendrá firmes (v. 8). La esperanza que mantiene el tono de la fe es la del regreso de Cristo. La primera generación cristiana pensaba que iba a ser testigo de su venida gloriosa para juzgar al mundo y llevar consigo a los suyos: 1 Tes 4,13.Pablo nos muestra cómo debemos proceder cuando revisamos las actitudes de nuestro grupo apostólico o de nuestra vida conyugal. En vez de descorazonarnos viendo únicamente el mal, o de acusarnos mutuamente, la primera cosa que hay que hacer es darnos cuenta de todo lo que tenemos en común. 

 

 

[10] La división de los creyentes es el primer pecado de la Iglesia. Diversos apóstoles (véase 12,28) habían pasado por Corinto. Algunos en la comunidad se habían aprovechado de esto para afirmar su propia «identidad» proclamándose de uno más que del otro.Estén unidos, encuentren un mismo modo de pensar y los mismos criterios (v. 10) como en una familia unida. Pablo se dirige a una comunidad de personas que se conocen; aunque hubiera entre ellos amos y esclavos, compartían todos una misma cultura y vivían en familia. Las cosas son diferentes cuando la Iglesia reúne a personas numerosas de ambientes muy distintos. La unidad no se obtendrá ignorando las desigualdades, pues será necesario que todos reconozcan los obstáculos que los separan en la vida cotidiana. 

 

 

[17] No me envió Cristo a bautizar. En momentos en que la Iglesia se repliega sobre sí misma, Pablo le recuerda su misión: ¿debemos, en primer lugar, predicar el Evangelio, o disputarnos los puestos de guías y de ministros?Aunque estos cristianos de Corinto no son grandes intelectuales, como a buenos griegos les gustan los hermosos discursos y quieren aparentar ser cultos. En esa época, en todo el imperio romano muchas personas andaban en busca de doctrinas esotéricas, y un cierto número en la Iglesia veía en la fe un medio para lograr un saber superior. Pablo, pues, les dirá que toda la sabiduría cristiana está contenida en la Cruz.Pues entonces la Cruz de Cristo ya no tendría sentido (17). La cruz debe estar presente en el mensaje que predicamos y en la manera como lo predicamos.A los judíos que aguardaban un rey glorioso, Pablo presentaba a un crucificado que no había liberado a su país, y esto los escandalizaba. Lo mismo tiene que pasar entre nosotros: la no violencia activa del cristiano, su manera de luchar honradamente y sin odio, son un escándalo para muchos que la consideran ineficaz y muy lenta para resolver nuestros problemas.De igual modo en la evangelización, siempre nos costará en nuestras comunidades recordar la pobreza de Jesús, y trabajar con medios pobres en un mundo sometido a los medios de comunicación; y tendremos que contar con la gracia de Dios porque somos débiles, sin título y sin prestigio.Fíjense, hermanos, en ustedes... (26). La Iglesia de Corinto estaba compuesta por gente sencilla, y esa era su riqueza. Todos tienen su lugar y su misión en la Iglesia, pero las comunidades pobres tienen un rol esencial. Dios cuenta con los pobres para evangelizar a los ricos e incluso a la jerarquía. 

 

 

 

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1 Cor. 2, 1 - 16

              [1] Pues yo, hermanos, cuando fui a ustedes para darles a conocer el proyecto misterioso de Dios, no llegué con oratoria ni grandes teorías. [2] Con ustedes decidí no conocer más que a Jesús, el Mesías, y un Mesías crucificado. [3] Yo mismo me sentí débil ante ustedes, tímido y tembloroso. [4] Mis palabras y mi mensaje no contaron con los recursos de la oratoria, sino con manifestaciones de espíritu y poder, [5] para que su fe se apoyara, no en sabiduría humana, sino en el poder de Dios.  EL ESPÍRITU NOS ENSEÑA LA SABIDURÍA   [6] Es verdad que con los perfectos hablamos de sabiduría, pero es una sabiduría que no procede de este mundo ni de sus cabezas, ya que han sido eliminados. [7] Enseñamos el misterio de la sabiduría divina, el plan secreto que estableció Dios desde el principio para llevarnos a la gloria. [8] Esta sabiduría no fue conocida por ninguna de las cabezas de este mundo, pues de haberla conocido, no habrían crucificado al Señor de la Gloria. [9] Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman. [10] Pero a nosotros nos lo reveló Dios por medio de su Espíritu, pues el Espíritu escudriña todo, hasta las profundidades de Dios. [11] En efecto, nadie nos conoce como nuestro espíritu, porque está en nosotros. De igual modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios. [12] Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, y por él entendemos lo que Dios nos ha regalado. [13] Hablamos, pues, de esto, no con los términos de la sabiduría humana, sino con los que nos enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales para quienes son espirituales. [14] El que se queda al nivel de la psicología no acepta las cosas del Espíritu. Para él son tonterías y no las puede apreciar, pues se necesita una experiencia espiritual. [15] En cambio, el hombre espiritual lo juzga todo, y a él nadie lo puede juzgar. [16] ¿Quién ha conocido la forma de pensar del Señor y puede aconsejarle? Y precisamente nosotros tenemos la forma de pensar de Cristo.    

 

 

[1] Me sentí débil ante ustedes, tímido y tembloroso. Pablo debió haberse sentido muy débil cuando llevó el Evangelio por primera vez a una ciudad griega brillante, acostumbrada a la esclavitud y a la inmoralidad. Nosotros experimentamos los mismos sentimientos en la evangelización del mundo moderno. Es importante prepararse, pero ¿qué entendemos por prepararse? Saber cómo presentar el mensaje es menos importante que haber hecho la experiencia del mensaje. Pablo nos invita a aceptar el misterio de la cruz y a encontrar en ella la fuerza del Espíritu.Con manifestaciones de Espíritu y poder. Véase 1 Tes 1,5: los milagros y los signos del Espíritu, la fuerza de la oración y del sufrimiento. El Espíritu sólo se comunicó después de la agonía y de la muerte de Jesús. Pero con el Espíritu podemos esperarlo todo. Las curaciones y milagros de nada sirven (pues el diablo los utiliza para sus propios fines) si no confirman la fe en Aquél que actúa por medio de los humildes. 

 

 

[6] Pablo nunca quiso pasar por sabio ni deslumbrar a sus auditores. Sin embargo habla de sabiduría con los perfectos. En esa época, algunas religiones llamaban perfectos a los que habían recibido una doctrina secreta reservada a una élite. También había algunos en la Iglesia que se consideraban como pertenecientes a una clase superior de creyentes, debido a los dones del Espíritu que habían recibido, sobre todo, los que se sentían capaces de hablar a cada momento de las cosas de la fe.Pero Pablo les opone sus propios dones, tanto de profeta como de apóstol. El puede enseñar esas verdades esenciales que no necesitan de muchas palabras, pero que no pueden ser presentadas más que por los que han tenido la experiencia del Dios viviente. ¿Y cuáles son esos secretos? En primer lugar, lo que es Dios y lo que quiere darnos (v. 7 y 12).A veces, al compararnos con los que siguen un camino espiritual fuera del cristianismo, nos da la impresión de que bajo palabras distintas decimos lo mismo. Es verdad que muchas veces tendremos las mismas actitudes y maneras de vivir, pero no debemos tener miedo en confesar las riquezas que Dios nos ha dado en Cristo, pues su Espíritu nos entrega lo que nadie más ha penetrado. El conocimiento que nos da es un don del Espíritu que hace madurar en nosotros la verdad única.El que se queda al nivel de la psicología no alcanza la verdad de Cristo (Rom 7,14). Y al contrario, el hombre espiritual (no confundir con el intelectual) sabe por experiencia las cosas de Dios.El hombre espiritual lo juzga todo y a él nadie lo puede juzgar El que ve no puede convencer a un ciego de que existen los colores. Sin embargo los ve y sabe con certeza que si el otro no los ve, no es porque los colores no existan. Lo mismo ocurre con el hombre «espiritual» con respecto al que no lo es. 

 

 

 

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1 Cor. 3, 1 - 23

             HAY MUCHOS TRABAJADORES, PERO LA CONSTRUCCIÓN ES UNA SOLA   [1] Yo, hermanos, no pude hablarles como a personas espirituales, sino como a personas «carnales», como a niños en Cristo. [2] Les di leche y no alimento sólido, porque no estaba a su alcance, ni siquiera ahora, [3] pues continúan siendo carnales. ¿No hay rivalidades y envidias entre ustedes? Entonces son carnales y se portan como la otra gente. [4] Mientras uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», ¿no son ustedes gente común y corriente? [5] ¿Qué es Apolo? ¿Qué es Pablo? Son servidores que recibieron de Dios dones diferentes, y por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe. [6] Yo planté, Apolo regó, pero el que hizo crecer fue Dios. [7] De modo que el que planta no es algo, ni tampoco el que riega, sino Dios que hace crecer. [8] El que planta y el que riega están en la misma situación, y Dios pagará a cada uno según su trabajo. [9] Nosotros trabajamos con Dios y para él, y ustedes son el campo de Dios y la construcción de Dios. [10] Yo puse los cimientos como buen arquitecto, pues recibí ese talento de Dios, y otro construye encima. Que cada uno, sin embargo, se pregunte cómo construye encima. [11] Pues nadie puede cambiar la base; ya está puesta, y es Cristo Jesús. [12] Sobre este cimiento se puede construir con oro, plata, piedras preciosas, madera, caña o paja. [13] Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. [14] Si lo que has construido resiste al fuego, serás premiado. [15] Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará, pero no sin pasar por el fuego.  [16] ¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? [17] Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. El templo de Dios es sagrado, y ese templo son ustedes.  NO DIVIDAN A LA IGLESIA   [18] Que nadie se engañe. Si uno es sabio según el mundo y pasa por tal entre ustedes, que se haga tonto y llegará a ser sabio. [19] Porque la sabiduría de este mundo es tontería a los ojos de Dios. Ya lo dijo la Escritura: Dios atrapa a los sabios en su propia sabiduría. [20] Y también: El Señor conoce los argumentos de los sabios y sabe que no valen nada. [21] Así que no se sientan orgullosos de sus grandes hombres. Piensen que todo es para ustedes: [22] ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente y lo futuro, todo es de ustedes. [23] Y ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.      

 

 

[1] Yo puse los cimientos como buen arquitecto. Pablo fundaba las Iglesias y otros después las visitaban, ya fueran apóstoles, profetas o maestros que predicaban y animaban a los fieles. Pablo no era celoso, pero era difícil que los visitantes, no buscaran también su propia fama, olvidando que la Iglesia sólo pertenecía a Dios. Por su parte, los creyentes no dejaban de comparar a los apóstoles entre sí, y muchos lo hacían con una gran ignorancia de lo que es el trabajo apostólico.El fuego probará la obra de cada uno. Esta es una imagen rica en sugerencias. Tanto para Pablo como para sus lectores, el día del juicio lo creían próximo, y todos pensaban que Dios iba a destruir y a purificar al mundo por el fuego. En esa perspectiva, Pablo dice que todo lo que en la Iglesia no ha sido edificado según la voluntad de Dios será destruido por el fuego. (¡Cuántos proyectos apostólicos que no son más que una cortina de humo, cuántas toneladas de documentos que sólo son buenos para el fuego!).Si uno sirve a Cristo sin tener intenciones puras, seguramente tendrá que sufrir una purificación personal. Este texto apoya la creencia en el purgatorio, es decir, en una purificación dolorosa en la hora de la muerte para todos aquellos cuya transformación por el Espíritu se quedó a medio camino (véase comentarios a Mt 5,20). 

 

 

[16] ¿No saben que son templo de Dios? Cristo es en adelante el único templo verdadero en el que reside la plenitud de Dios (Jn 2,19; Col 2,9). Templo de Dios es también la Iglesia, en la que actúa el Espíritu de Dios. Templo de Dios es, además, el hogar creyente y lo son todos en los que habita el Espíritu de Dios: véase 6,19. 

