2 Sam 1 - 2 Sam 2 - 2 Sam 3 - 2 Sam 4 - 2 Sam 5 - 2 Sam 6 - 2 Sam 7 - 2 Sam 8 - 2 Sam 9 - 2 Sam 10 - 2 Sam 11 - 2 Sam 12 - 2 Sam 13 - 2 Sam 14 - 2 Sam 15 - 2 Sam 16 - 2 Sam 17 - 2 Sam 18 - 2 Sam 19 - 2 Sam 20 - 2 Sam 21 - 2 Sam 22 - 2 Sam 23 - 2 Sam 24 -

 

 

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2 Sam. 1, 1 - 27 

ANUNCIAN A DAVID LA MUERTE DE SAÚL

 

 [1] Después de la muerte de Saúl, David volvió de su campaña victoriosa contra los amalecitas. Llevaba ya dos días en Siquelag cuando, [2] al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl con la ropa hecha tiras y la cabeza cubierta de polvo. Al llegar a David, se agachó tirándose al suelo. [3] David le preguntó: «¿De dónde vienes?» El respondió: «Hui del campamento de Israel.» [4] David le dijo: «Cuéntame, te ruego, ¿qué ha pasado?» El respondió: «El pueblo fue derrotado y huyó. Muchos han caído y entre los muertos están Saúl y su hijo Jonatán.» [5] David preguntó al muchacho que le informaba: «¿Cómo sabes que murieron Saúl y su hijo Jonatán?» [6] Respondió el joven: «Yo me encontraba, por casualidad, en el cerro Gelboé, y vi a Saúl apoyado en su lanza y cercado por carros y hombres a caballo. [7] Se volvió, y al verme me llamó. [8] Yo respondí: "Aquí estoy". Me preguntó: "¿Quién eres?" Le respondí: "Un amalecita". [9] Entonces me dijo: "Acércate a mí y mátame, porque me siento mareado, aunque todavía estoy bien vivo". [10] Me acerqué, pues, a él y le quité la vida, puesto que yo sabía que no podría sobrevivir a su caída. Después le saqué la corona que llevaba en su cabeza y la pulsera que tenía en la muñeca, y te los traje a ti, mi señor.» [11] Entonces David rasgó su vestidura y lo mismo hicieron los que estaban con él. [12] Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta la noche por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Yavé y por la nación de Israel, porque habían caído por la espada. [13] David preguntó al joven que le había llevado la noticia: «¿De dónde eres?» El respondió: «Soy hijo de un amalecita refugiado entre ustedes.» [14] David le preguntó: «¿Cómo te atreviste a alzar tu mano para matar al rey ungido por Yavé?» [15] David le dijo: «Tu misma boca te ha acusado cuando dijiste: Yo maté al ungido de Yavé. [16] Tú solo cargarás con la responsabilidad de tu propia muerte.» Y, llamando a uno de los jóvenes, le ordenó: «Acércate y mátalo. » Este lo mató de un solo golpe. [17] David compuso el siguiente cántico fúnebre para Saúl y su hijo Jonatán, [18] y ordenó enseñarlo a los hijos de Judá (es el canto del Arco y está escrito en el libro del Justo): [19] ¡Ay, la gloria de Israel pereció en los montes!¿Cómo cayeron los héroes? [20] ¡No lo publiquen en Gat, no lo anuncien en las calles de Ascalón, para que no se alegren las mujeres filisteas ni se regocijen las hijas de los infieles! [21] Montañas de Gelboé, no caigan sobre ustedes ni rocío ni lluvia, y queden cerradas las vertientes profundas, pues allí fue tirado el escudo de los héroes. [22] El escudo de Saúl no estaba ungido con aceite sino con la sangre de los heridos y con la grasa de los guerreros.El arco de Jonatán no retrocedió jamás ni la espada de Saúl se blandía en vano. [23] Saúl y Jonatán, amables y queridos. Fueron inseparables en vida y en la muerte. Eran más ligeros que águilas, más fuertes que leones. [24] Hijas de Israel, lloren por Saúl, que las vestía de lino y carmesí, y adornaba con joyas de oro sus vestidos. [25] ¿Cómo cayeron los héroes en medio del combate? ¿Cómo Jonatán fue herido de muerte en esas cumbres? [26] Por ti estoy apenado, Jonatán, hermano mío, por ti, a quien tanto yo quería. Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres. [27] ¿Cómo cayeron los héroes? ¿Cómo perecieron las armas de combate? 

 

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[1] La reacción de David, al enterarse de la muerte de Saúl, deja ver sus cualidades. Desde entonces es el abanderado de la unidad nacional y procurará reunir en torno suyo a los partidarios y a los enemigos de Saúl.Montes de Gelboé (21). David es ya conocido por su talento poético (ver 1 Sam 16,18). Este poema que se le atribuye es uno de los cantos más antiguos de la Biblia. 

 

 

 

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2 Sam. 2, 1 - 32 

DAVID, REY DE JUDÁ EN HEBRÓN

 

 [1] Después de esto, David consultó a Yavé: «¿Debo subir a una de las ciudades de Judá?» La respuesta fue: «Sube.» David preguntó: «¿A cuál subiré?» La respuesta fue: «A Hebrón.» [2] David, pues, subió allí con sus dos esposas, Ajinoam, de Jezrael, y Abigaíl, la mujer de Nabal, de Carmelo. [3] Hizo subir también a los que estaban con él, cada uno con su familia, y se establecieron en los pueblos de Hebrón. [4] Vinieron los hombres de Judá y allí ungieron a David como rey de la gente de Judá.Comunicaron a David que los hombres de la ciudad de Jabés, del país de Galaad, habían sepultado a Saúl. [5] Entonces David les envió mensajeros para decirles: «Que Yavé los bendiga por haber hecho esta misericordia con Saúl, nuestro señor, dándole sepultura. [6] Que Yavé se muestre misericordioso con ustedes y los premie. Yo también los recompensaré por la buena acción que han hecho. [7] Y ahora, sigan valientes y animosos. Aunque Saúl ha muerto, sepan ustedes que los hombres de Judá me han ungido como su rey.» [8] Abner, hijo de Ner -jefe del ejército de Saúl-, tomó a Isbaal, hijo de Saúl, y le hizo pasar a Majanayim. [9] Lo proclamó rey sobre Galaad, la gente de Aser, de Jezrael, de Efraím y Benjamín, es decir, todo Israel. [10] Isbaal, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando fue proclamado rey y reinó dos años. A David le seguía solamente la tribu de Judá. [11] David estuvo siete años y seis meses en Hebrón, como rey de la gente de Judá.

 

LA GUERRA TRIBAL

 

[12] Abner, hijo de Ner, y los oficiales de Isbaal, salieron de Majanayim hacia Gabaón para pelear. [13] También salieron Joab, hijo de Sarvia, y los oficiales de David, concentrándose cerca del estanque de Gabaón; unos se detuvieron a un lado del estanque y los otros al lado opuesto. [14] Abner dijo a Joab: «Que salgan unos cuantos jóvenes y luchen delante de nosotros.» Joab respondió: «Que salgan.» [15] Salieron, avanzando en igual número, doce jóvenes de Benjamín por Isbaal, hijo de Saúl, y doce de los servidores de David. [16] Cada uno tomó a su enemigo por la cabeza y le clavó la espada en el costado; así murieron todos a la vez. Por eso se llamó a aquel lugar «Campo de los Costados», y está cerca de Gabaón. [17] Aquel día hubo una batalla muy dura, donde Abner y los hombres de Israel fueron derrotados por los partidarios de David. [18] Se encontraban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisaí y Asael. Asael corría tan ligero como una gacela salvaje. [19] Se puso a perseguir a Abner sin desviarse a ningún lado. [20] Abner se volvió y le preguntó: «¿Eres tú Asael?» Respondió: «Yo soy». [21] Y entonces Abner le dijo: «Apártate a la derecha o a la izquierda, toma a uno de los jóvenes y apodérate de sus despojos.» [22] Pero Asael no quiso apartarse. Abner repitió a Asael: «Apártate de mí para que no te mate. Pues, ¿cómo podría después reconciliarme con tu hermano Joab?» [23] Pero Asael no quiso apartarse, y Abner le atravesó el vientre con la lanza, que salió por la espalda. Allí mismo cayó y murió. Todos los que pasaban se detenían en el lugar donde Asael había caído muerto. [24] Joab y Abisaí continuaron la persecución de Abner; al atardecer, llegaron a Ammá, que está al oriente de Guiaj, sobre el camino del desierto de Gabaón. [25] Los hijos de Benjamín, formando un apretado grupo, hicieron filas detrás de Abner y se parapetaron en lo alto de la colina de Ammá. [26] Abner llamó a Joab y le dijo: «¿Hasta cuándo va a seguir matando la espada? ¿No sabes que esto terminará en una desgracia? ¿Qué esperas para decir al pueblo que deje de perseguir a sus hermanos?» [27] Joab respondió: «Vive Yavé, que si no hubieras hablado, mi gente no habría dejado hasta mañana de perseguir cada uno a su hermano.» [28] Joab hizo sonar la trompeta. Todo el pueblo se detuvo y dejó de perseguir a Israel; así acabó el combate. [29] Abner y sus hombres marcharon toda la noche por la Arabá, pasaron el Jordán y después de atravesar el Bitrón llegaron a Majanayim. [30] Joab volvió de la persecución de Abner y reunió a toda su tropa. De entre los servidores de David, además de Asael faltaban diecinueve hombres. [31] Los servidores de David, por su parte, habían dado muerte a trescientos sesenta hombres de la tribu de Benjamín y de los de Abner. [32] Llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre, en Belén. Luego Joab y sus hombres caminaron toda la noche y al amanecer llegaron a Hebrón. 

 

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[1] La muerte de Saúl parece echar abajo la unión reciente y frágil de las doce tribus.David es reconocido como rey por los de su propia tribu, los de Judá. El norte permanece fiel al hijo de Saúl. Desde el comienzo David piensa reunirlos a todos. Para lograr este fin busca simpatías entre los partidarios de Saúl y felicita a los hombres del norte que lo sepultaron. 

 

 

 

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2 Sam. 3, 1 - 39 

 [1] Fue larga la guerra entre la gente de Saúl y la de David; pero mientras David se iba fortaleciendo, la familia de Saúl se debilitaba. [2] David tuvo varios hijos en Hebrón. Su hijo mayor fue Amnón, nacido de Ajinoam de Jezrael; [3] el segundo, Kilab, de Abigaíl, esposa de Nabal de Carmelo; el tercero, Absalón, hijo de Maacá, hija de Talmas, rey de Guesur; [4] el cuarto, Adonías, hijo de Jaguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital; [5] el sexto, Jitream, hijo de Eglá, esposa de David. Todos estos nacieron en Hebrón. [6] Durante la guerra entre la gente de Saúl y la gente de David, Abner llegó a ser el hombre fuerte de los de Saúl. [7] Saúl había tenido una concubina llamada Risfá, hija de Avyá, y Abner la tomó para sí. Isbaal entonces dijo a Abner: «¿Por qué te has acostado con la concubina de mi padre?» [8] Abner se enojó mucho por estas palabras y respondió: «¿Soy yo un perro? Yo me he portado muy bien con la familia de Saúl, tu padre, con sus hermanos y amigos, y no te he entregado en manos de David. Y ahora, ¿me reprochas por una mujer? [9] Que Dios me castigue cada vez peor si no ayudo, desde ahora, a David para que se cumpla lo que Yavé ha dicho, [10] que quitaría la realeza a la familia de Saúl y que daría a David el reinado sobre Israel y Judá, desde Dan hasta Bersebá.» [11] Isbaal no se atrevió a responderle porque lo temía. [12] Abner envió mensajeros a David para decirle: «Haz alianza conmigo y yo te apoyaré para que todo Israel te reconozca.» [13] David respondió: «De acuerdo, pactaremos, pero con una condición: No te aceptaré en mi presencia si no me traes, cuando vengas, a Micol, la hija de Saúl, que me costó cien prepucios de filisteos.»  [14] Luego David mandó a decir a Isbaal, hijo de Saúl: «Devuélveme a mi esposa Micol, que adquirí por la muerte de cien filisteos.» [15] Entonces Isbaal mandó quitársela a su marido, Paltiel, hijo de Lais. [16] Su marido partió con ella y la siguió llorando hasta Bajurim. Ahí Abner le ordenó: «Vete, vuelve». Y él se fue. [17] Abner se entrevistó con los ancianos de Israel y les dijo: «Hace tiempo que desean tener a David por rey. [18] Ahora pueden hacerlo rey, ya que Yavé ha dicho a David: «Por medio de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de los filisteos y de todos sus enemigos.» [19] También habló Abner a los de la tribu de Benjamín; después fue a Hebrón a comunicar a David todo lo que habían aprobado Israel y la tribu de Benjamín.

 

JOAB ASESINA A ABNER

 

[20] Abner, acompañado de veinte de sus hombres, fue a visitar a David en Hebrón. David les ofreció un banquete. [21] Luego Abner dijo a David: «Ahora quiero irme, pues voy a poner a todo Israel de tu parte, oh señor, mi rey. Ellos harán una alianza contigo y tú reinarás según lo deseas.» David despidió a Abner, que se fue en paz. [22] Poco después, hombres de la guardia de David regresaban con Joab de una correría, trayendo un gran botín. Abner ya no estaba, pues David lo había despedido amistosamente. [23] Cuando llegaron Joab y sus hombres, le dijeron a Joab que Abner había visitado al rey y que éste, después de recibirlo, lo había dejado ir en paz. [24] Joab, entonces, se presentó al rey y le dijo: «¿Qué hiciste? Abner vino, lo recibiste y lo dejas volver en paz. [25] ¿Acaso no lo conoces? Seguro que vino a engañarte, a conocer tus planes y saber todo lo que haces.» [26] Inmediatamente salió Joab y envió mensajeros tras Abner, y sin que lo supiera David, lo hizo regresar del Pozo de Sirá. [27] Abner, entonces, volvió a Hebrón. A la entrada de la ciudad, Joab lo llevó aparte, como para hablarle confidencialmente, y allí lo hirió mortalmente en el estómago, para vengar así la muerte de su hermano Asael. [28] Cuando David lo supo, exclamó: «Yavé sabe que yo y los míos somos inocentes: [29] Que el castigo por la muerte de Abner caiga sobre Joab y su descendencia. Que nunca falte entre ellos quien sufra de hemorragia o de lepra, o que se apoye en un bastón, o alguien que caiga bajo la espada o no tenga qué comer.» [30] Así, Joab y su hermano Abisaí dieron muerte a Abner porque éste había muerto a su hermano Asael, en el combate de Gabaón. [31] David dijo a Joab y a todos los que estaban con él: «Rasguen sus vestidos, vístanse con sacos y lloren por Abner.» David mismo seguía detrás del cadáver, [32] cuando enterraron a Abner en Hebrón. El rey sollozaba junto al sepulcro y todo el pueblo lloraba con él. [33] Entonces David entonó este canto fúnebre por Abner:«¿Por qué, Abner, tuviste que morir tan tontamente? [34] No tenías tus manos atadas ni estaban tus pies encadenados; has caído víctima de criminales.» [35] Y todo el pueblo comenzó otra vez a llorar por Abner. Más tarde, todo el mundo rogaba a David que comiera algo mientras era de día, pero David dijo: «Que Dios me maldiga si, antes de ponerse el sol, pruebo pan o cualquier cosa.» [36] A nadie de los presentes le disgustó esto; muy por el contrario, pues encontraban bien todo lo que el rey hacía. [37] Aquel día se convenció todo el pueblo y todo Israel que el rey no había participado en la muerte de Abner. [38] El rey dijo a sus servidores: «¿No se dan cuenta de que hoy ha muerto en Israel un jefe, un gran hombre? [39] Yo, a pesar de que he sido ungido rey, no tengo bastante poder todavía; estos hombres, los hijos de Sarvia, son más fuertes que yo. Que Yavé pague al que hizo el mal, según su malicia.» 

