Ex 1 - Ex 2 - Ex 3 - Ex 4 - Ex 5 - Ex 6 - Ex 7 - Ex 8 - Ex 9 - Ex 10 - Ex 11 - Ex 12 - Ex 13 - Ex 14 - Ex 15 - Ex 16 - Ex 17 - Ex 18 - Ex 19 - Ex 20 - Ex 21 - Ex 22 - Ex 23 - Ex 24 - Ex 25 - Ex 26 - Ex 27 - Ex 28 - Ex 29 - Ex 30 - Ex 31 - Ex 32 - Ex 33 - Ex 34 - Ex 35 - Ex 36 - Ex 37 - Ex 38 - Ex 39 - Ex 40 -

 

 

Ex. 1, 1 - 22

          LOS HEBREOS SE MULTIPLICAN EN EGIPTO   [1] Estos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron con Jacob a Egipto, cada uno con su familia: [2] Rubén, Simeón, Leví, Judá, [3] Isacar, Zabulón, Benjamín, [4] Dan, Neftalí, Gad y Aser. [5] El número de estos descendientes de Jacob era de setenta personas. Además José, que estaba ya en Egipto. [6] Murió José, y también sus hermanos y toda aquella generación, [7] mientras los hijos de Israel seguían siendo muy fecundos. Se multiplicaron y crecieron, llegando a ser tan numerosos que los había en todo el país.  LOS EGIPCIOS SOMETEN A ESCLAVITUD A LOS HEBREOS  [8] Entró a gobernar en Egipto un nuevo rey, que no sabía nada de José, y dijo a su pueblo: [9] «Miren que los hijos de Israel forman un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. [10] Tomemos precauciones contra él para que no siga multiplicándose, no vaya a suceder, que si estalla una guerra, se una a nuestros enemigos para luchar contra nosotros y escapar del país.» [11] Les pusieron entonces capataces a los israelitas, para sobrecargarlos con duros trabajos. Edificaron así para Faraón las ciudades de almacenamiento: Pitom y Ramsés. [12] Pero cuanto más los oprimían, tanto más crecían y se multiplicaban, de tal modo que la gente ya no soportaba a los israelitas. [13] Los egipcios trataron con brutalidad a los Israelitas y los redujeron a esclavitud. [14] Les amargaron la vida con duros trabajos de arcilla y ladrillos, con toda clase de labores campesinas y toda clase de servidumbres que les imponían por la fuerza. [15] Luego el rey de Egipto se dirigió a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá y la otra Púa; les dijo: [16] «Cuando asistan a las hebreas, y ellas se pongan de cuclillas sobre las dos piedras, fíjense bien: si es niño, háganlo morir; y si es niña, déjenla con vida.» [17] Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaron con vida a los niños. [18] Entonces el rey llamó a las parteras y les dijo: «¿Por qué han actuado así, dejando con vida a los niños?» [19] Las parteras respondieron: «Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias. Son más robustas y dan a luz antes de que llegue la partera.» [20] Dios estaba con las parteras, así que el pueblo creció y llegó a ser muy fuerte; [21] y a las parteras, por haber temido a Dios, les concedió numerosa descendencia. [22] Entonces Faraón dio esta orden a todo el pueblo: «Echen al río a todo niño nacido de los hebreos, pero a las niñas déjenlas con vida.»     

 

 

[1] Desde siglos y siglos una gran parte de la humanidad ha vivido bajo la opresión. De su vida sufrida poco hablan los historiadores. Escasas fueron las rebeldías, pues, en su inmensa mayoría, se sometieron y llegaron a pensar que la esclavitud era para ellos una situación normal. Pero Dios quiso intervenir una vez por lo menos, en una forma manifiesta, para liberar a los hebreos, y éste fue el primer paso de la historia del Pueblo de Dios.La Biblia caracteriza a grandes rasgos la opresión a la que estaban sometidos los hebreos en Egipto:-- los dueños egipcios tienen miedo a un proletariado que, según ellos, crece en forma irresponsable (10 y 12);-- se les imponen duros trabajos para construir y para defender una sociedad que a ellos no los promueve ni les reconoce derechos (11);-- se juntan explotación y opresión, trabajos inhumanos y represión policial, mediante los capataces egipcios (5,6);-- finalmente, una autoridad extranjera les impone el control de los nacimientos en la forma más drástica (16).Situaciones de opresión: 1 Mac 1; 2 Mac 4; 2 Mac 6; Is 5,8; Am 5,10; Ez 34; Mi 2,1; Job 24,1; 25,9; Lam 3,31.¿Quiénes eran Sifra y Puá? Sus nombres son egipcios. Esas mujeres, pues, burlaron la orden del rey por compasión al pueblo oprimido y no aceptaron ejecutar disposiciones que su conciencia condenaba. 

 

 

 

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Ex. 2, 1 - 25

          MOISÉS SALVADO DE LAS AGUAS   [1] Un hombre de la tribu de Leví se casó con una niña de su misma tribu. [2] La mujer quedó esperando y dio a luz un hijo, y viendo que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses. [3] Como no podía ocultarlo por más tiempo, tomó un canasto de papiro, lo recubrió con alquitrán y brea, metió en él al niño y lo puso entre los juncos, a la orilla del río Nilo. [4] La hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver lo que le pasaba. [5] En eso bajó la hija de Faraón al Nilo, y se bañó mientras sus sirvientas se paseaban por la orilla del río. Al divisar el canasto entre los juncos, envió a una criada a buscarlo. [6] Lo abrió y vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: «¡Es un niño de los hebreos!» [7] Entonces la hermana dijo a la hija de Faraón: «Si quieres, yo buscaré entre las hebreas, y me pondré al habla con una nodriza para que te críe este niño.» [8] «¡Ve!», le contestó la hija de Faraón. [9] Así que la joven fue y llamó a la madre del niño. La hija de Faraón le dijo: «Toma este niño y críamelo, que yo te pagaré.» Y la mujer tomó al niñito para criarlo. [10] Habiendo crecido el niño, ella lo llevó a la hija de Faraón, y pasó a ser para ella como su hijo propio. Ella lo llamó Moisés, pues, dijo, «lo he sacado de las aguas.»  MOISÉS DESCUBRE A SU PUEBLO   [11] Tiempo después, siendo Moisés ya mayor, se preocupó por sus hermanos y entonces fue cuando comprobó sus penosos trabajos. Le tocó ver cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos. [12] Miró a uno y otro lado, y como no viera a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. [13] Al día siguiente salió de nuevo, y esta vez dos hebreos estaban peleando. Moisés dijo al culpable: «¿Por qué le pegas a tu compañero?» [14] Y él le contestó: «¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros? ¿Y por qué no me matas como mataste al egipcio?» Moisés tuvo miedo, pues pensó: «Este asunto ya se sabe.» [15] De hecho, le llegó la noticia a Faraón y buscó a Moisés para matarlo, pero Moisés huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir al país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo.   ESTADIA DE MOISÉS EN MADIÁN   [16] Vinieron una niñas para sacar agua, eran las siete hijas de un sacerdote de Madián. Como llenaran las piletas para dar de beber a las ovejas de su padre, [17] llegaron unos pastores y las echaron. Entonces Moisés salió en su defensa, y dio de beber al rebaño. [18] Al volver ellas donde su padre Ragüel, éste les dijo: «¿Cómo es que hoy han venido tan pronto?» [19] Ellas contestaron: «Un egipcio nos ha defendido de los pastores y además nos sacó agua y dio de beber al rebaño.» [20] Ragüel preguntó: «¿Y dónde está? ¿Por qué no han traido aquí este hombre? Díganle que venga a comer.» [21] Moisés aceptó quedarse con aquel hombre, quien le dio por esposa a su hija Séfora. [22] Y como diera a luz un hijo, Moisés lo llamó Guersón, pues dijo: Soy forastero en tierra extraña.  LA HORA DE DIOS    [23] Durante este largo período murió el rey de Egipto. El pueblo de Israel sufría bajo la esclavitud. Gritaban, y su grito subía desde los lugares de trabajo hasta Dios. [24] Oyó Dios sus lamentos, y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob. [25] Y miró Dios con bondad a los hijos de Israel, y los atendió.         