 

 

[18] Todo es de ustedes, y ustedes son de Cristo. He aquí una palabra decisiva sobre la libertad cristiana. No somos seguidores de otros hombres: Dios nos ha hecho para El y sólo a El tendremos que rendir cuentas.Algunos filósofos han sostenido que los hombres inventaron a Dios a partir de su propia miseria, atribuyéndole todo lo que les faltaba para que fueran grandes y felices. Al rendirle homenaje, se sienten identificados con su grandeza, olvidándose así de su propia pobreza. Hay en eso algo de verdad, pues la gente es feliz cuando sus ídolos, cantantes o deportistas, tienen y hacen lo que les está vedado a ellos. De igual modo se dejan matar por causas que no son las suyas y se sienten orgullosos de los que los explotan.El creyente, en cambio, desconfía de los ídolos, obligándose a existir y a pensar por sí mismo. Incluso dentro de la Iglesia está frente a Dios, sin otro intermediario más que Cristo, y le repugna el culto a las personalidades. 

 

 

 

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1 Cor. 4, 1 - 21

             [1] Vean, pues, en nosotros a servidores de Cristo y a administradores de las obras misteriosas de Dios. [2] Si somos administradores, entiendo que se nos exigirá cumplir. [3] Pero a mí no me importa lo más mínimo cómo me juzgan ustedes o cualquier autoridad humana. Y tampoco quiero juzgarme a mí mismo. [4] A pesar de que no veo nada que reprocharme, eso no basta para justificarme: el Señor me juzgará. [5] Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen que venga el Señor. El sacará a la luz lo que ocultaban las tinieblas y pondrá en evidencia las intenciones secretas. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que se merece. [6] Con estas comparaciones, hermanos, me refería a Apolo y a mí. Aprendan a no valerse de uno a costa del otro para engreirse. [7] ¿Será necesario que se fijen en ti? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te alabas a ti mismo como si no lo hubieras recibido?  CRISTIANOS CÓMODOS Y APÓSTOLES PERSEGUIDOS   [8] Pero, ¿qué hacer? Ustedes ya son ricos, están satisfechos, y se sienten reyes sin nosotros. ¡Ojalá fueran reyes! Así nos darían un asiento a su lado. [9] Porque me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha colocado en el último lugar, como condenados a muerte; somos un espectáculo divertido para el mundo, para los ángeles y para los hombres. [10] Nosotros somos unos locos por Cristo, ustedes tienen la sabiduría cristiana. Nosotros somos débiles y ustedes fuertes. Ustedes son gente considerada y nosotros despreciados. [11] Hasta el presente pasamos hambre, sed, frío; somos abofeteados, y nos mandan a otra parte. [12] Nos cansamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos; nos persiguen y lo soportamos todo. [13] Nos calumnian y confortamos a los demás. Ya no somos sino la basura del mundo y nos pueden tirar al basural. [14] No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a hijos muy queridos. [15] Pues aunque tuvieran diez mil monitores de vida cristiana, no pueden tener muchos padres, y he sido yo quien les transmitió la vida en Cristo Jesús por medio del Evangelio. [16] Por lo tanto les digo: sigan mi ejemplo. [17] Con este fin les envío a Timoteo, mi querido hijo, hombre digno de confianza en el Señor. El les recordará mis normas de vida cristiana, las mismas que enseño por todas partes y en todas las Iglesias. [18] A algunos de ustedes se les hinchó la cabeza pensando que yo no iría a visitarlos. [19] Pero iré pronto, si el Señor quiere, y veré no lo que dicen esos orgullosos, sino de qué son capaces. [20] Porque el Reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. [21] ¿Qué prefieren?, ¿que vaya con un palo o con amor y amabilidad?

 

 

[8] Los corintios se sienten ricos en su fe, ricos de sus dones espirituales. Ya se ven muy avanzados en el camino del conocimiento y, entre gente que se entiende, se ríen con indulgencia de Pablo, ese pobre predicador judío.El apóstol conoce la mediocridad y la falta de inteligencia de sus adversarios; pero acepta que se burlen de él. Lo toman por loco, y en cierto sentido lo es, pero precisamente por esa locura los llevó a ellos a Cristo. 

 

 

 

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1 Cor. 5, 1 - 13

             UN CASO DE EXCOMUNIÓN   [1] De hecho se habla de inmoralidad sexual entre ustedes, y de un caso tal que ni siquiera se da entre los paganos: uno de ustedes convive con su propia madrastra. [2] ¡Y ustedes se sienten orgullosos! Más bien tendrían que estar de duelo y expulsar de entre ustedes a ese pecador. [3] Sepan que ya he juzgado al culpable como si estuviese presente, pues estoy ausente en cuerpo pero presente en espíritu. [4] Reunidos ustedes y mi espíritu, en el nombre de nuestro Señor Jesús y con su poder, [5] entreguen ese hombre a Satanás; que vengan sobre él desgracias, pero que se salve el espíritu en el día del juicio. [6] No es éste el momento de sentirse orgullosos; ¿no saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? [7] Echen fuera la vieja levadura y purifíquense; ustedes han de ser una masa nueva, pues si Cristo es para nosotros la víctima pascual, ustedes son los panes sin levadura. [8] Entonces basta ya de vieja levadura, la levadura del mal y del vicio, y celebren la fiesta con el pan sin levadura, que es pureza y sinceridad. [9] En mi carta les decía que no tuvieran trato con la gente de mala conducta. [10] Por supuesto que no me refería a los no-cristianos que practican el libertinaje sexual, a los que quieren tener siempre más, a los que se aprovechan de los demás o a los que adoran a los ídolos. De ser así, ustedes tendrían que salir de este mundo. [11] Yo les decía que no tuvieran trato con quienes, llamándose hermanos, se convierten en inmorales, explotadores, adoradores de ídolos, chismosos, borrachos o estafadores. Ni siquiera deben comer con ellos. [12] Yo no tengo por qué juzgar a los que están fuera, pero, ¿no son ustedes quienes deben juzgar a los que están dentro? [13] Dejen que Dios juzgue a los que están fuera, pero ustedes ¡saquen al perverso de entre ustedes!          

 

 

[1] Pablo sabe que un tal pecador no se arrepentirá hasta que no haya bebido toda la amargura de su pecado. Por eso mismo la comunidad debe pedir que sea castigado en su persona y en sus bienes (véase el sentido de entregar a Satanás en Job 1,12; 2,6).Esta excomunión no tiene sólo un valor social, es decir, que la comunidad deje de relacionarse con él. Lo que la Iglesia ata en la tierra será tenido por atado en el cielo (Mt 18,8). Si ella ha actuado en la fe, Dios enviará pruebas que serán una advertencia para la comunidad y el camino del arrepentimiento para el pecador.Echen fuera la vieja levadura. (7). Los creyentes, en un sentido muy real, están ya resucitados con Cristo. Así como los judíos utilizaban los ácimos (panes sin levadura) para celebrar la Pascua, así también los cristianos deben ser como ácimos, es decir, que su conducta debe ser sin tacha, si quieren celebrar dignamente su Pascua, la resurrección de Cristo.Jesús había comparado el Reino de Dios con la levadura que hace levantar toda la masa. Pablo retoma la misma imagen, pero esta vez para designar al contagio del mal.No me refería a los no-cristianos (10). Pablo dice: a los de este mundo. El creyente no tiene miedo de vivir entre pecadores, pues él también es pecador (1 Jn 1,8-9), y es discípulo de Cristo, que comía con pecadores, diciéndoles sus verdades. Pero no acepta convivir en la Iglesia con los que se han endurecido en su pecado y que se niegan a reparar un escándalo público. Yo no tengo por qué juzgar a los que están fuera, es decir, a los extraños a la Iglesia: (12). Jesús nos ha mostrado el camino que debemos seguir, pero no podemos exigir a los no creyentes que nos comprendan y que acepten la visión cristiana de la reconciliación; sólo podemos ser testigos de la luz, sin condenar a los que no pueden entendernos. 

 

 

 

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1 Cor. 6, 1 - 20

             NO LLEVEN A LOS TRIBUNALES A SUS HERMANOS EN LA FE   [1] Cuando alguien de ustedes tiene un conflicto con otro hermano, ¿cómo se atreve a ir ante jueces paganos en vez de someter el caso a miembros de la Iglesia? [2] ¿No saben que un día nosotros, los santos, juzgaremos al mundo? Y si a ustedes les corresponde juzgar al mundo, ¿serán incapaces de juzgar asuntos tan pequeños? [3] ¿No saben que juzgaremos a los ángeles? ¿Y por qué no, entonces, los problemas de cada día? [4] En esos asuntos deberían poner de jueces a los últimos de la comunidad. [5] ¡Qué vergüenza! ¿Así que entre ustedes no hay ni un solo entendido que pueda hacer de árbitro entre hermanos? [6] Pero, no; un hermano demanda a otro hermano y lleva la causa ante paganos. [7] De todos modos ya es una desgracia que haya entre ustedes pleitos, pero, ¿por qué mejor no soportan la injusticia? ¿Por qué no aceptan perder algo? [8] ¡Al contrario! ¡Son ustedes que cometen injusticias y perjudican a otros, que además son hermanos! [9] ¿No saben acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se engañen: ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas, ni los que adoran a los ídolos, ni los adúlteros, ni los homosexuales y los que sólo buscan el placer, [10] ni los ladrones, ni los que no tienen nunca bastante, ni los borrachos, ni los chismosos, ni los que se aprovechan de los demás heredarán el Reino de Dios. [11] Tal fue el caso de algunos de ustedes, pero han sido lavados, han sido santificados y rehabilitados por el Nombre de Cristo Jesús, el Señor, y por el Espíritu de nuestro Dios.  SOBRE EL LIBERTINAJE SEXUAL   [12] Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no me haré esclavo de nada. [13] La comida es para el estómago y el estómago para la comida; tanto el uno como la otra son cosas que Dios destruirá. En cambio el cuerpo no es para el sexo, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. [14] Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder. [15] ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Puedo, entonces, tomar sus miembros a Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡Ni pensarlo! [16] Pues ustedes saben muy bien que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella. La Escritura dice: Los dos serán una sola carne. [17] En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él. [18] Huyan de las relaciones sexuales prohibidas. Cualquier otro pecado que alguien cometa queda fuera de su cuerpo, pero el que tiene esas relaciones sexuales peca contra su propio cuerpo. [19] ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se pertenecen a sí mismos. [20] Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a la gloria de Dios.           

 

 

[1] Llevamos las riquezas de Dios en «cántaros de barro» (2 Cor 4,7). ¡Cuán lejos está nuestra vida diaria de lo que pretendemos ser! ¿Somos realmente hijos de Dios renacidos por el Espíritu? ¿Qué piensan de ello los miembros de nuestra propia familia?; ¿qué piensan de ello nuestros vecinos del barrio? Pablo no puede más que mostrar la contradicción entre el menosprecio de los creyentes a la falsa «justicia» de este mundo, su renuncia a los bienes de este mundo, y el hecho de tener luego pleitos entre ellos. ¿Qué hacer? ¿Arreglar sus diferendos como lo indica el Evangelio (Mt 18,15), en la medida en que hay realmente comunidad? ¡Qué hermoso sería seguir el Evangelio al pie de la letra, como está expresado en Mt 5,40! 

