La traducción utilizada es la de La Biblia Latinoamericana ®; el texto de Ester ha sido presentado aquí en su forma canónica eliminando los apócrifos.

Se toma textualmente junto con las notas al pie de cada capítulo.

YA que las notas NO son la Palabra de Dios, NUNCA deben de ser tomadas como tal.

 

Tomado del sitio: http://www.crsistemas.com.ar/LaBiblia.nsf

 

1 Rey 1 - 1 Rey 2 - 1 Rey 3 - 1 Rey 4 - 1 Rey 5 - 1 Rey 6 - 1 Rey 7 - 1 Rey 8 - 1 Rey 9 - 1 Rey 10 - 1 Rey 11 - 1 Rey 12 - 1 Rey 13 - 1 Rey 14 - 1 Rey 15 - 1 Rey 16 - 1 Rey 17 - 1 Rey 18 - 1 Rey 19 - 1 Rey 20 - 1 Rey 21 - 1 Rey 22 -

 

 

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1 Rey. 1, 1 - 53 

ULTIMOS AÑOS DE DAVID

 

 [1] Cuando el rey David era ya muy viejo, por más que lo abrigaban no conseguía calentarse. [2] Entonces dijeron sus servidores: «Vamos a buscarle al rey una jovencita virgen para que lo acompañe y se acueste con él, a ver si así no tiene frío.» [3] Luego de buscar por todo el país, encontraron en Sunem a una niña llamada Abisag y se la llevaron al rey. [4] La joven era muy bella; estaba al servicio del rey y le hacía compañía; él, sin embargo, no tuvo relaciones con ella. [5] Adonías, hijo de Jaguit, ambicionaba suceder a su padre. Por esto se había conseguido un carro tirado por caballos, y andaba rodeado de cincuenta hombres. [6] Su padre, sin embargo, nunca le había llamado la atención porque hacía eso. Es que tenía muy buena presencia, siendo hermano menor de Absalón. [7] Se puso al habla con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, ganándoselos para su causa. [8] En cambio, el sacerdote Sadoc, Banaías, hijo de Yoyada, el profeta Natán, Semeí, Reí y los valientes de la guardia de David no estaban con Adonías. [9] Cierto día, Adonías hizo un sacrificio de corderos, bueyes y terneros gordos, cerca de la piedra de Zojelat, que está junto a la fuente Roguel. Invitó a todos los hijos del rey, sus hermanos, y a todos los funcionarios reales nacidos en Judá; [10] pero no invitó al profeta Natán, ni a Banaías, ni a los valientes de la guardia, ni a su hermano Salomón. [11] En vista de todo esto, Natán fue a decirle a Betsabé, madre de Salomón: «¿No sabes que tenemos un nuevo rey, Adonías, hijo de Jaguit? Y el rey no tiene ni idea de esto. [12] Pues bien, si quieres salvar tu vida y la de tu hijo Salomón, sigue mi consejo: [13] Anda a ver al rey David y dile: Oiga, mi señor, ¿no le prometió usted a esta sirvienta suya que mi hijo Salomón iba a sucederle en el trono? ¿Cómo es, entonces, que Adonías dice que él es el rey? [14] Y mientras tú estés diciendo todo esto al rey, voy a aparecer yo para reforzar tus palabras.» [15] Entró, pues, Betsabé al cuarto del rey; el rey era muy viejo y Abisag, la sunamita, estaba con él. [16] Se arrodilló delante de él, inclinándose hasta el suelo. [17] El rey le dijo: «¿Qué deseas?» Ella respondió: «Tú, mi señor, me habías jurado por Yavé, tu Dios, que mi hijo Salomón te sucedería en el trono. [18] Pues bien, sin que tú lo sepas, Adonías se ha proclamado rey. [19] Hizo un gran sacrificio de toros, terneros gordos y corderos, al cual invitó a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, al general Joab, pero no a mi hijo Salomón. [20] Mi señor, todo Israel espera que tú digas quién se sentará en el trono después de ti. [21] Pues, si no lo haces, después de tu muerte, mi hijo Salomón y yo sufriremos las consecuencias.» [22] Cuando estaba conversando con el rey, llegó el profeta Natán. [23] Luego de avisarle su llegada al rey, se presentó ante él, inclinándose profundamente. [24] En seguida le dijo: «¿Así que tú, mi señor, has decretado que Adonías será tu sucesor en el trono de Israel? [25] Digo esto, pues lo he visto hoy día ir a sacrificar una gran cantidad de toros, terneros gordos y corderos. [26] Además invitó a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar. Y ahora mismo están todos ellos comiendo y brindando por el rey Adonías. [27] Pero a mí, tu servidor, al sacerdote Sadoc, a Banaías, hijo de Yoyada, y a tu hijo Salomón no nos invitó. ¿Será posible que esto se haya hecho con el consentimiento del rey, sin que tú hubieras comunicado antes quién te sucedería en el trono?»

 

SALOMÓN SUCEDE A DAVID

 

[28] El rey David mandó llamar a Betsabé, y cuando estuvo en su presencia, le dijo: [29] «Te juro por la vida de Yavé, que me libró de todas mis penurias, [30] que lo que yo te prometí ante Yavé, Dios de Israel, a saber, que tu hijo Salomón me sucedería en el trono de Israel, se cumplirá tal cual.» [31] Betsabé se arrodilló, inclinándose profundamente hasta el suelo, y exclamó: «¡Que viva por siempre mi señor, el rey David!» [32] Después el rey ordenó que comparecieran ante él el sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Banaías, hijo de Yoyada. [33] Una vez en su presencia, les dijo: «Háganse acompañar por un grupo de mis servidores, y lleven a Salomón montado en mi propia mula, a Guijón. [34] Allí el sacerdote Sadoc junto con el profeta Natán lo ungirán como rey de Israel. [35] Después lo proclamarán como rey, al toque de trompetas. De vuelta, vendrá él delante de todos ustedes y se sentará en mi trono. El es quien reinará en mi lugar, y es a él a quien he puesto como jefe de Israel y Judá.» [36] Banaías le respondió: «Amén. Yavé, tu Dios, es quien ha hablado por tu boca. [37] Quiera él estar con Salomón como lo estuvo contigo, mi señor, y hacer su reinado más poderoso que el tuyo.» [38] Bajaron, pues, los tres con Salomón a Guijón, acompañados de los quereteos y de los peleteos. [39] El sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite, que estaba en la Tienda de Yavé, y ungió con él a Salomón. [40] Cuando se oyó el toque de la trompeta, todo el pueblo empezó a dar vivas al rey Salomón. Después Salomón se puso a la cabeza de un desfile, y subieron todos tocando flautas y lanzando aclamaciones de alegría; era tal el estruendo que hacía estremecer la tierra. [41] Adonías y sus invitados ya habían terminado de almorzar, cuando sintieron el barullo. Al oír Joab el sonido de la trompeta, preguntó: «¿Qué pasará en la ciudad, que se oye tanta bulla?» [42] No había terminado de hacer esta pregunta, cuando se presentó Jonatán, hijo de Abiatar. Al verlo, Adonías le dijo: «¡A ver!, tú que eres un hombre honrado nos traerás seguramente buenas noticias.» [43] Pero él respondió: «No, al contrario. Nuestro señor, el rey David, ha hecho rey a Salomón. [44] Lo hizo montar en su mula y, acompañado de Sadoc, Natán y Banaías, y de los quereteos y peleteos, lo envió a Guijón, [45] donde Sadoc y Natán lo ungieron como rey. Luego regresaron felices, y toda la ciudad está ahora de fiesta; a eso se debe tanto barullo. [46] Más aún, Salomón ya tomó posesión del trono; [47] todos los grandes de la corte han venido a saludar al rey David y a desearle que Dios haga a Salomón más famoso que él, y su trono más grande que el de su padre. Incluso el mismo rey se ha sentado en la cama y ha exclamado: [48] "Bendito sea Yavé, Dios de Israel, porque hoy día me concede que uno de mi raza se siente en mi trono y que pueda yo contemplarlo con mis ojos."» [49] Al oír esto, todos los invitados de Adonías se pusieron a temblar de miedo y, levantándose, se fueron cada uno por su lado. [50] Adonías, temiendo que Salomón le hiciera algo, fue a refugiarse al lado del altar. [51] Avisaron a Salomón que Adonías se había agarrado a los cuernos del altar y había dicho: «Que el rey Salomón me jure, hoy mismo, que no me mandará apuñalar.» [52] Salomón, en respuesta, exclamó: «Si se porta como un hombre honrado, no caerá en tierra ni uno solo de sus cabellos; pero si comete alguna falta, morirá.» [53] El rey ordenó que lo sacaran de donde estaba y que fuera a verlo. Cuando lo tuvo en su presencia le dijo: «Márchate a tu casa tranquilo.» 

 

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[1] Esta apertura del libro de los Reyes nos presenta de una vez a las tres instituciones que van a dar forma a la nación: los reyes, los profetas y los sacerdotes.Los sacerdotes, en la persona de Sadoc, quien suplantará a Abiatar descendiente de Helí (1 Sam 3,32-35). Los sacerdotes serán el más firme apoyo que tendrán los descendientes de David (2 Re 11). Los profetas, representados aquí por Natán, desarrollarán el sentido de las promesas de Dios a David (2 Sam 7,12), las que sin duda al comienzo se reducían a bien poca cosa. Con el tiempo se descubrirá hasta dónde va la fidelidad de Dios.Al fin de su vida, David, que había ya perdido a dos de sus hijos por la carrera al trono (véase 2 Sam 3,2), eligió usando de su autoridad real a una de sus mujeres cuyo hijo sería el heredero al trono; de este modo fue designada Betsabé (1 Re 1,17) como reina madre, y su hijo Salomón sería quien reinaría en lugar de su padre David.A contar de ese día, conscientes de la importancia de la dinastía davídica en la historia de la salvación, los libros de los Reyes mencionarán para cada reinado a la mujer que hubiere sido designada como reina madre y cuyo hijo habría de subir al trono de Jerusalén. La ausencia de cualquier mención de esta especie con respecto al reino de Israel muestra a las claras las intenciones del autor. Y cuando llegue Jesús, el verdadero descendiente de David, el Evangelio nos dirá cual es la mujer elegida entre todas, a la que Dios, con su soberana autoridad, ha designado para que dé a luz al Hijo y al Heredero (Lc 1,31; 1,42; Heb 1,2). 

 

 

 

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1 Rey. 2, 1 - 46 

ULTIMAS INSTRUCCIONES DE DAVID

 

 [1] Pocos días antes de morir, David mandó llamar a su hijo Salomón para decirle: [2] «Muy pronto me voy a ir por el camino de todos. Para ti ha llegado el momento de ser firme y de portarte como hombre. [3] Guarda las ordenanzas de Yavé, tu Dios; sigue su camino, cumple sus leyes, sus mandamientos, sus disposiciones y sus consejos como está escrito en la Ley de Moisés. Así tendrás éxito en todas tus empresas y no te fallará ningún proyecto. [4] Pues Yavé me prometió que cumplirá sus promesas y que nunca faltará un descendiente mío en el trono de Israel, siempre que mis hijos se porten bien con él y le sean leales de corazón. [5] Tú sabes, además, lo que me ha hecho Joab, hijo de Sarvia: cómo asesinó a los dos generales del ejército de Israel, Abner y Amasá. Quiso vengarse en tiempo de paz de las muertes que hubo durante la guerra. Con esa sangre, no sólo manchó sus ropas y sus zapatos, sino también mi fama. [6] Actúa con él conforme a tu criterio, no permitiéndole que muera de viejo. [7] Tratarás, en cambio, muy bien a los hijos de Barzilay de Galaad. Los harás sentarse diariamente a tu mesa, pues ellos me atendieron cuando yo andaba huyendo de tu hermano Absalón. [8] Por último, no te olvides de Semeí, el benjaminita de Bajurim. El me lanzó toda suerte de maldiciones cuando yo salía rumbo a Majanaim. Cierto que, después, salió a recibirme cuando yo llegaba al Jordán y que por eso le juré por Yavé que no le quitaría la vida; [9] pero tú no estás obligado; sabrás encontrar el medio más oportuno para que, a pesar de sus años, muera en forma violenta.» [10] David fue a juntarse con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David. [11] Reinó cuarenta años en Israel, de los cuales siete pasó en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. [12] Salomón subió al trono de su padre David y afianzó su poder.

 

LOS PRIMEROS ACTOS DE SALOMÓN

 

[13] Adonías, hijo de Jaguit, fue a encontrar a Betsabé, madre de Salomón, y se postró ante ella. Ella le dijo: «¿Traes buenas intenciones?» «Sí», contestó. [14] Y añadió: «Quiero hablar contigo.» Ella dijo: «Habla.» Contestó Adonías: [15] «Sabes bien que el trono del rey me tocaba a mí y que todos los israelitas me preferían para que fuera su rey, pero David me negó el trono y se lo concedió a mi hermano, porque Yavé se lo tenía destinado. [16] Ahora quiero pedirte tan sólo una cosa; no me la niegues.» Ella le dijo: «Habla.» Dijo Adonías: [17] «Te suplico le pidas al rey Salomón, ya que a ti no te puede negar nada, que me dé por esposa a Abisag, la sunamita.» [18] Betsabé le contestó: «Está bien; yo hablaré al rey por ti.» [19] Entró Betsabé a ver al rey Salomón para hablarle en favor de Adonías. Se levantó el rey para recibirla y se postró ante ella; se sentó después en su trono y pusieron un trono para la madre del rey, la cual se sentó a su derecha. [20] Ella le dijo: «Vengo a hacerte una pequeña petición, no me la niegues.» Contestó el rey: «Pide, madre mía, que no te lo negaré.» [21] Ella añadió: «Da a Abisag, la sunamita, por esposa a tu hermano Adonías.» [22] El rey Salomón respondió a su madre: «Con esto me pides que le entregue mi reino, pues es mi hermano mayor y lo apoyan el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia.» [23] Entonces el rey Salomón dijo: «Que Yavé me haga morir, si no es cierto que, al hacerme esta petición, Adonías se ha jugado la vida. [24] Y ahora, por Yavé que me ha sentado en el trono de mi padre David, y me ha construido una casa como había prometido, juro que hoy mismo morirá Adonías.» [25] El rey Salomón dio órdenes a Banaías, hijo de Yoyada, el cual fue a matar a Adonías. [26] Dijo el rey al sacerdote Abiatar: «Vete a Anatot, a tus tierras, porque mereces la muerte, pero no quiero hacerte morir hoy, porque llevaste el Arca de Yavé delante de mi padre y lo acompañaste en todos los trabajos y aflicciones que pasó.» [27] Así expulsó Salomón a Abiatar, quitándole su oficio de sacerdote de Yavé, y se cumplió la palabra pronunciada por Yavé contra la familia de Helí, en Silo. [28] Estas noticias llegaron a oídos de Joab, quien había seguido también el partido de Adonías, aunque no el de Absalón. Se refugió Joab en la Tienda de Yavé y se agarró a los cuernos del altar. [29] Le dijeron al rey Salomón: «Joab se ha refugiado en la Tienda de Yavé y está al lado del altar.» Salomón mandó decir a Joab: «¿Qué te sucede, que te refugias en el altar?» Y él respondió: «Tengo miedo del rey y me he refugiado junto a Yavé.» Salomón mandó a Banaías, hijo de Yoyada, con esta orden: «Anda y mátalo.» [30] Entró Banaías en la Tienda de Yavé y le dijo: «El rey manda que salgas fuera.» Joab se negó y declaró: «Aquí moriré.» Banaías llevó la respuesta al rey, diciendo: «Esto he dicho a Joab y esto es lo que me ha respondido.» [31] El rey le dijo: «Hazlo como él te ha dicho: mátalo y sepúltalo, y con eso me limpiarás a mí y la casa de mi padre de la sangre inocente que derramó Joab. [32] Yavé hace recaer su sangre en su cabeza, ya que él asesinó a dos hombres buenos y mejores que él, sin que mi padre David lo supiera: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Israel, y a Amasá, hijo de Jeter, jefe del ejército de Judá. [33] El castigo de estos crímenes caerá sobre Joab y su descendencia para siempre, mientras que David y su descendencia, su familia y su trono tendrán paz para siempre de parte de Yavé.» [34] Subió Banaías, hijo de Yoyada y mató a Joab. Lo sepultaron en su casa, en el desierto. [35] El rey puso al frente de su ejército a Banaías, en lugar de Joab, y puso al sacerdote Sadoc en el puesto de Abiatar. [36] Salomón mandó llamar a Semeí y le dijo: «Hazte una casa en Jerusalén; ahí te quedarás y no saldrás por ningún motivo. [37] El día que salgas y cruces el torrente de Cedrón, ten por seguro que morirás y sólo tú serás el culpable.» [38] Semeí contestó al rey: «Está muy bien lo que tú dices, así lo hará tu siervo, como tú lo mandas.» Semeí se quedó un buen tiempo en Jerusalén. [39] Pero, al cabo de tres años, dos de los esclavos de Semeí fueron a refugiarse al territorio de Aquís, hijo de Maaca, rey de Gat. Se lo avisaron a Semeí: «Tus esclavos están en Gat.» [40] Semeí se levantó, aparejó su burro y fue a Gat, donde Aquís, para recobrar sus esclavos. No hizo más que ir y volver con ellos. [41] Pero se lo avisaron a Salomón: «Semeí ha ido de Jerusalén a Gat y ha vuelto.» [42] El rey mandó llamar a Semeí y le dijo: «¿Acaso no te hice jurar por Yavé y te advertí: el día que salgas a alguna parte, ten por seguro que morirás? [43] Y tú mismo dijiste: está muy bien. ¿Por qué no has guardado el juramento de Yavé y la orden que yo te di?» [44] El rey prosiguió: «Recuerda todo el mal que hiciste a mi padre David: Yavé hace ahora que tu maldad recaiga sobre ti. [45] En cambio el rey Salomón será bendito y el trono de David permanecerá ante Yavé para siempre.» [46] El rey dio orden a Banaías, hijo de Yoyada, quien salió y mató a Semeí. Con todo esto, el reino se hizo más fuerte en manos de Salomón. 

 

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[1] Cumple las leyes de Yavé, tu Dios (3). Esta es la sabiduría de los profetas: si el rey y su pueblo cumplen esas leyes, tendrán prosperidad.Joab... Semeí... (5 y 8). David los había perdonado; ¿por qué, ahora, pide a Salomón que los mate? No se debe a un rencor de David, sino a que es supersticioso como la gente de su tiempo. Para ellos, aquella maldición proferida por Semeí (2 Sam 16,6) o por cualquier otro queda como suspendida en el aire y podría caer de improvisto sobre los descendientes de David. Eliminar a Semeí es el medio más eficaz para que la maldición caiga sobre él mismo y se salven los descendientes de David. Asimismo la sangre derramada por Joab (2 Sam 3,28) «clama al cielo» y es mejor eliminarlo para que la «justicia de Dios» se descargue sobre él y no sobre los hijos de David.Salomón va a ser el ejemplo del hombre dotado por Dios de todo lo que se puede desear. David, con sus victorias, le dejó un pueblo fuerte. La economía era sana y el pueblo dinámico. «Salomón el magnífico» derrochará todo, siendo en esto la figura de su pueblo: colmado de favores por Dios, «se sacia, engorda como el toro y después se resiste y rechaza a su Dios» ( Deut 32,15). 

 

 

 

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1 Rey. 3, 1 - 28 

 [1] Salomón emparentó con Faraón, rey de Egipto. Tomó a su hija por esposa y la instaló en la Ciudad de David hasta que terminara de construir su casa, la Casa de Yavé y la muralla en torno a Jerusalén. [2] En estos tiempos el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos, porque todavía no se había edificado la Casa de Yavé. [3] Por este mismo motivo Salomón ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los santuarios de las lomas, a pesar de que amaba a Yavé y seguía los preceptos de David, su padre.