 

 

[1] La liberación del pueblo hebreo empieza con un acto sencillo, solitario, el de esta madre que para salvar a su hijo arriesga su propia vida.Es la manifestación del amor materno. Es el acto de rebeldía de una conciencia que no acepta una ley inhumana. Es el acto de fe de la madre que presiente el porvenir maravilloso que Dios abre a una vida nueva, y que, al mismo tiempo, sabe que los hijos son la esperanza de su pueblo (Hebreos 11,21). Las mismas certezas y la misma fe inspiran a las madres que hoy se niegan al aborto.Los historiadores explican que los detalles de este relato provienen de la leyenda del rey Sargón, salvado de las aguas cuando era niño. En efecto es muy probable que nada se haya sabido de la infancia de Moisés y que la historia de la canasta encontrada entre los juncos haya sido sólo una manera graciosa de decir que la Providencia de Dios había velado por su destino. Moisés había escapado a la suerte asignada a los niños hebreos y había aterrizado en el mundo muy cerrado de los privilegiados de la cultura. El que iba a libertar a los esclavos debía saber lo que era la libertad, habiendo gozado de ella; pues ellos ni siquiera conocían la palabra libertad. 

 

 

[11] Moisés llevaba vida de príncipe. Sin embargo, sale al encuentro de sus hermanos de condición inferior. Comprobó sus penosos trabajos y vio... No hizo como tantos privilegiados de la cultura que ya no se sienten solidarios de su pueblo: evasión de los capitales, fuga de los cerebros. No cerró los ojos voluntariamente, como aquellos que reniegan de su familia humilde o dejan de solidarizar con sus compañeros para ser admitidos en un ambiente superior.Léase Heb 11,25 «Por la fe Moisés se negó a ser llamado hijo de una hija del faraón. Prefirió compartir los malos tratamientos con el pueblo de Dios, antes que conocer el goce pasajero del pecado; pues estimaba la humillación de Cristo más preciosa que los tesoros de Egipto.»Asimismo el que, pudiendo compartir la suerte de los privilegiados, prefiere ponerse al servicio de los humildes, se hace, aun sin saberlo, seguidor de Cristo.Pero al día siguiente Moisés descubre otro aspecto del mal: sus hermanos no son víctimas inocentes. La opresión que padecen tiene algo que ver con la violencia, la maldad y la irresponsabilidad que existen entre ellos. No son respetados por los egipcios, pero tampoco se preocupan por merecer que los respeten. Esta vez Moisés no sabe qué hacer y prefiere huir.La Biblia valoriza todo esfuerzo que se haga en pro de la dignidad del hombre, tan como el esfuerzo de los jóvenes y trabajadores por una participación más activa en la construcción de su porvenir. Pero las liberaciones que vienen de Dios, no sólo nos liberan de las estructuras de opresión sino que al mismo tiempo despiertan en nosotros la conciencia de nuestro propio pecado. 

 

 

[16] Pastor en el desierto, Moisés vuelve a la vida ruda, pobre y libre que había sido la de Abraham. Y vive entre los madianitas que son más o menos descendientes del padre de los creyentes (Génesis 25,2). Así, pues, Moisés recibe de su suegro Ragüel, que será llamado también Jetró (3,1), las tradiciones sobre Abraham y su fe en Dios. 

 

 

[23] Gritaron, y su clamor subió hasta Dios. A veces los hombres no tienen ánimo ni siquiera para esperar en Dios. Pero, aunque hayan olvidado sus promesas, Dios no las olvida. Pero hay como demoras de Dios (2 Mac 6,12; Ha 1,2; Sir 35,19; Sal 44; Mc 4,26; Lc 18,1; Ap 6,11), y no lograremos cualquier cosa en cualquier momento, a pesar de que podemos apresurar la hora de Dios (He 1,7 y 2 Pe 3,12). 

 

 

 

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Ex. 3, 1 - 22

          LA ZARZA ARDIENDO   [1] Moisés cuidaba las ovejas de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas muy lejos en el desierto y llegó al cerro de Horeb, esto es, el Cerro de Dios. [2] Entonces fue cuando el Angel de Yavé se presentó a él, como una llama ardiente en medio de una zarza. Moisés estuvo observando: la zarza ardía, pero no se consumía. [3] Y se dijo: «Voy a dar una vuelta para mirar esta cosa tan extraordinaria:¿por qué la zarza no se consume?» [4] Yavé vio que Moisés se acercaba para mirar; Dios lo llamó de en medio de la zarza: «¡Moisés, Moisés!», y él respondió: «Aquí estoy.» [5] Yavé le dijo: «No te acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada.» [6] Luego le dijo: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Al instante Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de que su mirada se fijara sobre Dios. [7] Yavé dijo: «He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltrataban sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos, [8] y por esta razón estoy bajando, para librarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel, al territorio de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, los fereceos, los jeveos y los jebuseos. [9] El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto cómo los egipcios los oprimen. [10] Ve, pues, yo te envío a Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.» [11] Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para ir donde Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?» [12] Dios respondió: «Yo estoy contigo, y ésta será para ti la señal de que yo te he enviado: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, ustedes vendrán a este cerro y me darán culto aquí.» [13] Moisés contestó a Dios: «Si voy a los hijos de Israel y les digo que el Dios de sus padres me envía a ellos, si me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, yo ¿qué les voy a responder?»  [14] Dios dijo a Moisés: «Yo soy: YO- SOY.» «Así dirás al pueblo de Israel: YO-SOY me ha enviado a ustedes. [15] Y también les dirás: YAVE, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado. Este será mi nombre para siempre, y con este nombre me invocarán de generación en generación.»Moisés es enviado como liberador [16] Ve y reúne a los jefes de Israel, y les dirás: «Yavé, el Dios de sus padres, se me apareció; el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob me ha dicho: Ahora voy a pedir cuentas por todo lo que a ustedes les está pasando en Egipto. [17] He decidido sacarlos de esta opresión en Egipto y trasladarlos a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, los fereceos, los jeveos y los jebuseos. . [18] Los jefes de Israel te harán caso y, con ellos te presentarás al rey de Egipto. Tú le dirás: El Dios de los hebreos, Yavé, nos salió al encuentro: deja que caminemos tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios a Yavé, nuestro Dios. [19] Yo ya sé que el rey de los egipcios no los dejará ir, si no es obligado por la fuerza. [20] Por esto yo extenderé mi mano y azotaré a Egipto con toda clase de males extraordinarios, de manera que él mismo los echará fuera. [21] Yo moveré a los egipcios para que traten bien a mi gente, y al salir no se irán con las manos vacías. [22] Cada mujer pida a su vecina o a la persona que comparte su casa objetos de plata y oro y también vestidos; sus hijos e hijas se los pondrán, y así dejarán sin nada a los egipcios.»  

