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Cant. 1, 1 - 17

              [1] El Canto sublime, que es de Salomón. Ella: [2] ¡Que me bese con los besos de su boca! [3] Tus amores son un vino exquisito, suave es el olor de tus perfumes, y tu nombre, ¡un bálsamo derramado!; por eso se enamoran de ti las jovencitas. ¡Llévame! Corramos tras de ti. [4] Llévame, oh Rey, a tu habitacion para que nos alegremos y regocijamos, y celebremos, no el vino, sino tus caricias. ¿Cómo podrían no quererte? [5] Soy morena, pero bonita, hijas de Jerusalén, como las carpas de Quedar, como las carpas de Salomón. [6] No se fijen en que estoy morena, el sol fue el que me tostó. Los hijos de mi madre, enojados contra mí, me pusieron a cuidar las viñas. Mi viña yo la había descuidado. [7] Dime, Amado de mi alma, ¿a dónde llevas a pastar tu rebaño, dónde lo llevas a descansar a mediodía, para que yo no ande como vagabunda detrás de los rebaños de tus compañeros?  Coro: [8] ¡Oh la más bella de las mujeres!, si no estás consciente de quién eres, sigue las huellas de las ovejas, y lleva tus cabritas a pastar junto a las tiendas de los pastores. El: [9] Como yegua uncida del carro de Faraón, así eres a mis ojos, amada mía. [10] Tus mejillas se ven lindas con esos aros y tu cuello entre los collares. [11] Te haremos aros de oro con cuentas de plata.  El y Ella: [12] Mientras el Rey estaba en su aposento se sentía el olor de mi perfume. [13] Mi amado es para mí bolsita de mirra cuando reposa entre mis pechos. [14] Mi amado es para mí racimo de glicina en las viñas de Engadí. [15] ¡Oh mi amor, ¡qué bella eres, qué bella eres con esos ojos de paloma! [16] Amado mío, ¡qué hermoso eres, qué delicioso! Nuestro lecho es sólo verdor. [17] Las vigas de nuestra casa son de cedro, y su techo de ciprés.          

 

 

[1] Soy morena, pero bonita... el sol fue el que me tostó: Esta bien amada no es otra que la comunidad pobre y fervorosa que acaba de recuperar su tierra de Palestina después del exilio, esa viña que no había sabido guardar (v. 6). Y el rey, el amado, es el Señor. Este primer canto de amor es el sueño de la amada que se regocija ya porque volverá al rey y que se imagina el diálogo que sostendrá ese día. El coro le indica el lugar que ya conoce, donde encontrará al amado: las tiendas de los pastores, expresión que designa al monte Sión, a la Ciudad santa, donde reinaban los descendientes de David- el rey pastor. Al fin del poema (2,7), tendremos la respuesta del Señor a los que preguntan ¿cuándo se realizará ese sueño? No la despierten hasta que ella quiera Dios está en busca de una auténtica experiencia de amor: toda la demora cuando parece que tarda se debe a que nuestro corazón no está todavía totalmente despierto.Morena soy, pero bonita. Fue elegida y tomada en cuenta a pesar de su rostro tostado, o tal vez justamente porque estaba marcada por el sufrimiento, los errores y las decepciones. Salió ganando con eso de no contar a sus propios ojos, y esa humildad valió a los ojos de Dios mucho más que las buenas obras. A lo mejor fue tostada por la mirada del que la deseaba para sí. Nótese 1,9: esta mención figurada de la esclavitud en Egipto nos dice que la comunidad de Israel no ha recobrado su autonomía. 