 

EL SUEÑO DE SALOMÓN

 

 [4] El rey fue a Gabaón para ofrecer allí sacrificios, pues ése era entonces el más importante santuario de las lomas. (Sobre ese altar Salomón ofreció muchos sacrificios: unos mil holocaustos.) [5] Y en Gabaón se le apareció Yavé en sueños durante la noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»  [6] Salomón respondió: «Tú has tenido gran amor a David, mi padre, ya que él te servía fielmente, como es debido y con sinceridad. También le has hecho un favor muy grande permitiendo que un hijo suyo le sucediera en el trono. [7] Ahora bien, Yavé, mi Dios, me ha hecho rey en lugar de David, pero no sé todavía conducirme; [8] soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido, pueblo tan numeroso que no se puede contar. [9] Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿cómo podría gobernar este pueblo tan grande?» [10] A Yavé le gustó que Salomón le pidiese una cosa así. [11] Y le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni has pedido riquezas, ni la muerte para tus enemigos, sino que has pedido inteligencia para gobernar con rectitud. [12] Por eso te concedo lo que pides; te doy sabiduría e inteligencia como nadie la tuvo antes de ti ni la tendrá después. [13] Además te doy lo que no has pedido, riquezas y gloria tales que mientras vivas no habrá rey alguno como tú. [14] Si sigues mis caminos, cumpliendo mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, tu padre, te daré larga vida.» [15] Al despertar Salomón, se dio cuenta de que era un sueño. Volvió entonces a Jerusalén y se puso delante del Arca de la Alianza del Señor. Ofreció víctimas consumidas por el fuego y también sacrificios de comunión, dando un banquete a todos sus servidores.

 

EL JUICIO DE SALOMÓN

 

[16] En ese tiempo llegaron hasta el rey dos prostitutas [17] y una de ellas presentó así su queja: «Yo y esta mujer vivíamos en una misma casa y he tenido un hijo estando ella conmigo. [18] A los tres días de mi parto, también esta mujer tuvo un hijo. No había ningún extraño en casa, salvo nosotras dos. [19] El hijo de esta mujer murió ahogado durante la noche, porque ella se había acostado sobre él. [20] Entonces se levantó ella durante la noche y tomó a mi hijo de mi lado, mientras yo dormía, y lo acostó con ella, y a su hijo muerto lo puso conmigo. [21] Cuando me levanté para dar de mamar a mi hijo, lo hallé muerto; pero fijándome en él por la mañana, vi que éste no era el mío.» [22] La otra mujer dijo: «Mi hijo es el vivo y el tuyo es el muerto.» Pero la primera replicó: «Mientes, el mío es el vivo». De manera que discutían en presencia del rey. [23] Dijo el rey: «La primera dice: el mío es el que vive, el tuyo el muerto. Y la otra dice: no, el tuyo es el que ha muerto.» [24] Y añadió: «Tráiganme una espada.» Cuando se la pusieron delante, dijo: [25] «Partan en dos al niño vivo y denle la mitad a cada una.» [26] La verdadera madre del niño, conmovida por la suerte que iba a correr su hijo, dijo al rey: «Por favor, mi señor, que le den a ella el niño vivo y que no lo partan.» Pero la otra dijo: «No será ni para ti ni para mí, que lo partan.» [27] Sentenció el rey: «Para la primera el niño, y no lo maten, pues ella es su madre.» [28] Todo Israel supo de la sentencia que Salomón había pronunciado y lo respetaron, pues vieron que había en él una sabiduría divina para hacer justicia. 

 

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[1] El libro muestra a Salomón en las tres actividades que hacían famoso a un rey:- Su sabiduría, cap. 3-5.- Sus construcciones, cap. 6-8.- Sus negocios, cap. 9-10.El relato se concluye en el cap. 11, con el juicio de Dios sobre este reino: se preparan divisiones y reveses.Ya sabemos que Salomón tuvo, entre otras esposas, a una hija de Faraón, prueba de la fama que tenía entonces el pequeño país de Israel, ya que las hijas de Faraón no se daban en matrimonio a cualquiera.Se dice que, a pesar de ser fiel, iba a adorar en los santuarios de las lomas. Esto quedó estrictamente prohibido siglos más tarde, cuando el Templo de Jerusalén fue el único aceptado por Yavé. Por el momento, no hay regla, y Salomón va a Gabaón, donde hay un santuario muy antiguo. El mismo sacrifica las víctimas, lo que será privilegio de los sacerdotes de la tribu de Leví. 

 

 

[4] Es muy célebre el «sueño» de Salomón. A lo mejor este sueño es solamente una comparación, por medio de la cual el autor del libro nos da a entender las disposiciones de Salomón cuando empezó a reinar (ver al respecto el comentario de Gén 37).Pídeme lo que quieras. Esa es la oferta de Dios al joven Salomón, su amado. Es el ofrecimiento de Dios a cualquier joven que se enfrenta con sus responsabilidades por primera vez. Su vida no será un destino impuesto, sino que Dios le dará de alguna manera lo que él mismo deseó.Dame la capacidad de juzgar bien. Juzgar bien significa en realidad gobernar bien. Salomón se preocupa por cumplir sus responsabilidades y no quiere defraudar las esperanzas de su pueblo.Sin embargo, Salomón tiene a la vista otras formas de sabiduría muy apreciadas en todo tiempo: organizar su vida para que sea larga; no tener problemas ni inquietudes, permanecer alejado de las luchas del mundo y de los sacrificios que requiere una vida noble; ser victorioso en sus guerras e imponerse a sus contrarios.Te doy sabiduría; además te doy lo que no has pedido. Esa es la misma enseñanza de Jesús en Mateo 6,33. 

 

 

[6] Aquí el muy conocido juicio de Salomón viene a dar pruebas de la sabiduría que recibió para bien de su pueblo.Cuando expresamos nuestra opinión respecto a algún hombre o algún gobierno, no nos importa tanto su eficacia como el que sea justo con todos. En ese tiempo no había ministerios, ni tampoco se discutían cada año leyes nuevas. Lo primero que se esperaba de un rey, en tiempos de paz, era que supiera arbitrar conflictos entre personas.Fijémonos en el modo de actuar de Salomón. Hubiera podido despedir a las dos mujeres: «Esa gente no es interesante, que se las arreglen ellas mismas.» Salomón no se fijó en que eran dos prostitutas, sino que buscó una madre. Por eso inventó una solución que la ley no indicaba. Y el pueblo entendió que su rey miraba a las personas con la misma comprensión de Dios, el que sondea el corazón de todos.Sabio para juzgar, sabio para administrar su territorio, sabio también al componer proverbios, refranes y salmos. De él, o de los sabios que juntó, viene el primer núcleo del libro de los Proverbios. Más tarde, cualquiera que escriba un libro de Sabiduría lo presentará como obra de Salomón; así, en la Biblia, el Eclesiastés, el Cantar, la Sabiduría, se atribuyen a Salomón, aunque hayan sido escritos por otros. Salomón reúne en su corte a escritores que van a redactar las tradiciones de Israel, hasta entonces dispersas o solamente transmitidas oralmente.Este es el período de tiempo durante el cual se escribieron los libros más antiguos de la Biblia (ver Introducción al Génesis). 

 

 

 

 

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1 Rey. 4, 1 - 34 

EL PODERÍO DE SALOMÓN

 

[1] Reinó Salomón sobre todo Israel [2] y las personas que desempeñaron los más altos cargos de su gobierno fueron: Azarías, hijo de Sadoc, sacerdote; [3] Elijoref y Ajías, hijos de Sisa, secretarios; Yosafat, hijo de Ajilud, canciller; [4] Banaías, hijo de Joyada, jefe del ejército; Sadoc y Abiatar, sacerdotes; [5] Azarías, hijo de Natán, superintendente, jefe de los gobernadores; Zabud, hijo del sacerdote Natán, consejero del rey; [6] Ajisar, mayordomo del palacio; Adoniram, hijo de Abda, jefe de los que debían trabajar en las obras públicas. [7] Salomón tenía doce intendentes en Israel encargados de proporcionar todo lo necesario para él y su casa, cada uno durante un mes del año. [8] Estos eran sus nombres: Ben-Hur, en los cerros de Efraím; [9] Ben Dequer, en Macás, Salbim, Betsemes y Elón-Betanán; Ben Jesed, en Arubot; tenía Soco y toda la tierra de Jefer; [10] Ben Abinabad tenía todo el territorio de Dor; [11] estaba casado con Tafat, hija de Salomón; [12] Bana, hijo de Ajilud, en Tanac y Meguido, hasta más allá de Jocmeam, y sobre todo Betsán, al sur de Jezrael, desde Betsán hasta Abelmejola, y Jocmeam. [13] Ben Gober, en Ramot de Galaad; tenía los campamentos de Jaír, hijo de Manasés, que están en Galaad; tenía la región de Argob en el Basán, sesenta ciudades fortificadas, amuralladas con cerrojos de bronce. [14] Ajinadab, hijo de Ido, en Majanaim; [15] Ajimas, en Neftalí; también él se casó con una hija de Salomón, llamada Basemat. [16] Baaná, hijo de Jusay, en Aser y la costa montañosa. [17] Josafat, hijo de Faruaj, en Isacar; [18] Semeí, hijo de Ela, en Benjamín. [19] Guebar, hijo de Urí, en la tierra de Galaad, el país de Sijón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán. Un gobernador estaba a cargo de la provincia de Judá. [27] Cada uno de estos intendentes cuidaba, un mes por año, que nada le faltara al rey Salomón y a todos los convidados a su mesa. [28] Llevaban la cebada y la paja para los caballos y mulos, al lugar donde el rey estaba, cada uno según su turno. [22] Los víveres de Salomón eran treinta cargas de flor de harina y sesenta de harina cada día, [23] diez bueyes cebados y veinte bueyes de pasto, cien cabezas de ganado menor, aparte de los ciervos, gacelas, gamos y aves cebadas. [24] Es que Salomón mandaba, desde Tifsaj hasta Gaza, a todos los reyes al occidente del río Eufrates. Tuvo paz en todas sus fronteras. [25] Judá e Israel vivieron seguros y en paz, cada uno bajo su parra y su higuera, desde Dan hasta Bersebá, todo el tiempo que reinó Salomón. [20] Judá e Israel eran tan numerosos como la arena de las playas del mar. Comían, bebían y vivían felices. [21] Salomón dominaba todos los reinos desde el río Eufrates hasta el país de los filisteos y hasta la frontera de Egipto. Todos le pagaban tributo, y le estuvieron sometidos durante su vida. [26] Salomón tenía cuatro mil establos de caballos para sus carros, y doce mil caballos. [29] Yavé concedió a Salomón una sabiduría e inteligencia excepcionales, y un espíritu tan amplio como las arenas del mar. [30] La sabiduría de Salomón superó la de los sabios orientales más famosos y la de todos los sabios de Egipto. [31] Fue el más sabio de los hombres, más que Etán el ezraíta; que Hemán, Calcol y Dardá, hijos de Majol; su fama se extendió por todos los pueblos vecinos. [32] Pronunció tres mil parábolas y proverbios y sus poesías sagradas son mil y cinco. [33] Habló de las plantas, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en los muros; disertó sobre cuadrúpedos, aves, reptiles y peces. [34] Venían de todos los pueblos para oír la sabiduría de Salomón, y todos los reyes que tuvieron noticia de su sabiduría le enviaron mensajeros. 

 

 

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1 Rey. 5, 1 - 18 

PREPARATIVOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA

 

[1] Hiram, rey de Tiro, envió sus servidores a Salomón, porque oyó que había sido ungido rey en lugar de su padre; Hiram había sido siempre amigo de David. [2] Salomón mandó decir a Hiram: [3] «Sabes bien que mi padre, David, no pudo edificar una Casa para Yavé, su Dios, a causa de las guerras en que sus enemigos lo envolvieron hasta que Yavé los puso bajo la planta de sus pies. [4] Hoy, Yavé, mi Dios, me ha concedido paz por todas partes y no tengo adversarios ni quien me quiera mal. [5] Ahora quiero edificar una Casa al Nombre de Yavé, mi Dios, según lo que Yavé dijo a mi padre: El hijo tuyo, que yo pondré en tu lugar sobre tu trono, me edificará una Casa. [6] Así, pues, ordena que se corten para mí cedros del Líbano. Mis servidores ayudarán a los tuyos y te pagaré como salario de tus servidores lo que tú me digas, pues tú sabes que no hay nadie en mi pueblo que sepa talar árboles como ustedes los sidonios.» [7] Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró mucho y dijo: «Bendito sea hoy Yavé, pues ha dado a David un hijo sabio para gobernar este numeroso pueblo.» [8] Y mandó contestar a Salomón: «He oído lo que me enviaste decir; [9] yo daré cuanto deseas en madera de cedro y de ciprés. Mis servidores los bajarán desde el Líbano hasta el mar, yo los pondré en balsas y los llevaré al lugar que me mandes; allí los soltarán y tú los cargarás. Yo desearía que me los pagues con víveres, que me proporcionarás para mi casa.» [10] Hiram facilitó a Salomón toda la madera de cedro y ciprés que necesitaba. [11] Salomón dio a Hiram veinte mil cargas de trigo para la manutención de su casa y veinte mil medidas de aceituna molida. Así lo hizo Salomón todos los años. [12] Yavé dio sabiduría a Salomón, como se lo había prometido, y hubo paz entre Hiram y Salomón; ambos pactaron una alianza entre sí. [13] Salomón ordenó que treinta mil hombres escogidos de todo Israel trabajaran en sus obras. [14] Los enviaba al Líbano por turnos de diez mil al mes. Estos pasaban un mes trabajando en el Líbano, y dos meses en sus casas. Adoniram estaba al frente de ellos. [15] Además, Salomón tenía setenta mil portadores y ochenta mil canteros en la montaña, [16] sin contar a los capataces puestos por los intendentes al frente de las obras, unos tres mil hombres que mandaban a la gente empleada en los trabajos. [17] El rey mandó extraer grandes piedras labradas, para los cimientos de la Casa de Yavé. [18] Los obreros de Salomón, junto con los de Hiram y los guiblitas, cortaron y trabajaron la madera y las piedras para la construcción de la Casa. 

 

 

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1 Rey. 6, 1 - 38 

SALOMÓN CONSTRUYE EL TEMPLO

 

 [1] El cuarto año de su reinado sobre Israel, Salomón empezó a construir la Casa de Yavé. Era el año cuatrocientos ochenta después de la salida de los israelitas de la tierra de Egipto. Era el segundo mes del año (mes de Ziv). [2] La Casa tenía treinta metros de largo, diez metros de ancho y quince metros de alto. [3] El vestíbulo que precedía al Santuario de la Casa tenía diez metros de ancho y cinco metros de fondo. [4] Salomón hizo en la Casa ventanas con rejas. [5] Edificó, junto al muro de la Casa, una galería en torno al Santuario y al Lugar Santísimo,e hizo habitaciones laterales alrededor. [6] La galería inferior tenía dos metros y medio de ancho, la intermedia tenía tres, y la tercera tres metros y medio de ancho, porque fue rebajando alrededor del templo, por la parte exterior, para no empotrar las vigas en las paredes de la Casa. [7] La Casa fue construida con piedras labradas de antemano en las mismas canteras, a fin de que en la construcción no se escucharan ni martillazos ni ningún ruido producido por instrumentos de hierro. [8] La entrada del piso de abajo estaba en el ala derecha de la Casa y por una escalera se subía al otro piso y, de éste, al de arriba. [9] Cuando se terminó la construcción de la Casa, Salomón le puso un cielo raso de artesones sobre vigas de cedro. [10] Sobre todo el largo de la Casa se edificó la galería; cada uno de sus pisos tenía dos metros y medio de altura. [11] Yavé habló a Salomón y le dijo: «Si caminas según mis preceptos, [12] si obras según mis normas y guardas todos mis mandamientos, yo cumpliré lo que dije a tu padre David acerca de ti. [13] Habitaré en medio de los hijos de Israel, en esta Casa que estás construyendo, y no abandonaré a mi pueblo.»  [14] Salomón llevó hasta su término la construcción de la Casa de Yavé. [15] Cubrió las paredes de la Casa al interior con planchas de madera de cedro desde el suelo hasta las vigas, quedando así todo el interior de madera. El suelo lo cubrió con planchas de ciprés. [16] Dispuso en el fondo de la casa un Lugar Santísimo, de diez metros de largo, forrado de cedro desde el piso hasta las vigas. [17] La parte anterior de la casa, el Lugar Santo, medía veinte metros. [18] En todo el interior, la madera estaba esculpida con figuras de calabazas y guirnaldas de flores. Así, todo era de cedro y no se veía la piedra. [19] El Lugar Santísimo, en lo más interior de la Casa, estaba destinado para recibir el Arca de la Alianza de Yavé; [20] tenía diez metros de largo, diez de ancho y diez de alto, y estaba cubierto de oro fino. [21] En la parte anterior de la Casa levantaron un altar de cedro cubierto de oro. [22] Salomón cubrió todo el edificio de oro, absolutamente todo. [23] Dentro del Lugar Santísimo, puso dos querubines hechos de madera de olivo silvestre, de cinco metros de alto. [24] Cada una de sus alas tenía dos metros y medio de largo, de manera que había cinco metros de una punta a la otra de las alas. [25] Los dos querubines tenían exactamente la misma hechura [26] y las mismas medidas: cinco metros de alto. [27] Colocó los querubines dentro de la Casa, con las alas desplegadas, de manera que, por el lado exterior un ala tocaba la pared y, en el medio de la Casa, las alas de ambos se tocaban. [28] Salomón cubrió de oro los dos querubines. [29] Las paredes de la Casa fueron esculpidas en todo su contorno, con figuras de querubines, de palmas y guirnaldas de flores, tanto en el interior del Lugar Santísimo como en la parte anterior. [30] Salomón cubrió de oro el piso, tanto en el Lugar Santísimo como en la parte anterior. [31] Hizo la puerta del Lugar Santísimo de madera de olivo silvestre. El dintel y los postes ocupaban la quinta parte del total de la puerta. [32] Esculpió en ellas figuras de querubines, palmas y guirnaldas de flores, y revistió con oro tanto los querubines como las palmas. [33] A la entrada del Lugar Santo puso puertas con postes de olivo silvestre, siendo las dos hojas de madera de ciprés. [34] Ambas hojas eran de dos tablones unidos por bisagras. [35] Estas también se esculpieron con querubines, palmas y guirnaldas de flores, y todo se cubrió con láminas de oro. [36] Luego edificó el patio interior con tres filas de piedras y, arriba, tablones de cedro. [37] El cuarto año del reinado de Salomón, en el mes de Ziv, se pusieron los cimientos de la Casa de Yavé, [38] y el año once, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue terminada en todas sus partes, conforme a todos los planos. La construcción había demorado siete años. 

 

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[1] La primera construcción de Salomón es la Casa de Yavé, o sea, el Templo de Jerusalén.La tienda del Arca, en el desierto, había sido el centro de un culto como el de las tribus nómadas. En adelante, el Templo, bastante parecido a los templos cananeos, sería el centro de una cultura urbana y sedentaria. Los sacrificios y fiestas que allí se celebraban eran imitadas del culto de los cananeos; Israel empieza una nueva etapa de su cultura y también el culto se adapta a su nueva situación.Está el deseo sincero de honrar a Yavé, dándole una casa que sea la más hermosa de todas. Por eso, el Templo es llamado siempre, en la Biblia, la Casa de Yavé.Por otra parte, el pueblo quiere manifestar su éxito, y se siente orgulloso de tener un templo que haga competencia a los de otros pueblos.También está el anhelo de tener algo hermoso que sea como una imagen visible de la gloria de Dios invisible. Para los israelitas, el Templo de Jerusalén era el pedestal del Templo invisible donde Yavé está en su Gloria. Este había prohibido representarlo bajo la figura de criaturas; pero, al menos, se podía adornar la Casa con oro y maderas preciosas.Está por fin la inquietud de tener a Dios presente para que proteja a su pueblo. Al mismo tiempo que Yavé dice no tener otro templo que el universo entero (8,27), desea también estar presente materialmente en medio de su pueblo ( Deut 12,5). En Jerusalén, Yavé está «en su santa morada» (Jer 25,30), y para defender a su pueblo (Is 31,5).Semejantes en esto a Salomón, los reyes y poderosos de los siglos pasados quisieron adornar las iglesias con oro y plata; pensaron que la Casa de Dios debía ser más hermosa todavía que la suya propia. Respetemos su piedad; pero hoy comprendemos que diferentes criterios rigen la ciudad de Dios y la de los hombres. La riqueza de los templos no nos ayuda siempre a descubrir lo más grande de Dios. 