 

 

[1] Dios ha esperado varios años antes de llamar a Moisés, el que ya es un hombre maduro. Lo hace en un tiempo en que éste tiene encaminada su vida como padre de familia y pastor de ovejas. Lo hace en el desierto, donde aparentemente Moisés se ha marginado de las desgracias de sus hermanos, perdiendo día tras día la esperanza de que pudiera servir a su pueblo. Así, muchas veces, Dios nos espera en tal o cual desierto de nuestra vida. Son esos tiempos, aparentemente vacíos, en que Dios prepara a sus servidores, con tal de que la generosidad permanezca intacta.El Angel de Yavé se presentó a él bajo la apariencia de una llama de fuego (2). El angel de Yavé (sabemos que es una manera de decir el mismo Yavé Dios: ver Apariciones y ángeles, Gén 16,1) se presenta como el fuego que atrae las miradas, pero quema al que quisiera acercarse.Este monte era desde ya siglos un lugar sagrado. Moisés hace lo que se hacía al entrar en un Templo: se quitaban las sandalias para no llevar ante Dios el polvo de la existencia común y corriente. Pues uno no se puede acercar a Dios sin despojarse de sus preocupaciones y de sus deseos terrenales.Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. El que llama a Moisés es el mismo que sus antepasados veneraban bajo diversos nombres.Yo estaré contigo. Cada vez que Dios llama, comienza por tranquilizar, pues de entrada sentimos que eso nos va a involucrar totalmente: Jos 1,5; Jue 6,12; Mt 28,20; Lc 1,28.Ahora ve, que te envío a Faraón. Esto no es más que el punto de partida. Después de sacar a Israel de Egipto, Moisés le impondrá, casi a la fuerza, su destino, que es ser el propio pueblo de Dios.Dios habla de llevar a Israel a la tierra que mana leche y miel, la tierra prometida a Abraham. No fija plazos ni indica detalles, pero, por lo menos, anuncia un evento que probará la autenticidad de la misión: algún día Israel, pobre pero libre, llegará con Moisés hasta el monte Horeb (o monte Sinaí) para encontrar a Dios y recibir sus palabras.

[14] EL NOMBRE DIVINO

En medio de otros pueblos que conocían a Dios a su manera y que buscaban a tientas el sentido de su destino, Israel iba a ser el pueblo que conoce al verdadero Dios y que por esto sabe donde reside la verdadera superación del hombre. La revelación del Dios único está ligada a una misión liberadora, y allí está el carácter propio de la revelación bíblica. Algunos años antes, el faraón Akenatón había querido, a su modo, que se reconociera al Dios único, pero todo eso quedó como un problema de culto y no modificó la historia. El Dios de Moisés es el Dios santo y justo que quiere ser servido por hombres libres y justos.Yo soy: YO-SOY . Hay dos maneras de traducir estas palabras. La primera es la que indicamos aquí: Dios es el que ES, el único que existe sin ninguna limitación. Este sentido está de acuerdo con el final del versículo 14 y al mismo tiempo otorga su sentido a "Yahvé". Pero también podría entenderse como "Yo soy el que soy". En este caso, Dios no se niega realmente a darle a Moisés su identidad, ya que justamente le va a dar su nombre, sino que da a entender que nadie puede entrar en el secreto de su persona. Yavé significa a la vez: El Es y El hace existir. Se relaciona con lo dicho por Dios: Yo Soy. Este es el Dios que Vive y que Ve (Gén 16,13). Cuando quiere manifestar algo de su misterio, lo preceden el fuego fulgurante (Ez 1,4; Hab 3,4), la tempestad y los truenos (Ex 19,6; 1 R 19,11; Sal 18,9-17) y las olas del mar; animales fantásticos en los que se reúnen todas las fuerzas de la naturaleza (Ez 1). Pero ésas no son más que figuras que esconden, a manera de una nube (2 R 8,10) el misterio de Dios, infinitamente más profundo, el que desafía y desafiará eternamente, no solamente el ojo del hombre, sino la mente de cualquier criatura, ya sea angélica o humana.Todas las criaturas reciben de Dios el existir, pero él tiene en sí la fuente de su propia existencia y no debe nada a nadie. Dios es el Uno, y ninguno de los que tienen de él su existir, puede comparársele o sumarse al Unico.Dios Es, y hace existir al que lo conoce. Esta revelación es decisiva para toda la Biblia, y conviene recordarlo cuando fácilmente los creyentes dicen: Dios es Amor, Dios es Bondad; pues eso sería falso si no se afirmara primero: Dios es el que Es. Si Dios fuera solamente el Todopoderoso, solamente pensaríamos en agacharnos ante él. Si fuera solo bondad, no comprenderíamos por qué nos pone a prueba. Si fuera solamente el Bien, obligaríamos a todos a que hagan el bien, sin respetar su libertad.Pero no, dijo: Yo soy el que Es, Yo Soy. Dios es Persona que existe en forma sumamente activa y libre y nos llama a existir de verdad. Por eso Dios creó un mundo en que pudiéramos actuar en forma responsable. Dios no nos impone el bien. Mejor si, a través de nuestras experiencias y de nuestros mismos errores, llegamos a descubrir dónde está el bien verdadero.Adorar a Dios no significa, como creen algunos, estar postrados ante él, sino acercarnos a él cara a cara. El humilde se acerca sin falsos temores y Dios lo levanta con su mano para que pueda entrar en comunión con él. El que conoce a Dios de verdad se hace persona libre y que libera a las demás.Al presentarse como Persona, el Unico Dios había dicho lo más esencial. No era posible precisar más en esos comienzos y dar a conocer el misterio de las Tres Personas Divinas que son el mismo Dios: ésta sería la obra de Jesús (Mt 28,19; Jn 1,18-19). Por eso, durante siglos, los israelitas se quedarían con la figura de un Dios Soberano que los conducía con autoridad.¿Yavé o Jehovah? Unos cuatro siglos antes de Jesús, los israelitas dejaron de pronunciar el nombre de Yavé por respeto. Entonces cambiaron en la Biblia la escritura Yavé por Yehovah, palabra que no tenía sentido y que tampoco se pronunciaba, pero al verla el lector sabía que no debía decir Yavé, sino Edonah, o sea, Señor. La palabra Yahveh guardaba los consonantes escritos: Y H V H y las vocales eran las de EdOnAhYavé nos salió al encuentro (18). Se habla solamente de hacer una peregrinación, pero lo que se busca es salir del país. Todo esto sucedió en un tiempo en que no había problema social o político que no se expresara en términos de religión (Ex 17,16; Núm 25,16).Pero ahora varios preguntan: La Biblia, ¿nos habla de liberación en el sentido humano, político, o bien nos propone una liberación espiritual? En realidad, esta oposición es artificial. La misma experiencia nos enseña que, para salvar al prójimo, no basta la ayuda material ni los cambios políticos, y tampoco las oraciones. Y para eso ellos mismos deben enfrentar y solucionar los problemas reales, materiales o educativos y políticos de la vida común a partir de una visión más lúcida de la realidad, tal como Dios la ve, y con un amor más auténtico, lo cual es espiritual. La salvación es una sola.Quiero sacarlos de toda esta opresión (17). El Dios que Es se preocupa por los que todavía no existen de verdad. Dios salva a los hombres como decíamos, pero es necesario que haya hombres y no sólo brazos o bocas que alimentar. La salvación de Dios se llevará pues a cabo en el tiempo y a través de la historia de un pueblo que lucha por su existencia. Y el mismo Moisés se salvará - o se realizará a sí mismo - mientras se consagre a sus actividades materiales y espirituales al servicio de sus hermanos. 