 

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[1] Vemos que David, el varón de Dios, tenía dos esposas; después tuvo otras más. No olvidemos que David era un hombre de su tiempo y según la costumbre el harén real debía corresponder a la importancia del rey. Las numerosas mujeres de David serán la causa de luchas fratricidas por la sucesión al trono: en efecto, cada uno de los primogénitos, empujado por su respectiva madre, aspirará a ocupar el lugar de David. Así es como tres de sus hijos: Amnón, Absalón y Abdías perderán la vida en esta carrera al poder, antes de dejar finalmente el trono a Salomón, quien no había nacido aún cuando David reinaba en Hebrón (véase también 1 Re 2,1). 

 

 

[14] A veces, la Biblia dice que Dios interviene para guiar a David y hacerlo triunfar. Pero eso no quita que David sea un hombre inteligente y capaz, por lo que se impone a todo Israel. En aquel tiempo, Dios no actuaba en forma diferente a hoy. Siempre el hombre es el que escribe la historia, hecha de sombras y luces.El nuevo rey busca la unificación de la nación, para lograr un país fuerte. Este relato nos muestra una tentativa de unión, que fracasa por el espíritu mezquino y vengativo de los jefes militares.El relato destaca los tres pasos del espíritu cerrado en lo político: - se cree que son buenos los del propio partido, y malos, en cambio, los del partido opuesto;- luego se atribuyen a los del partido opuesto intenciones malas en todo lo que hacen;- por fin se les elimina por cualquier medio. 

 

 

 

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2 Sam. 4, 1 - 12 

ISBAAL ES ASESINADO

 

[1] Cuando Isbaal supo que Abner había muerto en Hebrón, perdió el ánimo, e Israel quedó desconcertado. [2] El hijo de Saúl tenía dos jefes de tropas, uno llamado Baamá, y el otro Recab. Eran hijos de Rimón de Beerot, benjaminitas, pues también Beerot era contada entre las ciudades de Benjamín. [3] La gente de Beerot había huido a Guitayím y allí permanecen como refugiados hasta hoy. [4] (Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo cojo, llamado Mipibaal. Cuando tenía cinco años llegó a Jezrael la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán; su nodriza lo tomó y huyó, pero con el apuro de la fuga se le cayó y quedó cojo.) [5] Los hijos de Rimón de Beerot, Recab y Baamá, se pusieron en camino y en la hora de más calor del día llegaron a casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta. [6] La portera de la casa, que estaba limpiando trigo, se había dormido, [7] Recab y su hermano Baamá entraron, pues, sin ser vistos al dormitorio de la casa donde Isbaal estaba acostado. Lo golpearon mortalmente, le cortaron la cabeza y caminaron toda la noche por la ruta de Arabá. [8] Presentaron la cabeza a David en Hebrón diciéndole: «Aquí tienes la cabeza de Isbaal, hijo de Saúl, tu enemigo, el que deseaba tu muerte. Yavé te ha vengado hoy de Saúl y de su descendencia.» [9] David respondió a Recab y a su hermano Baamá, hijos de Rimón de Beerot: «Vive Yavé, que ha salvado mi vida de todo peligro. [10] Al que me anunció la muerte de Saúl, creyendo que me daba buena noticia, lo hice tomar y matar en Siquelag, en lugar de darle una recompensa. [11] ¡Cuánto más ahora, cuando estos malvados han dado muerte a un hombre justo en su casa, y sobre su lecho! ¿No deberé yo pedirles cuenta de su crimen y borrarlos de la tierra?» [12] David dio órdenes a sus servidores de que los mataran; les cortaron las manos y los pies, y los colgaron cerca de la piscina de Hebrón. También tomaron la cabeza de Isbaal y la pusieron en el sepulcro de Abner, en Hebrón. 

 

 

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2 Sam. 5, 1 - 25 

DAVID, REY DE ISRAEL, TOMA JERUSALÉN

 

 [1] Todos los ancianos dirigentes de las tribus de Israel vinieron a hablar con David, en Hebrón, y le dijeron: «Mira que somos sangre de tu sangre. [2] Ya antes, cuando Saúl reinaba, tú dirigías a Israel en sus campañas, y sabemos que Yavé te dijo: Tú eres el que guiará a mi pueblo, tú llegarás a ser jefe de Israel.» [3] Así, pues, los dirigentes de Israel fueron donde David, en Hebrón, y, a continuación, hicieron un pacto con David, delante de Yavé, y procedieron a ungirlo como rey de Israel. [4] David tenía treinta años cuando empezó a reinar. [5] Primero fue rey de Judá durante siete años y medio, y tenía por capital Hebrón. Después, teniendo por capital Jerusalén, reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. En total fueron cuarenta años. [6] Después de esto, el rey y sus hombres marcharon hacia Jerusalén contra los jebuseos, que ocupaban el país. Estos le dijeron: «No entrarás aquí, pues bastarán los cojos y los ciegos para rechazarte.» Con eso querían decir que jamás iba a entrar en la ciudad. [7] David, sin embargo, se apoderó de la fortaleza de Sión, la que en Jerusalén de hoy se llama «ciudad de David». [8] Este día, David dijo: «El que quiera atacar a los jebuseos, que suba por el túnel del agua, pues aborrezco a esos cojos y ciegos.» Por eso dice el proverbio: «No entrarán en el Templo ni cojos ni ciegos.» [9] David se atrincheró en la fortaleza y la llamó «Ciudad de David». Después construyó un muro alrededor que, con el tiempo, quedó en el interior de la ciudad. [10] David iba fortaleciéndose cada vez más, y Yavé Sabaot estaba con él. [11] Hiram, rey de Tiro, envió a sus carpinteros y canteros con madera de cedro y construyeron una casa para David. [12] Así reconoció David que Yavé lo había confirmado como rey de Israel y que había engrandecido su reino por amor a Israel, su pueblo. [13] Después que salió de Hebrón, David tomó aún más concubinas y esposas en Jerusalén, y le nacieron hijos e hijas. [14] Los hijos que le nacieron en Jerusalén son: Samúa, Soba, Natán, Salomón, [15] Jibjar, Elisúa, Néfeg, Yafía, Elisamá, [16] Elyada y Elifelet. [17] Cuando los filisteos supieron que David había sido ungido rey de Israel, subieron todos para apoderarse de él. [18] Al saberlo, David bajó a la fortaleza. Los filisteos llegaron y se desplegaron en el valle de Refaím. [19] Entonces David consultó a Yavé: «¿Debo atacar a los filisteos? ¿Caerán en mis manos?» Y Yavé respondió: «Ataca, te aseguro que pondré a los filisteos en tus manos.» [20] Llegó David a Baal-Perasim y allí los derrotó. Y David dijo: «Yavé arrasó como una ola a mis enemigos.» Por eso se llamó a este lugar Baal-Perasim. [21] Abandonaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los recogieron. [22] Los filisteos volvieron a subir y se desplegaron en el valle de Refaím. [23] David consultó a Yavé, que le respondió: «No los ataques de frente, sino que rodéalos por detrás y déjate caer por el lado de las balsameras. [24] Cuando escuches un ruido como de pasos entre las balsameras, entonces ataca rápidamente, porque Yavé sale delante de ti, para derrotar al ejército de los filisteos.» [25] David hizo como Yavé le había ordenado, y persiguió a los filisteos desde Gabaón hasta la entrada de Guezer. 

 

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[1] Este es un gran día para David y para Israel. Los del norte lo reconocen como rey, y se produce la unidad de todo el país. Las tribus del norte se hallaban separadas de las del sur por el distrito de Jerusalén, que estaba en manos de los cananeos. David conquista Jerusalén, que pasa a ser la capital de este reino unido.Es un hecho definitivo. Al conquistar David Jerusalén y hacerla su capital, Dios la designa para ser el centro visible de su presencia entre los hombres.Desde entonces, el único templo de Dios estará en Jerusalén, los auténticos reyes del pueblo de Dios serán los que reinan en Jerusalén. Ella será imagen de la Iglesia. Los cristianos sabrán que después de la Jerusalén de Palestina, Dios les prometió otra Jerusalén, la del cielo (Ap. 20 y 21).Muchas veces en la Biblia es llamada «Sión», pues éste era el nombre de la parte más antigua de Jerusalén, llamada también «ciudad de David».En la Biblia, la unión entre las dos partes, norte y sur del reino, es como una señal visible de que viven en la gracia de Dios: toda infidelidad a Dios provoca la ruptura entre los hombres, y toda división entre los hombres es pecado contra Dios. 

 

 

 

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2 Sam. 6, 1 - 23 

DAVID TRASLADA EL ARCA A JERUSALÉN

 

 [1] David reunió de nuevo a todo lo mejor de Israel, unos treinta mil hombres. [2] Cuando estuvieron listos, partió con todo su ejército para Baalá de Judá. [3] Iban a buscar el Arca de Dios, sobre la cual se invoca el Nombre de Yavé de los ejércitos, quien se sienta en ella sobre los querubines.Pusieron el Arca de Dios en una carreta nueva y la llevaron de la casa de Abinadab, que está en la loma. [4] Uzzá y Ajyó, hijos de Abinadab, conducían la carreta con el Arca de Dios. Uzzá caminaba al lado del Arca y Ajyó iba delante de ella. [5] David y todo el pueblo de Israel bailaban delante de Yavé con todas sus fuerzas, cantando y tocando cítaras, arpas, panderos, sistros y címbalos. [6] Al llegar a la tierra de Nacón, Uzzá extendió las manos hacia el Arca de Dios y la sujetó, porque los bueyes amenazaban volcarla. [7] Entonces la ira de Yavé se encendió contra Uzzá y allí mismo Dios lo castigó por haberse atrevido a tocar el Arca, y cayó muerto al lado del Arca de Dios. [8] David se enojó porque Yavé había muerto a Uzzá y aquel lugar se llamó Peres-Uzzá, hasta el día de hoy. [9] Aquel día David tuvo miedo de Yavé, y dijo: «¿Cómo voy a llevar a mi casa el Arca de Yavé?» [10] Y no quiso llevar consigo el Arca a la ciudad de David, sino que la hizo transportar a casa de Obededom de Gat. [11] Allí permaneció tres meses y Yavé bendijo a Obededom y a toda su familia. [12] Dijeron al rey que Yavé hacía prosperar la familia de Obededom y todas sus cosas a causa del Arca de Dios. Entonces, David decidió subir el Arca desde la casa de Obededom a la ciudad de David. El transporte se hizo con alegría. [13] Después de dar los seis primeros pasos con el Arca, sacrificaron un buey y un ternero cebado.  [14] David, vestido con un efod de lino, danzaba con todas sus fuerzas en presencia de Yavé. [15] David y toda la gente de Israel subían el Arca de Yavé, entre clamores y toques de corneta. [16] Cuando el Arca de Yavé entró en la ciudad de David, Micol, hija de Saúl, estaba mirando por la ventana. Vio al rey David saltando y danzando, en presencia de Yavé, y lo despreció en su corazón. [17] Llevaron el Arca de Yavé y la colocaron en su sitio, en medio de la Tienda de Campaña que David había hecho levantar. David ofreció víctimas consumidas por el fuego y sacrificios de comunión. [18] Después bendijo al pueblo en nombre de Yavé Sabaot [19] y repartió a todo el pueblo, hombres y mujeres, a cada uno un pastel, una porción de carne asada y un pan de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa. [20] Cuando David se volvía para bendecir a su familia, Micol, hija de Saúl, le salió al encuentro y le dijo: «¡Qué honor más grande para el rey de Israel haberse hoy mostrado medio desnudo a los ojos de las mujeres de sus servidores, como si fuese un cualquiera!» [21] David le respondió: «Yo danzaba en presencia de Yavé. Juro por él, que me prefirió a tu padre y a toda tu familia para hacerme jefe de Israel, su pueblo, que yo volveré a danzar delante de Yavé, [22] y me rebajaré más aún. No importa que tú me desprecies, pues las mujeres de que hablas me apreciarán más todavía.» [23] Y Micol, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte. 

 

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[1] El Arca era muy importante para los israelitas. En ella se encontraba la Ley que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Además, ellos imaginaban a Dios presente encima del Arca, cuya cubierta de oro era como tarima para sus pies. Dios ya quería darles a entender que estaba con su pueblo; presencia amistosa y exigente.Pero ¿a quién pertenecía el Arca? Era de las doce tribus y no de alguna de ellas en particular. De ahí que estuvo en varios santuarios, Silo, Guilgal, Betel, según las circunstancias. Y ¿qué pretende David al llevarla a Jerusalén, su nueva capital? ¿Será un gesto político para confirmar su propia autoridad sobre todo Israel? Seguramente. Pero, inseparablemente es un acto religioso, en una época en la que no se conocía la separación entre el poder político y el poder religioso.Hasta entonces Israel era en su conjunto el elegido de Yavé, el hijo primogénito de Dios, pero ningún israelita se creía digno de una atención especial del Dios de su pueblo. Pues bien, ahora David sabe que él es el elegido de Dios, el «hijo de Dios», según la palabra del profeta Natán, para sus descendientes. Y, por eso, reivindica el derecho de tener el Arca muy cerca de él; quiere que esté la presencia de Dios en un Templo que sea como la capilla particular de su familia.En Israel, sólo los hombres de la tribu de Leví, por estar especialmente consagrados a Yavé, tienen derecho a servirlo y a acercarse a las cosas sagradas. Abinadab y sus hijos han acogido al Arca en su propiedad. Pero no pueden tocar el Arca sin ser alcanzados por la radiación tremenda que sale del Dios Santo. Se nos dice que Uzzá fue castigado por Dios. Este término refleja bien la mentalidad de esos tiempos en la que no se distinguía bien entre pecado, error y accidentes: todo lo que trastornaba el orden tradicional y divino era considerado como pecado.Esa muerte súbita de Uzzá tiene valor de signo para los que fueron testigos de ella, les hace comprender que Dios es grande por sobre todo y que al mismo tiempo está presente en su santuario.David hizo transportar el Arca a casa de Obededom. ¿Por qué es llevada a casa de un extranjero? ¿Será porque Yavé no debe pedirle cuentas a un extranjero, o porque es mejor que un extranjero sufra las consecuencias de sus posibles enojos? Pero, si el Arca trae bendiciones al que la acoge ¡mejor esté al lado del rey! El Evangelio de Lucas descubre otra imagen en este relato. Como el Arca y mejor que ella, la Virgen María llevó durante nueve meses al mismo Dios, que, al hacerse hombre, venía a pactar la Alianza definitiva con todos los pueblos del mundo. Por eso, algunos le han dado el título de «Arca de la Alianza». El mismo Lucas, al narrarnos la visita de la Virgen a Isabel, tenía este texto ante los ojos. (Fijarse en los versículos 9 y 11 y comparar con Lucas 1,43 y 56.) 

 

 

[14] Imaginémonos el traslado del Arca. Es una procesión inmensa, en que van miles de personas cantando, bailando y tocando música, precedidos por el mismo rey. Se ofrecen innumerables sacrificios. Es la gran alegría porque el Señor está con su pueblo. Es la entrada triunfal del Arca de la Alianza al lugar que le corresponde en la capital del país.David danzaba en presencia de Yavé. David ha entendido muy bien de qué se trata; sabe que todo es poco para darle gracias a Dios, y no le importa lo que otros piensen de él. Micol despreció a David en su corazón: en eso actuó como muchas personas que miran en menos las expresiones espontaneas de la fe del pueblo con sus costumbres, sus bailes folklóricos y sus imágenes. Una interpretación muy corta de la Biblia ha querido identificar imágenes e ídolos; pero tal vez las reemplazamos con la falsa imagen del Dios al que imaginan "los que saben".En este pasaje, un gran rey nos enseña la auténtica grandeza y nos recuerda ejemplos de la vida diaria: el joven que tuvo éxito en sus estudios y sigue en su barrio, tan sencillo como antes; el cristiano que no se avergüenza de su fe y la practica, haya o no gente que lo mire. 