 

 

[12] Todo me está permitido. Estas palabras seguramente Pablo las había dicho, pero algunos las repetían para justificar su mala conducta. Por eso Pablo completa y precisa lo que había dicho: pero no todo me conviene.La comida es para el estómago. Sin duda que también se repetían estas palabras para decir que el libre uso del sexo era algo muy natural. Pero Pablo inmediatamente agrega: el cuerpo es para el Señor.Pablo, pues, distingue entre lo que es puramente biológico en el cuerpo y lo que pone en juego a toda la persona humana. Beber y comer son necesidades del «estómago» (ahora se diría: del «cuerpo»). Pero, en la unión sexual, dice Pablo, uno entrega su «cuerpo» en el sentido hebraico de la palabra, es decir, su misma persona. Por esta razón, los que pertenecen a Cristo no pueden darse a una prostituta.Pablo se topa aquí con el mismo problema que lo había llevado a intervenir en 1 Tes 4. Para los judíos, el criterio de toda la moralidad se hallaba en los mandamientos de la Ley; pero nadie se preguntaba hasta qué punto esos mandamientos reflejaban un orden eterno, o si más bien eran la manera de pensar de un tiempo o de una cultura. Era pecado todo lo que la Ley, interpretada por la comunidad religiosa, condenaba. Pero los griegos, los paganos, no reconocían esa Ley. Pablo recuerda los mandamientos en materia sexual (5,11 y 6,10; Ef 5,3) como lo había hecho Jesús (Mc 7,21), pero se cuida muy bien de constituirlos en el único criterio de lo que es bueno y malo. Para él, lo que obliga al cristiano a controlar e incluso a frenar muy fuertemente el ejercicio de la sexualidad, es su vida «en Cristo», una vida que responde a un llamado de Dios, más que obedecer a las solicitaciones de la naturaleza.La manera de responder de Pablo nos interesa particularmente hoy, en que la moral está en crisis. Desde hace siglos, por necesidad, la sexualidad fue vista en primer lugar como el medio para procrear; a partir de ahí se buscó cuál era la ley natural que ordenara el sexo, el placer y la procreación. Pero en la actualidad la unión no es en primer lugar para procrear, incluso cuando la procreación es deseada. La evolución cultural y la promoción de la mujer han hecho de la unión sexual, para un número cada vez más grande de matrimonios, el lugar de una relación humana excepcionalmente profunda.Al mismo tiempo, la liberación de las personas -y la de las mujeres, que son las que llevan todo el peso de la maternidad-, ha puesto en duda las normas morales anteriores, que ahora nos aparecen muy ligadas a un tiempo y a una cultura. Los diversos países han debido, quiéranlo o no, aceptar el sexo prematrimonial, incluido el de los adolescentes, la homosexualidad, el aborto decidido por la madre, la elección de la maternidad sin matrimonio.Los cristianos no pueden dejar de plantearse los mismas interrogantes que sus contemporáneos. Sostener a cualquier precio que existe una ley natural válida para todos, limitando la sexualidad a la procreación, y únicamente dentro del matrimonio, significa hundirse en discusiones sin fin y bien poco convincentes. Habrá, pues, que hacer lo que hizo Pablo: sin olvidar las leyes escritas ya en el Antiguo Testamento, reconocidas por los apóstoles y la tradición de la Iglesia hasta nuestros días, habrá que decir que la conducta sexual del cristiano obedece en primer lugar a una lógica de la fe en Jesucristo. Ya no se trata tanto de definir lo que es «bueno» o «malo», sino de mostrar a dónde debe llevarnos el ejercicio y la experiencia del amor y de la sexualidad. Proclamar principios morales sin poner de relieve en primer lugar la dignidad eminente de nuestra humanidad creada a semejanza de Dios, y luego consagrada a Cristo por el bautismo y la conversión, es querer recoger frutos sin antes haber plantado el árbol. 

 

 

 

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1 Cor. 7, 1 - 40

             LA CONTINENCIA EN EL MATRIMONIO   [1] Ustedes me han escrito sobre varios puntos: es algo excelente que un hombre no toque mujer alguna. [2] Pero no ignoren las exigencias del sexo; por eso, que cada hombre tenga su esposa y cada mujer su marido. [3] El marido cumpla con sus deberes de esposo y lo mismo la esposa. [4] La esposa no dispone de su cuerpo, sino el marido. Igualmente el marido no dispone de su cuerpo, sino la esposa. [5] No se nieguen ese derecho el uno al otro, a no ser que lo decidan juntos, y por cierto tiempo, con el fin de dedicarse más a la oración. Después vuelvan a estar juntos, no sea que caigan en las trampas de Satanás por no saberse dominar. [6] Lo que les digo es a modo de consejo, no estoy dando órdenes. [7] Me gustaría que todos fueran como yo; pero cada uno recibe de Dios su propia gracia, unos de una manera y otros de otra. [8] A los solteros y a las viudas les digo que estaría bien que se quedaran como yo. [9] Pero si no logran contenerse, que se casen, pues más vale casarse que estar quemándose por dentro.  MATRIMONIO Y DIVORCIO   [10] En cuanto a los casados, les doy esta orden, que no es mía sino del Señor: que la mujer no se separe de su marido. [11] Y si se ha separado de él, que no se vuelva a casar o que haga las paces con su marido. Y que tampoco el marido despida a su mujer. [12] A los demás les digo, como cosa mía y no del Señor: si algún hermano tiene una esposa que no es creyente, pero acepta vivir con él, que no la despida. [13] Del mismo modo, si una mujer tiene un esposo que no es creyente, pero acepta vivir con ella, que no se divorcie. [14] Pues el esposo no creyente es santificado mediante su esposa, y la esposa no creyente es santificada mediante su marido cristiano. De no ser así, también sus hijos estarían lejos de Dios, mientras que en realidad ya han sido consagrados. [15] Si el esposo o la esposa no creyente se quiere separar, que se separe. En este caso el esposo o la esposa creyente no están esclavizados, pues el Señor nos ha llamado a vivir en paz. [16] ¿Estás segura tú, mujer, de que vas a salvar a tu esposo? ¿Y tú, marido, estás seguro de que podrás salvar a tu esposa?  [17] Fuera de este caso, que cada uno siga en la condición en que lo puso el Señor, en la situación en que lo encontró la llamada de Dios. Esta es la regla que doy en todas las Iglesias. [18] ¿Estabas circuncidado cuando fuiste llamado? No lo disimules. ¿No eras judío? No debes circuncidarte por el hecho de haber sido llamado. [19] Porque lo que importa no es el haber sido circuncidado o no, sino el observar los mandamientos de Dios. [20] Que cada uno, pues, permanezca en la situación en que estaba cuando fue llamado. [21] ¿La llamada de Dios te alcanzó siendo esclavo? No te preocupes. Pero si puedes conseguir la libertad, no dejes pasar esa oportunidad. [22] El que recibió la llamada del Señor siendo esclavo es un cooperador libre del Señor. Y el que fue llamado siendo libre se hace esclavo de Cristo. [23] Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; no se hagan esclavos de otros hombres. [24] Por lo tanto, hermanos, que cada uno viva para Dios en el mismo estado en que se encontraba al ser llamado.   MATRIMONIO Y VIRGINIDAD   [25] Respecto a los que se mantienen vírgenes, no tengo mandato alguno del Señor; pero los consejos que les doy son los de un hombre a quien el Señor en su bondad ha hecho digno de crédito. [26] Yo pienso que ésa es una decisión buena. En vista de las dificultades presentes, creo que es bueno vivir así. [27] ¿Tienes obligaciones con una mujer? No intentes liberarte. ¿No tienes obligaciones con una mujer? No busques esposa. [28] Si te casas, no cometes pecado, y tampoco comete pecado la joven que se casa. Pero la condición humana les traerá conflictos que yo no quisiera para ustedes. [29] Esto quiero decirles, hermanos: el tiempo se ha acortado. En adelante, los que tienen esposa deben vivir como si no la tuvieran; [30] los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no hubieran adquirido nada; [31] y los que gozan la vida presente, como si no la gozaran. Piensen que todo lo actual está pasando. [32] Yo quisiera verlos libres de preocupaciones. El que no se ha casado se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle. [33] No así el que se ha casado, pues se preocupa de las cosas del mundo y de cómo agradar a su esposa, y está dividido. [34] De igual manera la mujer soltera y la joven sin casar se preocupan del servicio del Señor y de ser santas en su cuerpo y en su espíritu. Mientras que la casada se preocupa de las cosas del mundo y de agradar a su esposo. [35] Al decirles esto no quiero ponerles trampas; se lo digo para su bien, con miras a una vida más noble en la que estén enteramente unidos al Señor.  [36] Alguien puede sentirse incómodo respecto de su novia que es todavía virgen y está ya entrando en años. Si piensa que es mejor casarse, haga lo que le parezca, pues no comete pecado. Que se casen. [37] Pero puede ser que otro se mantenga firme y decide con toda libertad y con mucha lucidez que su novia se conserve virgen. Este obra mejor. [38] Así, pues, el que se casa con la joven que mantenía virgen obra bien, y el que no se casa obra mejor. [39] La mujer está ligada a su marido mientras éste vive. Pero si se muere queda libre y puede casarse con quien desee, siempre que sea un matrimonio cristiano. [40] De todos modos será más feliz si permanece sin casarse; éste es mi consejo. Y creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.  

 

 

[1] Aquí Pablo comienza a responder a diferentes preguntas que los corintios le habían planteado por escrito. Las primeras tratan del matrimonio y de la castidad. El florecimiento de la vida cristiana había fomentado el aprecio a la castidad, pero también podía mezclarse en eso algo que no era tan cristiano. En el mundo griego, en efecto, algunas doctrinas consideraban como perverso e impuro todo lo que nos relaciona con el cuerpo y la materia. Según algunos, el mal estaba en la procreación y en los lazos del matrimonio, pero no en las relaciones pasajeras con prostitutas. Pablo no dice todo sobre el matrimonio, simplemente determina el lugar que le corresponde a la castidad. Debido a que todo su ser está consagrado a Cristo por el bautismo, los esposos cristianos no pueden dejarse dominar por lo que el cuerpo reclama. Lo que impera es el amor y no el sexo. Pero no ignoren las exigencias del sexo (2). Pablo dice exactamente: «a causa de la porneia, que cada uno tenga...» Esta porneia puede significar prostitución, uniones ilegítimas y muchas otras cosas «porno». Aquí Pablo se refiere probablemente a la atracción sexual, fuerza que se rebela contra nuestros proyectos morales (como la rebeldía de la carne en Rom 7,21). No dice que hay que casarse «para evitar la mala conducta», sino «porque» el sexo es una realidad que sabe imponer sus exigencias.Muchos se han sentido afectados porque Pablo no habla del aspecto positivo de la sexualidad al servicio del amor, pero no debemos olvidar que nos separan de él veinte siglos. En la época de Pablo, entre los griegos, se consideraba como un ideal el repartirse entre una esposa para los hijos, una amiga para el amor y prostitutas para el placer. Aquí, en cambio, Pablo presenta la vida sexual como un compromiso de toda la persona humana (6,13) y no como «la obra de la carne». Está afirmación ayudará al desarrollo posterior de la conciencia cristiana. Pablo reafirma además implícitamente la igualdad de los derechos del marido y de su mujer, según la palabra de Jesús: Mc 10,1-12.No sea que caigan en las trampas de Satanás (5). No olvidemos estas palabras a propósito del control de los nacimientos. Pablo dice que salvo el caso de una gracia especial, no es bueno abstenerse de las relaciones conyugales durante mucho tiempo. 

 

 

[10] En cuanto a los casados, les doy esta orden (10), y a continuación se lee un poco después: a los demás les digo... (12), y de nuevo Pablo vuelve a dirigirse a las personas casadas. Hay que comprender que en el versículo 10 Pablo se dirige a aquellos cuyo matrimonio es reconocido por la Iglesia, y que en el versículo 12 se refiere a los que continúan viviendo con una persona con la que estaban unidos antes de su bautismo y que no pasó a ser miembro de la Iglesia.Y si se ha separado de él (11). Pablo reafirma la posición de Jesús (Mt 5,32; 19,1). La ley fundamental que hace del matrimonio un compromiso hasta la muerte es una ley de Dios: Les doy esta orden, que no es mía sino el Señor (10). Véase Ef 5,22.Si el esposo o la esposa no creyente... (15). Pablo hace una excepción para los que estaban ya casados en el momento de su conversión y de su bautismo. Pues con el bautismo comienza otra vida y el nuevo cristiano recobra su libertad si la otra parte no acepta su conversión. Pablo alaba el deseo del creyente casado de convertir a su cónyuge, pero puede ser preferible separarse, con la posibilidad de buscarse un cónyuge cristiano, por supuesto.Sus hijos ya han sido consagrados a Dios (14). Y anteriormente: estarían lejos de Dios; Pablo dice: serían impuros, dando a esta palabra el sentido que le daban los judíos, a saber, hijos que no participan todavía de los privilegios del pueblo de Dios. ¿No es un error pensar que los hijos de padres cristianos sean para Dios como extranjeros hasta que no sean bautizados? La gracia ya los ha tocado por la ternura, las atenciones y las oraciones de sus padres. No usemos, pues, argumentos falsos, cuando invitemos, con razón, a los padres cristianos a no demorar el bautismo de sus hijos. 