 

 

 

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Ex. 4, 1 - 31

          MOISÉS RECIBE EL DON DE LOS MILAGROS   [1] Moisés respondió a Yavé: «No me van a creer, ni querrán escucharme, sino que dirán: ¡Cómo que se te ha aparecido Yavé!» [2] Entonces Yavé le dijo: «¿Qué es lo que tienes en la mano?» «Un bastón», le respondió él. [3] Dijo Yavé: «Tíralo al suelo.» Lo tiró al suelo, y se convirtió en una serpiente: Moisés dio un salto atrás. [4] Yavé entonces le dijo: «¡Tómala por la cola con tu mano!» Moisés la agarró, y volvió a ser un bastón en su mano. [5] «Con esto -le dijo Yavé- podrán creer que se te ha aparecido el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y de Jacob.» [6] Otra vez Yavé le dijo: «Mete la mano en tu pecho.» Lo hizo, y la sacó cubierta de lepra, blanca como la nieve. [7] «Vuelve a meter tu mano en el pecho.» Lo hizo y, al sacarla, su mano estaba tan sana como el resto de su cuerpo. [8] «Si no te creen -le dijo Yavé- y no los convence el primer prodigio, te creerán con el segundo. [9] Y si no creen todavía con los dos prodigios y no te hacen caso, toma agua del río y derrámala; en cuanto toque el suelo, el agua del río se convertirá en sangre.»Aarón, intérprete de Moisés  [10] Moisés dijo a Yavé: «Mira, Señor, que yo nunca he tenido facilidad para hablar, y no me ha ido mejor desde que hablas a tu servidor: mi boca y mi lengua no me obedecen.» [11] Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no? [12] ¿Quién hace que uno vea y que el otro sea ciego o sordo? ¿No soy yo, Yavé? [13] Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.» [14] Pero él insistió: «Por favor, Señor, ¿por qué no mandas a otro?» Esta vez Yavé se enojó con Moisés y le dijo: «¿No tienes a tu hermano Aarón, el levita? Bien sé yo que a él no le faltan las palabras. [15] Y precisamente ha salido de viaje en busca tuya y, al verte, se alegrará mucho. Tú le hablarás y se lo enseñarás de memoria, [16] y yo les enseñaré todo lo que han de hacer, pues estaré en tu boca cuando tú le hables, y en la suya cuando él lo transmita. [17] Aarón hablará por ti igual que un profeta habla por su Dios, y tú, con este bastón en la mano, harás milagros.»  MOISÉS VUELVE A EGIPTO  [19] Yavé dijo a Moisés, en el país de Madián: «Regresa a Egipto, pues ya murieron los que querían tu muerte.»  [18] Moisés, pues, volvió a casa de su suegro Jetró y le dijo: «Yo quisiera irme donde mis hermanos, en Egipto, para saber si están vivos todavía.» Jetró le respondió: «Que te vaya bien.» [20] Tomó Moisés a su esposa y a sus hijos. Los hizo montar en un burro y partió para Egipto, llevando en la mano el bastón divino. [21] Yavé le dijo, asimismo: «Cuando regreses a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios para los cuales te he dado poder. Pero yo haré que se ponga porfiado y no dejará partir a mi pueblo. [22] Tú entonces le dirás: Esto dice Yavé: Israel es mi hijo primogénito. [23] Ya te dije: Deja partir a mi hijo, para que me rinda culto. Pero tú no lo has dejado que salga, y yo voy a quitar la vida a tu hijo primogénito.» [24] Cuando Moisés iba de camino, el Angel de Yavé se le presentó en el lugar donde pasaba la noche, con intención de quitarle la vida. [25] Tomó entonces Séfora un cuchillo de piedra y, cortando el prepucio de su hijo, tocó él los pies de Moisés. Luego dijo: «Tú eres para mí un esposo de sangre.» [26] El Angel lo dejó. Ella había dicho estas palabras, «esposo de sangre», a causa de la circuncisión.  MOISÉS Y AARÓN SON ACEPTADOS POR LOS ISRAELITAS  [27] Mientras tanto, Yavé había dicho a Aarón: «Sal al encuentro de Moisés, en el desierto.» Así que partió Aarón, lo encontró en el Monte de Dios y lo besó. [28] Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yavé le había dirigido y los prodigios que le había enseñado. [29] Moisés y Aarón, pues, partieron juntos a Egipto, donde reunieron a todos los jefes de los hijos de Israel. [30] Aarón les comunicó todo lo que Yavé había dicho a su hermano Moisés; y éste hizo los prodigios delante de todo el pueblo. [31] El pueblo creyó; comprendieron que Yavé había visto sus humillaciones y venía a visitar a los hijos de Israel. Postrados en tierra, adoraron.      

 

 

[1] Muchas veces Moisés no dará cuentas de su actuación, sino que se valdrá de la misma autoridad de Dios, y por eso recibe el poder de hacer milagros que lo acrediten.Este párrafo está adaptado al mundo en que vivió Moisés. Encontramos aquí el tipo de portentos que se atribuían a los brujos egipcios. 

 

 

[10] ¿Moisés busca aún pretextos? ¿Teme no poseer las cualidades humanas indispensables para un jefe? Dios que llama dará los medios necesarios.Tu hermano Aarón hablará por ti. Para entender mejor el papel atribuido a Aarón en estos acontecimientos, recordemos que en tiempos posteriores los sacerdotes judíos serían llamados «descendientes de Aarón». Por esta razón Aarón, sin duda hermano de Moisés en un sentido muy vago, al igual que "Myrián hermana de Aarón", pasó a ser con el tiempo su hermano sanguíneo. El comparte la autoridad de Moisés e interpreta sus palabras: todo esto apunta en realidad a los sacerdotes de Israel y consolida su autoridad. 

 

 

[18] En un episodio oscuro, Moisés aparece enfermo de gravedad: su esposa entiende que es por no haber sido circuncidado. Entonces, según las ideas de ese tiempo, circuncida a su hijo por él. 

 

 

 