 

 

 

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2 Sam. 7, 1 - 29 

LA PROFECÍA DE NATÁN

 

 [1] David se había establecido ya en su casa y Yavé lo había liberado de todos sus enemigos a la re donda. [2] Entonces dijo al profeta Natán: «Yo vivo en una casa cubierta de ma dera de cedro, mientras que el Arca de Yavé está en una tienda de campaña.» [3] Natán le respondió: «Haz lo que te pa rezca mejor, porque Yavé está contigo.» [4] Pero aquella misma noche le llegó a Natán una palabra de Yavé: [5] «Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien me construirá una casa para que yo permanezca en ella? [6] Desde que saqué a Israel de Egipto hasta el día de hoy no he tenido casa, sino que iba de un lado para otro, alojado en una tienda de campaña. [7] Mientras he caminado entre los israelitas, ¿me he quejado acaso a quienes ordené guiar a mi pueblo? ¿Les pedí acaso que me edificaran una casa cubierta de cedro? [8] Esto dirás de mi parte a David: «Te fui a buscar al campo y te saqué de detrás de las ovejas para hacerte jefe de mi pueblo. [9] He estado contigo en todas partes y he destruido ante ti a todos tus enemigos. Pero ahora voy a hacer que tu nombre sea famoso entre los grandes de la tierra. [10] Yo fijaré un lugar para mi pueblo, Israel; allí lo plantaré y allí quedará. Ya no lo molestarán ni lo seguirán oprimiendo sus enemigos como antes. [11] Desde el día en que constituí jueces sobre mi pueblo, a ti te he concedido la paz con todos tus enemigos, y ahora te prometo construirte una casa.» [12] Así dice Yavé: «Cuando se hayan acabado tus días y vayas a descansar con tus padres, yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas, y afirmaré su poder. [13] El me construirá una casa y yo afirmaré su poder para siempre. [14] Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Si hace el mal, yo lo corregiré y lo pegaré como se hace con los niños, pero lo seguiré queriendo. [15] No lo tra taré como a Saúl, a quien eliminé de lante de ti. [16] Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eternidad.» [17] Natán comunicó a David todo lo que ha bía oído en esta visión. [18] Entonces vino el rey David y se instaló en presencia de Yavé y le dijo: «¿Quién soy yo, Señor Yavé, y qué es mi fami lia para que me hayas elevado tanto? [19] Pero esto te parecía todavía demasiado poco, Señor Yavé, y tú extiendes también tus promesas a mis descendientes para un futuro lejano. ¿Es así como actúan los hombres, Señor Yavé? [20] ¿Qué más podría decirte David? Tú sabes bien quién es tu servidor, oh Señor Yavé, [21] y por el mucho amor que le tienes has hecho estas cosas asombrosas que ahora le das a conocer. ¡Qué grande eres, Señor Yavé! [22] No hay nadie como tú ni hay Dios fuera de ti, como lo hemos aprendido con nuestros propios oídos. [23] ¿Existe sobre la tierra un pueblo que sea como tu pueblo Israel, al cual viniste a rescatar para que fuera tu pueblo, y hacerlo famoso, realizando en su favor grandes y terribles cosas, y expulsando delante de él a naciones y dioses? [24] Tú has puesto y afirmado a tu pueblo Israel, para que sea siempre tu pueblo, y tú, Yavé, has llegado a ser su Dios. [25] Ahora, Señor Yavé, guarda siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a su familia y actúa como tú lo has dicho. [26] Que tu nombre sea glorificado por siempre, y que todos di gan: «Yavé Sebaot es Dios en Israel.» La familia de tu servidor David estará firme ante ti, [27] pues tú, Yavé de los ejércitos, Dios de Israel, le ase guraste a tu servidor que no desaparecería su familia. Por eso, tu servidor se ha atrevido a di rigirte esta plegaria. [28] Sí, Señor Yavé, tú eres Dios y eres sincero al hacer esta hermosa promesa a tu servidor. [29] Ahora dígnate bendecir la familia de tu sier vo; que tu bendición acompañe siempre a mi fa milia, como tú, Señor Yavé, lo has dicho.» 

 

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[1] Era impensable en la antigüedad que una capital no tuviera su templo y su palacio. Dios y el rey estaban así inseparablemente asociados para asegurar la buena marcha del estado. Estos conceptos (véase nota sobre "Religión y Fe" Deut 4,1) inspiran a David el proyecto que somete a su vidente-profeta Natán: Yo vivo en una casa de cedro, mientras que el Arca de Yavé está en una tienda.Pero Dios, que es más grande, piensa de otra manera y así lo hace saber. El construirá a David una casa. La casa significa en la Biblia tanto las personas como las cosas que pertenecen a uno. La casa de David es su familia, sus servidores, su pueblo.Ahora fijaré un lugar para mi pueblo Israel.(10). Dios escoge este momento para dar un paso decisivo en la historia de su pueblo. Israel era un pueblo de doce tribus, desde Moisés. Ahora será una nación organizada en un lugar, con una autoridad central y estable: los reyes descendientes de David.Ahora voy a hacer que tu nombre sea famoso entre los grandes (9). Yavé ha acompañado a David en todas sus empresas, pero ahora se sirve de él y de sus trabajos para construir algo definitivo para la salvación de los hombres.Igual había pasado con Abraham (Gén 17,7).Lo mismo pasa con Pedro (Mateo 16,18).El Reino de Dios será en adelante el reino de David: Yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas (ver Lc 1,32).La promesa de Dios señala primeramente a Salomón, hijo y sucesor de David, pero también a los que vendrán después. Aparentemente fracasó la promesa cuando, pasados cuatro siglos, fue destruido el reino de David. Sin embargo, es Jesús, uno de sus descendientes, el que más tarde realizará plenamente lo anunciado por Natán. Muchas veces, en el Evangelio, Jesús se hará llamar hijo de David (Marcos 12,35).Jesús realizará perfectamente lo que se esbozó en la persona de David:- el pastor que reúne las ovejas dispersas;- el vencedor que da a su pueblo la paz que conquistó;- el lugarteniente de Dios entre los hombres.La manera como Dios se adelanta a David y le responde, contiene dos enseñanzas notables:Como en el caso de David, muy a menudo los hombres quieren ofrecer algo a Dios. En realidad, nunca le podemos ganar; él da sus favores antes que hayamos empezado a servirlo.Por otra parte, lo que a Dios le interesa no son tanto los templos que construimos para él, sino el templo espiritual que desea construir en los hombres mismos. 

 

 

 

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2 Sam. 8, 1 - 18 

LAS GUERRAS DE DAVID

 

 [1] David venció a los filisteos y los so metió, quitándoles el control del país. [2] Venció también a los moabitas; les hacía ten der en tierra y los medía con un cordel: dos cor deles para los que estaban destinados a la muerte, y un cordel, a los que perdonaba la vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y le pagaron contribuciones. [3] Venció, asimismo, a Hadadezer, hijo de Re job, rey de Sobá, cuando éste salió a extender su poder hasta el río Eufrates. [4] David le captu ró mil setecientos hombres de a caballo y vein te mil infantes. Desjarretó a todos los caballos de los carros de guerra, reservándose solamen te cien. [5] Los arameos de Damasco vinieron a so correr a Hadadezer, pero David derrotó a ese ejército de veintidós mil hombres. [6] Después de esto, David puso gobernadores en Aram de Da masco, y los arameos quedaron sometidos a David, pagando impuestos. Así Yavé hacía triun far a David en todas partes. [7] David se apoderó de los escudos de oro que llevaban los guardias de Hadadezer y los llevó a Jerusalén. [8] Asimismo en Tebaj y Berotai, las ciudades de Hadadezer, se apoderó de gran cantidad de bronce. [9] Al saber Tou, rey de Jamat, que David ha bía derrotado a todo el ejército de Hadadezer, [10] envió a su hijo Hadoram al rey David, para sa ludarlo y felicitarlo por haber atacado y vencido a Hadadezer, ya que éste era enemigo de Tou. Hadoram llevaba objetos de plata, de oro y de bronce. [11] El rey David los consagró también a Yavé junto con la plata y con el oro que ya ha bía consagrado procedente de las naciones que él había sometido: [12] Aram, Moab, los amoni tas, los filisteos, Amalec, y lo que había quitado a Hadadezer, hijo de Rejob, rey de Sobá. [13] David se hizo famoso con la campaña de Edom, en la que derrotó a un ejército edomita de dieciocho mil hombres en el valle de la Sal. [14] Puso gobernadores en Edom y todos los edomitas quedaron sometidos a David. Por to das partes donde iba David, Yavé le daba la vic toria.  [15] David reinaba sobre todo Israel, dictan do normas y administrando justicia a todo el pueblo. [16] Joab, hijo de Sarvia, era jefe de su ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era archivero; [17] Sadoc, hijo de Ajitub, y Abiatar, hijo de Aji melec, eran sacerdotes. Seraya era secretario. [18] Banaías, hijo de Yoyadá, mandaba a los que reteos y peleteos. Los hijos de David eran sacer dotes. 

 

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[1] Este capítulo se complace en relatar las victorias de David. Esas guerras eran la base precisa para que existiera el reino de David. Y ésta era una etapa necesaria en la larga preparación del pueblo de Dios. Los israelitas recordarán a David como el rey guerrero y victorioso, y al mismo tiempo esperarán al Mesías, hijo de David, como al rey de la Paz (Is 9,5 y Mi 5,1-4).En ese tiempo, los instintos primitivos estaban tan arraigados que David, hombre humilde y misericordioso, no duda en ejecutar a sus prisioneros. No obstante, la Biblia lo elogia por haber salvado a algunos.Es que la fe no reemplaza la cultura y cada uno de nosotros, por muy creyente que sea, depende de las ideas morales de su ambiente. Sabemos que, durante los siglos de cristiandad, creyentes y santos capaces de dar su vida por un hermano enfermo no pensaron en rebelarse contra abusos que, a nosotros, nos parecerían insoportables. 

 

 

[15] Ni Abraham, ni Moisés tuvieron secretarios: estos errantes no escribían ni disponían de oficinas. David reúne el primer núcleo de los funcionarios del reino y solamente con Salomón empezará la literatura sagrada.Los hijos de David eran sacerdotes. En aquel tiempo, dos siglos después de Moisés, el sacerdocio no estaba reservado todavía a los levitas. El mismo Salomón ofrecerá sacrificios y hará la consagración del Templo (1 R 8,64). 

 

 

 

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2 Sam. 9, 1 - 13 

[1] David preguntó: «¿Queda todavía algún hijo de Saúl a quien pueda yo favorecer por consideración a Jonatán?» [2] Ahora bien, la familia de Saúl tenía un servidor llamado Sibá. Se le llamó al lado de David y el rey le dijo: «¿Eres tú Sibá?» El respondió: «Para servirte.» [3] Entonces le preguntó el rey: «¿Queda alguien de la familia de Saúl, para que yo lo trate como juré ante Dios?» Sibá respondió: «Todavía que da un hijo de Jonatán, tullido de ambas pier nas.» [4] «¿Dónde está?», preguntó el rey. Y Sibá respondió: «Está en casa de Maquir, hijo de Am miel, en Lodabar.» [5] David mandó a buscarlo a la casa de Maquir. [6] Llegando al lado de David, Mipibaal, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, se inclinó hasta tocar el suelo con su cara. David dijo: «Mipibaal.» [7] Y él respondió: «Soy yo, para servirte.» David le dijo: «No temas, porque quiero tratarte con be nevolencia, por amor a tu padre Jonatán. Te de volveré todas las tierras de Saúl, tu padre, y to dos los días comerás a mi mesa.» [8] Mipibaal volvió a inclinarse y dijo: «¿Quién es tu servidor para que te hayas fijado en un perro muerto como yo?» [9] Después el rey llamó a Sibá, servidor de Saúl, y le dijo: «Todo lo que pertenecía a Saúl y a su familia se lo doy al hijo de tu señor. [10] Tú, con tus hijos y tus esclavos, cultivarás las tierras para él, y lo que coseches asegurará el susten to de la familia de tu amo. En cuanto a Mipi baal, el hijo de tu amo, comerá todos los días a mi mesa.» Sibá tenía quince hijos y veinte es clavos, [11] y respondió al rey: «Tu siervo hará todo lo que mi señor el rey le ordene; pero Mipibaal comía a mi mesa como uno de los hijos del rey.» [12] Mipibaal tenía un pequeño llamado Miká. Todos los que habitaban en la casa de Sibá estaban al servicio de Mipibaal. [13] Pero Mipibaal residía en Jerusalén porque comía siempre a la mesa del rey. Era tullido de ambas piernas. 

 

 

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2 Sam. 10, 1 - 19 

[1] Después de esto, murió el rey de los amonitas y le sucedió su hijo Janún. [2] David se dijo: «Trataré a Janún, hijo de Najas, con benevolencia, como su padre me trató a mí». Y David envió a sus servidores, para pre sentarle las condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David lle garon al país de Amón, [3] los jefes dijeron a Ja nún, su señor: «¿Crees que David te ha enviado condolencias por consideración a tu padre? ¿No será más bien a fin de explorar la ciudad, cono cer sus defensas y más tarde destruirnos, por lo que David te ha enviado sus servidores?» [4] Entonces Janún tomó a los servidores de David, les hizo afeitar la mitad de la barba, cor tar los vestidos a la altura de las nalgas y luego los despidió. [5] En cuanto David lo supo, man dó gente que los fuera a encontrar, con este mensaje: «Quédense en Jericó hasta que la bar ba les vuelva a crecer, y después volverán.» Pues esos hombres estaban muy avergonzados. [6] Los amonitas se dieron cuenta de que se habían hecho odiosos a David y enviaron men sajeros para contratar a veinte mil soldados ara meos de BetRejob y de Sobá, a mil hombres del rey de Maaká y a doce mil de Tob. [7] David, por su parte, envió a Joab con todo el ejército y su guardia real. [8] Los amonitas hicieron una salida y se for maron en orden de batalla a la entrada de la puerta, mientras que los arameos de Sabá y de Rejob y los hombres de Tob y Maaká estaban aparte en el campo. [9] Viendo que tenía un fren te de batalla delante de él y otro detrás, Joab eli gió a lo mejor de Israel para enfrentar a los ara meos, [10] y confió a su hermano Abisaí el resto del ejército para hacerles frente a los amonitas. [11] Luego le dijo: «Si los arameos me dominan, tú vendrás en mi ayuda, y si los amonitas te do minan, yo iré a socorrerte. [12] ¡Animo!, esforcé monos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que Yavé haga lo que le pa rezca bien.» [13] Joab y la tropa que lo acompañaba se lan zaron al ataque contra los arameos y éstos hu yeron ante él. [14] Cuando los amonitas vieron que los arameos habían huído, retrocedieron ante Abisaí y se encerraron en la ciudad. Enton ces Joab puso fin a la campaña contra los amo nitas y volvió a Jerusalén. [15] Al ver los arameos que habían sido venci dos por Israel, concentraron sus fuerzas. [16] Ha dadezer mandó mensajeros y movilizó a todos los arameos del otro lado del Jordán. Estos se concentraron en Jelán, encabezados por Sobac, jefe del ejército de Hadadezer. [17] Cuando lo avisaron a David, reunió todo Is rael, pasó el Jordán y llegó a Jelam. Los ara meos presentaron batalla a David y lucharon contra él, pero fueron derrotados por Israel. [18] David mató a los combatientes de sete cientos carros de guerra, y cayeron cuarenta mil hombres de a pie. También cayó Sobac, el ge neral en jefe, quien murió allí mismo. [19] Todos estos reyes que seguían a Hadade zer hicieron la paz con los israelitas a conse cuencia de su derrota y quedaron sometidos. Y, en adelante, los arameos no se atrevieron ya más a venir en ayuda de los amonitas. 