 

 

[17] Que cada uno siga en la condición en que lo puso el Señor. Pablo responde al anhelo de superación social, siempre vigente. Personas libres y esclavos se codeaban, viviendo a menudo en la misma casa, y la diferencia entre ellas no era siempre una distinción entre ricos y pobres. Pablo sólo quiere relativizar una ambición que devora a muchas vidas y que hace olvidar todo lo demás. Pablo pone la libertad interior por sobre todas las libertades reconocidas, y recuerda que poseer a Cristo es la suprema riqueza.Si puedes conseguir la libertad, no dejes pasar esa oportunidad. Hay condiciones de trabajo y de vida social que nos impiden cumplir la voluntad de Dios y ser verdaderamente libres. Pero muy fácilmente olvidamos que cada situación social conlleva su parte de esclavitud. La calidad de vida no debe confundirse con un trabajo mejor remunerado. En un mundo que decimos inhumano, nuestra esclavitud depende en gran medida de nuestros deseos desenfrenados y de nuestra dócil respuesta a las sugerencias de la propaganda. 

 

 

[25] Nueva pregunta a la que Pablo debe responder. En Corinto, ciudad de mala reputación, donde según las costumbres paganas vivían millares de prostitutas alrededor del templo de Afrodita, la nueva comunidad estaba descubriendo el camino de la virginidad. Elegir la castidad «por causa del Reino de Dios» (Mt 19,12) no es principalmente querer ganar tiempo y libertad para una obra apostólica, sino tomar un camino que abre nuevas posibilidades al amor de Dios. Pablo defiende la elección que él mismo ha hecho. Si Cristo, a quien nos hemos consagrado por el bautismo, es una persona viva y presente, si es el Esposo (Mc 2,19), esta elección tiene valor, aunque sea muy extraña para el mundo, como lo es también la pobreza voluntaria. La respuesta de Pablo desborda la pregunta: el tiempo se ha acortado. Hay ahí mucho más que la espera de un pronto regreso de Cristo, familiar a los primeros cristianos. La venida de Jesús ha acortado el tiempo en un sentido figurado, pues ya no es posible instalarse en el mundo presente como antes, cuando el horizonte estaba cerrado y no se veía futuro; ahora se está totalmente vuelto hacia lo que viene. El cristiano vive en el presente, pero todo lo que le interesa está en el después. No tratemos pues de discutir con Pablo, como si razonara sobre «los valores del mundo presente»; él no hace teología sino que habla como quien ya está habitado por Cristo.Pablo, pues, recuerda que todos los compromisos de la vida introducen un elemento de división para los que quisieran ser fieles a la lógica propia de su bautismo, que es una consagración total a Cristo. La vida conyugal o familiar puede poner muchas trabas a la libertad espiritual y a los deseos apostólicos; de ahí las palabras de Jesús en Mc 10, 29.Piensen que todo lo actual está pasando (v. 31). Habría que agregar, por cierto, que el amor que habrá animado nuestra vida y nuestros compromisos, comenzando por la vida de pareja, permanecerá (13,8). 

 

 

[36] Alguien puede sentirse incómodo... Podríamos también traducir por: «Alguien puede sentirse incómodo frente a una virgen». En este caso, Pablo estaría aludiendo a unos ensayos de vida religiosa que hubo, de hecho, en la Iglesia primitiva. Algunos compartían su casa con una joven que habría podido ser su prometida, y ambos consagraban su virginidad al Señor. Pablo los invita entonces a abandonar tal compromiso si no se sienten capaces de guardar la castidad. 

 

 

 

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1 Cor. 8, 1 - 13

             ¿SE PUEDE PARTICIPAR EN LOS SACRIFICIOS PAGANOS?   [1] Hablemos de la carne sacrificada a los ídolos. Todos, por supuesto, hemos alcanzado el saber; pero el saber infla al hombre, mientras que el amor edifica. [2] El que cree que sabe (algo), es que no sabe todavía qué es conocer, [3] pero si uno ama (a Dios), éste ha sido conocido (por Dios). [4] Entonces, ¿se puede comer carne sacrificada a los ídolos? Sabemos que un ídolo no es nada en realidad y que no hay más Dios que el Unico. [5] Ciertamente la gente habla de dioses en el cielo o en la tierra, y en ese sentido hay muchos dioses y señores. [6] Pero para nosotros hay un solo Dios, el Padre: todo viene de él y nosotros vamos hacia él. Y hay un solo Señor, Cristo Jesús: todo depende de él y de él dependemos nosotros. [7] Pero no todos tienen este conocimiento. Algunos estaban tan acostumbrados hasta hace poco, que para ellos comer lo que se ofreció al ídolo es como sacrificar al ídolo; y con esto manchan su conciencia poco formada. [8] Ciertamente no es un alimento el que nos hará agradables a Dios; de comerlo, no será grande el povecho, y de no comer, no nos faltará. [9] Cuídense, pues, de que sus derechos no hagan caer a los débiles. [10] Si uno de ellos te ve a ti, con tu buen conocimiento, sentado a la mesa en un salón del templo, su conciencia poco formada se dejará arrrastrar y comerá también él esa carne. [11] Y así el débil, ese hermano por quien Cristo murió, se pierde a causa de tu saber. [12] Cuando ustedes ofenden a sus hermanos hiriendo las conciencias que son todavía débiles, pecan contra el mismo Cristo. [13] Por lo tanto, si algún alimento ha de llevar al pecado a mi hermano, mejor no como nunca más carne para no hacer caer a mi hermano.      

 

 

[1] Vivimos en una sociedad pluralista, en medio de personas que no comparten nuestra fe, y a veces nos preguntamos si podemos tomar parte en actividades que son contrarias a nuestra fe. Por ejemplo, ¿cómo vivir con parientes o vecinos de religión diferente? O, ¿qué hará una esposa cuando su marido no comparta sus escrúpulos sobre la regulación de nacimientos? ¿Se puede participar en sociedades en que muchos no actúan con criterios cristianos? Es el mismo tipo de problemas con que se encontraba Pablo a propósito de las carnes sacrificadas a los ídolos.La discusión iniciada en este capítulo tendrá su conclusión en el párrafo 10,23-11,1, pues Pablo dejará inconcluso el tema en el capítulo 9.En los templos paganos había locales para banquetes, en que se comía la carne de los animales sacrificados. Sucedía que los cristianos eran invitados a esos banquetes por sus amigos paganos. En otros casos, cuando comían en casa de amigos o de vecinos, les ofrecían carne proveniente de los sacrificios. De igual modo, mucha de la carne que se vendía en el mercado provenía también de esos sacrificios.Pablo no quería que los cristianos vivieran como fanáticos al margen de la sociedad. Si era pecado ofrecer sacrificios a los ídolos, no por eso quedaba impura la carne sacrificada, pues los ídolos no existen y por tanto nada ha cambiado en ella. Por otra parte, Jesús había dicho: «Lo que ensucia al hombre no es lo que entra por la boca sino lo que sale del corazón» (Mc 7,15).El saber infla, mientras que el amor edifica (v. 1). Un creyente que está informado puede consumir esa carne, pues sabe que no es pecado, pero debe respetar la opinión del prójimo y no escandalizar a los que no pueden comprender sus razones.En el versículo 8,2, las palabras entre paréntesis deben de haber sido añadidas al texto. Pablo está oponiendo el conocimiento que uno puede alcanzar de Dios, sabiendo cosas y teniendo ideas de él, a otro conocimiento, o más bien a una experiencia que nos entrega el amor verdadero: Dios, muy cerca de nosotros, nos ha tomado de la mano, prestándonos su propio amor.En los versículos 7, 10, 11 y 12, Pablo habla de aquellos cuya conciencia es débil, es decir, vacilante o no liberada, o insuficientemente formada. Piensan que hay pecado cuando no lo hay, o son débiles y actúan como los demás a pesar de los reproches de su conciencia.Si uno de ellos te ve a ti sentado a la mesa en un salón del templo (10). Aquí hay algo más grave. Algunos en la comunidad estaban ya en la línea de los «Nicolaítas», que denunciaría más tarde Juan en el Apocalipsis (2,23). Querían ser muy abiertos y rechazaban cualquier ruptura con su medio; pensaban que era mejor no mostrar sus convicciones, y al final no se sabía de qué verdad eran portadores o testigos. En el 10, 14-22, Pablo dirá claramente que ningún cristiano puede participar en ese banquete dentro del templo. Por el momento no lo dice abiertamente, pero manifiesta que sería muy chocante. 

 

 

 

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1 Cor. 9, 1 - 27

             SABER RENUNCIAR A LOS PROPIOS DERECHOS   [1] ¿No soy yo acaso libre? ¿No soy yo un apóstol y que ha visto a Jesús, nuestro Señor, y no son ustedes mi obra en el Señor? [2] Aunque otros no me reconozcan como apóstol, para ustedes lo soy, y ustedes son en el Señor la prueba de que hago obra de apóstol. [3] Escuchen, pues, lo que replico a quienes me critican: [4] ¿No tenemos acaso derecho a que nos den de comer y de beber? [5] ¿No tenemos derecho a que nos acompañe en nuestros viajes alguna mujer hermana, como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor, y el mismo Cefas? [6] ¿Solamente a Bernabé y a mí nos negarán el derecho a no trabajar? [7] ¿Qué soldado va a la guerra a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de sus frutos? ¿Quién cuida ovejas y no se alimenta con la leche del rebaño? [8] Esto que les recuerdo no son solamente costumbres del mundo, pues la Ley dice lo mismo. [9] En efecto, en la ley de Moisés está escrito: No pongas bozal al buey que trilla. ¿Creen que Dios se preocupa de los bueyes? [10] No, eso ha sido escrito para nosotros. A nosotros se refiere la Escritura cuando dice que el labrador espera algo de su trabajo y que el que trilla tendrá parte en la cosecha. [11] Si nosotros hemos sembrado en ustedes riquezas espirituales, ¿será mucho que cosechemos entre ustedes algunas cosas de este mundo? [12] Si otros compartieron lo que ustedes tenían, con mayor razón lo podíamos hacer nosotros, pero no hicimos uso de este derecho y lo soportamos todo para no crear obstáculos al Evangelio de Cristo. [13] ¿No saben que los que trabajan en el servicio sagrado son mantenidos por el Templo, y los que sirven al altar reciben su parte de lo que ha sido ofrecido sobre el altar? [14] El Señor ha ordenado, de igual manera, que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio. [15] Pero yo no he hecho uso de tales derechos ni tampoco les escribo ahora para reclamarles nada. ¡Antes morir! Eso es para mí una gloria que nadie me podrá quitar. [16] Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio! [17] Si lo hiciera por decisión propia, podría esperar recompensa, pero si fue a pesar mío, no queda más que el cargo. [18] Entonces, ¿cómo podré merecer alguna recompensa? Dando el Evangelio gratuitamente, y sin hacer valer mis derechos de evangelizador. [19] Asimismo, sintiéndome libre respecto a todos, me he hecho esclavo de todos con el fin de ganar a esa muchedumbre. [20] Me he hecho judío con los judíos para ganar a los judíos. ¿Estaban sometidos a la Ley? Pues yo también me sometí a la Ley, aunque estoy libre de ella, con el fin de ganar a los que se someten a la Ley. [21] Con los que no estaban sujetos a la Ley me comporté como quien no tiene ley -en realidad no estoy sin ley con respecto a Dios, pues Cristo es mi ley-. Pero yo quería ganar a los que eran ajenos a la Ley. [22] Compartí también los escrúpulos de los que tenían conciencia poco firme, para ganar a los inseguros. Me he hecho todo para todos con el fin de salvar, por todos los medios, a algunos. [23] Y todo lo hago por el Evangelio, porque quiero tener también mi parte de él.  LA FE EXIGE SACRIFICIOS   [24] ¿No han aprendido nada en el estadio? Muchos corren, pero uno solo gana el premio. Corran, pues, de tal modo que lo consigan. [25] En cualquier competición los atletas se someten a una preparación muy rigurosa, y todo para lograr una corona que se marchita, mientras que la nuestra no se marchita. [26] Así que no quiero correr sin preparación, ni boxear dando golpes al aire. [27] Castigo mi cuerpo y lo tengo bajo control, no sea que después de predicar a otros yo me vea eliminado.            