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Ex. 5, 1 - 23

          MOISÉS HABLA AL FARAÓN   [1] Después de eso Moisés y Aarón fueron a decir a Faraón: «Así dice Yavé, el Dios de Israel: Deja que mi pueblo salga al desierto para celebrar mi fiesta.» [2] Respondió Faraón: «¿Quién es Yavé para que yo le haga caso y deje salir a Israel? No conozco a Yavé y no dejaré salir a Israel.» [3] Ellos dijeron: «El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Permite que vayamos al desierto a tres días de camino. Allá ofreceremos sacrificios a Yavé, nuestro Dios, no sea que nos castigue con peste o espada.» [4] El rey de Egipto les dijo: «Ustedes, Moisés y Aarón, ¿por qué ponen trabas a los que trabajan? Vuelvan a sus tareas.» [5] Faraón añadió: «Este pueblo ahora es más numeroso que la gente del país y ¿ustedes quieren que interrumpa sus trabajos?» [6] Aquel mismo día Faraón dio la siguiente orden a los capataces del pueblo y a sus secretarios israelitas: [7] «Ya no darán paja al pueblo para hacer ladrillos. como lo hacían antes. Que vayan ellos mismos a recoger la paja. [8] Pero les exigirán la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin disminuir ni uno solo. Son unos flojos, y por eso vienen aquí con sus gritos: ¡Déjanos salir! ¡Tenemos que sacrificar a nuestro Dios! [9] Denles más trabajo y que no flojeen, y ya no se prestarán para estas tonterías.»  PRIMERAS DIFICULTADES  [10] Los capataces, pues, junto con sus secretarios israelitas, empezaron a apurar pueblo: «Así dice Faraón: No les daremos más paja. [11] Vayan ustedes mismos a buscarla donde la encuentren. Pero la producción tendrá que ser la misma de antes.» [12] El pueblo recorría todo el país de Egipto en busca de paja para machacar. [13] Tenían encima a sus capataces que les decían: «Cumplan su tarea, la misma cantidad diaria que cuando se les daba paja.» [14] Los secretarios israelitas que se habían colocado al frente del pueblo fueron castigados, pues se les dijo: «¿Por qué ni ayer ni hoy han respetado las normas sobre la cantidad de ladrillos? Debía ser la misma de antes.» [15] Los secretarios israelitas fueron a quejarse a Faraón y le dijeron: «¿Por qué tratas así a tus siervos? [16] No nos dan paja y nos piden ladrillos. Los tuyos no tienen por qué azotarnos.» [17] El respondió: «¡Flojos y más que flojos! Por esa razón me piden ir a sacrificar a Yavé. [18] Vuelvan a sus trabajos. No se les dará paja, y tendrán que entregar la cantidad de ladrillos.» [19] Los secretarios israelitas, pues, tuvieron que enfrentarse con el pueblo y decirle: No se les quitará nada de la cantidad diaria. [20] Al salir de la casa de Faraón se encontraron con Moisés y Aarón, que los esperaban, [21] y les dijeron:«Que Yavé examine y juzgue. Por culpa de ustedes Faraón y sus capataces nos han tomado odio. Ustedes han puesto la espada en sus manos para matarnos.» [22] Se volvió entonces Moisés hacia Yavé y dijo: «Señor mío, ¿por qué maltratas a tu pueblo?, ¿por qué me has enviado? [23] Pues desde que fui donde Faraón y le hablé en tu nombre, está maltratando a tu pueblo, y Tú no haces nada para librarlo.»    

 

 

[1] La palabra de Dios no se escucha tan fácilmente en los ministerios de la capital como en el desierto. La respuesta y las decisiones de Faraón parecen ser el modelo al que se refieren muchos gerentes y administradores. Moisés y Aarón reciben una negativa y luego conocen la desconfianza de sus compañeros.A lo largo de la historia encontramos la misma oposición de los que no quieren moverse para liberarse, no confían en el éxito o no hacen caso y no apoyan a los líderes que trabajan por su bien. Como ya lo notamos en 2,11, las fuerzas que se oponen a nuestra liberación no conocen la frontera entre opresores y oprimidos. Nótense de paso los apuros de esos secretarios israelitas que mandaban al pueblo en nombre de las autoridades egipcias.A Dios no le faltan los medios para llevar adelante su obra libertadora, pero es necesario que Moisés, y otros con él, tengan fe y perseveren. 

 

 

 

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Ex. 6, 1 - 30

          [1] Yavé respondió a Moisés: «Ahora verás lo que voy a hacer con Faraón. Yo seré más fuerte que él, y no sólo los dejará partir, sino que él mismo los echará de su tierra.»  OTRO RELATO DEL LLAMADO DE MOISÉS   [2] Dios habló a Moisés, le dijo: «¡Yo soy Yavé! [3] Me di a conocer a Abrahán, a Isaac y a Jacob como Dios de las Alturas, pues no quise revelarles este nombre mío: Yavé. [4] También pacté mi alianza con ellos para darles la tierra de Canaán, la tierra en donde estuvieron como peregrinos. [5] Ahora me acuerdo de mi alianza al oír los gemidos de los hijos de Israel oprimidos por los egipcios. [6] Por lo tanto, diles de mi parte: Yo soy Yavé, que quitaré de sus espaldas los duros trabajos de Egipto y los liberaré de la esclavitud. Yo les devolveré la libertad con golpes tremendos de mi mano y con intervenciones manifiestas. [7] A ustedes los tomaré para pueblo mío, y seré Dios para ustedes. Y, en adelante, conocerán que yo soy Yavé, Dios de ustedes, que quité de sus espaldas el yugo de Egipto. [8] Yo los introduciré en la tierra que con juramento prometí darles a Abrahán, a Isaac y a Jacob; y se la daré como herencia, pues yo soy Yavé.» [9] Así habló Moisés a los hijos de Israel, pero no le hicieron caso, porque estaban desanimados y agobiados por sus duras labores. [10] Yavé habló a Moisés: «Ve a hablar a Faraón, rey de Egipto, [11] y dile que deje salir de su país a los hijos de Israel.» [12] Pero Moisés contestó: «Si los hijos de Israel no me hacen caso, ¿cómo me escuchará Faraón? Y eso que me cuesta expresarme.» [13] Eso no obstante, Yavé habló con Moisés y Aarón y los mandó donde los hijos de Israel, y también donde Faraón, para sacar a su pueblo del país de Egipto.  ANTEPASADOS DE MOISÉS Y AARÓN  [14] Estos son los jefes de las tribus: Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Janoc y Falu, Jesrón y Carmi. Estas son las familias descendientes de Rubén. [15] Hijos de Simeón: Jamuel, Jasmín, Ahod y Jaguen, Sojar y Saúl, hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón. [16] Estos son los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merari. Leví vivió ciento treinta y siete años. [17] Hijos de Guersón: Lobni y Semeí con sus descendientes. [18] Hijos de Quehat: Amram y Jishar, Hebrón y Oziel. Quehat vivió ciento treinta y tres años. [19] Hijos de Merari: Majli y Musi. Estos son los descendientes de Leví según sus familias. [20] Amram se casó con su tía Jocabed, la cual le dio dos hijos: Aarón y Moisés. Amram vivió ciento treinta y siete años. [21] Los hijos de Jishar fueron: Coré, Nefeg y Zicrí. [22] Los de Oziel: Misael, Elisafán y Sitri. [23] Aarón se casó con Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Najasón, de la que tuvo cuatro hijos: Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. [24] Los hijos de Coré: Aser, Elcana y Abiasat. Estas son las familias de los coreitas. [25] Eleazar, hijo de Aarón, se casó con una de las hijas de Futiel, con quien tuvo un hijo: Finjas. Estos son los jefes de las familias levitas, según sus familias. [26] Estos son Aarón y Moisés, a los que se dirigió Yavé para sacar a los hijos de Israel de Egipto, ordenados como un ejército. [27] Estos son los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel.Estos son Moisés y Aarón. [28] El día que Yavé habló a Moisés en el país de Egipto, [29] le dijo: «Yo soy Yavé; dile a Faraón todas las cosas que yo te mande.» [30] A lo cual respondió Moisés: «¿Cómo me escuchará Faraón, siendo yo tan malo para hablar?»

 

 

[2] Dijimos al comienzo de este libro que se juntaron varios relatos de los mismos acontecimientos. Aquí empieza un relato más tardío y más resumido del llamado de Moisés. Nótese el deseo de recordar (o de construir) una lista de sus antepasados: esta preocupación se notará a lo largo de la historia bíblica, y hasta en el evangelio. Este párrafo, escrito por los sacerdotes atribuye a Moisés una vida de ciento veinte años, es decir, de tres generaciones, cifra perfecta:-- cuarenta años al salir de Egipto,-- ochenta años al encontrar a Dios,-- ciento veinte años al morir. 