 

 

[14] La parte más sagrada del Templo, el Lugar Santísimo, no contenía más que el Arca con las piedras en forma de tablas, donde se había firmado la alianza del pueblo con Yavé. Ante esta sala, estaba el Lugar Santo, en el que ardían los candeleros sagrados y se quemaban perfumes, además de los doce panes ofrecidos cada semana (ver 1 Sam 21,5). Un vestíbulo completaba la casa y, alrededor, estaban los patios, amplios y espaciosos, donde permanecía la gente.Esta disposición de varias salas que preceden al lugar más sagrado, es común a muchas religiones antiguas. Así se daba a entender que el hombre no puede acercarse a Dios sin una debida preparación. Aun cuando Yavé permanece en medio de su pueblo, su misterio queda inaccesible.Esta disposición refleja de alguna manera lo que existe en el hombre mismo, verdadero Templo de Dios. En nosotros hay un lugar más íntimo, donde está presente Dios (ver Juan 14,23). Cuando Jesús nos pide «encontrar al Padre en lo secreto» (Mateo 6,6), no se trata tanto de orar en un lugar apartado, como de buscar, dentro de nosotros, el Lugar Santísimo donde el Espíritu comunica su manera de sentir. 

 

 

 

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1 Rey. 7, 1 - 51 

 [1] Después, Salomón edificó su casa y en trece años la terminó totalmente. [2] Primero estaba la casa o palacio «Bosque del Líbano», de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho y quince de alto. Se alzaba sobre cuatro filas de columnas de cedro que soportaban soleras de cedro. [3] Las soleras eran cuarenta y cinco en total, o sea, tres filas de quince. Estaban puestas sobre las columnas y soportaban un cielo de cedro. [4] Había tres filas de ventanas con celosías, cuarenta y cinco en total, quince por cada fila y cada una frente a otra cada tres pasos. [5] Todas las puertas y ventanas eran cuadrangulares y quedaba una frente a la otra. [6] Luego venía el Salón de las columnas, al que dio veinticinco metros de largo y quince de ancho, con un vestíbulo por delante. [7] Había también un Salón del Trono, donde Salomón administraba la justicia, y que se llamaba Salón del Juicio, cubierto de cedro desde un extremo hasta el otro. [8] La casa donde él vivía estaba en otro patio, detrás del Salón, pero de forma parecida. Y se hizo otra casa para la hija de Faraón que Salomón había tomado por esposa. [9] Todos esos edificios eran de piedra selecta, tallada a medida, aserrada por dentro y por fuera, desde los cimientos hasta las cornisas. [10] Incluso los cimientos eran piedras excelentes, grandes piedras de cinco y cuatro metros cada una, [11] y por encima había piedras selectas, labradas a medida, y madera de cedro. [12] El patio grande tenía en derredor tres filas de piedras talladas y una fila de tablas de cedro labrado, igual que el patio interior de la Casa de Yavé y su Vestíbulo. [13] El rey Salomón mandó a buscar a Hiram de Tiro. Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, pero su padre era de Tiro y artesano en bronce. [14] Este Hiram era muy inteligente y entendido, capaz de hacer cualquier tipo de obra de arte con este metal. Fue donde el rey y ejecutó todos sus trabajos. [15] En primer lugar fundió dos columnas de bronce, cada una de nueve metros de alto. Un hilo de seis metros medía la circunferencia de cada columna. [16] Fundió asimismo dos capiteles de bronce de dos metros y medio de alto, [17] rodeados como de una red de cadenas entrelazadas entre sí, para ponerlos como remate de las columnas. [18] Moldeó en bronce granadas, dos filas alrededor de cada trenzado, cuatrocientas en total, doscientas en cada capitel. [19] Los capiteles que estaban en la cima de las columnas tenían forma de azucenas. [20] Asentó las columnas junto al vestíbulo del templo, [21] una a la derecha, llamándola Yaquín, y otra a la izquierda, y la llamó Boaz. [22] Así quedó terminada la obra de las columnas. [23] También, de bronce fundido, hizo una gran concha, conocida por el nombre de Mar, completamente redonda, que tenía cinco metros de borde a borde, y dos metros y medio de altura. Un hilo de quince metros medía su contorno. [24] Debajo del borde había calabazas todo en derredor. Daban la vuelta a lo largo de los quince metros, dispuestas en dos filas y fundidas en una sola pieza. [25] El Mar se apoyaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres al sur, tres al este y tres al oeste. Las partes traseras de los bueyes quedaban hacia adentro. [26] El espesor de la concha era de un palmo y su borde era semejante al borde del cáliz de una azucena abierta. Contenía dos mil medidas. [27] Hizo también diez basas de bronce, de dos metros de largo, por dos de ancho y uno y medio de alto. [28] Las basas estaban construidas así: tenían paneles y los paneles estaban entre listones. [29] Sobre el panel que estaba entre los listones había leones, bueyes y querubines. Lo mismo sobre los listones. Por encima y por debajo de los leones y de los toros había adornos. [30] Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce y ejes de bronce; sus cuatro pies tenían asas para soportar sus piletas; eran fundidas igual que los adornos. [31] La boca de la pileta estaba medio metro más arriba que la parte superior de la basa. Esta boca era redonda y tenía las mismas esculturas que la basa. [32] Las cuatro ruedas estaban bajo los paneles, y sus ejes formaban un solo cuerpo con la basa; las ruedas tenían una altura de setenta centímetros. [33] Se parecían a las ruedas de un carro y venían de fundición con sus radios, sus llantas y sus cubos. [34] Había cuatro asas en los cuatro ángulos de cada basa, formando un cuerpo con la basa. [35] La parte superior de la basa formaba como un círculo de medio codo de altura, unido a los paneles, haciendo un solo cuerpo con ellos. [36] Hiram grabó sobre sus paneles querubines, leones y palmeras. [37] E hizo todas las basas de una misma fundición y de un mismo tamaño. [38] Hizo también diez piletas de bronce con capacidad para cuarenta medidas cada una; medían dos metros y las colocó sobre cada una de las basas. [39] Las basas las colocó así: cinco al lado derecho de la Casa y cinco al lado izquierdo. La gran pileta, o Mar, la colocó a la derecha de la Casa hacia el sureste. [40] Hiram hizo también los ceniceros, las paletas y unos calderos chicos para el agua. Hiram terminó todo lo que Salomón le había encargado para la Casa de Yavé: [41] las dos columnas, las molduras de los capiteles que había encima de ellos, los trenzados para recubrir las dos molduras de éstos, [42] las cuatrocientas granadas en dos filas, para los dos trenzados, [43] las diez basas con sus respectivas piletas, [44] la gran pileta o Mar con los doce bueyes sobre los que descansaba, [45] los ceniceros, las paletas y los calderos chicos. Todos estos objetos eran de bronce brillante. [46] El rey los hizo fundir en las llanuras del Jordán, muy cerca de Adam, entre Sucot y Sartán, [47] en tan enorme cantidad que no se pudo calcular el peso del bronce. [48] Salomón puso en la Casa de Yavé todos los objetos que había mandado hacer: el altar de oro y la mesa de oro, donde se ponían los panes de la ofrenda, [49] los candeleros de oro fino, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, delante del «Lugar Santísimo»; las flores, las campanas y las despabiladeras de oro (tijeras para arreglar la luz de las velas) ; [50] las cucharas, los cuchillos y los calderos pequeños, las copas y los braseros de oro fino, las bisagras de oro para las puertas del «Lugar Santísimo» y del Templo. [51] Así fue concluida toda la obra que hizo el rey Salomón para la Casa de Yavé. Salomón hizo traer todo lo consagrado por David, su padre, la plata, el oro y todos los otros objetos, y los puso en los tesoros de la Casa de Yavé. 

 

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[1] Salomón va a construir su palacio en la "colina del Templo" al lado de la Casa de Dios. Este traslado de la residencia real desde la ciudad baja a la colina del Templo podrá parecernos algo sin interés. Pero tras ello se oculta la nueva concepción del poder que ha introducido en el país Salomón. David su padre, "ese rey según el corazón de Dios" había construido su palacio en medio de su pueblo (2 Sam 5,9) y cuando levantó un altar a Yavé lo hizo en la colina que domina el norte de la ciudad. Pero Salomón abandona el palacio de su padre y construye su suntuosa residencia en esa colina, contigua al Templo.Es un gesto significativo; en adelante en la santa colina residirán Dios y el rey; en la parte baja, el pueblo. Samuel sin embargo le había advertido a Saúl, el primer rey, que las exigencias de la ley eran válidas tanto para el rey como para el pueblo (2 Sam 12,14-15).Pero Salomón no lo entiende de ese modo; como muchos príncipes y dictadores pretende darle a su poder una autoridad absoluta como la de Dios: se aleja del pueblo y se instala al lado de Dios. Esta desviación del sentido del poder será criticada por los profetas (Jer 22,13-19) y Jesús mismo mostrará con su propio ejemplo que todo poder es un servicio (Mc 10,41- 45). 

 

 

 

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1 Rey. 8, 1 - 66 

[1] Salomón congregó en Jerusalén a todos los jefes de Israel, a los jefes de sus tribus y a los príncipes de sus familias, para subir el Arca de la Alianza de Yavé desde la ciudad de David llamada Sión.

 

CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO

 

 [2] Todos los hombres de Israel se reunieron junto a Salomón en el mes de Etanim, que es el séptimo del año, en la Fiesta de las Chozas. [3] Los sacerdotes tomaron el Arca de la Alianza de Yavé [4] y la tienda que la cubría, con todos los objetos sagrados que había en ella, y los subieron a la Casa de Yavé. [5] El rey Salomón y toda la comunidad de Israel, reunida con él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en tal cantidad que no se podían contar. [6] Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza de Yavé a su sitio en el Santuario, el Lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines. [7] Pues los querubines extendían sus alas y formaban como un toldo encima del Arca y sus barras. [8] Estas barras eran tan largas que sus puntas se veían desde el Lugar Santo que precede al Lugar Santísimo; pero no se veían desde afuera. Y permanecieron allí hasta el día de hoy. [9] En el Arca no hay nada fuera de las dos tablas de piedra que Moisés colocó allí en el Horeb, cuando Yavé pactó la Alianza con los israelitas a su salida de Egipto. [10] Cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santo, la nube llenó la Casa de Yavé. [11] Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron continuar con la ceremonia, pues la Gloria de Yavé había llenado su Casa. [12] Entonces Salomón declaró: «Yavé ha dicho que permanecía en una espesa nube. [13] Así, pues, la Casa que he edificado será tu morada, una morada en que permanecerás para siempre.» [14] El rey se volvió para bendecir a toda la asamblea de Israel. Todos estaban de pie. [15] Y dijo: «Bendito sea Yavé, Dios de Israel, que habló personalmente a mi padre David y que, en este día, ha cumplido lo que había dicho: [16] Desde el día que saqué de Egipto a mi pueblo, Israel, no había elegido ninguna ciudad entre todas las tribus de Israel, para edificar una casa en la que esté mi Nombre. Hoy, sin embargo, he elegido a Jerusalén para que esté ahí mi Nombre, lo mismo que he elegido a David para que esté al frente de mi pueblo. [17] Mi padre David deseaba edificar una Casa para el Nombre de Yavé, Dios de Israel. [18] Pero Yavé le dijo: Ha sido bueno que pensaras edificar esta Casa. [19] Pero no lo harás tú sino tu hijo, nacido de tu sangre. El edificará esta Casa para mi Nombre. [20] Yavé ha cumplido su palabra; he sucedido a mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como él lo había prometido, y he construido esta Casa para el Nombre de Yavé. [21] La he destinado para recibir el Arca con el documento de la Alianza que Yavé pactó con nuestros padres, cuando los sacó de la tierra de Egipto.»

 

ORACIÓN DE SALOMÓN

 

 [22] Entonces Salomón se puso ante el altar de Yavé, en presencia de toda la asamblea de Israel. Extendió sus manos al cielo [23] y dijo: «Yavé, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti, ni en el cielo, ni en la tierra. Tú eres fiel a tu alianza y tienes compasión con tus siervos cuando te sirven con sinceridad. [24] Tú habías anunciado este día a mi padre David, tu servidor. Hoy vemos que has sido fiel a tus palabras y has cumplido tus promesas. [25] Y ahora, oh Yavé, Dios de Israel, cumple bien esta otra promesa que le hiciste a David, diciendo: «Siempre habrá uno de tus hijos para servirme y reinar sobre Israel, con tal que tus hijos se comporten y me sirvan como lo has hecho tú.» [26] Cumple, pues, la palabra que le dijiste a David, mi padre. [27] Pero, ¿será posible que Dios viva en medio de los hombres? Si los cielos invisibles no pueden contenerte, ¿cómo permanecerás en esta Casa que yo te he contruido? [28] Escucha, pues, la plegaria y las súplicas que tu siervo hace hoy en tu presencia. [29] Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre este lugar del que tú mismo dijiste: En él estará mi Nombre, y dígnate escuchar las oraciones que haré en este lugar.  [30] Escucha mi plegaria y la de Israel, tu pueblo, cuando recen en este lugar. Desde tu morada celestial escucha y perdona. [31] Vendrán a este lugar los que son acusados de algún crimen y juran que son inocentes. Cuando se presenten en esta Casa ante tu altar, [32] escucha tú desde los cielos y haz justicia. Castiga al malo, haciendo recaer sobre él todo el mal que hizo; pero declara inocente al que obró rectamente, premiándolo según tu justicia. [33] Si los israelitas son derrotados por sus enemigos por haber pecado contra ti, pero luego vuelven a ti y confiesan su pecado, rogando y suplicando en esta Casa, [34] escúchalos desde el cielo y perdona el pecado de Israel. Devuélvelos a la tierra de sus padres. [35] Cuando tengan sequía, porque pecaron contra ti, si luego rezan en este lugar, confiesan su maldad y se arrepienten de sus pecados a consecuencia de sus apuros, [36] escucha desde los cielos y perdona a Israel. Enséñales el buen camino que deben seguir y envía lluvia sobre tu tierra que diste por heredad a tu pueblo. [37] Cuando haya hambre en el país, cuando haya peste, plaga del trigo, langosta o pulgón, cuando el enemigo tenga sitiada una de sus ciudades, en toda calamidad y enfermedad, escúchalos. [38] Sea cual sea el motivo de la súplica, si un hombre verdaderamente arrepentido te ruega y extiende sus manos hacia tu Casa, [39] escúchalo desde tu morada celestial. Perdona, actúa y da a cada uno según se lo merezca, pues sólo tú conoces el corazón de todos. [40] Así los hombres te respetarán toda su vida y vivirán en esta tierra que diste a nuestros padres. [41] Vendrá un tiempo en que los extranjeros que no pertenecen a tu pueblo, Israel, también tendrán noticias de tu gran Nombre, de tu fuerza y de tu poder. [42] Si uno de ellos viene de una tierra lejana a rezar a tu Casa, [43] escúchalo desde tu morada celestial y haz todo lo que te haya pedido. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre y te temerán como te teme Israel; y sabrán que ése es el lugar donde se invoca tu Nombre, en esta Casa que yo he construido. [44] Cuando tu pueblo vaya a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú le hayas señalado y supliquen a Yavé, vueltos hacia la ciudad que has elegido y hacia esta Casa que yo he construido para tu Nombre, [45] escucha tú desde los cielos su oración y plegaria y hazles justicia. [46] Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque, y tú irritado contra ellos los entregues al enemigo, y sus vencedores los lleven al país enemigo, lejano o próximo, [47] si se convierten en su corazón en aquella tierra, diciendo: «Hemos pecado, hemos sido perversos, somos culpables», [48] si se vuelven a ti de todo corazón y con toda su alma en el país de sus enemigos que los deportaron y te suplican vueltos hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y hacia la Casa que he edificado para morada de tu Nombre; [49] escucha tú desde los cielos, lugar de tu morada, [50] y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti. Perdona todas las rebeliones con que te ha traicionado, y concede que hallen compasión entre los que los deportaron y les tengan piedad; [51] porque son tu pueblo y tu heredad, los que sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. [52] Que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a las de tu pueblo, Israel, escuchándolos cuando clamen hacia ti. [53] Porque tú los separaste para que fueran tu herencia entre todos los pueblos de la tierra, como dijiste por boca de Moisés, tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto.» [54] Al terminar Salomón esta plegaria y esta súplica, se levantó de delante del altar de Yavé, del lugar donde estaba arrodillado con las manos extendidas hacia el cielo, [55] y se puso de pie para bendecir a toda la asamblea de Israel, diciendo en alta voz: [56] «Bendito sea Yavé, que ha dado paz y reposo a su pueblo, Israel, según se lo había prometido; no ha faltado a ninguna de las promesas que hizo por boca de Moisés, su siervo. [57] Que ahora Yavé esté con nosotros como estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace. [58] Que incline nuestro corazón hacia él para que caminemos por sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los decretos y las ceremonias que ordenó a nuestros padres. [59] Que mis súplicas a Yavé permanezcan día y noche en su presencia para que me dé lo merecido a mí, tu siervo, y a todo su pueblo según las necesidades de cada día, [60] para que todos los pueblos sepan que Yavé es Dios y que no hay otro. [61] Así los corazones de ustedes estarán enteramente con Yavé, nuestro Dios, para caminar según sus preceptos y para guardar sus mandamientos como hoy.» [62] El rey, y todo el pueblo con él, ofrecieron sacrificios ante Yavé. [63] Salomón ofreció como sacrificios de comunión veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así fue inaugurada la Casa de Yavé. [64] Aquel día el rey consagró el interior del patio que está delante de la Casa, pues ofreció allí el holocausto, la oblación y las grasas de los sacrificios de comunión, porque el altar de bronce que estaba ante Yavé se hizo chico ese día, para contener todas las víctimas sacrificadas. [65] En aquella ocasión celebró Salomón la fiesta de las Chozas, y con él todo Israel. Era una gran asamblea, pues habían venido desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto. Estuvieron en presencia de Yavé durante siete días y siete noches. [66] El día octavo despidió al pueblo. Bendijeron al rey y se fueron a sus casas, alegres y contentos por todo el bien que Yavé había hecho a su siervo David y a su pueblo Israel. 

 

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[2] El día de la inauguración del Templo, Dios manifiesta su presencia por la nube. Esta fue, en el Exodo, el signo visible de la presencia de Yavé junto a Israel (ver Ex 14,19 y 40,34). Más tarde los israelitas siguieron confiados en esta presencia de Dios que los amparaba (Jer 7) desde Jerusalén.Con el correr del tiempo pasaron en los patios del Templo muchas cosas poco decentes; incluso se construyeron altares a los ídolos y se practicaba la prostitución sagrada, según la costumbre pagana (ver 2 Reyes 23,4-7). Sin embargo, no se dice que Yavé haya abandonado su Santuario, donde permanecía por fidelidad a su Alianza.Solamente al acercarse el fin de Jerusalén, el profeta Ezequiel cuenta una visión en que la nube sale del Templo: Yavé, en adelante, va a vivir entre sus fieles que fueron desterrados a Babilonia (Ez 9,3).Más tarde, en el Apocalipsis, 15,8, el apóstol Juan verá esta nube en el Templo celestial, después de haberla visto sobre la persona de Jesús en su transfiguración. 