 

 

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2 Sam. 11, 1 - 26 

ADULTERIO DE DAVID

 

 [1] Al año siguiente, en el tiempo en que los reyes sa len a campaña, David mandó a Joab con la guardia y todo el ejército. Derro taron a los amonitas y sitiaron la ciudad de Rabbá, mientras que él se quedó en Jerusalén. [2] Una tarde, después de haberse le vantado de la siesta, se paseaba David por la terraza del palacio, y desde allí vio a una mujer que se bañaba. Era una mujer muy bella. [3] David ordenó que averiguaran quién era, y le dijeron: «Es Betsabé, esposa de Urías, el heteo.» [4] La mandó a buscar, la trajo a su casa y se acostó con ella cuando acababa de pu rificarse de sus reglas. [5] Después ella volvió a su casa. Pero quedó embaraza da y se lo comunicó a David. [6] Enton ces David envió un mensajero a Joab, pidiéndole que le enviara a Urías, el he teo. [7] Cuando llegó Urías, David le pre guntó cómo estaba Joab y el ejército y cómo iba la guerra. [8] Después le dijo: «Baja a tu casa y descansa.» Cuando Urías salió del palacio, David mandó detrás de él platos de su propia mesa, [9] pero Urías se acostó a la entra da del palacio con los servidores del rey y no bajó a su casa. [10] Cuando David lo supo, le dijo: «¿No acabas de llegar de un viaje? ¿Por qué no bajaste a tu casa?» [11] Urías le respondió: «El Arca, Israel y Judá viven en tiendas de cam paña; mi general Joab y sus oficiales acampan al aire libre; ¿cómo puedo yo ir a mi casa para comer, beber y dormir con mi esposa? Por Yavé y por tu vida, que no haré tal cosa.» [12] David le dijo entonces: «Bueno, quédate aquí por hoy y mañana te despediré.» Así, pues, Urías se quedó aquel día en Jerusalén. [13] Al otro día David lo invitó a comer y a beber con él, hasta que lo embriagó; pero por la tarde Urías no bajó a su casa, sino que durmió con los servidores del rey. [14] A la mañana siguiente, David envió una carta a Joab por medio de Urías. [15] En ella le decía: «Pon a Urías en la parte más peligrosa de la batalla y déjalo solo para que lo maten.» [16] Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías en el lugar donde estaban los más valerosos defensores. [17] En efecto, los sitiados hicieron una salida y mataron a varios hombres y oficiales de David, entre ellos a Urías, el heteo. [18] Joab envió un informe detallado del combate, [19] y ordenó al mensajero: «Cuando hayas terminado de contar al rey cómo fue la batalla, [20] si él se enoja y te dice: «¿Por qué se acercaron tanto a la ciudad? [21] ¿No fue una mujer la que mató a Abimelec, hijo de Jerubaal, lanzán dole una piedra de molino desde lo alto de la muralla, en Tebés? ¿Por qué se han acercado a la muralla?» Entonces tú dirás: También murió tu servidor Urías, el heteo.» [22] Partió el mensajero y a su llegada comunicó a David todo lo que Joab le había ordenado. [23] David se enojó y le reprochó al mensajero tal como lo había previsto Joab. El mensajero le respondió: «Aquellos hombres nos atacaron por sorpresa, efectuando una salida a campo abierto, pero nosotros los rechazamos hasta la entrada de la puerta. [24] Fue entonces cuando sus arqueros nos dispararon desde lo alto de la muralla; algunos de los guardias del rey murieron y entre ellos, Urías, el heteo.» [25] David dijo al mensajero: «Trata de reanimar a Joab con este mensaje mío: No te aflijas por este asunto, porque la espada devora hoy a unos y al día siguiente a otros. Refuerza tu ataque contra la ciudad y destrúyela. Así tú le darás ánimo.» [26] Cuando la esposa de Urías supo que su marido había muerto, hizo duelo por él. Terminado éste, David mandó a buscarla, la llevó a su casa y la tomó por esposa. Ella, luego, dio a luz un hijo. Pero la acción que cometió David desagradó a Yavé. 

 

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[1] Esta es una invitación a tomar conciencia de la debilidad y la maldad de que son capaces los mismos amigos de Dios.En varios lugares notamos los defectos de David: carácter impulsivo, disimulo. No por ser dócil a la voluntad de Dios era un hombre perfecto. Pero en este relato todo se junta para hacer más odioso su crimen:Urías es un extranjero que vino al servicio del rey.Urías observa estrictamente las leyes religiosas de la guerra (abstenerse de relaciones sexuales) y la solidaridad con sus compañeros, mientras David se deja llevar por su pasión fuera de todo peligro.David mata a Urías por traición después de darle el recado de llevar la carta a Joab.¿Cómo un libro destinado a recordar la memoria del rey modelo se atrevió a contar este suceso con tanta franqueza? Nunca lo hubiera hecho un historiador oficial de otro pueblo, y además en ese tiempo no eran pecado ni crimen los caprichos del rey. Pero la Biblia no es un libro escrito para la gloria de un rey o de un pueblo. Es "Revelación de Dios" en el sentido más profundo de la palabra. Es meditando la palabra de Dios como el hombre aprende a conocerse a sí mismo: es un pecador que necesita del Salvador que Dios le envía. 

 

 

 

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2 Sam. 12, 1 - 31 

NATÁN REPROCHA A DAVID

 

 [1] Yavé envió al profeta Na tán donde David. Natán en tró donde el rey y le dijo: «En una ciu dad había dos hombres; uno era rico y el otro, pobre. [2] El rico tenía muchas ovejas y bueyes; [3] el pobre tenía sólo una ovejita que había comprado. La ha bía criado personalmente y la ovejita ha bía crecido junto a él y a sus hijos. Co mía de su pan, bebía de su misma copa y dormía en su seno. El la amaba como a una hija. [4] Un día, el hombre rico re cibió una visita y, no queriendo matar a ninguno de sus animales para atender al recién llegado, robó la oveja del po bre y se la preparó.» [5] Al oírlo, David se enojó muchísimo con el hombre rico y dijo a Natán: «¡Vive Yavé! El que hizo tal cosa merece la muerte; [6] pagará cuatro veces el precio de la ovejita, por haber actuado así sin ninguna compasión.» [7] Natán le respondió: «Tú eres ese hombre. Esto te dice Yavé, Dios de Is rael: Yo te ungí rey de Israel y te libré de la mano de Saúl. [8] Te entregué la fami lia de tu señor y puse a tu disposición sus mujeres; te di poder sobre Judá e Israel; y por si fuera poco, te daría más todavía. [9] ¿Por qué entonces me has despreciado, haciendo lo que no me gusta? Tú no sólo fuiste el causante de la muerte de Urías, el heteo, sino que, además, le quitaste su esposa. Sí, tú lo has asesinado por la espada de los amonitas. [10] Pues bien, ya que me has despreciado y te has apoderado de la esposa de Urías, jamás se apartará la espada de tu casa. [11] Así habla Yavé: «Haré que tu des gracia parta de tu misma casa. Tomaré tus esposas en tu presencia y se las daré a otro, que se acostará con ellas en ple no día. [12] Tú hiciste esto sin que nadie lo supiera, pero yo cumpliré esto que digo a la vista de todo Israel y a plena luz del día.» [13] David dijo a Natán: «Pequé contra Yavé.» Natán le respondió: «Yavé por su parte perdona tu pecado y no morirás. [14] Pero como ofendiste a Yavé en este asunto, el hijo que te nació morirá.»Dicho esto, Natán se marchó a su casa.  [15] Yavé hizo que enfermara grave mente el niño que la mujer de Urías ha bía dado a luz, y estuvo muy mal. [16] David rogó a Dios por el niño, ayunó rigu rosamente y, cuando volvía a su casa, se acostaba en el suelo. [17] Los ancianos de su corte iban a rogarle que se levan tara de ahí, pero él no les hacía caso y se negaba a comer con ellos. [18] Cuando el niño murió, al séptimo día, todos temieron darle la noticia, pues decían: «Cuando aún vivía el niño no hacía caso de nuestros consejos; ¿qué disparate no hará si le decimos que murió el niño?» [19] Pero, por sus cuchicheos, David comprendió que su hijo había muerto. Preguntó, pues: «¿Ha muerto el niño?» Y ellos le respondieron: «Ha muerto.» [20] Entonces se levantó del suelo, se bañó, se perfumó, se puso ropa limpia y se fue luego a la Casa de Yavé a orar. Al volver a su casa pidió alimento y comió. [21] Sus oficiales le dijeron: «¿Qué es lo que haces? Cuando el niño vivía, ayunabas y llorabas, ¿y ahora que ha muerto, te levantas y comes?» [22] David les respondió: «Mientras el niño vivía ayuné y lloré, pues me decía: ¿Quién sabe si Yavé tendrá compasión de mí y el niño no morirá? [23] Pero aho ra que murió, ¿por qué voy a ayunar? ¿Puedo hacer que vuelva? Yo iré donde él, pero él no volverá a mí.» [24] Después, David consoló a Betsabé, su esposa, y tuvo relaciones con ella y le dio otro hijo, al que llamó Salomón. Yavé amó a este niño, [25] y mandó, por medio del profeta Natán, que le pusie ran el nombre de Jedidia (es decir, «Amado de Yavé»). [26] Joab atacó Rabbá de los amonitas y se apoderó de la ciudad del rey. [27] Envió entonces unos mensajeros a David para decirle: «Ataqué a Rabbá y me apoderé de la ciudadela. [28] Reú ne, pues, ahora el resto del ejército y ven a si tiar a la ciudad para que te apoderes de ella; no vaya a ser que la tome yo y que le den mi nom bre.» [29] David reunió todo el ejército, fue a Rab bá, asaltó la ciudad y la tomó. [30] Le quitó al dios Milcom su corona, que pesaba treinta kilos, y puso de adorno en su turbante una piedra pre ciosa que allí había. El botín que llevó de la ciu dad fue enorme. [31] En cuanto a sus habitantes, los hizo salir de la ciudad, los puso a manejar la sierra, las rastras y las hachas de hierro y los hizo trabajar en la fabricación de ladrillos; lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Y luego Da vid y todo su ejército volvieron a Jerusalén. 

 

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[1] David será el modelo del pecador arrepentido. ¿Por qué me has despreciado? ¿Qué había hecho David para que lo eligiera Dios? Todo había sido en su vida obra del amor de Yavé. Dios escoge a un simple pastor para hacerlo rey, más aún, escoge a este «rey» de una pequeña nación para ponerle en las manos del Reino definitivo. No hay disculpa.Hiciste lo que me desagrada. David fácilmente olvida que Yavé no quiere ceremonias exteriores, sino la pureza del corazón y la justicia con el prójimo.Mataste a Urías y tomaste a su esposa. Dios pone a clara luz lo que David disimuló ante todos y ante su propia conciencia.Actitud de David: reconoce su pecado con humildad y acepta las consecuencias de su culpa. En la Biblia, se le atribuye el salmo 51, oración conmovedora del pecador arrepentido.Actitud de Dios: Dios perdona tu pecado. Dios mantiene su fidelidad y sus promesas a los descendientes de David. Más aún, Salomón, hijo de Betsabé y de David, será el beneficiario de dichas promesas: Dios hará pasar su gracia por donde pasó el pecado.Haré que de tu propia casa se alce el mal contra ti. Dios, al perdonar, no borra las consecuencias del crimen. 

 

 

[15] El niño que nace del amor de David y Betsabé, enferma y muere. El rey se da cuenta que se trata de una señal más, para que comprenda la gravedad de su pecado. Pero Dios «es lento en enojarse y nadie lo supera en bondad»: Nace otro niño de la misma mujer, ahora su esposa, el futuro rey Salomón. 

 

 

 

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2 Sam. 13, 1 - 39 

TRAGEDIAS EN LA FAMILIA DE DAVID

 

 [1] Esto es lo que ocurrió después: Absalón, hijo de David, tenía una hermana muy bella llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se enamoró de ella. [2] Ese amor por Tamar era tan violento que Amnón llegó a enfermar, pues, sabiendo que era virgen, le pa recía imposible conseguir algo de ella. [3] Amnón tenía un amigo llamado Yonadab, hijo de Simá, hermano de David. Yonadab era un hombre muy astuto, [4] y le dijo: «¿Qué te pasa, hijo del rey, que te veo cada día más de caído? ¿Por qué no me lo dices?» Amnón le res pondió: «Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón.» [5] Yonadab le dijo: «Quédate en cama, y cuando tu padre vaya a visitarte, dile: Da permiso a mi hermana Tamar para que venga a darme de comer; que me pre pare algo aquí mismo, para que yo lo vea, y en seguida me lo sirva con sus propias manos.» [6] Amnón se acostó y fingió estar enfermo. Vino el rey a visitarlo, y Amnón le dijo: «Permite que venga mi hermana Tamar y prepare delante de mí un par de tortas; yo las tomaré de su mano.» [7] David mandó decir a Tamar, que estaba en su departamento: «Anda a la casa de tu hermano Amnón, y prepárale algo de comer.» [8] Ella fue a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó y preparó las tortas delante de él. [9] Luego tomó la sartén, las frió y se las presentó, pero Amnón no quiso comerlas. Y dijo: «Que se retiren todos.» Todos salieron de allí. [10] Entonces Amnón dijo a Tamar: «Trae el plato al dormitorio para que coma de tu mano.» Y Tamar tomó las tortas que había preparado y se las llevó a su hermano Amnón a su habitación. [11] Cuando ella se acercó para darle de comer, él la tomó y le dijo: «Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.» [12] Pero ella le respondió: «¡No, hermano mío! No me fuerces porque esto no se hace en Israel. No cometas esta infamia. [13] ¿A dónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías un infame en Israel. Habla ahora mismo con el rey, que seguramente no se negará a darme a ti en matrimonio.» [14] Pero él no quiso escucharla, sino que la agarró por la fuerza y la violó. [15] Después Amnón le tomó tanto odio que sobrepasó el amor con que la había amado y le dijo: «Levántate, márchate.» [16] Ella respondió: «No, hermano mío, pues si me echas, éste será un mal peor que el que me acabas de hacer.» [17] Pero él, en vez de atender a su súplica, llamó a un sirviente y le dijo: «Echamela afuera, que no quiero verla, y cierra luego la puerta.» El servidor la echó fuera y cerró la puerta. [18] Ella llevaba puesta una túnica con mangas, pues así iban vestidas antiguamente las hijas del rey que no se habían casado. [19] Tamar tomó un poco de tierra y se la echó en su cabeza, rasgó su túnica y poniéndose las manos en la cabeza, se fue gritando. [20] Su hermano Absalón le dijo: «¿Así que tu hermano Amnón se acostó contigo?... Pero, no importa, hermana mía, pues, al fin y al cabo, es tu hermano. ¡Quédate por ahora callada!» Y Tamar permaneció muy triste en casa de su hermano Absalón. [21] Cuando el rey David supo toda esta historia, se enojó en extremo, pero no quiso castigar a su hijo Amnón, pues era su preferido por ser el mayor. [22] En cuanto a Absalón, no le dijo ninguna cosa a Amnón, pero le tomó odio por haber violado a su hermana Tamar. [23] Dos años más tarde, tenía Absalón la esquila de sus ovejas en Baal-Jasor, y quiso convidar a todos los hijos del rey. [24] Fue, pues, a convidar al rey y a sus oficiales para que fueran a su casa. [25] Pero el rey le respondió: «No, hijo mío, no es necesario que vayamos todos; eso va a ser mucha molestia para ti.» Absalón insistió, pero él no quiso ir, y lo bendijo. [26] Entonces Absalón replicó: «Permite, al menos, que venga con nosotros mi hermano Amnón.» El rey respondió: «¿Por qué ha de ir contigo?» [27] Pero Absalón insistió tanto que el rey consintió que fueran Amnón y todos sus hermanos.Absalón preparó un banquete como de rey, [28] y dio esta orden a sus servidores: «Cuando Amnón esté alegre por el vino y yo les diga: ¡Atáquenlo!, ustedes lo matarán. No tengan miedo en hacerlo, pues soy yo quien se lo manda. ¡Animo, y no se acobarden!» [29] Los servidores de Absalón trataron a Amnón tal como aquél se lo había ordenado. Al ver esto, todos los hijos del rey se levantaron de la mesa, montaron cada uno en su mula y huyeron. [30] Todavía estaban en camino, cuando llegó a oídos de David el rumor de que Absalón había dado muerte a todos los hijos del rey, sin que escapara ninguno. [31] El rey se levantó, rasgó sus vestiduras y se acostó en el suelo; sus servidores también rasgaron sus vestiduras, pero permanecieron de pie a su lado. [32] Yonadab, hijo de Simá, hermano de David, intervino y dijo: «No piense mi señor, el rey, que murieron todos los jóvenes hijos del rey. [33] No; sólo Amnón ha muerto, pues Absalón había decidido eliminarlo desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar. Quítese, pues, oh señor, esa idea de la cabeza de que han muerto todos sus hijos. [34] El único que murió fue Amnón, y Absalón huyó.»Un joven que estaba de vigía divisó a un gran grupo de gente que descendía por el camino de Bajurim. Fue inmediatamente a comunicárselo al rey. [35] Entonces Yonadab dijo al rey: «¿No ves que era cierto lo que te decía? Esos son tus hijos, que están llegando.» [36] Apenas había terminado de hablar cuando entraron los hijos del rey, gritando y llorando. También el rey y sus acompañantes se pusieron a llorar. [37] Absalón, por su parte, había ido a refugiarse en casa de Talmay, hijo de Amijur, rey de Guesur, donde permaneció tres años. [38] Durante todo ese tiempo el rey guardó luto por su hijo. [39] Después desapareció su rencor contra Absalón, pues se había consolado de la muerte de Amnón. 