 

 

 

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Ex. 7, 1 - 29

          ANUNCIO DE LAS PLAGAS  [1] Yavé dijo a Moisés: «Mira lo que hago: vas a ser como un dios para Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta. [2] Tú le dirás todo lo que yo te mande y Aarón, tu hermano, hablará a Faraón para que deje salir de su país a los hijos de Israel. [3] Sin embargo, haré que se mantenga en su negativa y, por más que yo multiplique mis prodigios y milagros a costa de Egipto, [4] él no te hará caso. Yo, entonces, sacaré a mi pueblo del país de Egipto, a fuerza de golpes y de grandes intervenciones. [5] Así entenderán los egipcios que yo soy Yavé, cuando vean los golpes que les daré para sacar de su país a los hijos de Israel.» [6] Moisés y Aarón hicieron tal cual Yavé les había mandado. [7] Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron con Faraón. [8] Yavé advirtió a Moisés y a Aarón: «Si Faraón les pide algún signo o milagro, [9] tú dirás a Aarón que tome su bastón y lo lance delante de Faraón, y se cambiará en serpiente."» [10] Se presentaron Moisés y Aarón a Faraón, hicieron lo que Yavé les había ordenado, y, al echar el bastón delante de Faraón y de sus ministros, éste se convirtió en serpiente. [11] Faraón entonces llamó a sus sabios y brujos, los cuales hicieron algo semejante con sus fórmulas secretas; [12] arrojando todos ellos sus bastones, también se convirtieron en serpientes; pero el bastón de Aarón devoró a los de ellos. [13] Eso no obstante, Faraón se puso más duro y no escuchó a Moisés y a Aarón, como Yavé le había predicho.  LAS PLAGAS DE EGIPTO   [14] Yavé dijo a Moisés: «Faraón porfía en negarse a que salga el pueblo. [15] Ve a encontrarlo en la mañana, a la hora en que vaya a bañarse. Lo esperarás a la orilla del río, llevando en tu mano el bastón que se convirtió en serpiente. [16] Le dirás esto: "Yavé, el Dios de los hebreos, me ha mandado decirte que dejes salir a su pueblo, para que le rindan culto en el desierto. Pero hasta ahora no has escuchado. [17] Ahora, pues, Yavé dice: En esto conocerás que yo soy Yavé: voy a golpear el Nilo con mi bastón y las aguas se convertirán en sangre. [18] Los peces morirán, el río apestará y los egipcios tendrán asco de beber sus aguas".» [19] Yavé dijo a Moisés: «Di a Aarón: toma tu bastón y extiende tu mano sobre las aguas de los egipcios, sobre su río, sus canales, sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, y éstas se convertirán en sangre. Habrá sangre en toda la tierra de Egipto, hasta en las vasijas, tanto de madera como de piedra.» [20] Moisés y Aarón hicieron lo que Yavé les había mandado. Aarón levantó su bastón y golpeó las aguas en presencia de Faraón y de su gente, y todas las aguas del Nilo se convirtieron en sangre. [21] Los peces del río murieron y el río quedó contaminado, de tal manera que los egipcios no pudieron beber más agua del Nilo. Y hubo sangre en todo el país de Egipto. [22] Los brujos egipcios hicieron cosas semejantes con sus fórmulas secretas y Faraón se puso más porfiado todavía. Como Yavé lo había dicho, se negó a escuchar a Moisés y Aarón. [23] Faraón volvió a su casa como si no hubiera ocurrido nada importante. [24] Pero, mientras tanto, los egipcios tuvieron que cavar pozos en los alrededores del río en busca de agua potable, porque no podían beber del río.  SEGUNDA PLAGA: RANAS  [25] Cuando ya habían transcurrido siete días después que Yavé golpeó el río, [26] Yavé dijo a Moisés: «Preséntate a Faraón y dile de parte de Yavé: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto. [27] Si te niegas a dejarlos salir, castigaré a tu país con plaga de ranas. [28] El río pululará de ranas, que subirán y penetrarán en tu casa, en tu dormitorio, en tu cama, en la casa de tus servidores y de tu pueblo, en tus hornos y en tus provisiones. [29] Las ranas subirán contra ti, contra tu pueblo y contra todos tus servidores.»      

 

 

[14] Aquí vienen las plagas de Egipto. Los párrafos que proceden del relato más antiguo narran 7 plagas. El otro relato, el eloísta, trae 9. El tercer relato añade lo de las úlceras.Los escritores bíblicos sabían que el poder del mal obra también milagros para oscurecer las intervenciones de Dios. Nótense estos detalles: 7,11-12; 8,3; 8,14-15; 9,11. También en el cap. 10 se describen las reacciones de la gente que reconoce los signos de Dios, sin por eso llegar a la conversión verdadera.Al leer las plagas o desventuras de Egipto, el lector moderno se preguntará tres cosas:¿Existieron realmente esos milagros estupendos para dañar a los egipcios?Si se trata de fenómenos naturales, ¿debemos pensar que cualquier desgracia es un castigo de Dios?El campesino o ciudadano egipcio, ¿era responsable de la política del Faraón y merecía ser castigado?En cuanto a lo primero, sabemos que estos relatos fueron narrados y ampliados durante siglos por los israelitas. Quieren decir que por medio de desgracias naturales propias de Egipto: langosta, «Nilo rojo», ranas, Dios manifestaba su voluntad al Faraón.En cuanto al segundo, ver el comentario de Lc 13,1. Dios nos advierte mediante signos. Los mismos dirigentes de una nación, si pudieran abrir los ojos sobre los males que aquejan a su país, verían que las injusticias se pagan caro.En cuanto a la tercera pregunta, no olvidemos que los autores sagrados tenían la mentalidad de su ambiente. No se preocupaban por saber si los egipcios o si el mismo Faraón habían cometido un pecado al oponerse a Moisés. Solamente veían que se oponía al designio de Dios y debía ser vencido: es lo que expresaban con la palabra castigado. No se preguntaban sobre la suerte del campesino egipcio. Para ellos, Egipto representaba el Poder injusto, y Faraón, el Enemigo de Dios. 

 

 

 