 

 

[22] Yavé ha cumplido su palabra (20 y 25).Había dos promesas de Dios a David. La primera decía que su hijo construiría el templo; la segunda, que sus descendientes guardarían el trono de Israel.Vale la pena notar cómo Dios, siendo el Dios invisible y el Creador del Universo, quiere estar de alguna manera en cierto lugar: Jerusalén, y al lado de ciertos hombres: los descendientes de David. Esta continuidad de un centro visible se da ahora en la Iglesia. Aunque el Reino de Dios sea universal, esa Iglesia que misteriosamente es el Cuerpo de Cristo (Col 1,15-18) mantiene también con él lazos visibles, merced a la continuidad de los sucesores de sus apóstoles a través del tiempo.Esta oración de Salomón, redactada probablemente por un profeta de la época real, señala la importancia y la relatividad del Templo. Ahí es donde reside el "Nombre" de Dios y donde Dios escuchará la oración de su pueblo (8, 30-53), y por esta razón, el Templo es el Lugar Santo que el hombre no podrá profanar sin pecar gravemente (Jer 7). Sin embargo este Templo construido por manos de hombre será incapaz de encerrar a Dios y a su Gloria. Los cielos invisibles no pueden contenerlo (27), con mayor razón esa morada terrenal.Esta visión del Templo estará constantemente presente en la enseñanza de los profetas: el Templo, por magnífico que sea, no asegura a Israel la felicidad, como en forma mágica. El es, más bien, la señal y el recuerdo incesante de la presencia y de la santidad de Dios.Poco a poco, debido a esto mismo, toda la teología de Israel se irá centrando en el Templo: la tierra y los cielos son de Dios, pero, en esta tierra hay un país que le pertenece de manera muy particular: es la Tierra de la Promesa. En esta Tierra Prometida, todas las ciudades son de él, pero hay una que le es especialmente querida. Y en esta ciudad, en su corazón mismo, se encuentra la colina santa en la que está edificada la morada de Yavé.De esta manera el Templo pasa a ser como el eje central sobre el que se articula el conjunto del universo; así se comprende entonces por qué su destrucción en el año 587 a.C. fue para la fe de Israel una prueba inimaginable: junto con el Templo y Jerusalén, el universo perdía su centro, su punto de equilibrio.Pues bien, si el universo se había poco a poco concentrado, juntado alrededor del Templo, con el Nuevo Testamento en cambio, Cristo el Nuevo Templo pasará a ser el punto de partida de la irradiación salvadora: "Ustedes serán mis testigos en Jerusalén, en Judea y en Samaría y hasta los confines de la tierra". 

 

 

[30] Después de pedir por sus descendientes, Salomón pide por el pueblo. Detengámonos en algunos puntos.Declara inocente al justo (32). La primera petición corresponde a una costumbre de ese tiempo (ver Núm 5,11). Cuando no se podía descubrir la verdad en algún crimen, el acusado tenía que jurar que era inocente, aceptando todos los castigos de Dios en el caso de que hubiera jurado en falso. La gente estaba convencida de que Dios siempre iba a intervenir y no dejaría impune al mentiroso.Los hombres te respetarán (40). En la Biblia, temer a Dios significa a menudo tomarlo en cuenta y respetarlo. Pero necesitamos también del temor a Dios y a sus castigos tanto como de su amor, pues éste no es lo suficientemente fuerte y continuo como para protegernos de nuestras debilidades.Los extranjeros tendrán noticias de tu poder (41). Esta oración fue escrita siglos después, cuando ya había empezado la propaganda misionera de los judíos, la cual logró convertir a numerosos paganos a su propia fe. 

 

 

 

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1 Rey. 9, 1 - 28 

LAS OBRAS DE SALOMÓN

 

[1] Cuando Salomón hubo terminado la Casa de Yavé, el palacio real y todo cuanto quiso construir, [2] se le apareció Yavé por segunda vez, como se le había aparecido en Gabaón. [3] Yavé le dijo: «He escuchado la plegaria y la súplica que me has dirigido. He santificado esta Casa que me has construido para que ponga en ella mi Nombre para siempre; ahí estarán siempre mis ojos y mi corazón. [4] Si ahora me sirves como tu padre David, de todo corazón, y con rectitud, haciendo todo lo que te ordene y guardando mis mandamientos y mis ceremonias, [5] afirmaré para siempre tu trono sobre Israel, como prometí a David, tu padre, cuando le dije: "No faltará un hombre de tu descendencia sobre el trono de Israel." [6] Mas si ustedes y sus hijos después de ustedes se apartan de mí, y no guardan mis mandamientos ni los preceptos que les he dado y se van a servir a otros dioses extraños y los adoran, [7] yo arrancaré a Israel del país que le he dado; arrojaré de mi presencia esta Casa que yo he consagrado a mi nombre, y todos los pueblos se burlarán de Israel y lo pondrán como ejemplo. [8] Todos los que pasen ante esta Casa magnífica hecha cenizas quedarán pasmados y preguntarán extrañados: «¿Por qué ha hecho esto Yavé con este país y con esta Casa?» [9] Y les responderán: «Porque abandonaron a Yavé, su Dios, que sacó a sus padres del país de Egipto, y han seguido a otros dioses, los han servido y adorado, por eso Yavé ha hecho caer todo este mal sobre ellos.» [10] Durante los veinte años que Salomón edificó la Casa de Yavé y el palacio real, [11] Hiram, rey de Tiro, había proporcionado a Salomón madera de cedro y de ciprés y todo el oro que necesitó. Al cabo de ese tiempo, Salomón le dio veinte pueblos en la tierra de Galilea. [12] Hiram salió de Tiro para ver los pueblos que Salomón le había dado, pero no le gustaron. [13] Dijo: «¿Qué pueblos son estos que me has dado, hermano?» Y los llamó Cabul (Tierra baldía), nombre que han conservado hasta el día de hoy. [14] Hiram había mandado al rey ciento veinte talentos de oro. [15] Ahora viene lo referente al trabajo obligatorio que el rey estableció para construir la Casa de Yavé, el palacio real, el terraplén, la muralla de Jerusalén, Jasor, Meguido y Gazer, [16] pues Faraón, rey de Egipto, había subido y se había apoderado de Gazer, la incendió y mató a todos los cananeos que habitaban en la ciudad y se la dio en herencia a su hija, la esposa de Salomón. [17] Y éste reconstruyó Gazer, Betorón de abajo, [18] Balat y Tamar en el desierto de Judá, [19] todas las ciudades de aprovisionamiento que tenía Salomón, las ciudades de los carros de guerra y las de las tropas de a caballo, y todo cuanto Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su dominio. [20] A toda la gente que había quedado de los amorreos, de los heteos, de los fereceos, de los jeveos, de los jebuseos, que no eran israelitas, [21] cuyos descendientes habían quedado después de ellos en el país y a los que los israelitas no habían podido exterminar, les impuso trabajos forzados y les hizo pagar tributos, hasta el día de hoy. [22] Pero Salomón no empleó a ningún israelita como esclavo para construir sus obras, sino que ellos eran sus hombres de guerra, sus oficiales y sus jefes, sus escuderos, jefes de sus carros y de su caballería. [23] Los capataces que estaban al frente de las obras de Salomón y mandaban a la mano de obra requisada eran quinientos cincuenta. [24] Cuando la hija de Faraón subió de la ciudad de David al palacio que había hecho para ella, entonces edificó el terraplén. [25] Después de terminada la Casa, tres veces al año Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de comunión en el altar que había edificado a Yavé, y hacía subir ante él el humo del sacrificio. [26] Salomón mandó también construir una flota en Asiongaber, que está cerca de Elat, a orillas del mar Rojo, en la tierra de Edom. [27] Hiram envió a esta flota algunos de sus marineros, conocedores del mar, con la gente de Salomón. [28] Llegaron a Ofir y trajeron de allí cuatrocientos talentos de oro, que llevaron al rey Salomón. 

 

 

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1 Rey. 10, 1 - 29 

LA REINA DE SABA VISITA A SALOMÓN

 

 [1] La reina de Saba había tenido noticias de la fama de Salomón y vino a preguntarle sobre cuestiones muy difíciles. [2] Llegó, pues, a Jerusalén con un gran número de camellos cargados de perfumes y de gran cantidad de oro y joyas. Cuando estuvo en la presencia de Salomón, ella le expuso todas sus dudas, [3] y Salomón aclaró todos sus problemas. No hubo misterio que el rey no pudiera aclarar. [4] La reina de Saba presenció la vida fastuosa de Salomón; vio la casa que se había edificado, [5] los exquisitos alimentos de su mesa, las habitaciones y los uniformes de sus servidores y las vestiduras de sus ministros, así como los sacrificios que se ofrecían en la Casa de Yavé. [6] Ella quedó maravillada, y dijo al rey: «Realmente era verdad lo que me habían dicho de ti y de tu sabiduría. [7] No creía lo que se me había dicho en mi país, hasta que he venido a verlo con mis propios ojos. Pero reconozco que no me habían contado ni la mitad. Tu sabiduría y bienestar supera todo lo que oí decir. [8] ¡Felices tus gentes! ¡Felices tus servidores, que están siempre junto a ti y escuchan tus sabias palabras! [9] Bendito sea Yavé, tu Dios, que te ha favorecido y te ha puesto en el trono de Israel. Yavé es quien, en su inmenso amor por este pueblo, te ha puesto como rey para que lo guíes con rectitud y justicia.» [10] Luego ofreció al rey ciento veinte talentos de oro, perfumes y joyas en gran cantidad. Nunca había llegado tanta cantidad de perfumes como los que regaló la reina de Saba a Salomón. [11] Pero la flota de Hiram que traía oro de Ofir, también había traído de ese lugar gran cantidad de maderas de sándalo y de joyas. [12] Con las maderas de sándalo, Salomón hizo balcones para la Casa de Yavé y la casa del rey, así como cítaras y arpas para los cantores. Madera como aquélla no se ha vuelto a ver hasta el día de hoy. [13] Salomón dio a la reina de Saba todo cuanto ella quiso; además le hizo regalos como sólo él podía hacerlos. Después, ella se marchó y volvió a su país con toda su gente. [14] La cantidad de oro que cada año recibía Salomón era de seiscientas sesenta y seis barras de oro, [15] sin contar las tasas y contribuciones de los mercaderes, de los comerciantes y de todos los reyes extranjeros de Arabia y de los gobernadores de todo el país. [16] El rey Salomón hizo trescientos grandes escudos de oro finísimo, empleando seiscientas monedas de oro para cada uno de ellos, [17] y trescientos escudos pequeños, de oro finísimo también, y los colocó en el palacio «Bosque del Líbano». [18] Hizo también un gran trono de marfil y lo revistió de oro finísimo. [19] El trono tenía seis gradas y detrás del trono había un respaldo curvado. Había dos brazos y dos leones de pie junto a los brazos, [20] más doce leones parados sobre las seis gradas, a uno y otro lado. No se hizo cosa parecida en ningún otro reino. [21] Todas las copas y vasos del rey Salomón eran de oro fino, como también toda la vajilla del palacio «Bosque del Líbano». Nada de plata, pues no se estimaba en nada en tiempo del rey Salomón, [22] porque el rey tenía una flota de barcos de Tarsis en el mar, con la flota de Hiram, y cada tres años venían de allá trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.  [23] El rey Salomón sobrepasó en riqueza y sabiduría a todos los reyes de la tierra. [24] Todo el mundo quería conversar con él para aprovechar la sabiduría que Dios le había dado. [25] Año tras año cada uno le traía regalos: objetos de plata y oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos. [26] Salomón reunió carros y caballería, llegando a tener 1.400 carros y 12.000 caballos, y los distribuyó entre las ciudades de los carros y Jerusalén, cerca de él. [27] Salomón hizo que la plata fuera tan abundante en Jerusalén como las piedras, y los cedros tan numerosos como los sicómoros en la llanura. [28] Los caballos de Salomón venían de Cilicia. [29] Se traía de allá un carro por seiscientas monedas de plata y un caballo por ciento cincuenta. En iguales condiciones se los exportaba para todos los reyes de los heteos y para los reyes de Aram. Los mercaderes de Salomón eran los que hacían todos estos trámites. 

 

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[1] Salomón emprende negocios. Adquiere una armada de naves de Tarsis, es decir, para viajes largos, y va a buscar oro y perfumes a las costas de Africa. Vende a los heteos del norte carros de Egipto, y a los egipcios, caballos heteos. La fama de su lujo y sabiduría llega hasta la reina de Saba, en el sur de Arabia.En realidad, Israel era un pueblo muy pequeño entre los grandes imperios de Egipto y de Babilonia. Por casualidad, durante los años de David y de Salomón, estos imperios se quedaron tranquilos y como dormidos, y esto bastó para que los israelitas pensaran que eran el primer país del mundo y vieran a Salomón como el rey más magnífico de todos los tiempos.La reina de Saba vino a preguntarle sobre cuestiones muy difíciles. La Biblia no da el primer lugar al aspecto comercial de esta visita, que aparecerá al final en el trueque de que hablan los versículos 10 y 13.El encuentro de Salomón con la reina de Saba llega a ser una escena histórica:Salomón, el sabio, y su pueblo, descubren las riquezas y productos extraños de otros países. ¡Así, pues, el mundo es más grande de lo que pensábamos! Por consecuencia, deberán tener una visión religiosa más amplia. Yavé no es solamente el Dios de una nación pequeña, sino que es soberano de un universo insondable.La reina de Saba es la mujer colmada, pero no satisfecha. No se habla de su esposo. Y está atraída por la sabiduría divina, que se manifiesta en el rey «Amado de Yavé» (2 Sam 12,29). Jesús recordará esta visita en Mt 12,42. 

 

 

[23] Durante un tiempo, los israelitas estuvieron maravillados por la riqueza de Salomón y el número de carros y caballos que componían su ejército. Algunos siglos después, pudieron reflexionar lo poco que había servido este poder y lo mucho que había costado al país: la política de prestigio y de grandes obras fue causa de que se impusieran trabajos forzados al pueblo, y ésta fue una de las causas de la división del reino al morir Salomón. Entonces, dejaron de recordar con orgullo el esplendor de su reinado, y dieron más aprecio al esfuerzo paciente para realizar la justicia. Gran Muralla de China, carrera armamentista o dominación técnica del mundo, toda altivez prepara la humillación (Is 2,17; Pro 16,18). 

 

 

 

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1 Rey. 11, 1 - 43 

LAS ESPOSAS DE SALOMÓN

 

 [1] Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras: moabitas, sidonias, amonitas, edomitas y heteas. [2] Eran de aquellos pueblos a propósito de los cuales Yavé había dicho a los israelitas: «No se unan a ellas, ni ellas a ustedes, pues ellas los inclinarán hacia sus dioses.» Pero Salomón se enamoró de ellas: [3] tuvo 700 mujeres que eran princesas y 300 concubinas. Ellas fueron la causa de que se desviara; [4] pues, en su ancianidad, sus mujeres lo llevaron tras otros dioses y ya no fue sincero con Yavé, como lo había sido su padre David. [5] Salomón se interesó por Astarté, diosa de los sidonios, y Milcom, ídolo de los amonitas. [6] Se portó mal con Yavé y no lo siguió enteramente como David, su padre. [7] También edificó un santuario a Camos, el ídolo de Moab, en el cerro que está al oriente de Jerusalén, y otro a Milcom, dios de los amonitas. [8] Lo mismo hizo en favor de sus mujeres extranjeras, que ofrecían perfumes y sacrificios a sus dioses. [9] Yavé se enojó contra Salomón, porque se había apartado de él. Dos veces se le había aparecido,10 y le había dado órdenes al respecto: «No sigas a otros dioses.» Pero Salomón no lo tomó en cuenta. [11] Entonces Yavé dijo a Salomón: «No has guardado mi Alianza, ni los preceptos que te había ordenado. Por esto te quitaré una parte de tu reino y se la daré a un servidor tuyo. [12] Sólo que, en atención a David, tu padre, no te lo quitaré mientras tú vivas, sino que lo arrancaré de manos de tu hijo. [13] Además no le quitaré todo el reino, sino que le dejaré una tribu en atención a David, mi siervo, y a Jerusalén, la ciudad que elegí para mí.»

 

LOS ENEMIGOS DE SALOMÓN

 

[14] Yavé suscitó a Salomón un adversario de nombre Hadad, edomita, de la familia real de Edom. [15] Cuando David venció a Edom, y Joab, jefe del ejército, subió a sepultar los muertos, mató a todos los varones de Edom, [16] pues Joab y todo Israel permanecieron allí seis meses hasta exterminar a todos los varones. [17] Pero Hadad logró escapar con algunos hombres edomitas de entre los servidores de su padre para irse a refugiar a Egipto. Hadad era entonces un niño de pocos años. [18] Partiendo de Madián llegaron a Parán, donde se les juntaron algunos hombres, y llegaron a Egipto, donde Faraón les dio casa, víveres y tierras. [19] Hadad cayó bien a Faraón, que le dio por esposa a la hermana de su mujer, la Gran Dama Tajfanés. [20] De esta hermana de Tajfanés tuvo un hijo llamado Genubat, que Tajfanés crió en la casa de Faraón, de suerte que Genubat vivía en el palacio de Faraón con los hijos de éste. [21] Estando en Egipto, Hadad recibió noticias de que David había muerto y que también había muerto Joab, jefe del ejército. Dijo entonces Hadad a Faraón: «Déjame partir para ir a mi tierra.» [22] Faraón le contestó: «¿Qué te falta estando a mi lado para que quieras irte a tu tierra?» El respondió: «Nada, pero déjame partir.» Así, pues, Hadad llegó a ser un adversario: reinaba en Edom y odiaba a Israel. [23] Yavé incitó además contra Salomón a Razón, hijo de Elyadá, que había huido de la casa de su señor Hadadezer, rey de Soba; [24] se le unieron algunos hombres y se hizo bandolero. Por eso David quiso matarlos. Pero se apoderó de Damasco y allí se estableció. [25] Fue adversario de Israel toda la vida de Salomón.

 

EL PROFETA AJÍAS ANUNCIA LA DIVISIÓN DEL REINO

 

 [26] Jeroboam era hijo de Nabat, efratita de Sereda. Su madre era una viuda llamada Cerva. Estaba al servicio de Salomón y también se levantó contra el rey. [27] Las cosas fueron así: Salomón estaba edificando la muralla en el punto más débil de la ciudad de su padre David, con hombres reclutados en todo el país. Entre ellos estaba Jeroboam, hombre fuerte y valeroso. [28] Salomón vio cómo este joven hacía su trabajo y lo puso al frente de todos los trabajadores requeridos en las tribus de José. [29] Un día que salió Jeroboam de Jerusalén, el profeta Ajías, de Silo, lo encontró en el camino. Este iba cubierto con un manto nuevo y estaban los dos solos en el campo. [30] Ajías tomó el manto nuevo que llevaba, lo rasgó en doce pedazos [31] y dijo a Jeroboam: «Tómate diez pedazos porque así dice Yavé, Dios de Israel: Voy a dividir el reino de Salomón. [32] A ti te daré diez tribus y a Salomón le dejaré solamente una tribu, para cumplir mis promesas a David y porque Jerusalén es la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel. [33] Esto sucederá porque ha adorado a Astarté, diosa de los sidonios, a Camos, dios de Moab, y a Milcom, dios de los amonitas. No ha seguido mis caminos ni ha hecho lo que me parece justo ni ha observado mis leyes y mis mandamientos como su padre David. [34] No le quitaré todo el reino e incluso lo mantendré como rey hasta el fin de su vida, en atención a David, mi siervo, a quien elegí y que guardó mis mandatos y preceptos. [35] Pero sí tomaré el reino de manos de su hijo y te daré las diez tribus. 36A su hijo, sin embargo, le guardaré una tribu, pues quiero que mi servidor David tenga siempre su lámpara encendida en mi presencia en Jerusalén, la ciudad que yo elegí para poner en ella mi Nombre. [37] Te tomaré a ti y te haré reinar sobre cuanto desees y serás rey de Israel. [38] Si escuchas todo cuanto te ordene, sigue mis caminos y haces lo que me agrada, guardando mis decretos y mandamientos como hizo David, mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré una casa estable como se la edifiqué a David, [39] y te entregaré Israel y humillaré a los descendientes de David, pero no para siempre.» [40] Salomón trató de dar muerte a Jeroboam, pero éste se escapó y se fue a refugiar a Egipto junto a Sesac, rey de Egipto, y allí estuvo hasta la muerte de Salomón. [41] El resto de los hechos de Salomón, todo lo que hizo y su sabiduría, está escrito en el libro de los «Hechos de Salomón». [42] El tiempo que reinó en Jerusalén sobre todo Israel fue de cuarenta años. [43] Murió Salomón y fue sepultado en la ciudad de su padre, David. Su hijo Roboam le sucedió. 