 

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[1] El crimen de Amnón y su asesinato aparecen como una repetición del pecado de David en su propia familia, que lo hiere en sus afectos más profundos.En cualquier palacio de la antigüedad, éstos eran sucesos corrientes. Las otras religiones de ese tiempo exigían culto y sacrificio; no hablaban, o hablaban muy poco de rectitud moral. Por el contrario, desde el comienzo de la Biblia, se ve que Yavé exige una actitud moral y justicia entre los hombres. Los hombres de la Biblia no son siempre mejores que los de otros pueblos que no conocen a Dios, pero saben mejor lo que es el pecado. 

 

 

 

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2 Sam. 14, 1 - 33 

[1] Joab, hijo de Sarvia, se dio cuenta de que David estaba preocupado por Absalón. [2] Entonces mandó buscar a Tecoa a una mujer inteligente y le dijo: «Te ruego finjas estar de duelo. Vístete de luto y no te perfumes con aceite de modo que parezcas una mujer que desde hace tiempo lleva luto por un muerto. [3] Luego preséntate al rey y dile estas palabras.» Joab le enseñó lo que tendría que decir. [4] La mujer fue, pues, a ver al rey, se inclinó hasta tocar el suelo con su cara y dijo: «Ayúdame, rey.» [5] El rey le preguntó: «¿Qué te pasa?» «Soy viuda, pues mi esposo murió. Yo, tu sierva, tenía dos hijos. [6] Los dos pelearon en el campo, no había nadie para separarlos, y uno de ellos golpeó al otro hasta darle muerte. [7] Pues ahora la familia me exige que le entregue al que mató a su hermano. Nosotros tenemos que matarlo, dicen, para vengar a su hermano. Y así van a acabar con el heredero, y apagarán la brasa que me queda; con esto no habrá nadie para conservar el apellido de mi marido sobre la tierra.» [8] El rey dijo a la mujer: «Puedes irte a tu casa, que intervendré personalmente en tu asunto.» [9] Ella le contestó: «Que la culpa recaiga sobre mí y sobre mi familia; que el rey y su trono permanezcan inocentes.» [10] El rey dijo: «Si alguien te amenaza, tráemelo y no te molestará más.» [11] Ella replicó: «Que el rey se digne jurar por el nombre de Yavé, su Dios, para que el vengador de la sangre no aumente mi desgracia dando muerte a mi hijo.» Entonces él dijo: «Vive Yavé, que no caerá en tierra un solo cabello de tu hijo.» [12] La mujer añadió: «¿Podría decirte algo más, oh rey, mi señor?» [13] El rey dijo: «Habla.» Y ella prosiguió: «Tú mismo, al dictar esta sentencia, te declaras culpable por haber ordenado que no vuelva más el que ha huido. [14] Todos somos mortales y así como el agua que se derrama en tierra no se puede recoger, así tampoco Dios devuelve la vida. Vaya, pues, pensando el rey cómo hacerlo para que el desterrado no siga lejos de él. [15] Si he venido a hablar contigo de este asunto, es porque el pueblo me ha obligado a hacerlo, y pensé: Hablaré al rey; posiblemente oiga mi petición. [16] Si el rey consiente ayudarme cuando le cuente lo del hombre que trata de suprimirnos de la tierra de Dios a mí y a mi hijo, [17] entonces, con mayor razón, dará también la respuesta que pueda traernos la paz. Pues él es como el ángel de Dios para comprender el bien y el mal. Que Yavé, tu Dios, sea contigo.» [18] Entonces el rey dijo a la mujer: «Te pido que digas la verdad de todo cuanto voy a preguntarte.» La mujer respondió: «Diga mi señor, el rey.» [19] El le preguntó: «¿Todo esto no es acaso una maquinación de Joab?» Ella respondió: «Por tu vida, señor, mi rey, que es tal como tú dices. Efectivamente, fue tu servidor quien me mandó y quien me dijo lo que debía decirte. [20] Todo esto lo hizo para disimular el asunto. Pero mi señor tiene la sabiduría de un ángel de Dios y sabe todo lo que pasa sobre la tierra.» [21] El rey mandó llamar a Joab y le dijo: «Bien, de acuerdo, haz lo necesario para que vuelva el joven Absalón.» [22] Joab se puso de rodillas con el rostro en tierra y bendijo al rey diciendo: «Ahora sé que me aprecias de veras, pues estás dispuesto a hacer lo que te pido.» [23] Joab se encaminó hacia Guesur e hizo venir a Absalón a Jerusalén. [24] Pero el rey dijo: «Que se retire a su casa; yo no lo quiero ver.» Absalón se retiró a su casa y no pudo ver al rey. [25] En todo Israel no había un hombre tan admirado por su belleza como Absalón. No tenía ni un defecto desde la planta de los pies hasta la cabeza. [26] Cuando se cortaba el cabello, llegaba éste a pesar cerca de un kilo y medio. Y se lo cortaba una vez al año, porque se le ponía tan pesado que se veía obligado a hacerlo. [27] Tuvo tres hijos y una hija que se llamaba Tamar y era muy bella. [28] Absalón permaneció dos años en Jerusalén sin ver al rey. [29] Llamó a Joab para enviarlo al rey, pero Joab no quiso ir. Lo llamó por segunda vez, pero tampoco quiso ir. [30] Entonces Absalón dijo a sus servidores: «Ustedes conocen el campo de Joab sembrado de cebada, que está junto al mío. Pues bien, vayan allá y préndanle fuego.» Los servidores de Joab, por su parte, vinieron con sus ropas desgarradas a decirle a su amo que los trabajadores de Absalón habían incendiado su campo. [31] Entonces Joab fue a casa de Absalón y le dijo: «¿Por qué tus siervos han prendido fuego a mi campo?» [32] Absalón respondió: «Te mandé llamar para enviarte al rey con este mensaje: ¿Para qué he vuelto de Guesur? Hubiera sido mejor para mí quedarme allá. Ahora quiero ver el rostro del rey; si soy culpable, que me haga morir.» [33] Joab fue donde el rey y se lo comunicó. Entonces el rey llamó a Absalón, quien se presentó donde él y se postró en su presencia. Entonces el rey besó a Absalón. 

 

 

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2 Sam. 15, 1 - 37 

[1] Después de esto, Absalón se equipó un carro, unos caballos y cincuenta hombres que iban delante de él. [2] Absalón se levantaba muy temprano y se ponía junto al camino que lleva a la Puerta, y cada vez que un hombre venía al tribunal del rey, por algún pleito, lo llamaba y le preguntaba: «¿De qué ciudad eres tú?» Y si el otro respondía: «Soy de una de las tribus de Israel», entonces Absalón le decía: [3] «Mira, tu causa es buena y justa, pero no habrá nadie que te escuche de parte del rey.» [4] Y continuaba: «¡Ah, si yo pudiera administrar justicia en este país, todos los que tuvieran pleitos que resolver vendrían a mí y yo les haría justicia!» [5] Cuando alguien se acercaba para agacharse ante él, tendía la mano para detenerlo y lo besaba. [6] De esta manera actuaba Absalón con todos los israelitas que llegaban al tribunal del rey y así se iba ganando su cariño. [7] Al cabo de cuatro años, Absalón dijo al rey: «Dame permiso para ir a Hebrón, a cumplir el voto que hice a Yavé; [8] pues cuando estaba en Guesur, en Aram, hice este voto: Si Yavé me hace volver a Jerusalén, le ofreceré un sacrificio en Hebrón.» [9] Respondió el rey: «Que te vaya bien.» Absalón se despidió y se fue a Hebrón.

 

ABSALÓN SE REBELA CONTRA SU PADRE

 

 [10] Absalón envió a todas las tribus de Israel el siguiente mensaje: «Cuando sientan tocar las trompetas, griten: ¡Absalón se ha proclamado rey en Hebrón!» [11] Había salido de Jerusalén con doscientos hombres invitados por él, que lo acompañaban sin saber lo que tramaba. [12] Hizo venir desde la ciudad de Guiló al consejero de su padre, Ajitofel, quien lo acompañó mientras hacía sus sacrificios. La conjuración iba haciéndose poderosa y el número de sus partidarios aumentaba cada vez más. [13] Cuando David supo que Absalón se había captado las simpatías de la gente de Israel, [14] dijo a todos sus servidores que estaban con él en Jerusalén: «Huyamos luego, porque no podemos resistir a Absalón. Salgamos sin demora, no sea que nos ataque de repente, nos inflija una derrota y pase la ciudad a cuchillo.» [15] Sus oficiales le respondieron: «Sea cual fuere tu decisión, cuenta con tus servidores.» [16] Entonces el rey salió a pie, con toda su familia. Sólo quedaron diez concubinas para cuidar el palacio. [17] El rey salió con el pueblo y se detuvo cuando llegaron a la última casa de la ciudad. [18] Todos sus servidores desfilaban a su lado y delante de él pasaban los mercenarios quereteos y filisteos: seiscientos hombres que habían venido de Gat y que siempre lo acompañaban. [19] David dijo a su jefe, Itaí: «No vengas con nosotros, vuelve y quédate con el nuevo rey. Eres un extranjero, [20] un desterrado de tu país. Apenas llegaste ayer y no es justo que hoy te haga correr la misma suerte que yo. Regresa con tus hombres y que Yavé tenga compasión de ustedes.» [21] Itaí le contestó: «Juro por Yavé y por tu vida que dondequiera que vaya el rey, mi señor, sea para morir o para vivir, allí también estaré yo, tu servidor.» [22] Entonces David le dijo: «Vamos y acompáñame.» De este modo, Itaí de Gat, con todos sus hombres y toda su familia, acompañaron al rey. [23] Todos lloraban en voz alta, mientras desfilaba la gente. El rey atravesó el torrente Cedrón, y toda la gente pasó al oriente del camino que bordea el desierto. [24] El sacerdote Sadoc y todos los levitas llevaban el Arca de la Alianza. La colocaron junto a Abiatar hasta que todos salieron de la ciudad. [25] Entonces el rey dijo a Sadoc: «Devuelve el Arca de Dios a la ciudad, porque si él quiere, me hará volver para ver el Arca y su santuario. [26] Pero si no le agrado, que haga conmigo lo que le parezca. [27] Tú y tu hijo Ajimás, junto con Abiatar y su hijo Jonatán, vuelvan en paz a Jerusalén. [28] Miren, yo me voy a detener en los pasos del desierto esperando que ustedes me manden noticias.» [29] Entonces, Sadoc y Abiatar volvieron con el Arca a Jerusalén y se quedaron allí. [30] David subía el cerro de los Olivos llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todos los que lo acompañaban hacían otro tanto.

 

HUMILLACIÓN DE DAVID

 

[31] Cuando supo David que Ajitofel era uno de los conjurados con Absalón, exclamó: «¡Que Yavé vuelva inútiles todos los consejos de Ajitofel!» [32] Al llegar David a la cumbre donde se adora a Dios, salió a su encuentro Jusay el arquita, amigo de David, con la túnica desgarrada y la cabeza cubierta de polvo. [33] David le dijo: «Si vas conmigo, serás para mí una carga. [34] Me serás más útil si vuelves a la ciudad y vas a decir a Absalón: «Señor, mi rey, así como serví antes a tu padre, así quiero ahora servirte a ti.» Y luego te opondrás a los planes de Ajitofel y aconsejarás lo que a mí me conviene. [35] Los sacerdotes Sadoc y Abiatar también están de mi parte. Por eso, todo lo que oigas en el palacio se lo comunicarás a ellos, [36] para que, a su vez, me lo transmitan a mí por intermedio de sus dos hijos Ajimás y Jonatán.» [37] Jusay, amigo de David, entró en la ciudad, en el momento en que Absalón llegaba a Jerusalén. 

 

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[10] Dios quiso que los israelitas de los siglos anteriores a Cristo tuvieran alguna imagen de él en la persona de David, su primer rey. A los días felices y gloriosos del joven jefe, querido de todos, suceden los días dolorosos del anciano rey. Tal vez en esos años aparece más claramente la semblanza de Cristo a través del rey David."La espada no se alejará de tu casa". Natán había anunciado esta consecuencia de su adulterio. Pero en la prueba trasciende solamente la fidelidad humilde de David, que acepta sin murmurar la voluntad de Yavé.La manera como David soporta la maldición de Semeí nos asombra. Cuánto más asombraría a los de ese tiempo, que no conocían sino la venganza. David sabe que Dios nunca lo va a abandonar; renunciando a defenderse a sí mismo es como atraerá mejor la misericordia de Yavé; él, que todo lo ve y que es justo, tendrá que salvarlo.En los capítulos 15-16-17, lo sucedido a David es como el anuncio, la figura del Mesías en su pasión y resurrección. Hasta los detalles son sugestivos:15,12: un traidor del consejo de David... que se ahorcó, 17,23.15,23: el llanto, el torrente de Cedrón.15,30: el monte de los Olivos.15,32: el pequeño grupo de los fieles en la cumbre del monte.16,9: el general quiere defender a su rey con espada: David se lo prohibe.16,13: los insultos, lo corto de la huida, que finaliza con la muerte del rebelde, 18,15. 