 

 

[1] ¿Acaso no tenemos derecho a que nos den de comer? Pablo pide a los corintios que no usen siempre su derecho a comer carne de los templos, y se pone él mismo como ejemplo, pues ha renunciado a su derecho a ser retribuido por la Iglesia. Normalmente la comunidad mantenía al apóstol que le hacía una visita, y también se preocupaba de la mujer-hermana que lo acompañaba y que lo atendía (5) como había sido el caso de Jesús (Lc 8,2). Pablo no exigía esta ayuda y vivía de su propio trabajo (He 18,3).Estoy obligado a hacerlo (16). Al igual que con Jeremías (Jer 1), Cristo-Dios se impuso a Pablo al llamarlo. Me he hecho todo para todos (22). Pablo da la pauta a los apóstoles de todos los tiempos. Los movimientos apostólicos insisten en que sus miembros compartan la vida y las aspiraciones humanas de sus compañeros en todo lo que no implique pecado. Es haciéndose «griegos con los griegos», igual que Pablo, no sólo en apariencias sino en realidad, como podrán ellos expresar con toda sencillez y verdad su fe en Cristo. Al actuar así, ofrecerán a aquellos cuya vida cotidiana comparten, la posibilidad de encontrar un día su lugar en la Iglesia. Así pues, la fe renovará la vida entera del nuevo convertido con todo lo que en él está ligado a su cultura y a su ambiente. 

 

 

 

[24] Pablo se prepara a decir a los corintios que no pueden, de ninguna manera, participar en un culto idolátrico. Y presenta dos razones para justificar esta actitud firme, que a ellos les parecerá tal vez demasiado rigurosa:- no se gana una competencia sin esfuerzos ni sacrificios;- la Biblia nos muestra cómo Dios castiga a los que siguen a los ídolos.En cualquier competición los atletas se someten a una preparación muy rigurosa (25). Nosotros también debemos renunciar a muchas cosas que no son malas, si queremos ser realmente libres. Necesitamos disciplina para el alcohol, el tabaco o el tiempo que pasamos viendo la televisión. Cuando el mundo quiera transformarnos en consumidores y espectadores, debemos ser actores de salvación, la sal del mundo.Castigo mi cuerpo. Pablo dice: «yo», pero debemos entender: «ustedes». 

 

 

 

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1 Cor. 10, 1 - 33

              [1] Les recordaré, hermanos, lo que ocurrió a nuestros antepasados. Todos estuvieron bajo la nube y todos atravesaron el mar. [2] Todos recibieron ese bautismo de la nube y del mar, para que así fueran el pueblo de Moisés; [3] y todos comieron del mismo alimento espiritual [4] y bebieron la misma bebida espiritual; el agua brotaba de una roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. [5] Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios y sus cuerpos quedaron en el desierto. [6] Todo esto sucedió para ejemplo nuestro, pues debemos guardarnos de los malos deseos que ellos tuvieron. [7] No se hagan servidores de ídolos, al igual que algunos de ellos, como dice la Escritura: El pueblo se sentó a comer y a beber y se levantaron para divertirse. [8] No caigan en la prostitución como muchos de ellos hicieron, y en un solo día cayeron muertos veintitrés mil. [9] No tentemos al Señor como algunos de ellos lo tentaron y perecieron mordidos por las serpientes. [10] Tampoco se quejen contra Dios como se quejaron muchos de ellos y fueron eliminados por el ángel exterminador. [11] Todo esto que les sucedió era nuestra misma historia, y fue escrito para instruir a los que vendrían en los últimos tiempos, es decir, a nosotros. [12] Así, pues, el que crea estar en pie tenga cuidado de no caer. [13] De hecho, ustedes todavía no han sufrido más que pruebas muy ordinarias. Pero Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla. [14] Por lo tanto, hermanos muy queridos, huyan del culto a los ídolos.  [15] Les hablo como a personas sensatas, juzguen ustedes mismos lo que voy a decir. [16] La copa de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? [17] Así, siendo muchos formamos un solo cuerpo, porque el pan es uno y todos participamos del mismo pan. [18] Fíjense en los israelitas: para ellos, comer de las víctimas es entrar en comunión con su altar. [19] Con esto no quiero decir que la carne ofrecida al ídolo sea realmente consagrada, o que el ídolo sea algo. [20] Pero los sacrificios de los paganos van ofrecidos a los demonios y no a Dios, y no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios. [21] No pueden beber al mismo tiempo de la copa del Señor y de la copa de los demonios ni pueden tener parte en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios. [22] ¿Queremos provocar acaso los celos del Señor? ¿Seremos acaso más fuertes que él?  SOLUCIONES PRÁCTICAS   [23] Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien. [24] Que cada uno piense no en sí sino en los demás. [25] Coman, pues, todo lo que se vende en el mercado sin plantearse problemas de conciencia, [26] pues del Señor es la tierra y todo lo que contiene. [27] Si alguien que no comparte la fe los invita, vayan, si quieren, y coman de todo lo que les sirvan sin plantearse problemas de conciencia. [28] Pero si alguien les dice: «Esa es carne sacrificada a los ídolos», no coman. Piensen en el que les advirtió y respeten su conciencia. [29] He dicho su conciencia, y no la tuya. ¿Será conveniente que yo haga uso de mi libertad si va a ser criticado por otra conciencia? [30] ¿Será correcto que yo me beneficie de los dones de Dios y le dé gracias, si va a ser mal interpretado? [31] Por lo tanto, ya coman, beban o hagan lo que sea, háganlo todo para gloria de Dios. [32] No den escándalo ni a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios. [33] Hagan como yo, que no busco mi propio interés sino el de los demás, es decir, su salvación, y me esfuerzo por complacer a todos.      

 

 

[1] El segundo párrafo nos recuerda el ejemplo de Israel (véase Ex 32; Núm 21).La roca era Cristo (4). Según las leyendas judías, la roca de la que se habla en Exodo 17,5 seguía a los Israelitas en sus desplazamientos. Pablo no pide que se crea en esa leyenda, sino que ve en ella una imagen de Cristo presente en su Iglesia. 

 

 

[15] El pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? (v. 16). Pablo volverá a hablar de la Eucaristía en 11,18. Esta comunión misteriosa con Cristo, que es un encuentro con el Resucitado, hace de todos nosotros un solo cuerpo.Siendo muchos formamos un solo cuerpo: esto no quiere decir solamente que nos sentimos más unidos, sino que Cristo resucitado nos une a todos con El, y de este modo puede actuar en la comunidad con una fuerza renovada.El ídolo no es nada (8,4). De hecho, un ídolo no es más que una madera o piedra esculpida. Pero los judíos pensaban -y Pablo también lo dice- que el culto tributado a los ídolos se rinde en último término a los demonios. Cuando las personas se dejan llevar por locuras colectivas o sacrifican a sus ídolos lo que su familia necesita para vivir, es muy evidente que están sirviendo a los demonios. 

 

 

[23] Todo está permitido, pero no todo me conviene. Pablo saca aquí conclusiones prácticas de lo que presentó en 8,1-13. Fuera de este caso que acabamos de ver, en el que el creyente se niega a participar directamente en el mal, nuestra regla de conducta será buscar el bien de todos y respetar la conciencia de los demás. 

 

 

 

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1 Cor. 11, 1 - 34

              [1] Sigan mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.  EL VELO DE LAS MUJERES  [2] Les alabo porque me son fieles en todo y conservan las tradiciones tal como yo se las he transmitido. [3] Pero quiero recordarles que la cabeza de todo varón es Cristo, y la cabeza de la mujer es el varón, y la cabeza de Cristo es Dios. [4] Si un varón ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza. [5] En cambio, la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta falta al respeto a su cabeza; sería igual si se cortase el pelo al rape. [6] ¿No quiere cubrirse el pelo? Que se lo corte al rape. ¿Que le da vergüenza andar con el pelo cortado al rape? Pues que se ponga el velo. [7] El varón no debe cubrirse la cabeza porque es imagen y reflejo de Dios, mientras que la mujer es reflejo del hombre. [8] El varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; [9] tampoco fue creado el varón con miras a la mujer, sino la mujer con miras al varón. [10] La mujer, pues, debe llevar sobre la cabeza el signo de su dependencia; de lo contrario, ¿qué pensarían los ángeles? [11] Bien es verdad que en el Señor ya no se puede hablar del varón sin la mujer, ni de la mujer sin el varón, [12] pues si Dios ha formado a la mujer del varón, éste a su vez nace de la mujer, y ambos vienen de Dios. [13] Juzguen ustedes mismos: ¿les parece decente que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta? [14] El sentido común nos enseña que es vergonzoso para el hombre hacerse un peinado, [15] mientras que la mujer se siente orgullosa de su cabellera. Precisamente usa el peinado a modo de velo. [16] De todas maneras, si alguien desea discutir, sepa que ésa no es nuestra costumbre, ni tampoco lo es en las Iglesias de Dios.  LA CENA DEL SEÑOR   [17] Siguiendo con mis advertencias, no los puedo alabar por sus reuniones, pues son más para mal que para bien. [18] En primer lugar, según me dicen, cuando se reúnen como Iglesia, se notan divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. [19] Incluso tendrá que haber partidos, para que así se vea con claridad con quién se puede contar. [20] Ustedes, pues, se reúnen, pero ya no es comer la Cena del Señor, [21] pues cada uno empieza sin más a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. [22] ¿No tienen sus casas para comer y beber? ¿O es que desprecian a la Iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Tendré que aprobarlos? En esto no. [23] Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan [24] y, después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.» [25] De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.» [26] Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga. [27] Por tanto, el que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. [28] Cada uno, pues, examine su conciencia y luego podrá comer el pan y beber de la copa. [29] El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación por no reconocer el cuerpo. [30] Y por esta razón varios de ustedes están enfermos y débiles y algunos han muerto. [31] Si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. [32] Pero si el Señor nos juzga, nos corrige, para que no seamos condenados con este mundo. [33] En resumen, hermanos, cuando se reúnan para la Cena, espérense unos a otros; [34] y si alguien tiene hambre, que coma en su casa. Pero no se reúnan para ponerse en mala situación. Lo demás ya lo dispondré cuando vaya.     

 

 

[1] ¿Es importante que la mujer se ponga velo para orar en la Iglesia? Así lo exigían las costumbres mediterráneas. Entendemos mejor la posición de Pablo si se considera que el rechazo del velo no era solamente un signo de independencia femenina, pues parece ser que era propio de ciertas religiones esotéricas.Pero también es cierto que Pablo deja hablar a su formación machista (incluso en la Biblia ver Ec 7,28 y Sir 25), y repite los argumentos de los maestros judíos (5-10), difícilmente comprensibles quizá para nosotros actualmente, y que aluden al Génesis 6,2. De improviso Pablo se da cuenta que está a punto de negar la igualdad proclamada por Jesús, y trata de echar pie atrás (11,12). De la manera como Pablo termina se deduce que debió haberse dado cuenta de la poca fuerza de su razonamiento. ¿Creía realmente que los ángeles encargados del orden del mundo, se escandalizarían al ver la liberación femenina? (10).Sin embargo, no despreciemos esos trazos de luz que Pablo nos lanza, a saber, que los ángeles participan en el culto cristiano (Mt 18,10 y Ap 5,8; 8,3); incluso nuestra actitud exterior es a su manera una participación activa en el culto eucarístico. 