 

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[1] La Biblia no se escandaliza porque Salomón haya tenido tantas mujeres. En ese tiempo, las esposas numerosas manifestaban la riqueza del hombre. La Biblia le reprocha sus esposas paganas. Esas mujeres extranjeras llegaron con sus sacerdotes y sus cultos paganos, los que arrastraron a Israel a la idolatría y al materialismo.El pueblo pensaba que el rey bendecido por Yavé debía rodearse de lujo y de honores. Más tarde, sin embargo, los profetas recordaron que poder, riqueza y lujo entorpecen el corazón de un jefe ( Deut 17,14). Salomón ostenta su virilidad sin darse cuenta que sus mujeres lo mandan. Salomón mantendrá el culto magnífico del Templo, pero los altares que construye a los dioses de sus esposas nos dan a entender que también en su corazón había falsos dioses y valores falsos.No has guardado mi Alianza (11). El verdadero pecado de Salomón fue organizar su vida y su nación sin buscar la voluntad de Dios. Vivió como los demás reyes y realizó sus propias ambiciones; y le pareció suficiente pedir a Yavé sus bendiciones. 

 

 

[26] También Jeroboam se levantó contra el rey. En los últimos años de Salomón, varios opositores se rebelaron. Aquí aparece el hombre que quitará al hijo de Salomón la mayor parte del país y dividirá definitivamente al pueblo.En el poema de la Torre de Babel (Gén 11), la división de los pueblos fue presentada como la consecuencia y el castigo de una política orgullosa. Va a ser lo mismo para el Reino de Israel.Yo te daré las diez tribus. Israel contaba con doce tribus; en realidad, se podría hablar de dos. Al sur estaba Judá, con su vecina Simeón, poco numerosa. Al norte, estaba Efraim, encabezando las otras de menor importancia. Desde el momento en que David las reunió, Absalón primero, y otros después, habían estimulado el deseo de autonomía del norte. La dictadura de Salomón, que pesó más sobre las tribus del norte, preparó la separación.El profeta Ajías dice que Yavé va a dividir el reino para castigar a Salomón. Es una manera de decir: la división es la consecuencia directa de los errores y faltas del rey. 

 

 

 

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1 Rey. 12, 1 - 32 

EL CISMA O DIVISIÓN DEL REINO

 

 [1] Roboam fue a Siquem, donde todo Israel se había reunido para proclamarlo rey. [2] Lo supo Jeroboam, hijo de Nabat, y volvió de Egipto, pues allí se había establecido luego de escapar de manos de Salomón. [3] Los hombres de Israel dijeron a Roboam: [4] «Tu padre nos ha impuesto un yugo pesado; alivia tú los duros trabajos que nos exigió, y el yugo pesado que nos impuso, y te serviremos.» [5] Roboam les respondió: «Váyanse y vuelvan dentro de tres días.» Y el pueblo se fue. [6] Entonces, el rey Roboam consultó a los ancianos que habían estado al servicio de Salomón mientras vivía. Les dijo: «¿Qué me aconsejan hacer con este pueblo?». [7] Y ellos respondieron: «Si ahora te haces servidor de este pueblo y lo tratas con buenas palabras, ellos te servirán para siempre.» [8] Pero Roboam no hizo caso de este consejo y se fue a consultar también a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio. [9] Y les dijo: «¿Qué vamos a contestar a este pueblo?» [10] Y aquellos jóvenes, sus compañeros, le dictaron esta respuesta, para que el rey la diera al pueblo: «Con mi dedo meñique golpeo mucho más fuerte que mi padre con su brazo. [11] Mi padre los trató duramente, pero yo los trataré peor. Mi padre los azotaba con látigos y yo pondré a las cuerdas ganchitos de hierro.» [12] Al tercer día Jeroboam, con todo Israel, vino donde el rey, conforme a lo que les había dicho. [13] Pero el rey respondió al pueblo con dureza. En vez de seguir el consejo de los ancianos [14] les habló según lo que los jóvenes le habían aconsejado. [15] El rey no escuchó a la gente de Israel. Así lo había dispuesto Yavé, comprobándose la palabra de Yavé que el profeta Ajías había dicho a Jeroboam. [16] La gente de Israel comprendió que el rey no quería hacerles caso, y le respondieron en los mismos términos: «¿Qué tenemos que ver con David y con sus hijos? No es de nuestra familia, ¡arréglate con los tuyos, hijo de David! Los de Israel, vámonos.» Así, pues, los israelitas volvieron a sus tiendas. [17] Solamente los israelitas del sur, los del país de Judá, reconocieron a Roboam por su rey. [18] Entonces el rey envió a Adoniram, mayordomo de los trabajadores reclutados por el rey, pero los hombres de Israel le tiraron piedras hasta que murió. El propio Roboam tuvo que subirse a su carro para ir a refugiarse a Jerusalén. [19] De este modo se rebeló Israel contra la familia de David, y su rebeldía sigue hoy todavía. [20] Cuando todo Israel supo que Jeroboam había regresado, lo mandaron llamar a la asamblea y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiera el partido de la familia de David, a excepción de la tribu de Judá. [21] Al llegar Roboam a Jerusalén, reunió toda la tribu de Judá y la de Benjamín, ciento cincuenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra los de Israel y someterlos. [22] Pero Yavé dirigió esta palabra a Semeías, hombre de Dios: [23] «Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, así como al pueblo de Judá y de Benjamín y al resto del pueblo, y diles de mi parte: [24] No suban a pelear contra sus hermanos de Israel. Que cada uno regrese a su casa, porque yo soy el que ha dispuesto lo sucedido.» Ellos hicieron caso de las palabras de Yavé y se volvieron, según lo que Yavé les había dicho. [25] Jeroboam fortificó Siquem, en los cerros de Efraím, y vivió en ella. Después se fue a Penuel y también la fortificó.

 

LA DIVISIÓN RELIGIOSA

 

 [26] Jeroboam pensó: «El reino podría muy bien volver otra vez a los descendientes de David. [27] Si este pueblo continúa yendo a Jerusalén para ofrecer sus sacrificios en la Casa de Yavé, se reconciliarán con su señor Roboam, rey de Judá. Entonces me matarán y mi reino volverá a Roboam.» [28] Pidió consejo el rey, e hizo dos terneros de oro. Luego dijo al pueblo: «Déjense de ir a Jerusalén para adorar. Aquí están tus dioses, Israel, que te sacaron de Egipto.» [29] Colocó uno de los terneros en Betel, y el otro en Dan. [30] Este fue el origen del pecado. El pueblo llevó su ternero en procesión hasta Dan. [31] Jeroboam construyó santuarios en las lomas y estableció como sacerdotes a hombres comunes que no eran de la tribu de Leví. [32] También decretó una fiesta que se celebraba el quince del octavo mes, semejante a la que se celebraba en Judá, y en esta ocasión él mismo subió al altar. Esto ocurrió en Betel, donde ofreció sacrificios a los terneros, y estableció sacerdotes para los santuarios de las lomas que había levantado. 

 

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[1] Muerto Salomón, se realiza lo anunciado por el profeta Ajías: se divide el reino. El autor destaca la culpabilidad y la insensatez de Roboam: el rey no escuchó al pueblo.Sin embargo, al separarse los de Israel, pierden el beneficio de las promesas que Dios había hecho a David y que no retiró a sus descendientes, aunque equivocados y culpables. El reino del norte, Israel, tendrá años de prosperidad, y de su pueblo saldrán grandes profetas: Elías, Eliseo, Os. Sin embargo, no habrá continuidad en el poder, y varios usurpadores se apoderarán de él, sin lograr que sus descendientes lo conserven. Parecería como que Dios trata a cada uno de ellos según sus propios méritos. Mientras tanto, en Judá, los reyes descendientes de David, buenos o malos, se suceden sin interrupción durante cuatro siglos: su historia está gobernada y dominada por la fidelidad de Dios.San Pablo dice que los hechos del Antiguo Testamento son figuras de lo que pasa con Jesús y su Iglesia (Hebreos 9). Aquí se puede ver una imagen de la división que desgarró más tarde a la única Iglesia de Cristo.En el siglo XV, la Iglesia se asemejaba a un imperio, con más afán de prestigio que de humilde servicio a Dios. Sus jefes impulsados por un deseo de dejar tras de sí un testimonio indestructible de su grandeza, aplastaban con impuestos a los fieles para financiar la construcción de basílicas suntuosas en vez de satisfacer la sed espiritual de los creyentes. Estos se rebelaron en nombre de un evangelio mejor vivido, y ése fue el comienzo del Protestantismo. Sin embargo, reconocer todo lo bueno que hay en los protestantes y evangélicos no impide ver cómo, después de separarse de los sucesores de los apóstoles, se enfrentan a una serie de divisiones y buscan la unidad de la fe sin lograrla.La Iglesia católica ha pasado por muchas crisis cuya responsabilidad le cabe en absoluto, y sin embargo parece que en cada oportunidad Dios la ha tratado según sus promesas y no según los méritos de ella, para ponerla nuevamente en vereda. Ella debe por cierto reconocer los aspectos tan poco evangélicos de sus estructuras y de su práctica presente, pero sabe que puede contar con la promesa de Cristo. Ella es el centro, el lugar de comunión, en cuyo derredor se deben reunir todos un día (véase Ez 16,52-59; Sal 87). 

 

 

[26] Las doce tribus estaban unidas por la misma religión. Jeroboam se da cuenta de que su autoridad será débil mientras los israelitas suban a Jerusalén para ofrecer allí sus sacrificios. Afianza la separación política por un cisma, o sea, la separación religiosa.Al narrar la Biblia los hechos de los reyes de Israel, o sea del norte, siempre repite: «Siguieron cometiendo el pecado de Jeroboam». Así recalca la necesidad de permanecer unidos al centro que estableció Dios en Jerusalén. No basta pensar: «Servimos al mismo Dios», o «servimos a nuestra manera».Jeroboam es el modelo de otros gobiernos que, más tarde, quisieron hacer Iglesias nacionales: en Inglaterra, en tiempos de la Reforma; en Francia, después de la Revolución; en China y países socialistas, después de la revolución comunista. Muchos católicos fueron perseguidos y muertos por haber permanecido fieles a la única Iglesia, que debe ser católica, o sea, universal. 

 

 

 

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1 Rey. 13, 1 - 34 

HISTORIA DEL PROFETA DE BETEL

 

 [1] Por orden de Yavé un hombre de Dios salió del país de Judá y llegó a Betel en el momento en que el rey Jeroboam, de pie al lado del altar, se preparaba a quemar incienso. [2] El profeta gritó hacia el altar en nombre de Yavé: «Altar, altar, en la familia de David va a nacer un niño cuyo nombre será Josías. El matará sobre este altar a los sacerdotes que quemaron incienso en él. Y manchará el altar quemando sobre él huesos humanos.» [3] Y el profeta dio este signo: «El altar va a romperse y se van a derramar las cenizas que hay sobre él.» [4] Cuando el rey oyó las palabras del hombre de Dios y lo que decía contra el altar de Betel, extendió su mano que tenía puesta sobre el altar, diciendo: «Aprésenlo.» [5] Pero la mano que extendió contra el profeta se secó y no pudo doblar el brazo. El altar se rompió y se derramó la ceniza, según la señal antes dicha. [6] El rey dijo al hombre de Dios: «Por favor, suplica a Yavé, tu Dios, y ruega por mí, para que pueda doblar mi brazo.» El hombre suplicó a Yavé y el rey pudo doblar el brazo, quedando como antes. [7] Dijo entonces el rey al hombre de Dios: «Ven a descansar a mi casa, que quiero hacerte un regalo.» [8] Pero éste le respondió: «Aunque me dieras la mitad de tus pertenencias, no entraré contigo; no comeré ni beberé en este lugar. [9] Pues Yavé me lo ordenó así: No comerás pan ni beberás agua, ni volverás por el camino que viniste.» [10] Y no regresó por el camino que había llegado a Betel, sino por otro. [11] Vivía en Betel un anciano profeta. Vinieron sus hijos y le contaron cuanto había hecho aquel día el hombre de Dios y lo que había dicho al rey. [12] Su padre les preguntó: «¿Por qué camino se ha ido?» Sus hijos le indicaron el camino que tomó el hombre para volver a Judá, [13] y él les dijo: «Prepárenme mi burro.» [14] Así que montó en el burro y partió tras el hombre de Dios, al que encontró sentado bajo un árbol. El anciano profeta le preguntó: «¿Eres tú el hombre de Dios que ha venido de Judá? [15] Ven a mi casa a comer algo.» [16] Pero el hombre contestó: «No puedo volver contigo y entrar en tu casa, [17] ni puedo comer pan ni beber agua en este lugar, ni puedo volver por el mismo camino que he llegado, pues así me lo ordenó Yavé.» [18] Pero el anciano replicó, mintiéndole: «También yo soy profeta como tú, y por orden de Yavé un ángel me ha dicho: Hazlo volver contigo para que coma y beba agua.» [19] Se volvió, pues, el otro con él y comió pan y bebió agua en su casa. [20] Cuando estaban sentados a la mesa una palabra de Yavé llegó al profeta anciano, [21] el cual dijo con voz fuerte al hombre de Dios que había llegado de Judá: «Así dice Yavé: Tú me has desobedecido y no has acatado la orden que te di, [22] sino que has regresado y has comido y bebido en el lugar del que te había dicho: no comerás ni beberás allí. Por eso tu cadáver no será enterrado junto al de tus padres.» [23] Cuando se levantaron de la mesa, el anciano le preparó un burro y partió el que había venido de Judá. [24] Mientras iba, un león lo sorprendió y lo mató y su cadáver quedó sobre el camino. El burro se quedó junto a él y el león también. [25] Unos hombres que pasaban vieron el cadáver tendido junto al camino y al león, que estaba junto a él. Llegando a la ciudad en que vivía el anciano profeta, contaron lo que habían visto. [26] Cuando éste lo supo, exclamó: «Es el hombre de Dios, que desobedeció la orden de Yavé. Por eso Yavé lo entregó al león que lo ha herido y muerto, conforme a lo que había anunciado.» [27] Y mandó a sus hijos: «Prepárenme el burro». Y éstos se lo aparejaron. [28] Partió, pues, y encontró el cadáver tendido en el camino y al burro y al león que permanecían junto a él. [29] El león no había devorado el cadáver ni había destrozado al burro. [30] El profeta puso el cadáver sobre el burro y lo llevó a la ciudad, donde le hizo los funerales y lo sepultó. Dejó el cadáver en su propio sepulcro y lo lloraron según la costumbre: «Ay, hermano mío.» [31] Después de esto, el anciano dijo a sus hijos: «Cuando yo muera, sepúltenme junto a él, y pongan mis huesos junto a los suyos. [32] Pues él ha hablado de parte de Yavé contra el altar de Betel y contra todos los santuarios de las lomas que hay en la ciudad de Samaria. Y ciertamente se cumplirán sus palabras.» [33] Lo que es Jeroboam, siguió su mal camino. Continuó tomando gente del pueblo para que fueran sacerdotes de los santuarios de las lomas; a cualquiera que se presentara lo consagraba sacerdote, aunque no fuera de la tribu de Leví. [34] Este fue el pecado de Jeroboam y de sus sucesores, la razón por la cual fueron exterminados, desapareciendo de la superficie de la tierra. 

 

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[1] Pareciera que el presente texto quiere enfatizar el deber de obediencia a Dios, contrastando con lo que fue la actuación de Jeroboam.El profeta viene de Judá, la provincia fiel, en nombre de la unidad religiosa, y condena a Jeroboam en Betel, donde ha construido un santuario ilícito.La mano le quedó paralizada. El rey no puede nada contra el que trae una orden de Yavé.Tú me has desobedecido. El mismo profeta muere por haber desobedecido la primera orden de Yavé: cuando su compañero trató de engañarlo, debía quedarse firme, sabiendo que Dios no cambia sus órdenes. 

 

 

 

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1 Rey. 14, 1 - 31 

AJÍAS PREDICE LA RUINA DE JEROBOAM

 

 [1] Por aquel tiempo cayó enfermo el hijo de Jeroboam, que se llamaba Abías. [2] Jeroboam dijo a su esposa: «Levántate y disfrázate para que no te reconozcan y vete a Silo. Allí está el profeta Ajías, que me anunció que yo reinaría sobre este pueblo. [3] Lleva diez panes, y dulces, y un tarro de miel para dárselo. El te dirá lo que va a suceder al niño.» [4] Así lo hizo la mujer. Fue a Silo, y entró en la casa de Ajías, el cual era tan viejo que ya no podía ver. [5] Pero Yavé le había dicho: «La esposa de Jeroboam viene a ti, haciéndose pasar por otra, para consultar acerca de su hijo enfermo. Cuando ella entre, le dirás esto.» [6] Cuando pasaba la puerta, Ajías oyó sus pasos y le dijo: «Entra, esposa de Jeroboam, ¿por qué quieres pasar por otra? Tengo un duro mensaje para ti. [7] Vete a decirle a Jeroboam esta palabra de Yavé: Te destaqué en medio del pueblo y te puse como jefe de Israel, [8] quité este reino a los hijos de David para dártelo, pero tú no has imitado a mi siervo David. El ha cumplido mis mandamientos y me ha servido con todo su corazón, haciendo lo que me agrada, [9] mientras que tú te has portado peor que los anteriores reyes. Me has hecho enojar haciéndote otros dioses, dioses que no son más que estatuas; y a mí me has dejado tirado. [10] Por eso voy a mandar la desgracia sobre la familia de Jeroboam; haré perecer a todos sus varones, hasta el último de sus esclavos; barreré a su familia como basura, hasta que desaparezca del todo. [11] A los que mueran en la ciudad se los comerán los perros, a los que mueran en el campo se los comerán las aves. Palabra de Yavé. [12] En cuanto a ti, esposa de Jeroboam, levántate y vuelve a casa; pero en el momento que entres en la ciudad, morirá tu hijo. [13] Todo Israel lo llorará y le hará funerales; será el único de tu familia que tenga sepultura, porque es el único en quien Yavé ha encontrado algo bueno. [14] Por eso mismo Yavé se encargará de dar un rey a Israel, y éste acabará con los descendientes de Jeroboam. [15] Yavé molerá a Israel hasta que quede como cañas arrastradas por el río; arrojará a Israel de este país fértil que dio a sus padres y los dispersará al otro lado del río Eufrates, porque lo hicieron enojarse con sus árboles sagrados. [16] Yavé dispersará a los hijos de Israel por todas las naciones debido a los pecados que Jeroboam ha cometido y en los cuales arrastró a su pueblo.» [17] Entonces se levantó la mujer de Jeroboam y se fue a Tirsa. En el momento en que tocaba con sus pies el umbral de la puerta, murió el niño. [18] Lo sepultaron y todo Israel hizo duelo por él, cumpliéndose lo que Yavé había dicho por medio del profeta Ajías. [19] Lo demás, referente al reinado de Jeroboam, sus guerras y su administración, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. [20] Después de reinar veintidós años en Israel, Jeroboam murió y lo sucedió su hijo Nadab.