 

 

 

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2 Sam. 16, 1 - 23 

[1] Apenas pasó David la cumbre, vino a su encuentro Sibá, servidor de Mipibaal, con un par de burros cargados con doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de la estación y un botellón de vino. [2] Como el rey le preguntaba qué iba a hacer con eso, respondió: «Los burros son para que monte en ellos la familia del rey; el pan y las frutas, para que se alimenten los jóvenes; el vino, para que beban los que se cansen en el desierto.» [3] El rey preguntó: «¿Dónde está el hijo de tu señor?» Sibá respondió: «Se quedó en Jerusalén, pues se dijo: Hoy la gente de Israel me devolverá el reino de mi padre.» [4] Entonces el rey dijo: «Todo lo que posea Mipibaal ahora es tuyo.» Y Sibá, arrodillándose, le dijo: «¡No sé cómo agradecértelo, oh rey, mi señor!» [5] Al llegar a Bajurim, salió a su paso, insultándolo, un hombre de la familia de Saúl, llamado Semeí. [6] Lanzaba piedras a David y a sus oficiales, sin importarle la gente y los guardias que rodeaban al rey. Maldecía al rey en estos términos: [7] «Vete, vete, hombre sanguinario y perverso. [8] Yavé hace recaer sobre tu cabeza toda la sangre de la familia de Saúl, que masacraste. Así como tú le quitaste el trono a Saúl, así también Yavé se lo ha dado a tu hijo Absalón. Tú eres un criminal, por eso te persigue la desgracia.» [9] Abisaí, hijo de Sarvia, dijo al rey: «¿Cómo se atreve ese perro hediondo a insultarte? Déjame pasar el torrente, y le corto la cabeza.» [10] Pero el rey respondió: «¡Ustedes nunca me comprenderán, hijos de Sarvia! Si Yavé le ordenó que me maldijera, ¿quién podrá preguntarle por qué lo hace?» [11] Y David dijo a Abisaí y a sus servidores: «Si mi propio hijo quiere matarme, con mayor razón este hombre de la tribu de Saúl. Déjenlo que me maldiga si Yavé se lo ha mandado. [12] Ojalá que, viendo mi angustia, Yavé se apiade de mí y cambie mi desgracia de hoy en felicidad.» [13] David y su gente siguieron su camino, mientras Semeí, desde el otro lado de la quebrada, continuaba maldiciéndolo, tirando piedras y levantando polvo. [14] Llegaron agotados a un lugar donde recuperaron las fuerzas. [15] Absalón, acompañado de Ajitofel, entró con todos los hombres de Israel en Jerusalén. [16] Jusay, el arquita, amigo de David, le vino a saludar: «¡Viva el rey!» [17] Y Absalón le dijo: «¿Este era el aprecio que tenías por tu amigo? ¿Por qué no te fuiste con él?» [18] Jusay respondió: «No, yo pertenezco y yo serviré a aquel que Yavé, todo el pueblo y todos los hombres de Israel han elegido. [19] Por lo demás, ¿a quién voy a servir?, ¿no eres tú el hijo de David? Como he servido a tu padre, así te serviré.» [20] Absalón dijo a Ajitofel: «Díganme qué es lo que vamos a hacer» [21] Ajitofel respondió: «Acuéstate con las concubinas que tu padre dejó para guardar el palacio, y todo Israel sabrá que rompiste totalmente con tu padre y tus partidarios cobrarán más ánimo.» [22] Levantaron, pues, para Absalón una tienda en la terraza, y todo Israel lo vio entrar con las concubinas de su padre. [23] En ese tiempo los consejos de Ajitofel eran tenidos como palabras de Dios, tanto por David como por Absalón. 

 

 

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2 Sam. 17, 1 - 29 

[1] Ajitofel dijo a Absalón: «Déjame elegir doce mil hombres para ir en persecución de David esta misma noche. [2] Me dejaré caer cuando esté cansado y sin fuerzas; lo tomaré por sorpresa y toda la gente que está con él huirá. Así mataré al rey solo [3] y te traeré de vuelta a todo el pueblo, como viene la novia a su esposo. Pues lo que tú quieres es la vida de uno solo; en cambio, al pueblo no le pasará nada.» [4] La idea agradó a Absalón y a todos los dirigentes de Israel. [5] Sin embargo, Absalón dijo: «Llamen también a Jusay, el arquita, para saber lo que piensa.» [6] Cuando éste llegó, Absalón le preguntó: «¿Qué te parece lo que nos ha propuesto Ajitofel? ¿Lo crees conveniente?» [7] Jusay contestó: «Por esta vez, al menos, no es bueno el consejo de Ajitofel. [8] Pues tú sabes que tu padre y sus hombres son gente decidida y están envalentonados como si a una osa en el campo le quitaran su cría. Tu padre sabe mucho de guerra y no se queda a descansar de noche con sus tropas. [9] Seguro que ahora está escondido en alguna caverna u otro lugar. Si al principio caen algunos de los nuestros, se dirá que han sido derrotadas las tropas de Absalón. [10] Y sucederá que hasta los más valientes, cuyo coraje es semejante al de un león, se desanimarán porque todo Israel sabe que tu padre y los que están con él son valientes. [11] Por eso más bien te aconsejo que mandes reunir a todo Israel, desde Dan hasta Bersebá, y que tú mismo marches al frente de ese ejército tan numeroso como las arenas del mar. [12] Atacaremos a David dondequiera que se encuentre; caeremos sobre él como el rocío sobre la tierra, y no dejaremos con vida ni a él, ni a ninguno de los hombres que lo acompañan. [13] Si se retira a una ciudad, todo Israel juntará cordeles para echar esa ciudad a una quebrada, hasta barrerla de la superficie.» [14] Absalón y todos los israelitas dijeron: «El consejo de Jusay, el arquita, es mejor que el de Ajitofel.» Es que Yavé había decidido que no se tomara en cuenta el hábil plan de Ajitofel para que le fuera mal a Absalón. [15] Después Jusay dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: «Esto ha aconsejado Ajitofel a Absalón y a los dirigentes de Israel, y esto he aconsejado yo. [16] Ahora comuníquenle a David que no pase la noche en los pasos del desierto, sino más allá, pues el rey y su ejército corren el riesgo de ser exterminados.» [17] Jonatán y Ajimás estaban junto a la fuente de Roguel. Una sirvienta fue a avisarles para que ellos fueran a comunicarlo al rey, pues no podían dejarse ver entrando en la ciudad. [18] Pero los vio un joven, que fue con el cuento a Absalón. Los dos, sin embargo, caminando muy rápido, alcanzaron a llegar a casa de un hombre de Bajurim que tenía un pozo en el patio, y allí se metieron. [19] La mujer tomó una manta, tapó con ella el pozo y esparció encima grano partido para que no se notara. [20] Los servidores de Absalón entraron en la casa de la mujer y preguntaron: «¿Dónde están Ajimás y Jonatán?» Ella respondió: «Ya han pasado el estanque.» Se pusieron a buscarlos, pero como no los encontraron, se volvieron a Jerusalén. [21] Una vez que se marcharon los servidores de Absalón, los otros salieron del pozo y fueron a informar al rey David: «Levántate y pasa rápidamente el Jordán, porque éste es el consejo que ha dado Ajitofel contra ustedes.» [22] David y todo el ejército que lo acompañaba se pusieron en camino y pasaron el Jordán, de modo que al amanecer todos lo habían pasado. [23] Cuando vio Ajitofel que no habían seguido su consejo, ensilló a su burro y partió a su ciudad. Una vez en su casa, puso todo en regla y luego se ahorcó. Su cadáver fue sepultado junto a su padre. [24] David había llegado a Majanaím cuando Absalón atravesaba el Jordán con todos los israelitas. [25] Absalón había puesto a la cabeza del ejército a Amasá, en lugar de Joab. Amasá era hijo de un hombre llamado Jitrá, ismaelita, que se había unido con Abigaíl, hija de Jesé, hermana de Sarvia, madre de Joab. [26] Absalón y los hombres de Israel pasaron al país de Galaad e instalaron allí su campamento. [27] En cuanto llegó David a Majanaím, Sobí, del pueblo de Rabbat-Amón, junto con Maquir, del pueblo de Lodebar y Barzilay, el galaadita de Roguelim, [28] trajeron colchones, mantas y vasijas, así como trigo, cebada, harina, granos tostados, habas, lentejas, [29] miel, mantequilla y queso de oveja y de vaca, para que David y su gente pudieran alimentarse, pues pensaban: «Todos han sufrido hambre, sed y cansancio en el desierto.» 

 

 

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2 Sam. 18, 1 - 32 

[1] David pasó revista a su ejército y puso a la cabeza jefes de mil y de cien. Luego lo dividió en tres cuerpos. [2] Un tercio a las órdenes de Joab; otro, a las órdenes de Abisaí, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y el otro tercio, a las órdenes de Itaí de Gat. Después David dijo al ejército: «Yo también iré con ustedes.» [3] La tropa respondió: «Tú no debes ir, pues a nadie le llamaría la atención si huimos o si muere la mitad de nosotros; tú, en cambio, eres como diez mil de nosotros. Es mejor que te quedes en la ciudad y puedas socorrernos.» [4] El rey les dijo: «Haré lo que ustedes digan»; y se quedó junto a la puerta, mientras el ejército salía por grupos de cien y de mil. [5] El rey ordenó a Joab, a Abisaí y a Itaí lo siguiente: «Por el amor que me tienen, traten bien a Absalón.» Y todo el ejército supo que el rey había dado esta orden a los jefes.

 

DERROTA Y MUERTE DE ABSALÓN

 

 [6] El ejército de David salió al campo contra la gente de Israel y pelearon en los bosques de Efraím. [7] Los de Israel fueron derrotados por los seguidores de David; fue una gran derrota en que murieron veinte mil hombres. [8] La batalla se había extendido por todos los alrededores y perecieron más hombres en las barrancas del bosque que en el combate. [9] Absalón iba montado en su mula, cuando se encontró con los hombres de David. Al tratar de pasar el animal por debajo de una encina, se le enredó el cabello a Absalón en las ramas, quedando colgado entre cielo y tierra mientras la mula seguía su camino. [10] Alguien lo vio y fue a anunciárselo a Joab. [11] Joab le dijo al que le traía la noticia: «Ya que lo viste así, ¿por qué no lo mataste? Te habría recompensado con diez monedas de plata y un cinturón.» [12] El hombre respondió: «No mataría al hijo del rey ni aunque me hubieras puesto en las manos mil monedas de plata, pues estábamos presentes cuando el rey les ordenó a ustedes que por amor a él no mataran a Absalón. [13] Si yo hubiera actuado en contra de mi conciencia, el rey lo habría al fin sabido y tú mismo no me habrías defendido.» [14] Joab le respondió: «No tengo tiempo que perder contigo.»Y yendo al árbol de donde colgaba Absalón, le clavó personalmente tres dardos en el corazón, cuando aún estaba vivo. [15] Entonces se acercaron diez jóvenes escuderos de Joab y lo remataron. [16] Después de esto, Joab hizo tocar las trompetas para que el ejército dejara de perseguir a Israel. [17] En seguida tiraron el cuerpo de Absalón a una gran fosa en el bosque, y amontonaron piedras encima. Entre tanto, todos los israelitas se habían dispersado, yendo cada uno a su lugar. [18] Absalón se había hecho levantar, en vida, un monumento en el valle del rey, pues decía: «Yo no tengo hijos para conservar el recuerdo de mi nombre.» Había puesto su nombre al monumento, que todavía hoy se llama "el monumento de Absalón".» [19] Ajimás, hijo de Sadoc, dijo: «Déjame ir corriendo a anunciar al rey la buena noticia de que Yavé lo ha librado de manos de sus enemigos.» [20] Joab le respondió: «Tú no serás por ahora el mensajero, pues la noticia que hay que llevar no es buena, sino mala, ya que ha muerto el hijo del rey. Será para otra vez.» [21] Entonces Joab dijo a un cusita: «Anda a comunicarle al rey lo que has visto.» El cusita se arrodilló ante Joab y fue corriendo. [22] Ajimás, hijo de Sadoc, insistió nuevamente y dijo a Joab: «Pase lo que pase, déjame correr tras el cusita.» Joab le respondió: «¿Por qué quieres correr, hijo mío? Esta noticia no te traerá recompensa.» [23] Ajimás prosiguió: «No importa. Déjame ir.» Joab le replicó: «Bueno, anda.» Ajimás corrió por el camino de la llanura y adelantó al cusita.

 

ANUNCIAN A DAVID LA MUERTE DE ABSALÓN

 

[24] David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela que estaba apostado encima de la muralla vio que un hombre solo se acercaba corriendo. [25] El centinela anunció al rey que un hombre se acercaba solo. El rey dijo: «Si viene solo es porque trae buenas noticias.» [26] Mientras se acercaba este hombre, el centinela de la puerta vio a otro que llegaba corriendo y lo anunció al rey. David dijo: «También éste trae buenas noticias.» [27] En este momento, el centinela dijo: «Por el modo de correr, el primero me parece Ajimás, hijo de Sadoc.» David respondió: «Es un hombre valioso; por tanto, trae buenas noticias.» [28] Arrodillándose delante del rey, Ajimás le dijo: «Oh rey, bendigamos a Yavé, tu Dios, porque destruyó a los que se rebelaban contra ti.» [29] David preguntó: «¿Está bien el joven Absalón? » Ajimás le contestó: «Cuando Joab me enviaba, vi un gran alboroto, pero no supe qué era.» [30] El rey le dijo: «Quédate junto a mí.» Y se quedó. [31] En ese momento llegó el otro mensajero, el cusita, diciendo: «Oh mi rey, ¡buenas noticias! Yavé te hizo justicia y te libró de todos tus enemigos.» [32] David le preguntó: «¿Cómo está el joven Absalón? El cusita contestó: «Que tengan la suerte de ese joven todos los enemigos de mi señor, el rey.» 

 

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[6] Este relato, vivo y muy hermoso, es difícil de acortar.Aunque el hijo haya dejado la casa de su padre y le haya hecho mucho daño, el padre no pierde la esperanza. Más aún, es tanto su amor, que está en las puertas de la ciudad esperando noticias, como el Padre de la parábola del Hijo Pródigo, que divisó por primero a su hijo que regresaba.Joab tiene la razón desde el punto de vista político, pero David se acercó a la manera de ver de Dios. 

 

 

 

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2 Sam. 19, 1 - 44 

[1] El rey se emocionó mucho, subió a la habitación que había sobre la puerta y se puso a llorar, diciendo entre sollozos: «Absalón, ¡hijo mío! ¡Hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! Ojalá yo hubiera muerto en lugar tuyo, ¡hijo mío!» [2] Joab supo que el rey lloraba y se lamentaba por Absalón. [3] Y aquel día, la victoria se cambió en luto para todo el ejército, pues todos supieron que el rey lloraba la muerte de su hijo. [4] Por ello, las tropas entraron a la ciudad silenciosamente, como entra avergonzada la gente, después de huir de la batalla. [5] El rey, mientras tanto, con el rostro cubierto, daba fuertes gritos, diciendo: «Hijo mío, ¡Absalón!, Absalón, hijo mío..., ¡hijo mío! » [6] Joab entró a la casa del rey y le dijo: «Hoy llenas de vergüenza a todos los que lucharon por ti, salvando tu vida y la de toda tu familia. [7] Pues, con tu actitud, muestras que amas al que te odia y que odias al que te ama. Hoy has mostrado lo poco que te importan tus oficiales y tus soldados, y bien se ve que estarías feliz si hubiéramos muerto todos nosotros y no Absalón. [8] Por ello, levántate, sal y agradece a tus soldados, que si no sales, te juro por Yavé que esta misma noche no te quedará ningún soldado y ésta será la peor de las desgracias que te haya sucedido desde tu niñez hasta el día de hoy.»