 

 

[17] Pablo pasa sin transición a la eucaristía, que es el corazón de la asamblea cristiana. Este texto, que data del año 55, es probablemente el testimonio más antiguo relativo a la «Cena del Señor». La comunidad se reunía y, después de la comida en la que se cantaban salmos, el presidente comenzaba la acción de gracias. Recordaba entonces la Ultima Cena de Jesús y sus palabras que consagraban el pan y el vino, después de lo cual todos podían comulgar del mismo pan y de las copas.En 10,16, Pablo ha recordado dos aspectos de la Cena del Señor:- es la comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo;- en ella se refuerzan los lazos de caridad que nos unen: pasamos a ser un solo cuerpo.Aquí Pablo vuelve a defender estos dos aspectos:- Cada uno empieza sin más a comer su propia comida: para no compartir con los más pobres o para evitar la compañía de algunas personas. Nos podemos imaginar que los grupos se formaban espontáneamente y ocupaban diversas piezas de la casa; de hecho, cada uno se juntaba con los de su propio medio. A lo mejor los ricos se instalaban en una pieza en que la mesa estaba mejor provista, mientras que los pobres se quedaban en el patio.- Otros se embriagan y por lo tanto no están en condiciones de recibir el cuerpo de Cristo.Por no reconocer el cuerpo... (29). La palabra cuerpo tiene aquí una doble connotación, así que el pecado es doble: - No se trata a la eucaristía con el respeto debido al cuerpo de Cristo; es decir, no se distingue entre el pan ordinario y el pan consagrado.- No se reconoce ese Cuerpo de Cristo que forman los cristianos, pues no se toma en cuenta a los hermanos en la celebración eucarística (12,12).La eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia, que es ante todo comunión. La Iglesia no es sólo un instrumento de evangelización, sino que además tiene por misión ser el lugar donde podemos experimentar nuestra unión con Cristo y entre nosotros. Están proclamando la muerte del Señor (v. 26). Las eucaristías, celebradas cada día en el mundo entero y en todas las latitudes, se suceden hora tras hora y minuto tras minuto, recordando que la muerte de Cristo ocupa todo el tiempo hasta su regreso.La historia ya no puede detenerse. No es únicamente, ni en primer lugar, el progreso técnico lo que nos impulsa hacia adelante, sino más bien las exigencias de justicia nacidas de la muerte de un inocente (y Dios es el Inocente) las que continuamente están poniendo en tela de juicio el orden establecido. Esa muerte no nos permite tener paz ni reposo. La Iglesia recuerda la muerte de Cristo, no para anclarse en el pasado, sino para que nuevas energías surjan continuamente de ese sacrificio, tanto para juzgar como para reconciliar, y para despertar en nosotros el amor agradecido.Por esta razón varios de ustedes están enfermos y débiles (30). Numerosos son los signos que nos da el Señor para llamarnos la atención; a veces es una enfermedad o una muerte repentina; pero, con mayor frecuencia aún, es la anemia espiritual de la Iglesia. Si tan sólo respetáramos las exigencias de una celebración digna de la eucaristía, la Iglesia se transformaría. 

 

 

 

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1 Cor. 12, 1 - 31

             DONES ESPIRITUALES Y ARMONÍA   [1] Ahora, hermanos, les recordaré lo siguiente respecto a los dones espirituales. [2] Cuando aún eran paganos, perdían el control de sí mismos al ser llevados a sus ídolos sin voz ni vida. [3] Ahora les digo que ninguno puede gritar: «¡Maldito sea Jesús!» si el espíritu es de Dios; y nadie puede decir: «¡Jesús es el Señor!», sino con un espíritu santo. [4] Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. [5] Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. [6] Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. [7] La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común. [8] A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; [9] a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu; [10] a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas. [11] Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere.  LA COMPARACIÓN DEL CUERPO   [12] Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. [13] Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu. [14] Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. [15] Supongan que diga el pie: «No soy mano y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo. [16] O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. [17] Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler? [18] Dios ha dispuesto los diversos miembros, colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. [19] Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? [20] Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. [21] El ojo no puede decir a la mano: No te necesito. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: No los necesito. [22] Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, [23] y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, [24] mientras que otras, más nobles, no lo necesitan. Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, [25] para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. [26] Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él. [27] Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él. [28] En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas. [29] ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros? ¿Pueden todos obrar milagros, [30] curar enfermos, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas? [31] Ustedes, con todo, aspiren a los carismas más elevados, y yo quisiera mostrarles un camino que los supera a todos.            

 

 

[1] Fijémonos en el orden que sigue Pablo: El Espíritu viene después del Verbo-Hijo. Los dones espirituales que se distribuyen actualmente son los frutos del misterio de muerte y de resurrección que experimentó Jesús.El Espíritu Santo revela su presencia en la Iglesia de Corinto mediante los dones espirituales que comunica a los creyentes. Todos se maravillan cuando alguien, poseído por el Espíritu, se pone a alabar a Dios con palabras que nadie entiende. Pero más todavía sienten la presencia de Dios cuando un profeta revela a alguno de ellos lo que pasa en su interior, o cuando comunica un mensaje particular de Dios para tal o cual, o para la comunidad. Pablo interviene de dos maneras: primero para poner orden. En la exaltación frenética de sus fiestas, los paganos perdían el dominio de sí mismos; en cambio el Espíritu Santo nos hace más responsables. Cuando un exaltado llegaba a decir cosas insensatas o hirientes, era prueba de que no estaba inspirado. Pablo muestra diferentes aspectos de los dones del Espíritu (que a veces los denomina carismas ).Son dones; esto es evidente si se trata de hacer milagros. Pero también son ministerios, o sea, servicios, como es el caso para la dirección de la comunidad. Por último son obras de Dios.Si Pablo dijera que estos ministerios provienen únicamente de Cristo, se podría pensar que todo en la Iglesia pasa por los que dirigen en nombre de Cristo y que han sido considerados a veces como sus «vicarios». Pero esos dones y esos ministerios son asimismo obra del Espíritu. El Espíritu sopla donde quiere; multiplica sus dones y sus inspiraciones entre los simples fieles y renueva a la Iglesia sin tomar demasiado en cuenta las opiniones y los proyectos de la jerarquía. La misión de los ministros (obispos, sacerdotes o laicos) no es tanto de dirigir cuanto de discernir la acción del Espíritu en las personas y en la comunidad. Que da a cada uno como quiere (11). El Espíritu da lo que la Iglesia necesita en un lugar y momento determinados. Y por eso, basándonos en este texto, entendemos cuáles eran los anhelos -diferentes a los nuestros- de la Iglesia de ese tiempo. Ahora el Espíritu recuerda a la Iglesia su misión en el mundo. Los mejores entre los creyentes poseen dones espirituales que, sin producir aparentemente milagros, se manifiestan a través de una vida fecunda y ejemplar. Pero en los primeros tiempos, al igual que en tierras de misión, los nuevos convertidos descubrían primero las maravillas que Dios realizaba en medio de ellos.Palabras de sabiduría que indican qué actitud se debe adoptar. Palabras de conocimiento que revelan algo oculto o lo que Dios va a hacer. La fe (no en el sentido en que la tomamos habitualmente, sino como en Mc 11,22), que nos da la certeza de que Dios quiere intervenir, y que nos lleva a pedir un milagro.De esa manera la Iglesia descubría, no sólo la presencia de Dios en ella, sino también el poder emanado de la muerte y de la resurrección de Jesús.Un solo Espíritu...un solo Señor...un solo Dios. Dios es la fuente de todos los dones y el modelo de todo lo que vive y existe, pues es en él, en primer lugar, donde se concilia la diversidad y la unidad. 

 

 

[12] Una larga comparación con el cuerpo nos ayuda a comprender como debemos complementarnos y respetarnos unos a otros en la Iglesia.No hay verdadera comunidad hasta que cada uno no participe activamente en la vida de esa comunidad, poniendo sus talentos al servicio de todos. Hasta el menos dotado puede tener riquezas que se manifestarán en el momento preciso. Incluso sus miserias pueden convertirse en riqueza para el grupo que lo acoja.Pablo nos da a entender hasta qué punto nuestra cooperación en la Iglesia y en la misión es limitada y parcial. Aun los grupos cristianos más sinceros y dinámicos no convienen sino para cierta categoría de personas y para ciertos tiempos y lugares, y sería pueril pensar que van a ser por todo el mundo "el" camino. El Espíritu de Dios ya se ha encargado de suscitar a otros que darán a la Iglesia riquezas que a ellos se les escapan, pero que no son menos necesarias. Desde el momento en que vivimos en la fe, el Espíritu suscita en nosotros nuevas fuerzas. Si nos mostramos atentos a las personas y despertamos en cada uno el sentido de su dignidad y de su responsabilidad, veremos surgir en la Iglesia numerosas iniciativas, frutos del Espíritu.Al final del párrafo, Pablo establece un orden de importancia entre los dones. Pone en primer lugar, no lo que parece más milagroso o más extraordinario, sino lo que es más necesario para el desarrollo de la Iglesia.Nombra, en primer lugar, a los apóstoles, que no son únicamente los doce elegidos por Jesús, sino los que, como ellos y aceptados por ellos, fundan nuevas comunidades o gobiernan las que ya existen. En seguida vienen los profetas, que no sólo transmiten palabras de Dios sino que, teniendo dones de fe y de sabiduría, hablan con fuerza y sostienen a la comunidad. Los dones de hablar en lenguas vienen muy al final, siendo que los corintios que los poseían creían que habían alcanzado el Cielo.Quisiera mostrarles un camino que los supera a todos (31). Pablo les dice a los corintios, deslumbrados por todo lo que era extraordinario, que nada es igual al amor verdadero. 

 

 

 

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1 Cor. 13, 1 - 13

             NADA HAY MÁS PERFECTO QUE EL AMOR   [1] Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. [2] Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy. [3] Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve. [4] El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. [5] No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. [6] No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. [7] Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. [8] El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. [9] Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado; [10] y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá. [11] Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. [12] Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido. [13] Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.            

 

 

[1] ¿Amor o caridad? Al comienzo ambas palabras tenían el mismo significado, pero, con el correr de los años, «caridad» ha llegado a designar con frecuencia a la limosna, olvidándose de que el don no contiene necesariamente el amor. Lo que importa no es tanto hablar de caridad o de amor, sino de decir en qué consiste, y eso es lo que Pablo hace aquí.Aunque hablara... Es más importante amar que hacer milagros, o que sacrificarse por una causa (lo que también se puede hacer sin amor).Cuando era niño (11). Esta comparación nos recuerda que nuestra vida en la fe no es más que la preparación a lo que seremos en el cielo. Cuando la persona resucitada renazca de Dios, ya no habrá representantes de Dios, ni catecismo, ni oraciones, ni milagros: todo esto no servirá más que los juguetes del niño cuando se hizo hombre. La única realidad celeste que no deba ser nueva para nosotros será el amor (nunca pasará), y según la medida del amor que haya florecido en nosotros, participaremos de la Gloria de Dios en la visión cara a cara.La fe, la esperanza y el amor (13). Pablo une a menudo estas tres «virtudes», estos tres movimientos del alma cristiana. En ninguna parte lo hace más claramente que aquí. La mayor de estas tres es el amor, pero no hay amor auténtico sin la fe y la esperanza. A veces se aprovecha esta declaración de Pablo para falsear lo que es específicamente cristiano. Algunos dicen: «Yo hago el bien al prójimo, ¿qué más se me puede pedir?» Pero sería fácil probar que ese «amor» nuestro es muy pálido, limitado e impuro. Es un amor en que el amor divino se siente tan poco cómodo que no transforma su vida. Debíamos primero cultivar la esperanza, que es la perseverancia en el camino de Jesús pobre, libre, fiel en las pruebas. Y luego, con la fe, habríamos escuchado y profundizado la palabra de Dios.El amor alcanzará la perfección cuando estemos en presencia de Dios: Lo conoceré como yo soy conocido. Mientras no veamos a Dios, el amor no puede ver cumplidas todas sus promesas, sino que, al contrario, necesita de la fe y de la esperanza. 