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Ex. 8, 1 - 28

          [1] Yavé dijo a Moisés: «Dile a Aarón que extienda el bastón que tiene en su mano hacia los ríos, los esteros y las lagunas de Egipto, para que salgan ranas por todo el país de Egipto.» [2] Así lo hizo Aarón, y salieron tantas ranas que cubrieron todo el país de Egipto. [3] Los brujos de Egipto hicieron lo mismo, y también hicieron salir ranas por todo Egipto. [4] Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: «Pidan a Yavé que aleje de mí y de mi país estas ranas, y yo dejaré que su pueblo salga para ofrecer sacrificios a Yavé.» [5] Moisés le contestó: «Indícame, por favor, cuándo tendré que rogar por ti, por tus servidores y tu pueblo, para que se alejen las ranas y que solamente haya en el Nilo.» [6] Faraón respondió: «Mañana.» «Bien -dijo Moisés-, lo haré como tú pides, para que sepas que no hay nadie como Yavé, nuestro Dios. [7] Se alejarán las ranas de ti, de tus casas, de tu gente y de tu pueblo, y sólo quedarán en el río.» [8] Dicho esto, se fueron Moisés y Aarón. Moisés llamó a Yavé por el asunto de las ranas, ya que se había comprometido con Faraón, [9] y Yavé cumplió la promesa de Moisés: todas las ranas salieron de las casas, de las granjas y de los campos, y murieron. [10] Las juntaron en inmensos montones, quedando el país apestado de mal olor. [11] Faraón, sin embargo, al ver que se le daba alivio, se puso más porfiado; no quiso escuchar a Moisés y a Aarón, tal como Yavé les había dicho.  TERCERA PLAGA: LOS MOSQUITOS  [12] Nuevamente habló Yavé a Moisés: «Di a Aarón que golpee con su bastón el polvo de la tierra, y saldrán mosquitos por todo el país.» [13] Así lo hizo Aarón; golpeó el polvo de la tierra, que se volvió mosquitos, persiguiendo a hombres y animales. Todo el polvo de la tierra se volvió mosquitos por todo el país de Egipto. [14] Los brujos de Egipto intervinieron también esta vez, y trataron de echar fuera a los mosquitos por medio de sus fórmulas secretas, pero no lo pudieron, de manera que los mosquitos siguieron persiguiendo a hombres y animales. [15] Entonces los brujos dijeron a Faraón: «Aquí está el dedo de Dios.» Pero Faraón se puso más porfiado y no quiso hacerles caso, tal como Yavé lo había dicho anteriormente.  CUARTA PLAGA: LOS TÁBANOS  [16] De nuevo Yavé dijo a Moisés: «Levántate temprano, preséntate a Faraón cuando vaya al río, y dile: Esto dice Yavé: Deja salir a mi pueblo para que me ofrezca sacrificios. [17] Si tú no lo envías, enviaré yo tábanos contra ti, tus servidores y tu pueblo; e invadirán las habitaciones de los egipcios y todos los lugares donde viven. [18] Pondré a salvo, sin embargo, la región de Gosén, porque mi pueblo vive en ella; allí no habrá tábanos, a fin de que entiendas que yo, Yavé, estoy en aquella tierra. [19] Yo haré distinción entre mi pueblo y el tuyo, y esto sucederá mañana.» [20] Y así lo hizo Yavé. Densas nubes de tábanos invadieron la casa de Faraón y las de toda su gente en toda la tierra de Egipto. El país quedó infestado de ellos. [21] Entonces Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón para decirles: «Vayan a ofrecer sacrificios a Yavé, pero háganlo en este país.» [22] Moisés le contestó: «Esto no se puede, porque los egipcios no toleran estos sacrificios que ofrecemos a Yavé, nuestro Dios. Si le sacrificamos estos animales delante de ellos, nos tirarán piedras. [23] Así que caminaremos tres días por el desierto y, allí, ofreceremos el sacrificio a nuestro Dios, de la manera que él nos ordene.» [24] Faraón respondió: «Yo los dejaré ir a ofrecer sacrificios a su Dios en el desierto con la condición de que no vayan muy lejos. Pero ustedes rueguen por mí.» [25] Moisés le dijo: «En cuanto salga, rogaré a Yavé por ti y, mañana, los tábanos se alejarán de ti, de tus servidores y de tu pueblo, pero no nos vayas a engañar después y te niegues a que salgamos al desierto.» [26] Apenas salió Moisés de la casa de Faraón, rogó a Yavé, [27] y Yavé cumplió la promesa de Moisés: liberó de los tábanos a Faraón, a sus servidores y su pueblo, sin que quedara uno solo. [28] Pero Faraón se puso porfiado una vez más y se negó a que Israel saliera de su país.  

 

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Ex. 9, 1 - 35

          QUINTA PLAGA: LA PESTE  [1] Yavé dijo a Moisés: «Anda donde Faraón y dile: Esto dice Yavé, el Dios de los hebreos: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto. [2] Si te niegas otra vez y te pones duro con ellos, [3] volveré mi mano contra los animales de tus campos, de manera que habrá una mortandad tremenda de los caballos, de los burros, de los camellos, de las vacas y ovejas. [4] También haré distinción entre el ganado de los egipcios y el de mi pueblo, de manera que no se perderá nada de lo que pertenece a los hijos de Israel.» [5] Yavé fijó el plazo, dijo: «Esto lo hará Yavé mañana por todo el país.» [6] Y Yavé lo hizo al día siguiente: murieron todos los animales pertenecientes a los egipcios, mientras que no murió ni uno siquiera de los que pertenecían a los israelitas. [7] Faraón se informó al respecto: ¡ninguno había muerto de los que pertenecían a Israel! Pero siguió en su ceguera y no dejó salir al pueblo.   SEXTA PLAGA: LAS ÚLCERAS  [8] Entonces Yavé dijo a Moisés y a Aarón: [9] «Tomen unos puñados de cenizas, que Moisés tirará hacia el cielo en presencia de Faraón. El polvo se esparcirá por todo el territorio de Egipto, provocando úlceras y tumores en hombres y animales por todo el país de Egipto.» [10] Tomaron, pues, cenizas de un horno, se presentaron a Faraón, y Moisés las lanzó hacia el cielo. Luego aparecieron úlceras y tumores infecciosos en hombres y animales. [11] Esta vez los brujos no pudieron presentarse delante de Faraón, pues tenían úlceras, como todos los demás egipcios. [12] Pero Yavé mantuvo a Faraón en su ceguera, y éste no quiso escuchar a Moisés y a Aarón, tal como él lo había advertido.  SÉPTIMA PLAGA: EL GRANIZO  [13] De nuevo Yavé dijo a Moisés: «Levántate temprano, preséntate a Faraón y dile: Esto dice Yavé, Dios de los hebreos: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto. [14] Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti, tus servidores y tu pueblo, para que entiendas de una vez que no hay nadie como yo en toda la tierra. [15] Yo podría haber vuelto mi mano contra ti y tu pueblo, y habrían perdido la vida con semejante peste. [16] Pero no, preferí mantenerte de pie, para que veas mi fuerza y para que se celebre mi Nombre por toda la tierra. [17] ¿Y todavía te opones a que salga mi pueblo? [18] Pues bien, mañana a esta misma hora, haré llover una granizada tan fuerte como no ha habido otra en Egipto desde el día en que fue fundado hasta hoy. [19] Desde ahora, pues, manda recoger tu ganado y todo lo que tengas en el campo, porque el granizo caerá sobre todos los hombres y animales que se hallen fuera, y cuantos pille al descubierto perecerán.» [20] Aquellos servidores de Faraón que creyeron en la palabra de Yavé pusieron bajo techo a su gente y su ganado, [21] pero aquellos que no hicieron caso a la palabra de Yavé los dejaron en el campo. [22] Yavé, pues, dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga el granizo en toda la tierra de Egipto sobre hombres, ganados y sembrados.» [23] Así lo hizo Moisés. Extendió su bastón hacia el cielo, y Yavé mandó truenos y granizos, e hizo caer fuego sobre la tierra. Yavé hizo llover granizos sobre el país de Egipto. [24] Caía el granizo y, junto a él, caía fuego; cayó tan fuerte como jamás se había visto desde que se fundó aquel país. [25] El granizo dañó todo cuanto había en el campo, en todo el país de Egipto, desde los hombres hasta los animales; el granizo echó a perder todas las verduras del campo y aún quebró todos los árboles del campo. [26] Pero no hubo granizada en la tierra de Gosén donde habitaban los israelitas, . [27] Por fin Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «¡Ahora sí que tengo la culpa! Yavé es el justo; yo y mi pueblo somos los culpables. [28] Pidan a Yavé que cesen esos truenos tremendos y esa granizada, y ya no los detendré sino que los dejaré que se vayan.» [29] Moisés le respondió: «En cuanto salga de tu presencia extenderé mis manos hacia Yavé, y cesarán los truenos y no caerá más granizo; con eso comprenderás que Yavé es dueño de la tierra. [30] Pero yo sé que ni tú ni tus ministros querrán todavía obedecer a Dios.» [31] El lino y la cebada se perdieron: la cebada estaba espigada y el lino granaba; [32] pero el trigo y la escanda no fueron destruidos, por ser tardíos. [33] En cuanto Moisés entró en la ciudad, volviendo de la casa de Faraón, alzó sus brazos hacia Yavé; y cesaron los truenos y el granizo y no cayó más lluvia sobre la tierra. [34] Pero, al ver Faraón que habían cesado la lluvia y el granizo, volvió a pecar, [35] pues siguió negándose a que salieran los hijos de Israel, tal como Yavé lo había dicho.    