 

DAVID VUELVE A JERUSALÉN

 

[9] Entonces el rey se levantó y se sentó junto a la puerta. Cuando se supo que el rey estaba sentado a la puerta, vino todo el ejército a presentarse delante de él.Los de Israel habían huido cada uno a su hogar. [10] En todas las tribus de Israel se escuchaba la misma queja: «El rey nos libró de nuestros enemigos, nos salvó de los filisteos y ahora tuvo que huir lejos de Absalón. [11] Pero como Absalón, a quien habíamos ungido como nuestro rey, ha muerto en la batalla, ¿por qué no hacen algo para que vuelva el rey?» [12] Al saberlo el rey, mandó decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: «Digan a los dirigentes de Judá: ¿Por qué van a ser los últimos en hacer que el rey vuelva a su casa? [13] Ustedes, que son mis hermanos, de mi misma raza, ¿van a ser los últimos? [14] Digan también a Amasá: ¿No eres tú de mis huesos y de mi carne? Que Dios me castigue si no te hago para siempre jefe de mi ejército, en lugar de Joab.» [15] Entonces todos los hombres de Judá se pusieron de acuerdo como un solo hombre y mandaron a decir al rey: «Vuelve tú con toda tu gente.» [16] El rey volvió y llegó al río Jordán. Los de Judá habían llegado hasta Guilgal,para salir y encontrar al rey, y ayudarlo a pasar el Jordán. [17] Semeí, hijo de Guera, de la tribu de Benjamín, que era de Bajurim, bajó apresuradamente con los hombres de la tribu de Judá al encuentro del rey David. [18] Lo acompañaban mil hombres de la tribu de Benjamín. También Sibá, mayordomo de la familia de Saúl, vino con sus quince hijos y veinte servidores. Pasaron el Jordán antes que el rey y se pusieron a su disposición, [19] ayudando a vadear el río a la familia del rey y haciendo todo lo que éste les pedía. [20] En cuanto a Semeí, hijo de Guera, se presentó al rey cuando hubo pasado el Jordán y le dijo: «Que mi señor el rey perdone y olvide la falta que cometí yo, su siervo, el día en que salía de Jerusalén; que no le dé importancia, [21] porque reconozco que he pecado y por eso hoy he sido el primero en la tribu de José en venir a su encuentro.» [22] Entonces intervino Abisaí, hijo de Sarvia, diciendo: «¿Acaso Semeí no merece la muerte por haber maldecido al ungido de Yavé?» [23] Pero David le contestó: «¡Líbreme Dios de pensar como ustedes, hijos de Sarvia! ¿Por qué me dan este mal consejo? ¿En un día como éste va a morir alguien en Israel? [24] ¿Acaso no me doy cuenta que hoy vuelvo a ser rey de Israel?» Y dijo a Semeí: «No morirás.» Y el rey se lo juró. [25] También vino a su encuentro Mipibaal, hijo de Saúl, que no se había lavado los pies ni las manos, ni arreglado su bigote, ni lavado su ropa, desde el día en que el rey se había marchado hasta que volvió en paz. [26] Cuando llegó de Jerusalén al encuentro del rey, éste le dijo: [27] «Mipibaal, ¿por qué no viniste conmigo?» El respondió: «Porque mi servidor me engañó, pues yo, siervo tuyo, le dije: «Ensilla el burro para montar en él e ir con el rey; porque soy cojo.» [28] El me ha calumniado ante ti. Pero, como mi señor el rey es como un ángel de Dios, haz lo que mejor te parezca, [29] porque toda la familia de mi padre merecía la muerte de parte del rey y, sin embargo, tú me has puesto entre los que comen a tu mesa. ¿Con qué derecho, pues, podré exigirte algo?» [30] El rey le respondió: «¿Para qué tantas palabras? He decidido que tú y Sibá se repartan las tierras.» [31] Mipibaal dijo al rey: «Puede llevárselo todo, ya que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.» [32] Barzilay, el anciano galaadita de ochenta años, bajó también de Roguelim para acompañar al rey en el paso del Jordán. [33] El le había proporcionado alimentos durante su permanencia en Majanaím, pues era un hombre de buena situación. [34] El rey le dijo: «Ven conmigo y en tu vejez te mantendré junto a mí en Jerusalén.» [35] Pero Barzilay respondió: «Me quedan pocos años de vida para subir con el rey a Jerusalén. [36] Tengo ochenta años. Ya no distingo lo bueno y lo malo. Ya no saboreo ni lo que como ni lo que bebo, ni siquiera puedo oír la voz de los cantores. [37] ¿Para qué voy a ser una carga para ti? Te acompañaré un poco más allá del Jordán, pero no veo por qué me concedes esta recompensa. [38] Permíteme volver a mi ciudad para morir junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Que mi hijo Kimham, aquí presente, siga contigo. [39] Dale lo que tú quieras.» El rey contestó: «Que venga conmigo Kimham; haré por él lo que quieras, y cuanto tú me pidas te lo concederé.»  [40] Después del rey, todo el pueblo atravesó el río Jordán. David besó y bendijo a Barzilay y éste volvió a su casa. [41] El rey se dirigió a Guilgal, acompañado de Kimham, de todo el ejército de Judá y de la mitad del ejército de Israel. [42] Los hombres de Israel se acercaron al rey y le dijeron: «¿Por qué nuestros hermanos, los hombres de Judá, te han poco menos que secuestrado? Ellos te han hecho cruzar el Jordán a ti con toda tu familia y todos tus partidarios.» [43] Al oír esto, los hombres de Judá les respondieron: «Lo hacemos porque el rey es nuestro pariente. ¿Qué sacan con enojarse por eso? ¿Acaso vivimos a costa del rey o nos ha hecho algún regalo especial?» [44] Los de Israel respondieron: «Tenemos más derechos que ustedes sobre el rey, pues somos diez por uno; ¿por qué, pues, nos ofenden de esa manera? Además el rey nos debe más que a ustedes. ¿No hemos sido los primeros en hacer volver al rey David?» Pero los de Judá contestaron con palabras más duras. 

 

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[40] La victoria de David no soluciona el problema de fondo, el de la unidad entre las tribus, pues Absalón solamente aprovechó y ahondó la división existente. Los hombres de Judá quedan resentidos contra Israel, olvidando que, en su propia tribu, muchos ayudaron a Absalón; así impiden que David sea rey de todos y su victoria es una grieta más en la unidad recién lograda.Con esto la Biblia nos manifiesta una forma de violencia de la que muchas veces no somos conscientes: la exclusión del otro, que no es propia sólo de los políticos. Cuando estamos personalmente implicados en un conflicto, la exclusión de los que se oponen a nosotros o a nuestro partido nos parece muchas veces la mejor solución. Pero cuando vemos las cosas desde afuera, condenamos inmediatamente a los que excluyen a los demás. Siempre habrá tensión entre nuestra sed de unidad y la necesidad de sancionar al culpable (1 Cor 5) o al que nos parece tal. Debemos ser siempre muy equilibrados tanto cuando pronunciamos la exclusión como cuando proclamamos nuestro apego a la unidad y a la paz. 

 

 

 

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2 Sam. 20, 1 - 26 

REBELIÓN DE SEBÁ

 

[1] Había allí un hombre perverso llamado Sebá, hijo de Bikrí, de la tribu de Benjamín, que hizo sonar la trompeta y dijo: «¡Nada tenemos que ver con David ni con su herencia! ¡Váyase cada uno a su hogar, Israel!» [2] Y todos los hombres de Israel se apartaron de David para seguir a Sebá; en cambio, los hombres de Judá permanecieron fieles a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén. [3] David entró en su casa, en Jerusalén; tomó a las diez concubinas que había dejado para cuidar la casa y las puso bajo vigilancia. Se preocupó de su mantenimiento, pero ya no se acercó a ellas y permanecieron encerradas como viudas hasta el día de su muerte. [4] El rey dijo a Amasá: «Reúneme a los hombres de Judá en el plazo de tres días. Y luego preséntate aquí.» [5] Amasá fue a congregar a los de Judá, pero demoró más tiempo del señalado. [6] Entonces David dijo a Abisaí: «Sebá, hijo de Bikrí, nos hará más daño que Absalón. Toma, pues, a los hombres de mi guardia y persíguelo para que no se nos escape, refugiándose en alguna ciudad fortificada.» [7] Salieron con Abisaí, de Jerusalén, los hombres de Joab, los quereteos, los peleteos y todos los valientes en persecución de Sebá. [8] Estaban junto a la gran piedra que hay en Gabaón cuando Amasá se presentó ante ellos. Joab vestía un traje militar y sobre él llevaba ceñida al costado una espada en su vaina; aquélla se salió y quedó colgando. [9] Joab dijo a Amasá: «¿Cómo está tu salud, hermano mío?» Y lo tomó de la barba con la mano derecha como para besarlo. [10] Amasá no vió la espada que Joab tenía en la mano, y éste lo hirió en el vientre, derramando sus entrañas en el suelo; no tuvo que repetir el golpe, pues Amasá murió. Luego Joab y su hermano Abisaí siguieron en persecución de Sebá, hijo de Bikrí. [11] Uno de los servidores de Joab se quedó junto al cadáver y decía: «El que esté por David y quiera a Joab que lo siga.» [12] Amasá, mientras tanto, se revolvía en su sangre, en medio del camino. Viendo que todo el mundo se detenía a mirarlo, el hombre lo sacó del camino y lo tapó con un paño. [13] Una vez que lo hubo apartado del camino, ya nadie se detuvo y todos pasaban de largo siguiendo a Joab, que iba en persecución de Sebá. [14] Joab pasó por todas las tribus de Israel y llegó a Abel-Bet-Maaká. Todos los aliados se reunieron y lo siguieron. [15] Llegaron y sitiaron Abel-Bet-Maaká, donde estaba Sebá. Levantaron un terraplén frente a la muralla de la ciudad y todo el ejército que seguía a Joab cavaba debajo de la muralla para hacerla caer. [16] Entonces, una mujer astuta gritó desde la ciudad: «Escuchen, escuchen. Digan a Joab que deseo hablar con él.» [17] Joab se acercó y la mujer le preguntó: «¿Tú eres Joab?» El respondió: «Yo soy.» Ella, entonces, dijo: «Escúchame.» [18] Y expresó: «Antes se decía: Vayan a consultar en Abel y en Dan [19] si quieren conocer las antiguas costumbres de los fieles en Israel. ¿Por qué intentas destruir una ciudad madre de ciudades en Israel? ¿Por qué quieres destruir una heredad de Yavé?» [20] Joab respondió: «¡Lejos de mí! Yo no quiero destruir. [21] No se trata de eso, sino que buscamos a un hombre llamado Sebá, hijo de Bikrí, que levantó su mano contra el rey David. Entréguenlo y nos iremos de la ciudad.» La mujer entonces dijo: «Muy bien; te vamos a tirar su cabeza por encima de los muros.» [22] Juntó a todo el pueblo y le habló con tal convencimiento, que cortaron la cabeza a Sebá y se la arrojaron a Joab. Entonces éste hizo sonar la trompeta y se alejó de la ciudad; cada uno se volvió a su casa, y Joab, a Jerusalén, donde estaba el rey. [23] Joab era jefe de todo el ejército de Israel; Banaías, hijo de Yoyadá, era jefe de los quereteos y peleteos; [24] Adoram era inspector de impuestos, y Josafat, hijo de Ajilud, era archivero; Suya era secretario; [25] Sadoc y Abiatar eran sacerdotes; [26] Irá, descendiente de Jair, también era sacerdote de David. 

 

 

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2 Sam. 21, 1 - 22 

 [1] En tiempo del rey David hubo una gran hambre que duró tres años seguidos. David hizo la consulta a Yavé, y la respuesta fue: «Hay una maldición sobre Saúl y su descendencia, porque mató a los gabaonitas.» [2] (Los gabaonitas no pertenecían al pueblo de Israel, sino que eran descendientes de los amorreos. Habían hecho alianza con los israelitas y a pesar de ello, Saúl, en cierta ocasión, quiso exterminarlos, pensando hacer algo bueno para Israel y Judá.) [3] David, pues, llamó a los de Gabaón y les dijo: «¿Qué debo hacer con ustedes? ¿Cómo podré desagraviarles para que ahora bendigan a la herencia de Yavé?» [4] Los gabaonitas respondieron: «No tenemos queja contra Saúl y su familia por asunto de oro o de plata; tampoco queremos que muera nadie de Israel.» David insistió: «Haré por ustedes lo que me digan.» [5] Ellos replicaron: «Aquel hombre nos persiguió y nos masacró, y pretendía exterminarnos para que no quedara ninguno de nosotros en Israel. [6] Entréganos a siete de sus descendientes y los ahorcaremos en Gabaón ante Yavé.» David les dijo: «Se los entregaré.» [7] El rey perdonó a Mipibaal, porque era hijo de Jonatán, con el que había hecho un pacto ante Yavé. [8] Pero a Mipibaal y a Armoní, los dos hijos de Risfá y Saúl, y a los cinco hijos que Merob, la hija de Saúl, había tenido de Adriel, [9] los entregó en manos de los gabaonitas, que los ahorcaron en el cerro, delante de Yavé. Los siete murieron juntos. Eran los primeros días de la cosecha, cuando comienza la siega de la cebada. [10] Risfá, la hija de Haya, extendió un saco sobre el roquerío y se quedó allí desde el tiempo de la siega hasta la estación de las lluvias. No permitió que los destrozaran ni las aves de rapiña, en el día, ni las fieras salvajes durante la noche. [11] Cuando supo David lo que había hecho Risfá, concubina de Saúl, [12] fue a Jabés de Galaad a pedirles los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán a las autoridades de la ciudad. Ellos, en efecto, los habían retirado de los muros de Bet-San, donde los habían colgado los filisteos el día que mataron a Saúl en Gelboé. [13] Desde allí subió los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán y los juntó con los huesos de los que habían sido colgados. [14] Todos juntos fueron sepultados en tierra de Benjamín, en Selá, en el sepulcro de Quis, padre de Saúl. Se hizo todo lo que el rey había ordenado, y después de esto Dios tuvo piedad del país. [15] De nuevo hubo guerra entre los filisteos e Israel. David con sus servidores bajaron y a atacaron a los filisteos. [16] En el momento que David estaba cansado, se presentó Dodó, hijo de Joás, descendiente de Rafá, quien tenía una lanza de bronce que pesaba tres kilos y medio, además de su espada nueva. Este trató de matar a David. [17] Pero Abisaí, hijo de Sarvia, vino en su ayuda e hirió de muerte al filisteo. Entonces, los hombres de David le pidieron con insistencia: «No salgas más con nosotros a la guerra para que no se apague la antorcha de Israel.» [18] En Gob hubo otra batalla contra los filisteos, en la que Sibekay de Jusa mató a Saf, otro de los descendientes de Rafá. [19] Hubo todavía otro combate en Gob contra los filisteos, y Eljanán, hijo de Jaír de Belén, mató a Goliat de Gat; el mango de su lanza era tan enorme como un palo de telar. [20] También hubo un combate en Gat. Había allí un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro dedos en total. También era descendiente de Rafá. [21] Desafió a Israel, pero Jonatán, hijo de Simá, hermano de David, lo mató. [22] Estos cuatro descendientes de Rafá habían nacido en Gat y cayeron en manos de David y sus servidores. 

 

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[1] Este episodio nos descubre lo más inhumano de los prejuicios religiosos existentes en ese tiempo.David consulta a Yavé... la respuesta fue. Ya encontramos esta costumbre de preguntarle a Dios por medio del Urim y del Tummin, es decir, por las suertes. Posiblemente Dios aceptó en varias oportunidades guiar por este medio a los que lo creían acreditado por Dios. Aquí comprobamos que los procedimientos mágicos usados para buscar una respuesta de Dios pueden llevar a los peores desvíos: "los responsables del hambre son los descendientes de Saúl, porque mató a los gabaonitas".Quizá el mismo David comparte el prejuicio común: solamente que usa su autoridad para salvar al hijo de su amigo Jonatán.No se puede decir que esta mentalidad haya desaparecido. Si algo anda mal en la sociedad o en una institución, muchos buscan a quién sacrificar antes de ver si tienen ellos mismos una parte de la culpa. 