 

 

 

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1 Cor. 14, 1 - 40

             CÓMO USAR LOS DONES ESPIRITUALES   [1] Busquen el amor y aspiren a los dones espirituales, especialmente al don de profecía. [2] El que habla en lenguas habla a Dios, pero no a los hombres, pues nadie le entiende cuando habla en espíritu y dice cosas misteriosas. [3] El que profetiza, en cambio, da a los demás firmeza, aliento y consuelo. [4] El que habla en lenguas se fortalece a sí mismo, mientras que el profeta edifica a la Iglesia. [5] Me alegraría que todos ustedes hablaran en lenguas, pero más me gustaría que todos fueran profetas. Es mucho mejor tener profetas que quien hable en lenguas, a no ser que haya quien las interprete y así toda la Iglesia saque provecho. [6] Supongan, hermanos, que yo vaya donde ustedes hablando en lenguas, ¿de qué les serviría si no les llevase alguna revelación, con palabras de conocimiento, profecías o enseñanzas? [7] Tomen un instrumento musical, ya sea una flauta o el arpa; si no doy las notas con sus intervalos, ¿quién reconocerá la melodía que estoy tocando? [8] Y si el toque de la trompeta no se parece a nada, ¿quién correrá a su puesto de combate? [9] Lo mismo ocurre con ustedes y sus lenguas: ¿quién sabrá lo que han dicho si no hay palabras que se entiendan? Habrá sido como hablar al viento. [10] Por muchos idiomas que haya en el mundo, cada uno tiene sus palabras, [11] pero si yo no conozco el significado de las palabras, seré un extranjero para el que habla, y el que habla será un extranjero para mí. [12] Tomen esto en cuenta, y si se interesan por los dones espirituales, ansíen los que edifican la Iglesia. Así no les faltará nada. [13] El que habla en alguna lengua, pida a Dios que también la pueda interpretar. [14] Cuando oro en lenguas, mi espíritu reza, pero mi entendimiento queda inactivo. [15] ¿Estará bien esto? Debo rezar con mi espíritu, pero también con mi mente. Cantaré alabanzas con el espíritu, pero también con la mente. [16] Si alabas a Dios sólo con el espíritu, ¿qué hará el que se conforma con escuchar? ¿Acaso podrá añadir «amén» a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho. [17] Tu acción de gracias habrá sido maravillosa, pero a él no le ayuda en nada. [18] Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos ustedes. [19] Pero cuando me encuentro en la asamblea prefiero decir cinco palabras mías que sean entendidas y ayuden a los demás, antes que diez mil en lenguas. [20] Hermanos, no sean niños en su modo de pensar. Sean como niños en el camino del mal, pero adultos en su modo de pensar. [21] Dios dice en la Ley: Hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por boca de extranjeros, pero ni así me escucharán. [22] Entiendan, pues, que hablar en lenguas es una señal para quienes no creen, pero no para los creyentes; en cambio, la profecía es para los creyentes, no para los que no creen. [23] Con todo, supongan que la Iglesia entera estuviera reunida y todos hablasen en lenguas y entran algunas personas no preparadas o que todavía no creen. ¿Qué dirían? Que todos están locos. [24] Por el contrario, supongan que todos están profetizando y entra alguien que no cree o que no tiene preparación, y todos le descubren sus errores, le dicen verdades y le hacen revelaciones. [25] Este, al ver descubiertos sus secretos más íntimos, caerá de rodillas, adorará a Dios y proclamará: Dios está realmente entre ustedes. [26] ¿Qué podemos concluir, hermanos? Cuando ustedes se reúnen, cada uno puede participar con un canto, una enseñanza, una revelación, hablando en lenguas o interpretando lo que otro dijo en lenguas. Pero que todo los ayude a crecer. [27] ¿Quieren hablar en lenguas? Que lo hagan dos o tres al máximo, pero con limitación de tiempo, y que haya quien interprete. [28] Si no hay nadie que pueda interpretar, que se callen en la asamblea y reserven su hablar en lenguas para sí mismos y para Dios. [29] En cuanto a los profetas, que hablen dos o tres, y los demás hagan un discernimiento. [30] Si alguno de los que están sentados recibe una revelación, que se calle el que hablaba. [31] Todos ustedes podrían profetizar, pero uno por uno, para que todos aprendan y todos sean motivados, [32] pues los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas. [33] En todo caso, la obra de Dios no es confusión, sino paz. [34] Hagan como se hace en todas las Iglesias de los santos: que las mujeres estén calladas en las asambleas. No les corresponde tomar la palabra. Que estén sometidas como lo dice la Ley, [35] y si desean saber más, que se lo pregunten en casa a su marido. Es feo que la mujer hable en la asamblea. [36] ¿Acaso la palabra de Dios partió de ustedes, o ha llegado tal vez sólo a ustedes? [37] Los que entre ustedes son considerados profetas o personas espirituales reconocerán que lo que les escribo es mandato del Señor. [38] Y si alguien no lo reconoce, tampoco él será reconocido. [39] Por lo tanto, hermanos, aspiren al don de la profecía y no impidan que se hable en lenguas, [40] pero que todo se haga en forma digna y ordenada.            

 

 

[1] Parece que en las asambleas de los corintios faltaba un poco de orden. Tomaban la palabra sin que se les preguntara, incluso las mujeres..., por eso Pablo los invita a callarse. Los que tenían dones espectaculares se creían superiores a los demás y no respetaban el orden más elemental. Algunos querían pasar por creyentes inspirados y hacían o decían cosas extrañas y a veces escandalosas.Pablo restablece el orden. Compara a la Iglesia, o la comunidad, con un edificio que se construye, y da la prioridad a lo que «edifica». Construir es actuar de tal manera que los demás sean mejores y al mismo tiempo más unidos. Lo más eficaz es la caridad y no los milagros o el hablar en lenguas. Las acciones extraordinarias no implican necesariamente santidad, pues Dios se puede servir de cualquiera, pecadores o no cristianos, para el bien de sus hijos. La verdad de un grupo religioso no se basa en el hecho de que sus predicadores curen a los enfermos, llenen los estadios o maravillen a las multitudes. Su verdad depende de su fidelidad a la enseñanza de los apóstoles tal como la encontramos en la Iglesia.Los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas (32). Lo que viene de los hombres se mezcla siempre con lo que en ellos viene del Espíritu, pues no se es un cristal transparente por la luz divina. Los que se creen inspirados deben poner atención en no mezclar sus antojos con lo que les da el Espíritu. Ninguna inspiración nos autoriza a no tomar en cuenta a nuestros hermanos o a las legítimas autoridades.Los versículos 34-35 han provocado escándalo desde el comienzo, por su dureza contra las mujeres; incluso han sido desplazados en algunos textos antiguos. Si son de Pablo, se los debe entender como en 11,1-16. El apóstol era infalible en cuanto a la fe, pero ninguna decisión tocante a la organización de la Iglesia, venga de Pablo o de otro que no es Pablo, está exenta de crítica ni es irrevocable, incluso en el caso en que haya sido recibida en un momento como mandato del Señor (37). 

 

 

 

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1 Cor. 15, 1 - 58

             ES CIERTO QUE CRISTO RESUCITÓ   [1] Quiero recordarles, hermanos, la Buena Nueva que les anuncié. Ustedes la recibieron y perseveran en ella, [2] y por ella se salvarán si la guardan tal como yo se la anuncié, a no ser que hayan creído cosas que no son. [3] En primer lugar les he transmitido esto, tal como yo mismo lo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; [4] que fue sepultado; que resucitó al tercer día, también según las Escrituras; [5] que se apareció a Pedro y luego a los Doce. [6] Después se dejó ver por más de quinientos hermanos juntos, algunos de los cuales ya han entrado en el descanso, pero la mayoría vive todavía. [7] Después se le apareció a Santiago, y seguidamente a todos los apóstoles. [8] Y se me apareció también a mí, iba a decir al aborto, el último de todos. [9] Porque yo soy el último de los apóstoles y ni siquiera merezco ser llamado apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios. [10] Sin embargo, por la gracia de Dios soy lo que soy y el favor que me hizo no fue en vano; he trabajado más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. [11] Pues bien, esto es lo que predicamos tanto ellos como yo, y esto es lo que han creído. [12] Ahora bien, si proclamamos un Mesías resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos ahí que no hay resurrección de los muertos? [13] Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. [14] Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene contenido, como tampoco la fe de ustedes. [15] Con eso pasamos a ser falsos testigos de Dios, pues afirmamos que Dios resucitó a Cristo, siendo así que no lo resucitó, si es cierto que los muertos no resucitan. [16] Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo pudo resucitar. [17] Y si Cristo no resucitó, de nada les sirve su fe: ustedes siguen en sus pecados. [18] Y, para decirlo sin rodeos, los que se durmieron en Cristo están totalmente perdidos. [19] Si nuestra esperanza en Cristo se termina con la vida presente, somos los más infelices de todos los hombres.  CRISTO NOS ABRIÓ EL CAMINO   [20] Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, siendo él primero y primicia de los que se durmieron. [21] Un hombre trajo la muerte, y un hombre también trae la resurrección de los muertos. [22] Todos mueren por estar incluidos en Adán, y todos también recibirán la vida en Cristo. [23] Pero se respeta el lugar de cada uno: Cristo es primero, y más tarde le tocará a los suyos, cuando Cristo nos visite. [24] Luego llegará el fin. Cristo entregará a Dios Padre el Reino después de haber desarmado todas las estructuras, autoridades y fuerzas del universo. [25] Está dicho que debe ejercer el poder hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies, [26] y el último de los enemigos sometidos será la muerte. [27] Dios pondrá todas las cosas bajo sus pies. Todo le será sometido; pero es evidente que se excluye a Aquel que le somete el universo. [28] Y cuando el universo le quede sometido, el Hijo se someterá a Aquel que le sometió todas las cosas, para que en adelante, Dios sea todo en todos. [29] Pero, díganme, ¿qué buscan esos que se hacen bautizar por los muertos? Si los muertos de ningún modo pueden resucitar, ¿de qué sirve ese bautismo por ellos? [30] Y nosotros mismos, ¿para qué arriesgamos continuamente la vida? [31] Sí, hermanos, porque todos los días estoy muriendo, se lo juro por ustedes mismos que son mi gloria en Cristo Jesús nuestro Señor. [32] Si no hay más que esta existencia, ¿de qué me sirve haber luchado contra leones en Efeso, ? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. [33] No se dejen engañar: las doctrinas malas corrompen las buenas conductas. [34] Despiértense y no pequen: de conocimiento de Dios algunos de ustedes no tienen nada, se lo digo para su vergüenza.  ¿CON QUÉ CUERPO VAMOS A RESUCITAR?   [35] Algunos dirán: ¿Cómo resurgen los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vuelven? [36] ¡Necio! Lo que tú siembras debe morir para recobrar la vida. [37] Y lo que tú siembras no es el cuerpo de la futura planta, sino un grano desnudo, ya sea de trigo o de cualquier otra semilla. [38] Dios le dará después un cuerpo según lo ha dispuesto, pues a cada semilla le da un cuerpo diferente. [39] Hablamos de carne, pero no es siempre la misma carne: una es la carne del hombre, otra la de los animales, otra la de las aves y otra la de los peces. [40] Y si hablamos de cuerpos, el resplandor de los «cuerpos celestes» no tiene nada que ver con el de los cuerpos terrestres. [41] También el resplandor del sol es muy diferente del resplandor de la luna y las estrellas, y el brillo de una estrella difiere del brillo de otra. [42] Lo mismo ocurre con la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo en descomposición, y resucita incorruptible. [43] Se siembra como cosa despreciable, y resucita para la gloria. Se siembra un cuerpo impotente, y resucita lleno de vigor. [44] Se siembra un cuerpo animal, y despierta un cuerpo espiritual. Pues si los cuerpos con vida animal son una realidad, también lo son los cuerpos espirituales. [45] Está escrito que el primer Adán era hombre dotado de aliento y vida; el último Adán, en cambio, será espíritu que da vida. [46] La vida animal es la que aparece primero, y no la vida espiritual; lo espiritual viene después. [47] El primer hombre, sacado de la tierra, es terrenal; el segundo viene del cielo. [48] Los de esta tierra son como el hombre terrenal, pero los que alcanzan el cielo son como el hombre del cielo. [49] Y del mismo modo que ahora llevamos la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.  EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN  [50] Entiéndanme bien, hermanos: lo que es carne y sangre no puede entrar en el Reino de Dios. En la vida que nunca terminará no hay lugar para las fuerzas de descomposición. [51] Por eso les enseño algo misterioso: aunque no todos muramos, todos tendremos que ser transformados [52] cuando suene la última trompeta. Será cosa de un instante, de un abrir y cerrar de ojos. Al toque de la trompeta los muertos resucitarán como seres inmortales, y nosotros también seremos transformados. [53] Porque es necesario que nuestro ser mortal y corruptible se revista de la vida que no conoce la muerte ni la corrupción. [54] Cuando nuestro ser corruptible se revista de su forma inalterable y esta vida mortal sea absorbida por la immortal, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: ¡Qué victoria tan grande! La muerte ha sido devorada. [55] ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? [56] El aguijón de la muerte es el pecado, y la Ley lo hacía más poderoso. [57] Pero demos gracias a Dios que nos da la victoria por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor. [58] Así, pues, hermanos míos muy amados, manténganse firmes y no se dejen conmover. Dedíquense a la obra del Señor en todo momento, conscientes de que con él no será estéril su trabajo.          