 

 

 

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Cant. 2, 1 - 17

             [1] Yo soy el narciso de Sarón y el lirio de los valles. [2] Como lirio entre los cardos, así es mi amada entre las jóvenes.  [3] Como manzano entre los arbustos, así es mi amado entre los jóvenes. Estoy sentada a su sombra deseada y su fruto me es dulce al paladar. [4] Me llevó a una bodega de vino: su divisa de amor estaba encima de mí. [5] Pásenme pasteles de pasas. Reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de amor. [6] Su izquierda se deslizabajo mi cabeza, y su derecha me abraza. [7] Hijas de Jerusalén, yo les ruego por las gacelas y las cabras del campo que no despierten ni molesten al Amor hasta cuando ella quiera.  Ella:  [8] ¡La voz de mi amado! Miren cómo viene saltando por los montes, [9] brincando por los cerros, mi amado, como una gacela o un cabrito. Ahora se detiene detrás de nuestra cerca, y se pone a mirar por las ventanas, a espiar por las rejas. [10] Mi amado empieza a hablar y me dice:  El: Levántate, compañera mía, hermosa mía, y ven por acá, paloma mía. [11] Acaba de pasar el invierno, y las lluvias ya han cesado y se han ido. [12] Han aparecido las flores en la tierra, ha llegado el tiempo de las canciones, se oye el arrullo de la tórtola en nuestra tierra. [13] Las higueras echan sus brotes y las viñas nuevas exhalan su olor. Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. [14] Paloma mía, que te escondes en las grietas de las rocas, en apartados riscos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y amoroso tu semblante.  Ella: [15] ¡Que cacen a los zorros, esos dañinos zorritos que destrozan las viñas, pues las nuestras se encuentran en flor! [16] Mi amado es para mí, y yo para mi amado; él lleva a su rebaño a pastar entre los lirios. [17] Antes que sople la brisa del día y huyan las sombras, amado mío, vuelve, como la gacela o el cabrito, por los montes de las balsameras.       

 

 

[8] Una primavera de Anunciación: El amor viene a buscar a la amada. Ha terminado el tiempo de esas pruebas de las cuales no se veía el fin ni el sentido. Y el Amante se complace cantando la belleza de su amada. Aquí se necesita la fe: las revistas científicas nos hablan de millones de galaxias sopladas como una burbuja de jabón a lo largo de algunos 15 mil millones de años, y luego el Cantar nos dice que El anda en busca de un amor entre los innumerables descendientes del pequeño "homo habilis". ¿Será verdad? ¿será posible? Esos millones de años y de soles no son tal vez más que una nube de humo tras lo cual se esconde, en otra profundidad, el misterio de la Persona Suprema, que es fuente del amor. Un amor que no sólo será humano, pues al mismo tiempo que él lo experimenta, su Espíritu hace surgir en nosotros la llama de ese amor.Hemos dicho que este texto lleva la marca de su tiempo: el versículo 2,15 alude con toda seguridad a las dificultades de la comunidad que no puede consagrarse como quisiera a la búsqueda de su Dios; ¿podremos encontrar algún día un sitio tranquilo donde no haya mosquitos -y probablemente mucho más que mosquitos- que nos impidan gozar de la presencia de Dios? 

 

 

 

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Cant. 3, 1 - 11

             Ella: [1] Sobre mi lecho, por las noches, yo buscaba al amado de mi alma. Lo busqué y no lo hallé. [2] Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amado de mi alma. Lo busqué y no lo hallé. [3] Me encontraron los centinelas, esos que andan de ronda por la ciudad. [4] ¿Han visto a mi amado? Apenas los había dejado cuando encontré al amado de mi alma. Lo abracé y no lo soltaré más hasta que no lo haya hecho entrar en la casa de mi madre, en la pieza de la que me dio a luz. El: [5] Hijas de Jerusalén, yo les ruego, por las gacelas y las cabras del campo, que no despierten y no se despierte el Amor hasta cuando ella quiera. Coro:  [6] ¿Quién es éste que sube del desierto? Parece ser una columna de humo perfumado de mirra y de incienso y de todos los aromas. [7] Es la litera de Salomón. Sesenta guerreros la rodean, los más valientes de Israel, [8] todos muy buenos para la espada, hombres adiestrados para el combate. Cada uno lleva su espada a la cintura para que nadie los sorprenda de noche. [9] El rey Salomón se ha hecho una litera de madera del Líbano. [10] Le hizo columnas de plata, el enchapado de oro, el asiento de púrpura; el interior de ébano incrustado. [11] Salgan, hijas de Jerusalén. y vean al rey Salomón con su corona, con la corona que le colocó su madre el día de sus bodas, el día de su alegría.          