 

ROBOAM, REY DE JUDÁ

 

[21] Volvamos al reinado de Roboam, hijo de Salomón, en el país de Judá. Tenía cuarenta y dos años cuando comenzó a reinar y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que había elegido Yavé entre todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. Su madre, Naamá, era amonita. [22] El pueblo de Judá se portó muy mal con Yavé; lo ofendieron mucho más de lo que habían hecho sus padres con los pecados que cometían; [23] también ellos se construyeron santuarios en las lomas, cipos e ídolos en toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso. [24] Incluso hubo hombres afeminados en aquel país que renovaron todas las abominaciones de las gentes que Yavé había expulsado ante los hijos de Israel. [25] El año quinto del reinado de Roboam, subió Sisac, rey de Egipto, contra Jerusalén [26] y se apoderó de los tesoros de la Casa de Yavé y de los de la casa del rey; de todo se apoderó. Lo mismo se llevó todos los escudos de oro que había hecho el rey Salomón. [27] Roboam hizo en su lugar escudos de bronce, que confió a los jefes de la guardia real, que custodiaban la entrada de la casa del rey. [28] Cuando el rey entraba en la Casa de Yavé, la guardia los usaba y después los devolvía a la sala de guardia. [29] Lo demás referente a Roboam y todo lo que hizo, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. [30] Hubo guerra continua entre Jeroboam y Roboam. [31] Cuando murió Roboam, lo sepultaron en la ciudad de David y le sucedió su hijo Abías. 

 

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[1] Las palabras de Ajías anuncian el primer golpe de estado de la historia de Israel. Habrá muchos otros, y, cada vez, serán exterminados los familiares e hijos varones del que es derribado. Después de este episodio, sigue la historia de los dos reinos durante los cincuenta primeros años. 

 

 

 

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1 Rey. 15, 1 - 34 

ABIAM, REY DE JUDÁ

 

[1] Abiam comenzó a reinar en Judá el año dieciocho del reinado de Jeroboam, [2] y reinó tres años en Jerusalén. Su madre, Maacá, era hija de Absalón. [3] No sirvió de todo corazón a Yavé, su Dios, como lo había hecho su antepasado David, sino que siguió cometiendo los mismos pecados de su padre. [4] Sin embargo, Yavé había prometido a David que su lámpara quedaría encendida en Jerusalén, que guardaría a su hijo después de él y ampararía a Jerusalén. [5] Es que David había seguido los rectos caminos de Yavé y no se había apartado en ningún momento de todo lo que Yavé le ordenó, excepto en el asunto de Urías, el heteo. Lo demás referente a Abías y todo lo que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. [7] Hubo continua guerra entre Abías y Jeroboam. [8] Cuando murió, lo sepultaron en la ciudad de David y le sucedió su hijo Asá.

 

ASÁ, REY DE JUDÁ

 

[9] Asá comenzó a reinar en Judá el año veinte del reinado de Jeroboam en Israel. [10] Reinó cuarenta y un años en Jerusalén. Su abuela era Maacá, hija de Absalón. [11] Asá siguió los ejemplos de David, su antepasado, portándose correctamente a los ojos de Yavé, como David. [12] Expulsó del país a todos los afeminados y destruyó los ídolos que sus padres habían construido. [13] Incluso quitó a su abuela Maacá el título de Gran Dama, porque había hecho un altar a Aserá. [14] Asá derribó este altar y lo quemó en el torrente de Cedrón. No hizo desaparecer los altares de los santuarios de lomas, pero su corazón estuvo siempre del todo con Yavé. [15] Llevó a la Casa de Yavé las ofrendas consagradas por su padre y sus propias ofrendas: oro, plata, alhajas y otros objetos. [16] Hubo guerra entre Asá y Basá, rey de Israel, toda su vida. [17] Basá, rey de Israel, subió contra Judá y fortificó Rama para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá. [18] Sacó entonces Asá toda la plata y el oro que quedaban en los tesoros de la Casa de Yavé y en los tesoros de la casa del rey, se lo dio a uno de sus servidores y lo mandó a Ben-Hadad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Aram, que habitaba en Damasco, para que le dijera: [19] «Hagamos un pacto como lo hubo entre tu padre y el mío. A cambio de este oro y plata que te mando, dígnate romper tu pacto con Basá, rey de Israel, para que deje de atacarme.» [20] Ben-Hadad escuchó al rey Asá y envió a sus oficiales contra las ciudades de Israel, conquistando Iyón, Dan y Abel-Beet-Maacá, todo el Quineret y toda la tierra de Neftalí. [21] Cuando Basá lo supo suspendió las fortificaciones de Rama y regresó a Tirsa. [22] Entonces el rey Asá convocó a todo Judá sin excepción. Se llevaron la piedra y la madera con que Basá fortificaba Rama y el rey Asá fortificó con ellas Gueba de Benjamín y Mizpá. [23] Lo demás referente a Asá, su valentía y las ciudades que conquistó, todo lo que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. Un dato más: en su ancianidad enfermó de los pies. [24] Cuando murió, lo sepultaron en la ciudad de David, su antepasado, y le sucedió su hijo Josafat.

 

NADAB Y BASÁ, REYES DE ISRAEL

 

[25] Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar en Israel, el segundo año del reinado de Asá, rey de Judá, y reinó dos años. [26] Se portó mal con Yavé, pues imitó a su padre e hizo cometer a Israel los mismos pecados. [27] Basá, hijo de Ajías, de la tribu de Isacar, conspiró contra él y lo mató en Guibetón de los filisteos, cuando Nadab y todo Israel estaban asediando esta ciudad. [28] Basá lo hizo morir el año tercero de Asá, rey de Judá, y reinó en su lugar. [29] Hecho rey, mató a toda la familia de Jeroboam, no dejando a nadie de ella con vida, hasta exterminarlos a todos, según había dicho Yavé por boca de su siervo el profeta Ajías de Silo. [30] Esto sucedió por los pecados que Jeroboam cometió e hizo cometer a Israel y con los que hizo enojarse a Yavé, Dios de Israel. [31] Lo demás referente a Nadab y cuanto hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Judá. [32] Hubo guerra entre Asá, rey de Judá, y Basá, rey de Israel, mientras vivieron. [33] Basá, hijo de Ajías, comenzó a reinar sobre Israel en la ciudad de Tirsa el año tercero de Asá, rey de Judá. Reinó veinticuatro años, [34] y se portó mal con Yavé, siguiendo el camino de Jeroboam y los pecados con que había hecho pecar a Israel. 

 

 

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1 Rey. 16, 1 - 34  

[1] Entonces Jehú, hijo de Jananí, recibió de Yavé el encargo de condenar a Basá: [2] «Yo te levanté del polvo y te puse como jefe de mi pueblo de Israel, pero tú has seguido el mal camino de Jeroboam y enseñaste a Israel a pecar y a molestarme con sus pecados. [3] Por eso barreré el recuerdo de Basá y de su familia; trataré a su familia como traté a la de Jeroboam. [4] Los que de entre ellos mueran en la ciudad serán para los perros, y a los que mueran en el campo se los comerán las aves.» [5] Lo demás referente a Basá, a sus guerras y todo lo que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. [6] Cuando murió Basá, lo sepultaron en Tirsa y le sucedió su hijo Elá. [7] La palabra de Yavé había sido dirigida por boca del profeta Jehú, hijo de Jananí, contra Basá y contra su familia, por todo el mal que hizo a los ojos de Yavé, irritándolo con sus obras como había hecho la familia de Jeroboam, y también por haberlo exterminado a él y a toda su familia.

 

ELÁ, REY DE ISRAEL

 

[8] Elá, hijo de Basá, empezó a reinar en Israel, en la ciudad de Tirsa, el año veintiséis de Asá, rey de Judá. Reinó dos años. [9] Su servidor Zimri, jefe de la mitad de los carros de guerra, conspiró contra él. Y aprovechando que se puso a tomar hasta emborracharse en casa de Arsá, gobernador de Tirsa, [10] entró Zimri y lo mató, el año veintisiete de Asá, rey de Judá, y reinó en su lugar. [11] Al tomar el poder, apenas se hubo sentado en el trono, mató a toda la familia de Basá, sin dejar ningún hijo, pariente, ni amigo. [12] Zimri exterminó toda la familia de Basá, como Yavé lo había dicho a Basá, por boca del profeta Jehú, [13] por todos los pecados que Basá y Elá, su hijo, cometieron e hicieron cometer a Israel, provocando con sus vanos ídolos la indignación de Yavé, Dios de Israel. [14] Lo demás referente a Elá, y todo lo que hizo, está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel.

 

OMRÍ, REY DE ISRAEL

 

[15] El reinado de Zimri, en Tirsa, el año veintisiete de Asá, rey de Judá, no duró más de seis días. [16] Pues el ejército estaba sitiando Guibetón de los filisteos y, cuando llegó al campamento la noticia de que Zimri había conspirado y dado muerte a Elá, proclamaron rey a Omrí ese mismo día. [17] Omrí, pues, y todo Israel con él subieron de Guibetón y sitiaron Tirsa. [18] Cuando Zimri vio que la ciudad iba a ser tomada, entró en la fortificación de la casa del rey, prendió fuego al palacio real y murió. [19] Así fue castigado por haber hecho lo que desagrada a Yavé, ya que anduvo por el camino de Jeroboam e hizo pecar a Israel de la misma manera. [20] Lo demás referente a Zimri y la conspiración que tramó está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. [21] Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos bandos. Unos querían dar el poder a Tibní y los otros a Omrí. [22] Los partidarios de Omrí ganaron a los de Tibní, al que mataron, y reinó Omrí. [23] Omrí comenzó a reinar en Israel en el año treinta y uno de Asá, rey de Judá, y reinó doce años, seis de ellos en Tirsa. [24] Luego compró a Semer el cerro de Samaria por dos talentos de plata. Construyó sobre el cerro y llamó Samaria a esta ciudad, del nombre de Semer, al que había pertenecido el cerro. [25] Omrí se portó mal con Yavé, siendo peor que cuantos lo precedieron. [26] Fue en todo por el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, e hizo pecar a Israel de la misma manera, irritando a Yavé, su Dios, con sus vanos ídolos. [27] Lo demás referente a Omrí y todas las guerras que hizo está escrito en el libro de los Hechos de los reyes de Israel. [28] Cuando murió Omrí, lo sepultaron en Samaria y le sucedió su hijo Ajab.

 

AJAB, REY DE ISRAEL

 

 [29] Ajab, hijo de Omrí, comenzó a reinar sobre Israel el año treinta y ocho de Asá, rey de Judá, y reinó veintidós años en su capital, Samaria. [30] Ajab se portó muy mal con Yavé, y fue peor que todos los reyes anteriores. [31] Le pareció poco imitar los pecados de Jeroboam, pues tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbal, rey de los sidonios, por lo que se puso a servir a su dios Baal, y se postraba ante él. [32] Levantó un altar para Baal en el templo de Baal que construyó en su capital, Samaria. [33] También puso un tronco sagrado y con todo lo que hizo ofendió a Yavé más que todos los anteriores reyes de Israel. [34] En su tiempo, Jiel de Betel reedificó la ciudad de Jericó. Cuando puso los cimientos, ofreció en sacrificio a Abiram, su primer nacido, y cuando colocó las puertas de la ciudad, sacrificó a Segub, su hijo menor. Así se cumplió una palabra que Josué, hijo de Nun, había dicho de parte de Yavé. 

 

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[29] Ajab se portó muy mal con Yavé y fue peor que todos los reyes anteriores. A partir de este texto, y durante los seis capítulos que siguen, no se tratará más que del reino de Ajab en Israel. Pues ése fue el momento en que la fe de Israel fue salvada por el más grande de los profetas, Elías, y su continuador Eliseo.Tomó por esposa a Jezabel, hija del rey de los sidonios. Los tirios y sidonios eran un pueblo antiguo y próspero que vivía en los puertos del norte de Palestina y se llamaban también fenicios. Su rey Hiram había sido el aliado de David, pero de sus ciudades llegaban a Israel las influencias paganas. El reinado de Ajab trajo a Israel años de prosperidad y gloria militar, pero llevó a su máximo la crisis de la fe.Con sus victorias, David había integrado a su reino numerosos grupos cananeos. Ellos guardaron sus prácticas paganas, que contaminaron la fe de Israel. El fervor bajó sensiblemente. Cuando se hizo sentir la influencia de los tirios, de la misma religión que los cananeos, se pudo comprobar súbitamente que ésta había vencido la fe en Yavé: los israelitas se habían dejado arrastrar por los cultos de Baal y Astarté.Los baales eran dioses dueños de la vida y del sexo, de las lluvias y del temporal (ver introducción a Jueces). Ya que presidían la fecundidad, se les hacía votos al tener relaciones con las prostitutas que les estaban consagradas. De ahí viene que la palabra prostitución designe en la Biblia tanto el libertinaje como el abandono de Yavé para prostituirse con otros dioses. Sin embargo no todo era tan perverso en esa religión tan poco exigente; no se equivocaba al celebrar la vida, pero dejaba a los hombres a merced de sus instintos.Nótese que Omrí, padre de Ajab, fundador de Samaria, fue un gran rey y su alianza con los tirios aseguró la prosperidad de Israel. Pero este libro va a lo esencial: lo más urgente para Israel y para todos es vivir en la verdad.Jezabel usa su poder para una persecución sangrienta. Primero son asesinados los profetas de Yavé. Ellos eran de los que ya presentamos en 1 Sam 19,18 y 2 R 2,19. Frente a ellos existían comunidades rivales de profetas de Baal.Jiel sacrificó a Segub, su hijo menor. Con la influencia de los cultos paganos, vuelve la costumbre de sacrificar a los niños. 

 

 

 

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1 Rey. 17, 1 - 24 

EL PROFETA ELÍAS

 

 [1] Elías, del pueblo de Tisbé, en Galaad, dijo a Ajab: «Por la vida de Yavé, el Dios de Israel a cuyo servicio estoy, no habrá estos años lluvia ni rocío mientras yo no mande.» [2] Luego habló Yavé a Elías diciendo: [3] «Levántate y dirígete al oriente; te esconderás cerca del torrente de Kerit, al este del Jordán. [4] Tomarás agua del torrente y, en cuanto al alimento, he ordenado a los cuervos que te lo den allí.» [5] Obedeció, pues, las palabras de Yavé y se fue a vivir a orillas del torrente de Kerit, al oriente del Jordán; [6] y los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y tomaba agua del torrente.

 

ELÍAS Y LA VIUDA DE SAREPTA

 

 [7] Al cabo de cierto tiempo se secó el torrente, porque no había caído lluvia alguna sobre el país. [8] Entonces habló Yavé a Elías: [9] «Levántate, anda a Sarepta, pueblo que pertenece a los sidonios, y permanece allí, porque he ordenado a una viuda que te dé comida.» [10] Se levantó, pues, y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que recogía leña. Elías la llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, un poco de agua en tu cántaro para beber.» [11] Cuando ella iba a traérselo, la llamó desde atrás: «Tráeme también un pedazo de pan.» [12] Ella le respondió: «Por Yavé, tu Dios, no tengo ni una torta; no me queda nada de pan, sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo un par de palos para el fuego y ahora vuelvo a casa a preparar esto para mí y mi hijo. Cuando lo hayamos comido, no nos quedará más que esperar la muerte.» [13] Elías le dijo: «No temas, vete a tu casa a hacer lo que dijiste. Pero primero hazme un panecito a mí y tráemelo, y después te lo haces para ti y tu hijo. [14] Porque así dice Yavé, Dios de Israel: No se terminará la harina de la tinaja ni se agotará el aceite del cántaro hasta el día en que Yavé mande la lluvia a la tierra.» [15] Ella se fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron comida, ella, Elías y el hijo. [16] La harina de la tinaja no se agotó ni disminuyó el aceite del cántaro, según lo que había prometido Yavé por medio de Elías.

 

ELÍAS RESUCITA AL HIJO DE LA VIUDA

 

 [17] Después de estos hechos, el hijo de la dueña de la casa enfermó y su enfermedad fue tan grave que murió. [18] Entonces ella habló a Elías: «¡Qué mal me quieres, hombre de Dios! ¿Has venido para sacar a luz mis pecados y hacer morir a mi hijo?» [19] Elías respondió: «Dame tu hijo.» Ella, que lo tenía en su seno, se lo pasó;y él se lo llevó a su pieza que quedaba en el piso superior, y lo acostó en su cama. [20] En seguida oró a Yavé: «Dios mío, ¿así que quieres castigar también a esta viuda que me cobijó en su casa? ¿Por qué has hecho morir a su hijo?» [21] Se tendió tres veces sobre el niño e imploró a Yavé: «Dios mío, por favor, que vuelva el alma de este niño. » [22] Yavé escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. [23] Elías tomó al niño, lo bajó de su habitación y lo entregó a su madre diciendo: «Mira, tu hijo vive.» [24] La mujer dijo a Elías: «Ahora veo realmente que eres hombre de Dios y que tus palabras vienen de Yavé.» 

 

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[1] Aquí aparece Elías, cuyo nombre permanecerá como el más grande entre los profetas. Cuando Jesús se transfigure (Mc 9,2), Elías estará a su lado.El nombre de Elías es un programa: Eli-ya quiere decir: Yavé-mi-Dios». Viene de Tisbé, al otro lado del Jordán. Esa región pobre y más alejada de las nuevas influencias se había mantenido fiel a su fe.Frente a la apostasía, es decir, a la infidelidad de todo su pueblo, se levanta solo. Se siente responsable de la causa de su Dios y actúa sin esperar que otros hayan empezado.No habrá lluvia. Elías, el hombre de fe, sabe que sus palabras le vienen de Dios y que se cumplirán. Ver al respecto Stgo 5,17, donde Elías es presentado como un modelo de la fe.No habrá estos años rocío ni lluvia. Por supuesto, la sequía es un acontecimiento natural. Pero Dios, sin intervenir a cada momento en forma directa, dispone los acontecimientos de manera que hablen. La fe del que pide es una fuerza, igual que las leyes físicas del universo, y, cuando pedimos a Dios lo imposible, confiados en que él mismo quiere darlo, él dispone de muchos medios para que eso suceda.El pueblo tenía a los baales por dioses de la lluvia y de la naturaleza; la sequía que viene les mostrará que Yavé, Dios de las victorias, es también Dios de la creación.Elías empieza su misión de profeta atacando el desorden más grande, que es no poner a Dios por encima de todo. 

 

 

[7] Levántate, vete a Sarepta. La sequía es para todos, incluso para Elías, que pidió a Dios esta señal. Pero para el creyente la misma plaga es la oportunidad de comprobar que el Padre del cielo no lo abandona.He ordenado a una viuda que te dé comida. El profeta recibirá su alimento, pero también encontrará consuelo de Dios al descubrir a esa mujer creyente. La viuda pobre tiene algo que dar al gran profeta, y esto es una gracia para los dos.Tráeme un poco de agua, es un primer paso. Tráeme un pedazo de pan. Elías prueba su fe: primero harás un pan para mí, y la viuda se lo da. Esta se parece a aquella que Jesús alabará en Marcos 12,41.La harina no se agotó. Dios premia esta fe que lleva a arriesgar todo lo que uno posee. 