 

 

 

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2 Sam. 22, 1 - 51 

EL CÁNTICO DE DAVID

 

 [1] David dirigió a Yavé las palabras de este cántico cuando éste lo libró de Saúl y de todos sus enemigos. Dijo: [2] Yavé es mi roca y mi fortaleza, mi libertador y mi Dios. [3] El es la roca en que me asilo, mi escudo, mi salvación, mi fortaleza y mi refugio. Tú, mi Salvador, me salvas de la violencia. [4] Invoqué a Yavé, digno de alabanza, y me encuentro libre de mis enemigos. [5] Me rodeaban las olas de la muerte, los torrentes de Belial me habían sorprendido. [6] Los lazos del Lugar Oscuro me rodeaban, veía delante de mí trampas de muerte. [7] En mi angustia clamé a Yavé, invoqué a mi Dios, desde su templo oyó mi voz, y mi clamor llegó a sus oídos. [8] Y la tierra se estremeció y tembló, los cimientos de los cielos se conmovieron, se estremecieron porque él estaba enojado. [9] Subía humo de sus narices y de su boca salía un fuego devorador; con carbones encendidos. [10] Inclinó los cielos y bajó, una oscura nube tenía bajo sus pies. [11] Montó en un querubín y voló, planeó sobre las alas del viento. [12] Su séquito era de tinieblas, su tienda, de nubes de agua, de espesos nubarrones. [13] Un resplandor iba delante de él, brasas ardientes lo alumbraban. [14] Truena Yavé desde los cielos, el Altísimo hace oír su voz; [15] Lanza sus flechas y dispersa a los enemigos, sale un rayo y los derrota. [16] El fondo del mar queda a la vista, aparecen los cimientos del mundo ante la amenaza de Yavé, ante el viento que sale de sus narices. [17] Extiende su mano desde lo alto y me toma, me saca de las profundas aguas. [18] Me libra del enemigo poderoso, de mis adversarios, demasiado fuertes para mí. [19] Ellos me asaltaban el día de mi desgracia, pero Yavé fue mi protección. [20] Me sacó al espacio abierto, me salvó, porque me ama. [21] Yavé me recompensa según mi justicia y me paga según la pureza de mis manos, [22] porque he andado en los caminos de Yavé y no he hecho mal apartándome de mi Dios; [23] tengo presentes todas sus decisiones y no me he alejado de sus mandamientos. [24] De nada se me puede acusar delante de él y me mantengo lejos del pecado. [25] y Yavé me recompensa según mi justicia y conforme a la pureza de mis acciones ante él. [26] Con el piadoso te muestras piadoso, e irreprochable con el perfecto, [27] puro con el puro, pero astuto con el malicioso, [28] Tú que salvas al pueblo humillado y humillas a los ojos altaneros. [29] Yavé, tú eres mi lámpara, mi Dios, iluminas mis tinieblas; [30] Contigo rehúyo el cerco y con mi Dios asalto murallas. [31] El camino de Dios es perfecto, la palabra de Yavé es segura, él es escudo para cuantos se acogen a él. [32] ¿Quién es Dios fuera de Yavé? ¿Quién es roca sino nuestro Dios? [33] Este Dios es mi refugio y mi fortaleza y me hace totalmente despejado el camino. [34] Hace mis pies como los de la cierva y me mantiene de pie en las alturas. [35] El adiestra mis manos para el combate y mis brazos para estirar el arco de bronce. [36] Tú me das tu escudo salvador y tu bondad me hace grande. [37] Alargas mis pasos cuando camino y mis tobillos no se doblan. [38] Persigo a mis enemigos, acabo con ellos y no vuelvo hasta haberlos acabado. [39] Los derribo y ya no pueden levantarse, caen, y quedan bajo mis pies. [40] Me das fortaleza para el combate y doblegas ante mí a mis opresores. [41] A mis enemigos los haces dar la espalda, y acabo con aquellos que me odian. [42] Ellos gritan, pero no hay salvador; claman, pero Dios no les responde. [43] Los machaco como polvo de las plazas, y los piso como el barro de las calles. [44] Me libras de las rebeldías de mi pueblo. y me pones a la cabeza de las naciones, me obedecen pueblos desconocidos. [45] Hijos de extranjeros me vienen a alabar, son todo oídos y me obedecen. [46] Los hijos de extranjeros desfallecen y abandonan temblorosos sus refugios. [47] ¡Viva Yavé! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Alabado sea Dios, mi Salvador!, [48] el Dios que me da la venganza y quebranta los pueblos debajo de mí. [49] Tú me salvas de mis enemigos. Tú me elevas por encima de mis agresores y me libras de los hombres violentos. [50] Por eso te alabaré en medio de los paganos, y quiero cantar a tu Nombre. [51] Yavé multiplica las victorias de su rey y muestra su bondad a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre.» 

 

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[1] Este «Cántico» de David está reproducido casi idéntico en el salmo 18. 

 

 

 

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2 Sam. 23, 1 - 39 

[1] Estas son las últimas palabras de David: «Oráculo de David, hijo de Jesé, oráculo del hombre puesto en alto, del ungido del Dios de Jacob, del cantor de los salmos de Israel. [2] El Espíritu de Yavé habla por mí, su palabra está en mi lengua. [3] El Dios de Israel ha hablado, la Roca de Israel me ha dicho: «El justo que gobierne a los hombres y los gobierne en el temor a Dios [4] es como la luz de la mañana cuando sale el sol, como mañana sin nubes, que hace brillar el pasto del campo después de la lluvia. [5] Sí, así es mi familia ante Dios, que hizo conmigo una alianza eterna, en todo ordenada y segura. ¿No hará él que germinen mis esperanzas y todos mis deseos? [6] Pero los malvados son espinas del desierto, que no se toman con la mano. [7] Nadie las toca a no ser con el hierro o con el mango de su lanza, y se queman al fuego.»

 

LOS VALIENTES DE DAVID

 

 [8] Estos son los nombres de los héroes de David: Isbaal, el jakmonita, jefe de los Tres, que blandió su lanza y mató a ochocientos hombres de una vez. [9] Después de él, Eleazar, hijo de Dodí, hijo de un ajojita, uno de los tres héroes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos ahí reunidos para pelear. Cuando los israelitas se retiraban, [10] él se mantuvo firme y atacó a los filisteos hasta que su mano se cansó y le quedó pegada a la espada. Aquel día Yavé consiguió una gran victoria. Los otros combatientes volvieron al terreno detrás de Eleazar, pero solamente para tomar los despojos. [11] Después de él, Sammá, hijo de Elá, el ararita. Los filisteos se habían reunido en Legí: Había allí un campo sembrado de lentejas, y el ejército huía ante los filisteos, [12] pero él se puso en medio del campo, lo defendió y derrotó a los filisteos. Yavé obró ahí una gran victoria. [13] Estos tres, los más valientes de los treinta, bajaron juntos donde David, a la caverna de Adulam, en el tiempo de la siega, mientras que una tropa de filisteos acampaba en el valle de Refaím. [14] David estaba en el refugio y había en Belén una guarnición filistea. [15] Se le antojó decir a David: «¡Cómo me gustaría beber agua del pozo que hay junto a la puerta de Belén!» [16] Entonces los tres héroes penetraron en el campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo que está en la puerta de Belén y se la ofrecieron a David. Pero él no quiso beberla, sino que la derramó como ofrenda a Yavé, [17] diciendo: «No permita Yavé que yo haga tal cosa. ¿No es la sangre de esos hombres que arriesgaron su vida por ir a buscarla?» Y no quiso beber. Esto hicieron los tres héroes. [18] Abisaí, hermano de Joab e hijo de Sarvia, era jefe de los Treinta. El blandió su lanza contra trescientos hombres y se hizo tan famoso como los Tres. [19] Fue el más famoso de los Treinta, y pasó a ser su jefe, pero no igualó a los Tres. [20] Banaías era el hijo de Yoyada, un hombre valiente y de grandes hazañas. El dio muerte a los dos hijos de Ariel de Moab; él también bajó a un pozo un día de nevazón para matar ahí a un león. [21] Mató también a un egipcio de gran estatura. El egipcio tenía una lanza en su mano, pero él lo enfrentó armado sólo de un palo; le quitó la lanza de las manos al egipcio y lo mató con su propia lanza. [22] Esta fue la hazaña de Banaías, hijo de Yoyada. [23] Se hizo famoso entre los Treinta, pero no igualó a los Tres. David lo nombró jefe de su guardia. [24] Azael, hermano de Joab, también era de los Treinta. Además: Eljanán, hijo de Dodó de Belén, [25] Sammá de Jarod, Elicá, de Jarod, [26] Jeles de Pélet; Irá, hijo de Iqques de Tecoa, [27] Abiezer de Anatot, Sibekay de Jusá, [28] Salmón de Ajoj, Najray de Netofá, [29] Jeles, hijo de Baaná, de Netofá; Itay, hijo de Ribay, de Guibeá de Benjamín; [30] Banaías de Piratón, Hidday, de los torrentes de Gaas, [31] Abialbon de Betaraba, Azmaet de Bajurim, [32] Elyjhá de Saalbón, Yasen, hijo de Jonatán, [33] Sammá de Harar; Ajiam, hijo de Sarar, de Harar; [34] Elifelet, hijo de Ajasbay, de Maaká, Eliam, hijo de Ajitofel, de Guiló, Jesray de Carmelo, Paaray de Arab, [35] Jigal, hijo de Natán, de Sobá, Baní, de Gad. [36] Seléq el amonita, [37] Najaray de Beerot, escudero de Joab, hijo de Sarvia; [38] Irá de Yatir, Gareb de Yatir y [39] Urías el heteo. En total, treinta y siete. 

 

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[8] Al dedicar este capítulo a la memoria de los «valientes» de David (ver también el comentario de 1 Sam 22), la Biblia les da su merecido. Estos hombres vivieron su fe y cumplieron su misión humana en tareas que ahora nos parecen poco evangélicas; pero sabemos que David fue rey gracias a ellos, a sus músculos y a su coraje. Sin ellos no se habría realizado el reino de David, y tampoco habría venido el «hijo de David», Cristo.Aquí una vez más la fe no suprime la realidad humana ni el tiempo necesario para que evolucionen las costumbres. Se necesitaron siglos para se realizara la lenta educación del pueblo de Dios, pero para que éste permaneciera durante siglos fue necesario primero que existiera. 

 

 

 

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2 Sam. 24, 1 - 25 

EL CENSO DE DAVID

 

 [1] Yavé se enojó de nuevo contra los israelitas. Movió a David a que hiciera el censo de Israel y Judá. [2] En efecto, David dio esta orden a Joab, jefe de su ejército: «Recorran todas las tribus desde Dan hasta Bersebá, para hacer un censo y que yo sepa cuánta gente tengo.» [3] Joab replicó: «Que Yavé, tu Dios, multiplique cien veces más tu gente. Ojalá tus ojos lo vean; pero ¿para qué quieres un censo?» [4] Pero la orden de David prevaleció sobre los consejos de Joab y de los jefes del ejército, y ellos tuvieron que partir para hacer el censo de la población de Israel. [5] Pasaron el Jordán y, comenzando por Aroer, la ciudad que está al fondo del valle, siguieron después a Gad y a Gazer. [6] En seguida fueron a Galaad, luego al país de los heteos y a Cadés; pasaron a Dan, desde donde regresaron a Sidón; [7] alcanzaron la fortaleza de Tiro y todas las ciudades de los jeveos y cananeos y terminaron en el Negueb de Judá, en Bersebá. [8] Así recorrieron todo el país y regresaron a Jerusalén después de nueve meses y veinte días. [9] Este es el resultado del censo que Joab entregó al rey: en Israel había ochocientos mil hombres capaces de manejar la espada, y en Judá, quinientos mil. [10] David sintió latir su corazón cuando hubo hecho el censo y dijo a Yavé: «He pecado grandemente por lo que hice, ¡oh Yavé! Perdona, te ruego, mi falta, pues he cometido una locura.» [11] Al día siguiente, cuando David se levantaba, Yavé había dirigido a Gad, el profeta vidente de David, las palabras siguientes: «Ve a decir a David esto, de mi parte: [12] Te propongo tres cosas y yo haré que caiga sobre ti la que tú elijas. [13] ¿Quieres que el pueblo sufra hambre durante tres años?, ¿o bien prefieres tener que huir durante tres meses ante tus enemigos?, ¿o deseas que el país sea asolado por la peste durante tres días? Ahora piénsalo bien, pues debo llevar tu respuesta al que me envió.» [14] David dijo al profeta Gad: «Estoy en un gran apuro, pero prefiero caer en las manos de Dios, cuya misericordia es grande, y no caer en manos de los hombres.» [15] David escogió, pues, la peste. Era el tiempo de la cosecha del trigo y Yavé envió la peste durante tres días completos, conforme a lo establecido. Desde Dan a Bersebá murieron setenta mil hombres. [16] El ángel de Yavé extendió su mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero Yavé se arrepintió del castigo y detuvo al ángel exterminador, diciendo: «Basta por ahora, retira tu mano.» El ángel de Yavé ya estaba junto al campo de Areuna, el jebuseo. [17] David, al darse cuenta de la mortandad, suplicó a Yavé: «Señor, yo soy el que ha pecado. ¡Yo obré mal, Señor!, pero éstas, las ovejas, ¿qué han hecho? Caiga, Señor, tu mano sobre mí y mi familia; sobre nadie más.» [18] Ese día, Gad fue a ver a David para decirle: «Anda al campo de Areuna, el jebuseo, y edifica allí un altar a Yavé.» David partió, obedeciendo la orden que le había dado Yavé por medio de Gad. [19] Cuando Areuna vio pasar al rey y su séquito, salió y se postró rostro en tierra ante el rey. [20] Y le preguntó: «¿A qué se debe, señor, esta visita?» David le respondió: «Vengo a comprarte tu era para edificar allí un altar a Yavé. Puede ser que así se acabe la peste que azota a todo el país.» [21] Areuna, a su vez, le dijo: «Pero, señor, ocúpela, y ofrezca allí cuantos sacrificios quiera. [22] Además, señor, puede disponer de mis bueyes para el holocausto y como leña puede usar la rastra y los yugos. [23] Todo se lo doy al rey. ¡Ojalá Yavé, tu Dios, te escuche!» El rey, sin embargo, le contestó: «Gracias, Areuna. [24] Pero yo no voy a ofrecer a Yavé algo que no me cueste nada. Por eso, te lo quiero comprar todo.» Y le pagó cincuenta siclos de plata por la era y los bueyes. [25] Después levantó el altar a Yavé, puso encima los bueyes, los quemó totalmente y ofreció otros sacrificios. Entonces Yavé se compadeció del país y se acabó la peste en Israel.

 

 

 

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[1] El reino ha crecido mucho. Han aumentado las tierras, los animales y los ejércitos. Israel es un pueblo numeroso y a David le viene la tentación de saber cuántos hombres hay en toda su tierra, y por eso manda hacer el censo.El censo en sí mismo no es malo. Lo malo es creerse seguro porque se tiene mucha población o soldados, o bien tener la obsesión de la cantidad, del número, olvidando lo esencial, que es la calidad. Los antiguos israelitas consideraban un tal censo como una ofensa a su libertad: al hacerlo el rey se ponía en el lugar de Dios.Este tipo de pecado no era ni es propio de los soberanos, sino que a todos les gusta contar sus animales, o recordar sus hazañas, o contemplar el aviso de su cuenta en el banco. Son otras tantas formas de sentirse «dueño», cuando en realidad Dios es dueño de todo lo nuestro.Aquí, el autor presenta la peste como una intervención de Dios para castigar al rey. En esto comparte las ideas de su época. Esta fácilmente aceptaba una intervención de Yavé para matar a los israelitas, aunque ellos no eran responsables del pecado de su rey. Nos parece más acertado decir que Dios intervino mandando al profeta Gad algunos días antes de que se declarara la peste, una peste no milagrosa, por supuesto. Así quería dar a David una lección y una señal de la gravedad de su pecado, usando el lenguaje que éste podía entender.Ver lo que se dijo sobre la solidaridad en el castigo en Jos 7, y sobre el Angel de Yavé en Gén 16. 

 

 

 

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