 

 

[6] ¿Qué es eso que sube del desierto? Es muy probable que tengamos aquí una evocación de la subida de Dios, desde el desierto hasta el templo de Salomón. Y Salomón es la figura de Dios mismo con su Mesías cuya venida se aguarda. En tiempos de Moisés, Yavé acompañaba a su pueblo en el desierto, oculto en la columna de humo.Luego (4,1) el amado canta las alabanzas de su amada. Es muy probable que este pasaje retome coplas tradicionales que los recién casados entonaban durante la fiesta de bodas, en las cuales cada uno hacía el elogio del otro.Nótese el último verso de 3,11, el que al igual que 6,8 está muy próximo al salmo 45. 

 

 

 

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Cant. 4, 1 - 16

             El: [1] ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Tus ojos son como palomas detrás de tu velo. [2] Tus cabellos, como un rebaño de cabras que ondulan por las pendientes de Galaad. Tus dientes, ovejas esquiladas que acaban de bañarse, cada una tiene su melliza y ninguna la ha perdido. [3] Tus labios son una cinta roja, y tu hablar es encantador. Tus mejillas son las mitades de una granada a través de tu velo. [4] Tu cuello es como la torre de David, levantada para dominar; de ella cuelgan mil escudos, todos escudos de valientes. [5] Tus dos pechos, cervatillos coquetones, mellizos de gacela.  [6] Antes de que sople la brisa del día, y se vayan las sombras, me iré al monte de la mirra, al cerro del incienso.  [7] Eres toda hermosa, amada mía, en ti no hay ningún defecto. [8] Ven del Líbano, novia mía, ven hasta acá del Líbano, deja lo alto del Amaná, las cumbres del Samir y del Hermón, moradas de leones, guaridas de leopardos.   [9] Me robaste el corazón, hermana mía, novia mía, me robaste el corazón con una sola mirada tuya, con una sola de las perlas de tu collar. [10] ¡Qué amorosas son tus caricias, hermana mía, novia mía! ¡Más delicioso es tu amor que el vino! Y el olor de tus perfumes supera a cualquier otro. [11] Los labios de mi novia destilan pura miel; debajo de tu lengua se encuentra leche y miel, y la fragancia de tus vestidos es la de los bosques del Líbano.  [12] Un jardín cercado es mi hermana, mi novia, huerto cerrado y manantial bien guardado. [13] Tu tierra regada da un jardín de granadas con abundancia de frutos exquisitos y de hierbas aromáticas. [14] nardo y azafrán, clavo de olor y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloe con los mejores perfumes. [15] Fuente de los jardines, manantial de aguas vivas, corrientes que bajan del Líbano. Ella: [16] Soplen, vientos del norte y del desierto, soplen en mi huerto para que se expandan sus aromas, y así entre mi amado en su huerto y coma de sus exquisitos frutos.         

 

 

[9] Me robaste el corazón, hermana mía, esposa mía. ¿Cómo hablar bien de Dios y de su amor de Amante?, quizás este aspecto de Dios es el que más nos cuesta descubrir. Sin embargo, ¿cómo no entender que toda la Biblia habla de elección, de pueblo elegido, y por último de elegidos? ¿Será acaso porque algunos no son elegidos y se condenan, o porque siempre el amor de Dios, al mismo tiempo que es amor de Padre es también el de un amante? Y fue por eso que debió venir en la persona de su Hijo, el "Novio" como se llama a sí mismo.Actualmente, bajo todos los cielos, hombres y mujeres tratan de alcanzar, más allá de este mundo contaminado y materializado algo o alguien trascendente. Los caminos abundan y las doctrinas orientales, o más a menudo sus falsificaciones, tienen lectores en abundancia. No vayamos a creer que Dios no se da a conocer fuera de la revelación cristiana; sin embargo, hay que evitar las confusiones. Incluso, aun empleando las mismas palabras: mística, contemplación, espiritualidad, el sentido es por lo general distinto, y el Cantar nos muestra, igual como la primera carta de Juan, lo que es propio de la mística cristiana:-- la búsqueda cristiana de Dios no es en primer lugar para "experimentar" sino para amar a otro;-- esta búsqueda no es de "algo" que se obtendrá al final de una larga ascesis, sino de "alguien" que se da y se dará cuando él quiera;-- si hablamos de espiritualidad, se trata siempre del trabajo del Espíritu de Dios en nosotros. Nos lleva por caminos tal vez muy distintos, pero que siempre nos llevarán a la unión con Cristo en la cruz;-- nuestra experiencia última con Dios será la de un auténtico matrimonio en el que los dos pasan a ser uno, en el que la persona humana se transforma, llegando a ser todo lo que Dios es, sin dejar de ser ella misma. Innumerables personas han dado testimonio de esta experiencia, y ellos sabían o saben que ningún otro camino de sabiduría podría darles lo que ellos han llegado a ser. 