 

 

[17] Esta es la primera resurrección que encontramos en la Biblia.Habitualmente, Dios dirige el mundo mediante el proceso natural de las cosas, por el efecto de las leyes de la naturaleza que él mismo estableció. Pero también se reserva pasar a veces por encima de estas leyes: el agua se transforma en vino, el pan se multiplica. Pues la Creación es, en el sentido más fuerte, una palabra de Dios, y Dios no lo ha dicho todo con las leyes de la naturaleza.¡Qué mal me quieres, hombre de Dios! La muerte del hijo único despierta en la pobre mujer los complejos de culpabilidad: Dios está espiando a los hombres. Ella cree que la presencia del profeta ha atraído sobre su casa la mirada de Yavé, que quiso castigarla con esta desgracia.Se tendió tres veces sobre el niño. Este gesto nos recuerda al de Yavé insuflando en las narices del hombre un aliento de vida (Gén 2,7), pero nos invita mucho más a reconocer en él a Cristo que viene a unirse íntimamente a la humanidad para darle la fuerza de su resurrección. 

 

 

 

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1 Rey. 18, 1 - 46 

[1] Pasado mucho tiempo, Yavé habló a Elías, al tercer año, y le dijo: «Vete y preséntate a Ajab, pues nuevamente mandaré la lluvia sobre este país.» [2] Y partió Elías para presentarse a Ajab. En la ciudad de Samaria faltaban los alimentos, [3] así que llamó Ajab al administrador de su casa, de nombre Abdías. (Este Abdías era gran servidor de Yavé y, [4] cuando Jezabel exterminó a los profetas de Yavé, él había ocultado a cien profetas en dos cavernas, cincuenta en cada una, y después los había proveído de pan y agua.) [5] Dijo, pues, Ajab a Abdías: «Ven, vamos a recorrer el país por todas sus fuentes y todos sus torrentes para ver si encontramos algo de hierba para mantener los caballos y mulos sin que tengamos que suprimir el ganado.» [6] Se repartieron el país para recorrerlo: Ajab se fue solo por un camino y Abdías solo por otro. [7] Estando Abdías en camino, Elías le salió al encuentro. Lo reconoció Abdías y, cayendo con el rostro en el suelo, le dijo: «¿Eres tú Elías, mi señor?» [8] «Yo soy», respondió Elías. «Vete a decir a tu señor: Ahí viene Elías.» [9] Respondió Abdías: «¿Qué pecado he hecho para que me entregues en manos de Ajab? ¿Acaso quieres mi muerte? [10] Por Yavé, tu Dios, que no hay nación ni reino donde no haya mandado a buscarte, y cuando decían: «Elías no está aquí», les hacía jurar que no te habían encontrado. [11] Y ahora, ¿le voy a decir que tú estás aquí? [12] Sucederá que, en cuanto me aleje de ti, el espíritu de Yavé te llevará no sé dónde. Mientras tanto habré avisado a Ajab y él, al no hallarte, me matará. Sin embargo, yo soy siervo de Yavé desde mi juventud. [13] ¿Acaso nadie te ha hecho saber lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Yavé, y cómo oculté a cien de ellos en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los alimenté con pan y agua? [14] Y ahora tú quieres que avise al rey que estás aquí. Es seguro que me matará.» [15] Respondió Elías: «Por Yavé Sabaot, a quien sirvo, hoy mismo yo me presentaré a él.» [16] Abdías, pues, fue a transmitir este recado a Ajab, el cual volvió para ver a Elías.

 

EL SACRIFICIO DEL CARMELO

 

 [17] Cuando Ajab vio a Elías, le dijo: «Ahí vienes, ¡peste de Israel!» [18] Contestó Elías: «No soy yo la peste de Israel, sino tú y tu familia, que han abandonado los mandamientos de Yavé para servir a Baal. [19] Ahora bien, manda que se reúnan conmigo en el monte Carmelo todos los israelitas y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a quienes mantiene Jezabel.» [20] Ajab avisó a todo el pueblo de Israel y reunió a todos los profetas de Baal en el monte Carmelo. [21] Entonces Elías se dirigió a todo el pueblo: «¿Hasta cuándo van a danzar de un pie en el otro? Si Yavé es Dios, síganlo; si lo es Baal, síganlo a él.» El pueblo quedó callado. [22] Entonces Elías les dijo: «Yo solo he quedado de los profetas de Yavé. En cambio los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. [23] Que nos den dos novillos; que ellos elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña para el sacrificio sin prenderle fuego. Yo haré lo mismo con el otro y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego. [24] Ustedes, pues, rogarán a su Dios y yo invocaré el Nombre de Yavé. El verdadero Dios es el que responderá enviando fuego.» El pueblo respondió: «Está bien.» [25] Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: «Elíjanse un novillo y prepárenlo primero ustedes, ya que son más numerosos, e invoquen el nombre de su dios.» [26] Tomaron el novillo, lo prepararon y estuvieron rogando desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «Baal, respóndenos.» Pero no se oyó ni una respuesta, y danzaban junto al altar que habían hecho. [27] Cuando llegó el mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «Griten más fuerte, cierto que Baal es Dios, pero debe estar ocupado, debe andar de viaje, tal vez está durmiendo y tendrá que despertarse.» [28] Ellos gritaron más fuerte y, según su costumbre, empezaron a hacerse tajos con cuchillo hasta que les brotó la sangre. [29] Pasado el mediodía cayeron en trance hasta la hora en que se ofrecen los sacrificios de la tarde, pero no se escuchó a nadie que les diera una respuesta o una señal de aceptación. [30] Entonces Elías dijo a todo el pueblo: «Acérquense a mí.» Todos se acercaron a él. Arregló el altar de Yavé, que había sido destruido, [31] tomó doce piedras, según el número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien Yavé se había dirigido para darle el nombre de Israel, [32] y levantó un altar a Yavé; en seguida hizo alrededor del altar una zanja que contenía como treinta litros, [33] acomodó la leña, descuartizó el novillo, y lo puso sobre la leña. [34] Ordenó entonces: «Lleven cuatro cántaros de agua y échenla sobre la víctima y sobre la leña.» La echaron y Elías dijo: «Otra vez.» Y tres veces hicieron lo mismo. [35] El agua corrió alrededor del altar y hasta la zanja se llenó de agua. [36] A la hora en que se hacen los sacrificios, la tarde, se acercó el profeta Elías y oró así: «Yavé, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor y que por orden tuya he hecho todas estas cosas. [37] Respóndeme, Yavé. Respóndeme y que todo el pueblo sepa que tú eres Dios, y que tú conviertes sus corazones.» [38] Entonces bajó el fuego de Yavé, que devoró al novillo del sacrificio y la leña, y absorbió el agua de la zanja. [39] Viendo esto, el pueblo cayó, rostro en tierra, y exclamó: «¡Yavé es Dios! ¡Yavé es Dios!» [40] Elías dijo: «Apresen a los profetas de Baal: que no escape ninguno.» Una vez apresados, Elías los hizo bajar al torrente de Cisón, y los degolló allí. [41] Luego Elías le mandó decir a Ajab: «Come y bebe ahora, porque ya siento ruido de lluvia que cae.» [42] Subió Ajab a comer y beber, mientras que Elías subía a la cumbre del monte Carmelo, donde se postró con el rostro entre las rodillas. [43] Dijo a su muchacho: «Sube y mira para el mar.» Este fue a mirar, y dijo: «No veo nada.» Elías ordenó: «Vuelve hasta siete veces.» [44] A la séptima vez, el muchacho dijo: «Veo una nube pequeña, como la palma de la mano, que sube del mar.» Entonces Elías le mandó decir a Ajab: «Prepara tu carro y baja para que no te detenga la lluvia.» [45] Empezó a soplar el viento y las nubes oscurecieron el cielo, hasta que cayó una gran lluvia. Ajab entonces subió a su carro y se fue a Jezrael. [46] Yavé tenía con su mano a Elías; éste se amarró el cinturón y se puso a correr delante de Ajab hasta la entrada de Jezrael. 

 

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[17] El sacrificio del monte Carmelo es una de las grandes manifestaciones de Dios en el Antiguo Testamento. Yavé se adelanta para conmover a un pueblo indiferente.Baal o Yavé. El pueblo no ve claramente la diferencia entre los dos. Los considera como dos poderes o personas dotadas de capacidades diferentes, pero igualmente útiles. Yavé es Dios de la raza, auxilio seguro en el combate. Baal, al contrario, es un dios al servicio del campesino: con mandas y fiestas se le pide lluvia.¿Hasta cuándo bailarán de un pie en el otro? Elías obliga a los israelitas a que se definan. El creyente no debe tener dos patrones:- Dios o el dinero (Mt 6,24).- Por o contra Cristo (Mt 12,30).- El éxito inmediato o la vida eterna (Mc 8,35).- Miembro activo de la comunidad cristiana, o oyente tibio que Dios un día vomitará por su boca (Ap 3,6).El verdadero Dios es el que responderá enviando fuego. Esta será la señal. El fuego que destruye, purifica, transforma; el fuego que permite consagrar a Dios las víctimas sacrificadas. También Israel necesita ser transformado «por el fuego», y más tarde Jesús anunciará que nos viene a bautizar, o sea, purificar y renovar «por el fuego y el Espíritu Santo» (ver Lc 3,16).Rogaron a Baal, pero no hubo respuesta. Los que leemos las burlas de Elías contra Baal, ¿estamos convencidos de que Dios responde y escucha nuestra oración? Dios no tiene obligación de satisfacer todos nuestros deseos, pero nosotros tenemos la obligación de pedirle de tal forma y con tanta perseverancia, que dé pruebas manifiestas de su presencia entre nosotros.Tú eres el que convierte sus corazones. El fuego, el milagro, la lluvia no tienen otro fin: Yavé ama a Israel y quiere despertar nuevamente su amor. No quiere asustarlo o dejarlo maravillado, sino, más bien, que esos hombres descubran que Dios vive, y se preocupen por buscarlo.La victoria del Carmelo es la victoria de Yavé. También es la victoria de Elías. Dios necesita del hombre y salva por medio de hombres. Nos choca la matanza que sigue; pero Elías vivía en un mundo violento en que la muerte era la suerte normal de los vencidos, y él pensaba de acuerdo con su tiempo.Además, esta matanza brutal nos enseña que perder la vida no es cosa tan grave como vivir al servicio de valores falsos, engañándonos y engañando a los demás. 

 

 

 

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1 Rey. 19, 1 - 21 

ELÍAS HUYE AL DESIERTO.

 

ENCUENTRA A DIOS EN EL HOREB

 

 [1] Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había dado muerte a cuchillo a todos los profetas de Baal. [2] Y Jezabel mandó a decir a Elías: «Que yo muera si mañana a esta hora no te trato como has tratado a los profetas de Baal.» [3] Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Al llegar a Bersebá de Judá dejó allí a su muchacho. [4] Caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: «Ya basta, Yavé. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres.» [5] Después se acostó y se quedó dormido debajo del árbol. Un ángel vino a tocar a Elías y lo despertó diciendo: «Levántate y come.» [6] Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras calientes y un jarro de agua. Después que comió y bebió, se volvió a acostar. [7] Pero por segunda vez el ángel de Yavé lo despertó diciendo: «Levántate y come; si no, el camino será demasiado largo para ti.» [8] Se levantó, pues, para comer y beber, y con la fuerza que le dio aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb. [9] Allí se dirigió hacia la cueva y pasó la noche en aquel lugar. Y le llegó una palabra de Yavé: «¿Qué haces aquí, Elías?»  [10] El respondió: «Ardo de amor celoso por Yavé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, han derribado tus altares y han muerto a espada a tus profetas. Sólo quedo yo, y me buscan para quitarme la vida.» [11] Entonces se le dijo: «Sal fuera y permanece en el monte esperando a Yavé, pues Yavé va a pasar.» Vino primero un huracán tan violento que hendía los cerros y quebraba las rocas delante de Yavé. Pero Yavé no estaba en el huracán. [12] Después hubo un terremoto, pero Yavé no estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yavé no estaba en el rayo. Y después del rayo se sintió el murmullo de una suave brisa. [13] Elías al oírlo se tapó la cara con su manto, salió de la cueva y se paró a su entrada. Y nuevamente se le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?» [14] El respondió: «Ardo de amor celoso por Yavé, Dios de los Ejércitos, porque los israelitas te han abandonado, derribando tus altares y dando muerte a tus profetas. Sólo quedo yo, y quieren matarme.» [15] Yavé le dijo: «Vuelve por donde viniste atravesando el desierto y anda hasta Damasco. Tienes que establecer a Jazael como rey de Aram, [16] a Jehú como rey de Israel, y a Eliseo para ser profeta después de ti. [17] Al que no mate Jazael, lo hará morir Jehú, al que no haga morir Jehú, lo matará Eliseo. [18] Pero dejaré en Israel a siete mil hombres, que son todos los que no se arrodillaron ante Baal, ni lo besaron.»  [19] Elías partió de allí. Encontró a Eliseo, hijo de Safat. Este estaba arando una parcela de doce medias hectáreas y llegaba a la última. Elías, al pasar, le echó su manto encima. [20] Eliseo entonces abandonó los bueyes, corrió tras Elías y le dijo: «Déjame ir a abrazar a mi padre y a mi madre y te seguiré.» Respondió Elías: «Vuélvete, si quieres; era algo sin importancia.» [21] Pero Eliseo tomó los bueyes y los sacrificó. Asó su carne con la madera del arado y la repartió a su gente para que comiera. Después partió en seguimiento de Elías y entró a su servicio. 

 

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[1] Elías tuvo miedo y huyó para salvar su vida. Así, pues, el milagro no solucionó milagrosamente los problemas de la fe.Se puede ver en el mapa cómo Elías atraviesa de norte a sur los dos reinos de Israel y de Judá. El Carmelo dista 250 kilómetros de Bersebá, último pueblo antes del desierto, en el sur de Judá.El camino será largo para ti (7). Elías iba solamente a la entrada del desierto para ponerse a salvo, pero Dios lo lleva mucho más allá. Se le da un pan misterioso que recuerda el maná de los hebreos en el desierto y el pan eucarístico que dará Jesús para nuestro camino espiritual (Juan 6,8).Caminó cuarenta días y cuarenta noches (ver Ex 24,18). Elías va al encuentro de Yavé. Jesús mismo irá al desierto como a una prueba necesaria, y nosotros también necesitamos en ciertos momentos «ir al desierto», o que Dios, a la fuerza, nos ponga en el desierto, es decir, a solas con nuestra pobreza, para saber mejor cuánta falta nos hace él. (Ver también Os 2,16.) El camino solitario de Elías anuncia el itinerario que habrán de emprender los que buscan a Dios. Por más que necesitemos el apoyo del cónyuge, de los compañeros, de la Iglesia, cada uno sigue su propio camino, y encuentra a Dios a solas. 

 

 

[10] Así llega Elías al Horeb: es el otro nombre del Sinaí, donde Yavé se había dado a conocer a Moisés cuatro siglos antes.Sal, porque Yavé va a pasar. Al que arde de un amor celoso por Dios, éste le manifiesta su ternura más allá de todo lo que pueden imaginar los hombres. Así, Yavé se da a conocer en la brisa suave mejor que en el huracán y el terremoto. ¿Qué haces aquí, Elías? Primeramente, Dios pregunta y obliga al profeta a descubrir lo íntimo de su corazón. Pero en Elías no hay sino amor celoso por Yavé. A su vez, éste revela sus designios infalibles.Jazael, Jehú, Eliseo. Yavé revela a Elías el porvenir de Israel con toda su trágica verdad: el Reino, empezado con la gloria de David y Salomón, está destinado a desaparecer. Jazael, rey de Siria, es el rey enemigo que va a vencer y humillar a Israel. Jehú destruirá la familia de Ajab y exterminará a los adoradores de Baal. Pero no por eso salvará a su pueblo de la ruina.Eliseo transmitirá las palabras amenazantes de Yavé.Sin embargo, Israel no desaparecerá totalmente, pues Dios se reserva un Resto, expresado en forma simbólica por siete mil hombres que no se arrodillaron ante Baal.Esta revelación aclara la misión de los profetas de la Biblia. La mayoría de ellos, y los más grandes, vivieron durante los tres siglos en que Israel pasó de la gloria de Salomón a la cautividad en el destierro. Trataron de detener la infidelidad del pueblo escogido que iba a su ruina; llamaron a una conversión interior; enseñaron el porvenir que Dios reservaba al "Resto" de Israel, después de la destrucción de su reino material en tierra de Palestina. 

 

 

[19] Elías pasó junto a Eliseo y le echó su manto encima. Lo llama de la misma manera que Jesús llamará a sus apóstoles: «Síganme. » Tal vez Elías interpreta la respuesta: «Déjame abrazar a mis padres» como una vacilación o una demora de Eliseo a dejarlo todo, y por eso le contesta: «Vuélvete, si quieres». Pero Eliseo solamente quería despedirse de sus familiares en forma decente. Ver Lc 9,61. En adelante Eliseo será el discípulo de Elías y su sucesor en Israel. 

 

 

 

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1 Rey. 20, 1 - 41 

SITIO DE SAMARIA

 

[1] Ben-Hadad, rey de Aram, reunió a sus treinta y dos príncipes con todo su ejército, su caballería y sus carros y subió con ellos para sitiar a Samaria y apoderarse de ella. [2] Envió mensajeros a la ciudad para decir a Ajab, rey de Israel: [3] «Esto te dice Ben-Hadad: tu plata y tu oro son para mí, y también quiero lo mejor de tus mujeres y de tus hijos.» [4] El rey de Israel le mandó a decir: «Como lo dices, oh rey, mi señor, yo soy tuyo y todo lo que me pertenece es tuyo.» [5] Pero se presentaron los mensajeros otra vez con este recado: «Puesto que aceptas darme tu oro y tu plata, tus mujeres y tus hijos, [6] mañana, a esta hora, te enviaré a algunos de mis servidores, que registrarán tu casa y las casas de tus servidores, tomando todo lo que les guste para llevárselo.» [7] Entonces el rey de Israel convocó a todos sus oficiales para decirles: «Reconozcan que Ben-Hadad tiene malas intenciones, pues cuando pidió mi plata y mi oro, mis mujeres y mis hijos, no se los negué.» [8] Y todos los oficiales, así como toda la gente, dieron este consejo al rey: «No le hagas caso ni se lo concedas.» [9] El rey, pues, llamó a los mensajeros de Ben-Hadad para decirles: «Digan a mi señor el rey que acepto darle lo que me pidió la primera vez, pero que no puedo consentir lo que ahora me pide.» Y los mensajeros se fueron con esta respuesta. [10] Entonces Ben-Hadad mandó a decir: «Que los dioses me maldigan si de Samaria queda bastante polvo para dar un puñado a cada uno de mis hombres.» [11] Pero el rey de Israel contestó:«¡Palabras! No se canta victoria antes de la batalla.» Este mensaje llegó a Ben-Hadad cuando estaba bebiendo con los príncipes en su tienda de campaña. [12] Y dijo a sus servidores: «Tomen posiciones». Así que se alistaron frente a la ciudad. [13] Un profeta se acercó a Ajab para decirle: «Esto te dice Yavé: ¿Has visto este gran ejército? Pues bien, te lo entregaré hoy mismo para que sepas que yo soy Yavé.» [14] Ajab le preguntó: «¿Con qué tropas los derrotaré?» Respondió el profeta: «Con los jóvenes soldados de tus jefes de provincias, pues así lo ha dicho Yavé.» Ajab preguntó: «¿Quién será el atacante?» «Tú», respondió el profeta. [15] Ajab pasó revista a los jóvenes de los jefes de las provincias, que eran doscientos treinta y dos. Luego hizo el censo de todos los hombres de su pueblo, llegando el total a siete mil. [16] Hicieron una salida a eso del mediodía, mientras Ben-Hadad y sus príncipes estaban bebiendo hasta emborracharse en sus tiendas, pues habían venido con él los treinta y dos príncipes que lo apoyaban. [17] Cuando salieron los jóvenes de los jefes de provincias que formaban la vanguardia, alguien envió este mensaje a Ben-Hadad: «Están saliendo de Samaria algunas tropas.» [18] El respondió: «Tanto si vienen en son de paz como en son de guerra, tómenlos vivos.» [19] Salieron, pues, de la ciudad aquellos jóvenes de los jefes de las provincias y el ejército detrás de ellos. [20] Cada uno empezó a matar al que se le ponía delante y los arameos dieron vuelta. Israel los persiguió. A Ben-Hadad lo salvó su caballo y se dio a la fuga junto con otros. [21] Entonces salió el rey de Israel con carros y caballerías, causando a los arameos una derrota enorme. [22] El profeta volvió donde el rey de Israel para decirle: «Ten ánimo, reflexiona y prepárate, porque el año que viene, el rey de Aram volverá a atacarte.» [23] Los servidores del rey de Aram le dijeron: «Los dioses de Israel son dioses de los cerros, por esto nos derrotaron. [24] En cambio, si los atacamos en la llanura, llevaremos la ventaja. Pero también quita de su puesto a esos príncipes y nombra oficiales en lugar de ellos. [25] Cuando hayas reunido un ejército semejante al que perdiste, con otros tantos carros y caballos, los atacaremos en la llanura; veremos entonces quién es más fuerte.» El rey escuchó sus consejos y así lo hizo.