 

 

[1] ¿Tenemos aquí la respuesta a una última pregunta de los cristianos de Corinto? Muchos griegos pensaban que el alma inmortal, al morir la persona, dejaba el cuerpo y quedaba sola. ¿Era admitida en el paraíso de las almas? ¿O volvía a un gran depósito de almas que ya habían vivido, olvidando su vida anterior en la tierra antes de regresar a ella? Otros decían (como muchos cristianos de hoy) que todo se acaba con la muerte: véase 1 Tes 5,13. Pablo va, pues, a recordarles que la fe en la resurrección está en lo más profundo del mensaje cristiano.Quiero recordarles la Buena Nueva. Está bien que se hable aquí de la Buena Nueva, pues lo desconocido de la muerte es y ha sido siempre el gran fardo de la vida humana (Sir 40,1).¿Cómo dicen algunos ahí que no hay resurrección? (12). Pablo parte de la resurrección de Jesús como de un hecho para luego sacar de él, como una consecuencia, nuestra propia resurrección.Muchas veces hemos oído decir, incluso entre creyentes, que la resurrección de Jesús no es un hecho histórico. Y es verdad, en el sentido de que es una realidad que no cabe en el campo de la historia. La conocemos y creemos en ella porque hay testigos de ella, y la historia no procede de otra forma. Sin embargo, hay una gran diferencia, pues los testimonios en que se apoya la historia se refieren a cosas de las que podemos tener una idea, como son una guerra, un desplazamiento de pueblos, un invento. Para la resurrección de Jesús, en cambio, los testigos no pueden hablar más que de las apariciones de Jesús o los encuentros con él. Basándose en eso, ellos mismos han creído en otra cosa: que Jesús había entrado en otra vida, de la cual no podemos tener idea, compartiendo el poder mismo de Dios. Debemos pues creer no sólo lo que ellos vieron (lo que haría la historia) sino lo que ellos creyeron y que sólo puede ser creído. Y esto no tiene que ver con las realidades históricas (véase comentario a Mc 16).Les he transmitido... (3). No se trata de un cuento o de un «mito» como había tantos entre los griegos; historias llenas de sabiduría que revelaban un orden del mundo, un sentido de la vida, pero que, al final de cuentas, no eran más que historias. Hoy por hoy algunos hablan el mismo lenguaje y dicen: No sé si Jesús ha resucitado, y los evangelios no se interesan directamente en lo que le pasó. Lo importante para ellos fue que unos acontecimientos extraños sucedieron, gracias a los cuales los apóstoles se animaron y consideraron a Jesús y el más allá con nuevos ojos. Pero Pablo dice precisamente todo lo contrario, a saber, que la resurrección de Jesús es un hecho. 

 

 

[20] De ese hecho que aceptamos, compartiendo la fe de los apóstoles, Pablo pasa a otro tema que nos toca muy vivamente: ¿hay esperanza para nosotros?Todos mueren por estar incluidos en Adán (22). Véase el comentario de Rom 5,12 respecto a Adán y a Cristo. Los mitos de las más diversas religiones acostumbraban a representar en algún héroe del pasado nuestra propia condición. Al hacerlo podían dar un sentido a nuestro destino, pero no cambiarlo. La fe, por el contrario, nos dice que lo que el Hijo de Dios vivió entre nosotros, lo vivió por todos nosotros. Olvidemos aquí nuestra visión individualista en la que cada uno vive su propio destino, pues para Dios toda la aventura de la creación y de la salvación es la del "Adán", a la vez uno y múltiple. Y un hombre, que es «el Hombre», Jesús, la vivió plenamente por todos nosotros.Cristo resucitó de entre los muertos, siendo el primero y primicia de los que se durmieron... (20). Pablo, al igual que los primeros cristianos, habla de «dormirse» en vez de «morir», a fin de expresar mejor la espera de la Resurrección. Nuestra palabra «cementerio» significa dormitorio. Entregará a Dios Padre el Reino. Desconfiemos también aquí de las imágenes simplistas: no hay más que un solo Dios. El Hijo aquí es la Palabra eterna de Dios hecha hombre, que se echó sobre sus hombros toda la segunda parte de la historia de la humanidad. Ella, que está eternamente volviendo al Padre del cual nació, hace entrar en la eternidad de Dios a toda la creación, y no habrá otro comienzo de una nueva historia. Dios será todo en todos; recibiremos a Dios de Dios, y lo tendremos todo, siendo al final nosotros mismos. Y, aunque eso pase nuestra imaginación, ya no habrá más muerte (26). Ver lo mismo en Ap 21,4.¿Qué buscan esos que se hacen bautizar por los muertos? (29). Es probable que algunos creyentes se inquietaran por sus parientes, muertos sin haber recibido el anuncio del Evangelio, y por eso se hacían bautizar en su nombre. Pablo no dice lo que piensa de esa práctica, sino que se vale de ella para reafirmar la resurrección. 

 

 

[35] ¿Cómo son esos muertos resucitados? Es la pregunta que nos hemos planteado muchas veces, pues quisiéramos imaginar o conocer lo que seremos entonces. Pero, ¿cómo podríamos imaginar o conocer ese mundo nuevo, aunque se prepara ya desde hoy? ¿Acaso un niño, todavía sumido en ese universo cerrado que es el seno de la madre, puede imaginarse el mundo en el que va a ser proyectado?Pablo sólo puede aclarar ese misterio mediante comparaciones. Lo que tú siembras... Jesús había hablado del grano que se siembra (Jn 12,24). Pablo rechaza con este ejemplo las ideas primitivas que tal vez algunos tienen todavía: los muertos saldrían de sus tumbas como se ve en pinturas antiguas. Pero no, al igual que la espiga que salió de la semilla, nuestro cuerpo resucitado no será la reconstitución de nuestro cuerpo actual. No es siempre la misma carne (39). Pablo nos recuerda que la misma palabra designa a menudo cosas diferentes, aunque haya una cierta relación entre ellas. En tiempos de Pablo, como también hoy, la palabra «cuerpo» se aplicaba a muchas cosas, y el sol y las estrellas se denominaban «cuerpos celestes». De igual modo hay muchas clases de «luz». Por eso que cuando se habla de resucitar «con su cuerpo», no se trata, ni de la misma forma, ni de la misma vida, sino de la misma persona.Como la espiga procede del grano de trigo, así también será la misma persona marcada con todo lo que debió dejar atrás (Cristo resucitado, con razón, quiso mostrar las marcas de su pasión en su cuerpo glorioso). Ya que el hombre no se hace solo sino en unión y en relación con los demás, conoceremos, hasta en lo más profundo de su persona transfigurada, a los que hemos amado más en la tierra y que nos han ayudado más a desarrollar nuestras potencialidades. Un cuerpo espiritual (44). La resurrección viene del interior, es como una transfiguración. Y cada uno tendrá el cuerpo que merece, el cuerpo que mejor exprese lo que ha llegado a ser y lo que es en Dios. Todo esto, ¿no es acaso lo más bello que podríamos esperar, bello hasta en su misma lógica? Pero ¿será cierto? Pablo lo afirma con toda la evidencia de la fe. La razón no puede probar lo que dice la fe, pero podemos experimentar el trabajo del Espíritu que ya nos está transformando. Y de allí nace una intuición muy segura de lo que nos espera. Vida que nunca terminará... fuerzas de descomposición (50). Es la oposición entre lo que sólo puede podrirse y deshacerse, y lo definitivo, que es propio del mundo en que Dios es todo (Rom 8,21). Los que han escogido gozar de las criaturas en vez de entregar su vida, difícilmente creerán en lo que es definitivo.Aunque no todos muramos (51). Pablo creía que Cristo iba a volver pronto; partiendo de esta suposición, se refiere aquí a los que estarán vivos todavía cuando regrese Cristo. No dice que «irán al Cielo con El» (pues sería una imagen muy material) sino que nuevamente afirma: la resurrección será una transfiguración, y no una continuación de la presente existencia.Lo terrenal... lo celestial... (vv. 45-49). Todos tenemos una doble herencia: por naturaleza somos solidarios con la raza humana figurada en Adán, el hombre animal y terrestre; pero pertenecemos también a esa comunidad que se forma misteriosamente alrededor de Cristo, quien es espíritu, fuente de vida y que viene del Cielo. El bautismo no ha reemplazado el uno por el otro. Por más fieles que seamos, nuestro Adán continuará creciendo y haciéndose cada vez más pesado con sus debilidades y tentaciones, pero al mismo tiempo se fortalecerá en nosotros el hombre interior, ese feto del hombre celestial, que está a la espera de su verdadero nacimiento. 

 

 

 

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1 Cor. 16, 1 - 24

             RECOMENDACIONES Y SALUDOS   [1] Respecto a la colecta en favor de los santos, sigan también ustedes las normas que di a las Iglesias de Galacia. [2] Cada domingo, cada uno de ustedes ponga aparte lo que pueda, y no esperen a que yo llegue para recoger las limosnas. [3] Cuando llegue daré credenciales a los que ustedes hayan elegido para que lleven esas limosnas a Jerusalén. [4] Y si puedo ir también yo, harán el viaje conmigo. [5] Estaré con ustedes después de atravesar Macedonia, pues pienso ir por Macedonia. [6] Tal vez me detenga entre ustedes algún tiempo y hasta pase ahí el invierno. Después ustedes me encaminarán adonde tenga que ir. [7] Esta vez no quiero verlos sólo de pasada, pues espero quedarme algún tiempo con ustedes, si el Señor lo permite. [8] De todos modos, me detendré en Efeso hasta Pentecostés, [9] pues se me ha abierto allí una puerta muy grande y con muchas esperanzas, a pesar de que los enemigos son numerosos. [10] Si llega Timoteo, procuren que no se sienta incómodo entre ustedes. Tengan en cuenta que trabaja en la obra del Señor como yo. [11] Que nadie, pues, lo menosprecie y que pueda regresar contento a mí. Yo lo estoy esperando con los hermanos. [12] En cuanto a nuestro hermano Apolo, le he insistido mucho para que vaya donde ustedes con nuestros hermanos, pero se negó formalmente a hacerlo por ahora. Irá cuando se le presente una oportunidad. [13] Estén alerta, manténganse firmes en la fe, sean hombres, sean fuertes. [14] Háganlo todo con amor. [15] Hermanos, todavía una recomendación más. Como ustedes saben, Estefanás y los suyos son los primeros que se convirtieron en Acaya, y se han puesto al servicio de los creyentes. [16] Ustedes, a su vez, acepten su autoridad así como la de cualquiera que coopere y se dedique al servicio con ellos. [17] La visita de Estefanás, Fortunato y Acaico me ha causado mucha alegría, pues les echaba mucho de menos a todos ustedes. [18] Han tranquilizado mi espíritu y el de ustedes; sepan apreciar siempre a personas como éstas. [19] Los saludan las Iglesias de Asia. Aquila y Prisca los saludan en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa. [20] Los saludan todos los hermanos. Salúdense unos a otros con el beso santo. [21] El saludo es de mi puño y letra: Pablo. [22] Maldito sea el que no ama al Señor. ¡Maran atha! ¡Ven, Señor! [23] La gracia del Señor Jesús permanezca con ustedes. [24] Los amo a todos en Cristo Jesús.     

 

 

[1] En cuanto a esa colecta, véase Rom 15,25 y 2 Cor 8,9. El «domingo» (Pablo dice: el primer día de la semana): véase He 20,7. Desde el principio, la Iglesia de los Apóstoles reemplazó el sábado de Moisés y de los judíos por el día siguiente en el que Jesús había resucitado.Detrás de la lista de recuerdos que se van transmitiendo, adivinamos algo de esos primeros creyentes de quienes recibimos la fe. Se puede ver que, a pesar de sus debilidades, los cristianos de Corinto formaban una verdadera Iglesia, puesto que era una comunidad en la que muchos eran activos y trataban de resolver juntos los problemas de su vida «en Cristo». 

 

 

 

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