 

 

[12] Después de los poemas de Isaías (Is 60,10 y 62,5), estos del Cantar nos hablan de la prometida virgen que será el pueblo renovado.Un jardín cerrado. Se ha reservado totalmente para el amado. Esta es la prometida virgen que Dios esperaba después de tantas prostituciones de su pueblo - y a diferencia de tantas religiones y prácticas religiosas en que siempre se busca el provecho propio, y en que Dios nunca es tratado como alguien. La virginidad consagrada a Dios es una manera de decir que él es suficiente y que uno puede dárselo todo sin haber vivido de antemano o simultáneamente todas las demás experiencias.Aquí una vez más encontramos a María Virgen.Entre mi amado en su huerto Muy a menudo nuestras buenas acciones no tienen un interés particular para Dios, porque no son totalmente para él y porque ya hemos cobrado el noventa y cinco de su valor. Hemos querido que otros se fijen en ellas, nos sentimos mejores por haberlas hecho, y por último, también le pedimos a Dios que las tome en cuenta. ¡Ni un solo fruto para él que otros no hayan tocado o probado! 

 

 

 

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Cant. 5, 1 - 16

             El: [1] He entrado en mi huerto, hermana mía, novia mía, he tomado mi mirra con mi perfume, he comido mi miel en su panal, he bebido mi vino y mi leche. Amigos, coman, beban, compañeros, embriáguense.   Ella:  [2] Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto. Oí la voz de mi amado que me llamaba: «Abreme, hermana mía, compañera mía, paloma mía, preciosa mía; que mi cabeza está cubierta de rocío, y mis cabellos, de la humedad de la noche.» [3] Me quité la túnica, ¿tendré que ponérmela otra vez? Me lavé los pies, ¿tendré que ensuciármelos de nuevo? [4] Mi amado metió la mano por la cerradura; ¡cómo se me estremeció el corazón! [5] Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaron mirra, corrió mirra de mis dedos sobre el pestillo de la cerradura. [6] Abrí a mi amado, pero mi amado ya se había ido. ¡Se me fue el alma tras de él! Lo busqué y no lo hallé, lo llamé y no me respondió. [7] Me encontraron los centinelas los que andan de ronda por la ciudad, me golpearon y me hirieron Me quitaron mi chal, los guardias de las murallas [8] Hijas de Jerusalén, yo les ruego por si encuentran a mi amado... ¿Qué le dirán? Que estoy enferma de amor.  Coro: [9] Oh tú, la más bella de las mujeres, ¿qué distingue a tu amado de los otros? ¿Qué distingue a tu amado de los otros para que así nos mandes? Ella:  [10] Mi amado es vigorozo y buen mozo, dintinguido entre mil. [11] Su cabeza brilla como el oro puro; sus cabellos, como hojas de palma, son negros como el cuervo. [12] Sus ojos, como palomas junto a una fuente de agua, que se bañan en leche, posadas junto a un estanque; [13] sus mejillas, plantaciones de balsameras, cultivo de plantas olorosas. Sus labios son lirios que destilan mirra pura. [14] Sus manos son aros de oro adornados con piedras de Tarsis. Su vientre, marfil pulido, cubierto de zafiros. [15] Sus piernas, columnas de mármol, asentadas en basas de oro puro. Su aspecto es como el Líbano, majestuoso como los cedros. [16] Su hablar es lo más suave que hay y toda su persona es un encanto. Hijas de Jerusalén, así es mi amado, así es mi amigo.      