 

EL REY DE ISRAEL VENCE A LOS ARAMEOS

 

[26] A la vuelta del año, Ben-Hadad pasó revista a los arameos y penetró hasta Afec para luchar contra Israel. [27] En el mismo momento se pasó revista a los hijos de Israel y marcharon a su encuentro. Los hijos de Israel acamparon frente a ellos a manera de dos pequeños rebaños de cabras, mientras que los arameos cubrían toda la llanura. [28] Un hombre de Dios se acercó al rey de Israel y le dijo esta palabra de Yavé: «Los arameos afirman que Yavé es Dios de los cerros, pero no tiene poder en las llanuras; por eso voy a entregar todo este gran ejército en tus manos, y ustedes sabrán que Yo soy Yavé. » [29] Los ejércitos acamparon frente a frente, durante siete días, y al séptimo día empezaron a pelear. Israel derrotó a los arameos. Ese día mataron a cien mil hombres de infantería. [30] El resto se refugió en la ciudad de Afec, pero la muralla se desplomó delante de los veintisiete mil hombres que quedaban. Ben-Hadad se refugió en el palacio, pasando de habitación en habitación. [31] Sus servidores le dijeron: «Hemos oído decir que los reyes de Israel son generosos; deja que nos pongamos sacos en la espalda y sogas en el cuello y vayamos a hablar con el rey de Israel. A lo mejor te perdona la vida.» [32] Así lo hicieron y, cuando llegaron a la presencia del rey de Israel, le dijeron: «Tu siervo Ben-Hadad nos manda a decirte: Perdóname la vida.» El respondió: «¿Vive aún? Es mi hermano.» [33] Los hombres lo tomaron como buena señal y se apresuraron a aprovechar esta respuesta diciendo: «Hermano tuyo es Ben-Hadad.» El les dijo: «Vayan y tráiganlo.» Ben-Hadad salió hacia el rey de Israel y el rey lo hizo subir a su carro. [34] Ben-Hadad le dijo: «Devolveré las ciudades que mi padre tomó a tu padre, y tú pondrás casas de negocios para ti en Damasco como mi padre lo hizo en Samaria.» El otro respondió: «Hecho este convenio, te dejaré ir.» Hizo el pacto con él y lo dejó libre. [35] Entre tanto una palabra de Yavé llegó a uno de los hermanos profetas, que dijo a su compañero: «Hiéreme.» Pero el hombre no quiso herirlo. [36] Le dijo, pues: «Porque no has obedecido a Yavé, un león te matará en cuanto me hayas dejado.» Y así pasó: un león le sorprendió y lo mató. [37] El hermano profeta fue a buscar a otro, al que dijo: «Hiéreme.» El hombre le dio un golpe y lo dejó herido. [38] Entonces el profeta se fue y, disfrazándose la cara con un pañuelo, se puso a esperar al rey en el camino. [39] Cuando pasaba el rey, exclamó: «Oh rey, yo, tu siervo, había llegado al centro de la batalla cuando uno abandonó las filas, me trajo un hombre y me dijo: Custodia a este hombre; si se te escapa, responderás con tu vida, o pagarás un talento de plata. [40] Pero cuando estaba yo ocupado y agitado por un lado y por otro, el prisionero se escapó.» El rey de Israel dijo: «Tú mismo has pronunciado tu sentencia.» [41] Al instante el hombre se quitó el pañuelo de la cara, y el rey de Israel lo reconoció como uno de los profetas. El dijo al rey: «Así dice Yavé: Porque has dejado escapar a un hombre que yo destinaba a la muerte, tu vida pagará por la suya y tu pueblo por su pueblo.» El rey volvió a su casa, en Samaria, triste y enojado. 

 

 

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1 Rey. 21, 1 - 29 

LA VIÑA DE NABOT

 

 [1] Nabot, un hombre de la ciudad de Jezrael, tenía una viña que estaba al lado del palacio de Ajab, rey de Samaria. [2] Ajab dijo a Nabot: «Déjame tu viña, para que me sirva de huerto para hortalizas, ya que está junto a mi casa. Yo te daré por ella una viña mejor o, si te parece bien, te la pagaré como es debido.» [3] Nabot le respondió: «Líbreme Dios de que vaya yo a dar la herencia de mis padres.» [4] Ajab, pues, se fue a su casa triste y enojado por la respuesta de Nabot, que quería guardar la herencia de sus padres. Se acostó sin querer comer y con la cara hacia la pared. [5] Jezabel, su esposa, vino a verlo y le preguntó: «¿Por qué estás triste y no comes?» [6] El le respondió: «Estuve conversando con Nabot para que me vendiera su viña o si prefería me la cambiara por otra viña más buena, pero me respondió: No quiero dártela.» [7] Su esposa Jezabel le contestó: «¡Y tú eres el que manda en Israel! Levántate, come y alégrate. Yo te daré la viña de Nabot de Jezrael.» [8] Jezabel escribió cartas en nombre de Ajab y les puso el sello de éste. Envió las cartas a los ancianos y a la gente importante que vivían junto a Nabot. [9] En las cartas decía: «Ordenen un ayuno con una asamblea y hagan que Nabot se siente al frente de la reunión general de la ciudad. [10] Traigan a dos malvados que declaren en su contra: Nabot ha maldecido a Dios y al rey. Y luego échenlo fuera de la ciudad y tírenle piedras hasta que muera.» [11] Los ancianos y dirigentes de la ciudad donde vivía Nabot hicieron lo que Jezabel había ordenado en las cartas que les había escrito. [12] Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot ante el pueblo. [13] Entonces los malvados se pusieron delante de él y lo acusaron diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Lo hicieron salir de la ciudad y lo mataron a pedradas. [14] Enviaron a decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió. » [15] Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Ajab: «Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el de Jezrael, que no te la quiso vender por dinero, pues ya no vive, ha muerto.» [16] Apenas escuchó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot para tomar posesión de ella. [17] Una palabra de Yavé llegó a Elías de Tisbé, diciéndole: [18] «Levántate y ve al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaria. Está en la viña de Nabot, para tomar posesión de ella. [19] Le dirás esto de mi parte: ¿Así que, después de matar, te adueñas de la herencia? Luego le dirás: En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán la tuya.» [20] Ajab dijo a Elías: «¡Me encuentras aquí, enemigo mío!» Este respondió: «Aquí te encuentro, porque tú has actuado como un pérfido y has hecho lo que no le gusta a Yavé. [21] Por eso yo mismo traeré el mal sobre ti. Barreré tu descendencia y exterminaré todo varón de tu familia. [22] Tu descendencia desaparecerá como la de Jeroboam y la de Basá, porque arrastraste a tu pueblo al pecado y a mí me has enojado. Tus hijos no serán sepultados. [23] A los de tu familia que mueran en la ciudad se los comerán los perros y a los que mueran en el campo se los comerán las aves de rapiña. [24] También ha hablado Yavé contra Jezabel, tu esposa. Los perros comerán a Jezabel en el campo de Jezrael.» [25] No hubo como Ajab, que se prestara a hacer el mal a los ojos de Yavé, instigado por su esposa Jezabel. [26] Su proceder fue muy abominable, ya que seguía a los repugnantes ídolos, igual que los amorreos, a quienes Yavé quitó el país para dárselo a Israel. [27] Cuando Ajab oyó estas palabras, rasgó sus ropas y se puso un saco sobre el cuerpo, ayunó y se acostó con el saco puesto, y andaba cabizbajo. [28] Yavé habló a Elías de Tisbé y le dijo: «¿Has visto cómo se ha humillado Ajab en mi presencia? [29] Por ello no mandaré el castigo durante su vida; en vida de su hijo la desgracia caerá sobre su familia.» 

 

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[1] Nabot guarda su viña, más por respeto a la herencia de sus padres que por conveniencia personal.Ordenen un ayuno (9). A lo mejor Jezabel aprovechó una calamidad del momento, sequía o peste. Los ancianos de la ciudad deben convocarlos a todos para un ayuno solemne y una asamblea donde se buscará «al que atrajo este castigo de Dios». El culpable tendrá que ser Nabot, y de ese modo Jezabel lo hará matar legalmente.Así que, además de matar, tomas la herencia (19). El crimen de Ajab no es peor que el de David al hacer morir a Urías, para tomar a su esposa (2 Sam 12). Elías viene a Ajab como Natán había ido a reprender a David. Y también se habla del arrepentimiento de Ajab. Sin embargo, sólo con David Dios se comprometió a no «barrer» nunca su descendencia. 

 

 

 

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1 Rey. 22, 1 - 54 

[1] Transcurrieron tres años sin guerra entre Aram e Israel. [2] Al tercero bajó Josafat, rey de Judá, donde el rey de Israel. [3] El rey de Israel dijo a sus servidores: «Ustedes saben que Ramot de Galaad nos pertenece y no hacemos nada para rescatarla de manos del rey de Aram.» [4] Y preguntó a Josafat: «¿Quieres venir conmigo para atacar a Ramot de Galaad?» Josafat respondió al rey de Israel: «Somos los dos una misma cosa, y una misma cosa son tu pueblo y el mío, tus caballos y los míos.»

 

MIQUEAS Y LOS FALSOS PROFETAS

 

 [5] Josafat, rey de Judá, dijo al rey de Israel: «Te pido, por favor, que antes de partir a la guerra consultemos primero a los profetas de Yavé.» [6] El rey de Israel reunió a los profetas, que eran unos cuatrocientos hombres, y les dijo: «¿Debo atacar a Ramot de Galaad o no lo hago?» Ellos respondieron: «Sube, porque Yavé te la entregará.» [7] Josafat preguntó: «¿No hay aquí otros profetas de Yavé a quienes podamos consultar?» [8] Dijo el rey de Israel a Josafat: «Hay todavía un hombre a quien podríamos pedir una respuesta de Yavé: es Miqueas, hijo de Jimla. Pero yo lo aborrezco porque siempre me anuncia desgracias y nunca algo bueno.» [9] Josafat lo reprendió: «No hables así.» El rey de Israel, pues, llamó a un funcionario y le dijo: «Tráeme inmediatamente a Miqueas, hijo de Jimla.» [10] El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de gala ante la puerta de Samaria, y todos los profetas estaban en trance delante de ellos. [11] Uno, llamado Sedecías, hijo de Canana, se había hecho unos cuernos de hierro y decía: «Dice Yavé: Con estos cuernos herirás a Aram hasta matarlo.» [12] Todos los profetas decían lo mismo: «Sube contra Ramot de Galaad, que tendrás éxito: Yavé la entregará en tus manos.» [13] El funcionario que había ido a buscar a Miqueas le habló así: «Mira que todos los profetas están de acuerdo en que al rey le irá bien. Procura hablar como ellos y anuncia algo bueno.» [14] Miqueas respondió: «Por la vida de Yavé, yo diré solamente lo que él me diga.» [15] Cuando llegó donde el rey, éste le preguntó: «Miqueas, ¿debemos atacar a Ramot de Galaad o no?» Y Miqueas respondió: «¡Ataca y vencerás, pues Yavé te la entregará!» [16] Pero el rey dijo: «¿Cuántas veces te debo preguntar para que me digas la verdad en nombre de Yavé?» [17] Entonces Miqueas dijo: «He visto a todo Israel disperso por las montañas, como rebaño sin pastor. Dice Yavé: Esa gente ya no tiene amo. Que cada uno vuelva a su casa en paz.» [18] El rey de Israel dijo a Josafat: «¿No te decía yo que nunca me anuncia el bien, sino sólo el mal?» [19] A lo que Miqueas respondió: «Escucha, pues, lo que Yavé me dio a conocer. He visto a Yavé sentado en su trono, y a toda la corte celestial que estaba de pie a su lado, unos a su derecha y otros a su izquierda. [20] Y Yavé les preguntó: ¿Quién engañará al rey de Israel para que suba a la ciudad de Ramot y que allí muera? Y unos decían una cosa, y otros, otra. [21] Se adelantó, pues, un espíritu y dijo a Yavé: Yo lo engañaré. Yavé le preguntó: ¿En qué forma? [22] Y el espíritu respondió: Iré y pondré la mentira en la boca de todos sus profetas. Y Yavé dijo: Tú lograrás engañarlo, anda y hazlo. [23] Ahora, pues, Yavé puso la mentira en la boca de tus profetas que están aquí, porque él ha decidido tu muerte.» [24] Sedecías, hijo de Canana, se acercó y dio una bofetada a Miqueas, diciendo: «¿Cómo se ha ido de mí el espíritu de Yavé para hablarte a ti?» [25] Miqueas contestó: «Lo sabrás el día en que vayas escondiéndote de habitación en habitación.» [26] Entonces el rey de Israel ordenó: «Tomen preso a Miqueas y llévenselo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey, [27] y díganles: Encarcelen a este hombre y ténganlo a ración estricta de pan y agua hasta que yo vuelva victorioso.» [28] Miqueas respondió: «Si vuelves victorioso, será señal de que Yavé no ha hablado por mí.»

 

MUERTE DEL REY DE ISRAEL

 

[29] El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, fueron a atacar la ciudadela de Ramot de Galaad. [30] El rey de Israel dijo a Josafat: «Me disfrazaré antes de empezar el combate, pero tú llevarás tus propias vestiduras.» Y el rey de Israel fue al combate disfrazado. [31] Ahora bien, el rey de Aram había ordenado a los jefes de los carros: «No ataquen a ninguno, chico o grande, sino sólo al rey de Israel.» [32] Por eso, en cuanto los jefes de los carros vieron a Josafat, pensaron que era el rey de Israel, y lo rodearon para atacarlo, pero Josafat lanzó su grito de guerra y, [33] al ver que no era el rey de Israel, se apartaron de él. [34] En esos momentos, uno de los arameos disparó una flecha sin saber a quién apuntaba e hirió al rey de Israel entre la parte alta y la parte baja de su coraza. Este dijo al conductor de su carro: «Da la vuelta con las riendas y sácame de aquí, pues no me siento bien.» [35] Pero la lucha era muy violenta aquel día, y el rey de Israel fue sostenido en pie en su carro, frente a los arameos. La sangre de su herida corría por el fondo del carro y en la tarde murió. [36] Al anochecer, se corrió la voz siguiente por el campamento: «Cada uno a su ciudad, cada uno a su tierra. El rey ha muerto.» [37] Muerto, pues, el rey de Israel, fue llevado a Samaria, donde lo sepultaron. [38] Pero habían lavado el carro con abundante agua junto al estero de Samaria, de modo que los perros lamieron la sangre y las prostitutas se bañaron en ella, según lo que había dicho Yavé.  [39] Lo demás referente a Ajab está en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel; allí mencionan sus obras, la casa de marfil que construyó y las ciudades que edificó. [40] Cuando Ajab se hubo acostado con sus padres, su hijo Ocozías le sucedió. [41] Josafat, hijo de Asá, comenzó a reinar en Judá el año cuarto de Ajab, rey de Israel. [42] Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén veinticinco años. Su madre Azuba era hija de Silji. [43] Siguió las huellas de Asá, su padre, y no se desvió nunca de ellas, portándose correctamente a los ojos de Yavé. [44] Pero no desaparecieron los santuarios de las lomas y el pueblo siguió ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos. [45] Hubo paz entre Josafat y el rey de Israel. [46] Lo demás referente a Josafat, sus hazañas y sus guerras, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá. [47] Eliminó también de su país al resto de los afeminados que se dedicaban a la prostitución sagrada y que Asá no había suprimido. [48] No había entonces rey en Edom sino que lo administraba un gobernador. [49] Josafat construyó barcos de Tarsis para ir a Ofir en busca de oro. Pero los barcos fueron destrozados en Asiongaber, así que el viaje fracasó. [50] En otra ocasión Ocozías, hijo de Ajab, hizo a Josafat la siguiente propuesta: «¿Quieres que mis servidores acompañen a los tuyos en los barcos?» Pero Josafat se negó. [51] Cuando Josafat se acostó con sus padres, lo sepultaron al lado de ellos en la ciudad de David, y Joram, su hijo, le sucedió. [52] Ocozías, hijo de Ajab, comenzó a reinar en Samaria como rey de Israel, el año diecisiete de Josafat, rey de Judá, y reinó dos años. [53] Se portó mal con Yavé, siguiendo los ejemplos de su padre y de su madre; imitó a Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel. [54] Sirvió a Baal y se postró ante él; ofendió a Yavé, Dios de Israel, como lo había hecho su padre.

 

 

 

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[5] En esos tiempos, la guerra era algo rutinario. Un pueblo no podía subsistir sino peleando continuamente con los demás. Pelear, matar y ser muerto no era sino una de las manifestaciones de la vida (ver 2 Sam 11,1).Por una vez, se unen los reyes de Judá e Israel. El relato habla muy diferentemente de los dos. En cuanto a Miqueas, no debe confundirse con el otro profeta Miqueas de Morastí (ver Miqueas 1,1). Los reyes se sientan a la puerta de la ciudad. En esos países, la entrada de la ciudad es muy a menudo la puerta de la muralla que cerca el poblado. Es el lugar donde se reúne la gente, como hoy en la plaza. Ahí juzgan los tribunales y se tratan los asuntos; ahí los ancianos se quedan horas sentados conversando.El presente texto quiere enseñar dos cosas:La palabra de Dios, que condenó a la familia de Ajab, se realiza infaliblemente; las mentiras de los profetas, la estratagema del rey y los acontecimientos imprevistos cooperan entre sí para que se realice lo anunciado: el rey muere y los perros lamen su sangre.Por otra parte, la oposición entre verdaderos y falsos profetas.Los falsos profetas son personajes que se dicen inspirados por Dios; en la realidad, reciben un sueldo del rey y su única preocupación es complacer al rey para conservar sus privilegios. Los verdaderos profetas, en cambio, están al servicio de la palabra de Dios, a pesar de las pruebas o persecuciones que esto les atrae (Jer 20, 7-10, Am 7, 10-17); de ahí que Miqueas responda: Yo diré solamente lo que él me diga (14).He visto a Yavé sentado en su trono. La visión de Miqueas dice claramente que uno no se debe fiar de los sueños e imaginaciones de su propio espíritu. Y son muchos los espíritus de mentira que prometen darnos la felicidad poniendo a un lado la Palabra de Dios. 

 

 

[39] Esta noticia referente a Ajab hace pensar que murió de muerte natural. Nótese que todo el relato anterior habló del rey de Israel, y nombró una sola vez a Ajab en 22,20. Seguramente este relato se refería en un principio a Joram, hijo de Ajab (2 R 9,14-26) y en él se cumplía la profecía de Elías en 1 R 21,21. 

 

 

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