 

 

[2] Experiencia de nuestra pesadez: ¿cuántas veces Dios pasará sin que lo reconozcamos? "Llego como un ladrón, cuando menos lo esperes" (Ap 3,3).Dormía, pero mi corazón estaba despierto. No era el sueño de los que nada esperan; pero, si "el espíritu está despierto", la carne es débil. El llega con todas sus bendiciones (ese es el sentido de el rocío), pero, se deja pasar la ocasión. Lo sabrá uno cuando sea demasiado tarde; no abrió inmediatamente porque en realidad tenía miedo a lo desconocido. El bien sabe que, en realidad, no éramos todavía maduros para esto; pero no se fue sin dejar una prueba de su paso: corrió mirra de mis dedos. Algo fue sembrado que madurará después. 

 

 

[10] Posiblemente nos encontramos aquí con el estilo tradicional del "canto del novio" y del "canto de la novia" (véase la Introducción), pero como no ha quedado nada de esos cantos populares, es difícil decir en qué medida se hace o no aquí alusión a la tierra de Israel o al Templo. A lo mejor Israel se acuerda del esplendor del primer templo, y como en ese momento no tiene sino un santuario muy modesto, sueña con el nuevo templo que el Señor mismo visitará. 

 

 

 

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Cant. 6, 1 - 12

             Coro: [1] ¿Adónde se fue tu amado, oh la más bella de las mujeres? ¿Adónde se dirigió tu amado, para que lo busquemos contigo?   Ella: [2] Mi amado bajó a su huerto, donde se cultivan flores olorosas, pastorea su rebaño en los jardines y va a recoger lirios.  [3] Yo soy para mi amado y él es para mí: él pastorea entre los lirios.  El: [4] Eres hermosa, amada mía, como Tirsá, encantadora como Jerusalén, imponente como tropas ordenadas. [5] Aparta de mí tus ojos, porque me cautivan. Tus cabellos son como rebaño de cabras que ondulan por las pendientes de Galaad. [6] Tus dientes son como rebaño de ovejas que acaban de bañarse, cada una tiene su melliza y ninguna y ninguna la ha perdido. [7] Tus mejillas, son las mitades de una granada detrás de tu velo.  [8] Las reinas son sesenta, ochenta las concubinas, y las jóvenes son innumerables, [9] pero una sola es mi paloma, mi toda perfecta. Ella es la hija única de su madre, la preferida de la que la engendró. Las jóvenes que la ven la felicitan, reinas y concubinas la alaban.  Coro: [10] ¿Quién es ésta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército?  El: [11] Había bajado a los nogales para ver las flores del valle, por ver si la viña estaba brotando y florecían los granados. [12] No sé cómo, de repente se me oocurrió: encabecé los carros de guerra de mi pueblo.          

 

 

[3] Yo soy para mi amado y mi amado es para mí. ¡Cuán lejos estamos de Moisés después de diez siglos de Historia sagrada! (Pues el Deuteronomio, que también habla de amor, atribuye a Moisés mucho más de lo que había dicho). Pero es el mensaje de los grandes profetas. Recordemos, sin embargo, que para ellos la prometida, la esposa, es siempre la colectividad de Israel como un todo. Unicamente en la comunidad cristiana (y desde luego en algunos salmos) se leerá la Biblia como la historia del amor de Dios con personas humanas, a las que conoció y santificó de antemano. No se debe sin embargo separar la búsqueda personal de Dios de la vida de la Iglesia. El autor del Cantar ha sabido expresar tanto su deseo profundo como la espera de Israel: allí vemos, varios siglos antes de San Pablo (Col 1,24), uno de los rasgos distintivos de cualquier mística cristiana: el que ama se siente solidario con la Iglesia y asume incluso sus infidelidades.Si Dios se revela como Amor y Amante, no es tan sólo una manera de hablar, pues con ello nos dice lo que es su misma naturaleza. La eternidad de Dios es una fiesta del Amor, con su constante creatividad de donde proceden las Personas del Hijo y del Espíritu, constantemente reabsorbidos en la alegría de esa unión. Pero, con frecuencia, uno vacila en pensar y en decir eso, pues se está demasiado cegado por la idea de que si Dios es infinitamente grande, debe ser en primer lugar un Señor a nuestro modo, un gran sabio, por cierto, o tal vez una fuerza cósmica que muy poco sabe de nuestro corazón. 

 

 

[8] Compárese con el salmo 45. Tampoco este salmo fue escrito con ocasión del matrimonio de un rey, sino que bajo las imágenes de la boda real habla de la inauguración del reino del Mesías. Las reinas y las favoritas son las naciones paganas que vienen para someterse al Rey Mesías; pero ellas no impedirán que Israel siga siendo la única.Una sola es mi paloma, mi toda perfecta (9). Esto que vale para Israel, vale también para quien ha recibido las señales del amor de Dios. Todos son amados "en Cristo" y algunos infinitamente más que otros que no han recibido más que un talento, pero cada uno es amado con un amor único y que lo hace sentirse único, como si ignorara lo que otros pudieron haber recibido, ya sean los mismos apóstoles o la Santísima Virgen. Pues el amor sólo puede ser celoso, aun cuando los celos no tengan lugar en el Reino de Dios. 

 

 

 

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Cant. 7, 1 - 14

             [1] Vuelve, Sulamita, vuelve; vuelve, vuelve para contemplarte. El: ¿Por qué miran a la Sulamita, cuando entra con los coros en la danza?  [2] Hija de príncipes, qué graciosos son tus pasos con esas sandalias. La curva de tus caderas es un collar hecho por manos de artistas. [3] Tu ombligo es un cántaro donde no falta el vino con especias. Tu vientre es como una pila de trigo, [4] tus dos pechos cervatillos coquetones mellizos de gacela. Tu cuello, como torre de marfil. [5] Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat-Rabím. Tu nariz es la cumbre del Líbano, centinela que mira hacia Damasco. [6] Tu cabeza se yergue: es el Carmelo, tu cabellera tiene reflejos de púrpura; un rey se halla preso en sus trenzas. [7] ¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, en tus delicias! [8] Tu talle se parece a la palmera; tus pechos, a los racimos. [9] Me dije: subiré a la palmera, míos son esos racimos de dátiles. ¡Sean tus pechos como racimos de uvas y tu aliento como perfume de manzanas! [10] ¡Tus palabras sean como vino generoso! Ella: Vaya derecho hacia el amado fluyendo de mis labios.  [11] Yo soy para mi amado y su deseo tiende hacia mí. [12] Amado mío, ven, salgamos al campo, pasaremos la noche en los pueblos, [13] de mañana iremos a las viñas; veremos si las parras han brotado, si se abren las flores y florecen los granados. Allí te entregaré todo mi amor. [14] Las mandrágoras exhalan su fragancia. Mira a nuestras puertas esos frutos exquisitos, nuevos y añejos, que guardaba para ti, amado mío.     

 

 

[2] Esta descripción de la amada se inspira sin duda en los cantos tradicionales del novio y de la novia, pero además habla de la tierra de Palestina. El rey preso en sus trenzas (7,6) es con toda probabilidad el pequeño reino de Tiro, al norte, citado también en el Salmo 45. 

 

 

[11] Yo soy para mi amado, no podría vivir sin mí. Es un recuerdo de las palabras del Génesis (3,16), pero aquí la condenación que afectaba a la mujer toma un giro diferente: no será ella quien se someterá por obligación a su marido sino que será éste quien la va a necesitar. ¡Dios me necesita y no es para que le haga un trabajo! Hay una experiencia de la vida creada y del amor que él quiso hacer conmigo y que sólo podrá hacer por mi intermedio. 

 

 

 

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Cant. 8, 1 - 14

             Coro:  [1] ¡Ah, si tú fueras hermano mío, alimentado con el pecho de mi madre! Te podría besar al encontrarte afuera sin que me despreciaran. [2] Te llevaría a la casa de mi madre, a la habitación de la que me concibió. Te daría a beber vino fragante y un licor hecho de granada. [3] Su izquierda se desliza bajo mi cabeza y su derecha me abraza. El: [4] Hijas de Jerusalén, les ruego que no despierten ni se despierte el Amor hasta que ella quiera. Coro:  [5] ¿Quién es ésa que sube del desierto apoyada en su amado?  El: Debajo del manzano te desperté, allí mismo donde te concibió tu madre, donde te concibió la que te dio a luz. Ella: [6] Guárdame en tu corazón como tu sello o tu joya, siempre fija a tu muñeca. porque es fuerte el amor como la muerte, y la pasión, tenaz como el infierno; sus flechas son dardos de fuego, como llama de Yavé.  [7] ¿Quién apagará el amor? No lo podrán las aguas embravecidas, vengan los torrentes, ¡no lo ahogarán! Si alguien quisiera comprar el amor con todo lo que posee en su casa, sólo conseguiría desprecio. [8] Tenemos una hermana pequeña, todavía no tiene sus senos formados. ¿Qué haremos con nuestra hermana cuando se trate de casarla? [9] Si es una muralla, le construiremos defensas de plata; si es una puerta, la reforzaremos con barras de cedro. [10] Yo soy una muralla, mis pechos son como torres. Soy a sus ojos como quien ha hallado la paz. [11] Salomón tenía una viña en Baal-Amón, la confió a unos cuidadores, y cada uno le traía mil siclos de plata por sus frutos. [12] Mi viña es sólo para mí y yo no más la cuido. Mil siclos para ti, Salomón, doscientos para los guardianes. [13] ¡Oh tú que habitas en los huertos!, tus compañeros prestan oído a tu voz, haz que yo también la pueda oír. [14] Huye, amado mío, como gacela o como un cabrito por los montes de las balsameras. 

 

 

[1] ¡Ojalá fueras mi hermano! Esto es como decir: ¿No hay pues alguna posibilidad para mí de escapar a las reglas sociales y a las convenciones que nos quieren imponer? ¿Acaso no se puede tratar con Dios sintiéndose libre con respecto a los ritos, a las actitudes religiosas y a todo lo que, en verdad, es muy útil pero sólo por un tiempo y para un determinado lugar? 

 

 

[5] El amor es fuerte como la muerte... El poema termina con la promesa de la unión eterna entre el Señor y su pueblo. El amor del Dios celoso es fuerte, y fuerte es también el amor que hace brotar en el corazón de sus hijos: ¿quién nos separará del amor de Cristo? (Rom 8,35)El amor, tal como se lo expresa aquí -divino o humano es lo mismo, con tal que sea auténtico- está muy lejos de lo que se conoce de él en nuestra sociedad. Si, por un lado, ha visto al amor entre el hombre y la mujer liberarse de las constricciones de la vida social, dominar poco a poco los prejuicios seculares de la dominación masculina, transformarse en el lugar privilegiado de la comunicación entre personas, por otro, ha visto aumentar el temor a "perder su propia vida" uniéndose totalmente a una persona. Un gran número de personas trata de conciliar lo que en sí es contradictorio: un amor que llevaría a la plenitud de la alegría y a la plenitud de sí mismo, y una decisión secreta de romper apenas se crea que se puede encontrar otro mejor.El texto da aquí la prioridad no a la felicidad sino al amor. El Cantar expresa la voluntad de conocer el amor a cualquier precio, y el Evangelio nos dirá cuál es ese precio. El matrimonio sólo se rehabilitará partiendo de esa base, uno se casa para responder en conjunto a un llamado, y la felicidad en esta tierra será algo gratuito, según como Dios quiera darla. 

 

 

[7] Los últimos versículos del Cantar de los Cantares, a partir del 8,8, son probablemente versículos que se añadieron más tarde y que contienen referencias políticas. El hecho de que se los haya insertado aquí es muy significativo, pues eso parece confirmar que en el Cantar se leían las aspiraciones de la comunidad de Israel: ésta no quería que la apartaran de su vocación y su voluntad de no dejarse someter por cualquier autoridad humana. 

 

 

 

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