 

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Ex. 10, 1 - 29

          OCTAVA PLAGA: LAS LANGOSTAS   [1] Yavé dijo a Moisés: «Ve donde Faraón, porque he endurecido su corazón y el de sus ministros con el fin de realizar mis prodigios en medio de ellos. [2] Así podrás contar a tus hijos y a tus nietos cuántas veces he destrozado a los egipcios y cuántos prodigios he obrado contra ellos; así conocerán ustedes que yo soy Yavé.» [3] Moisés y Aarón fueron al palacio de Faraón, al que le dijeron: «Esto dice Yavé, Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí? Deja que mi pueblo salga para ofrecerme sacrificios. [4] En caso contrario, si te niegas a que salgan, mañana mandaré langostas a tu país. [5] Cubrirán toda la superficie del país, de suerte que ya no se vea la tierra, y devorarán todo lo que a ustedes les queda, todo lo que no destrozó el granizo; y además roerán todos los árboles que tienen en el campo. [6] Llenarán tu casa, las de tus ministros y las de todo tu pueblo, en tal cantidad como no vieron tus padres ni los padres de tus padres, desde los más antiguos hasta el día de hoy.» Dicho esto, volvió las espaldas y dejó a Faraón. [7] Los servidores de Faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo va a ser nuestra ruina este hombre? Deja salir a esa gente para que ofrezcan sacrificios a su Dios. ¿No te das cuenta cómo está arruinado el país?» [8] Así que llamaron a Moisés y a Aarón ante Faraón, el cual les dijo: «Vayan y ofrezcan sacrificios a Yavé, el Dios de ustedes. Mas ¿quiénes van a ir?» [9] Respondió Moisés: «Saldremos con nuestros niños y ancianos, hijos e hijas, con nuestras ovejas y nuestros vacunos, porque para nosotros es la fiesta de Yavé.» [10] Faraón replicó: «¡Que Yavé los ayude! ¡Espérense que los voy a dejar partir con sus niños! ¡Se ve cuáles son sus malas intenciones! [11] De ninguna manera. Son los hombres los que irán para rendir culto a Yavé, si eso es lo que buscan.» En seguida fueron echados de la presencia de Faraón. [12] Yavé, entonces, dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que venga la langosta y devore toda la hierba del campo, todo lo que quedó después del granizo.» [13] Al extender Moisés su bastón sobre el país de Egipto, Yavé hizo que un viento de oriente soplara todo aquel día y aquella noche. Al amanecer, el viento del oriente había traído la langosta. [14] Invadieron Egipto y se desparramaron por todas las tierras en tal cantidad que nunca se habían visto tantas, ni jamás volverán a verse. Ocultaron la luz del sol y cubrieron todas las tierras; [15] devoraron toda la hierba del campo, y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado fueron devorados; no quedó nada verde en todo Egipto, ni de los árboles, ni de la hierba del campo. [16] Inmediatamente Faraón llamó a Moisés y a Aarón. Les dijo: «He pecado contra Yavé, el Dios de ustedes, y contra ustedes. [17] Ahora perdónenme mi pecado esta última vez, e intercedan por mí ante Dios para que aparte de nosotros esta plaga.» [18] En vista de esto, apenas salió Moisés de la presencia de Faraón, rogó a Yavé, [19] el cual hizo soplar un viento muy fuerte del mar, que arrastró todas las langostas hasta el mar Rojo. Ni una sola quedó en todo el territorio de Egipto. [20] Pero Yavé hizo que Faraón continuara en su porfía y no dejara salir a Israel.  NOVENA PLAGA: LAS TINIEBLAS  [21] Yavé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo cubrirán las tinieblas el país de Egipto,tan densas que la gente caminará a tientas.» [22] Así lo hizo Moisés, y al instante densas tinieblas cubrieron Egipto por espacio de tres días. [23] No podían verse unos a otros, ni nadie pudo moverse durante los tres días; pero había luz para los hijos de Israel en todos sus poblados. [24] Faraón llamó a Moisés y le dijo: «Salgan ustedes a rendir culto a Yavé, pero que se queden sus ovejas y sus vacunos. Ustedes llevarán a sus niños.» [25] Moisés le respondió: «¿Y tú mismo nos proporcionarás animales para los sacrificios y holocaustos? [26] También nuestros animales estarán con nosotros, hasta la última uña, pues sacamos de entre ellos lo que sacrificamos a Yavé, nuestro Dios, [27] y ni siquiera sabemos cuáles animales hemos de ofrecer hasta que lleguemos al lugar.» [28] Faraón dijo a Moisés: «Retírate de mi presencia y ya no vuelvas; si te presentas otra vez, será para morir.» [29] Y Moisés respondió: «Así será como tú dices: ya no me presentaré delante de ti.»         

 

 

[1] He endurecido su corazón. Aquí guardamos un modismo hebráico que debería entenderse como: "Dejé que su corazón se endureciera". Pero para los hebreos el corazón es el lugar donde se decide, como para nosotros lo es la cabeza. Esto, pues, no quiere decir que Dios volvió malo el corazón del Faraón, sino que el faraón se empecina, y eso es lo que quería Dios, pues su plan saca partido aun de los obstáculos que se le oponen. El autor ciertamente no quería decir que Dios había llevado a Faraón a que pecara. 

 

 

 

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Ex. 11, 1 - 10

          ANUNCIO DE LA DÉCIMA PLAGA   [1] Yavé dijo a Moisés: «No mandaré más que esta última plaga sobre Faraón y sobre su pueblo. Después dejará que salgan, o más bien él mismo los echará fuera a todos ustedes. [2] No olvides de decir a todo mi pueblo que cada uno pida a su amigo, y cada mujer a su vecina, objetos de oro y plata.» [3] Yavé hizo que los egipcios acogieran esta petición; además Moisés era un personaje en todo Egipto, y lo consideraban tanto los ministros como la gente del pueblo. [4] Moisés dijo: «Esto dice Yavé: A media noche saldré a recorrer Egipto [5] y en Egipto morirán todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón que se sienta en el trono, hasta el de la esclava que mueve la piedra del molino, y todos los primeros nacidos de los animales. [6] Y se escuchará un clamor tan grande en todo Egipto como nunca lo hubo ni lo habrá jamás. [7] Pero entre los hijos de Israel, ni siquiera un perro llorará por la muerte de un hombre o por la muerte de animales, y ustedes sabrán que Yavé hace distinción entre egipcios e israelitas. [8] Todos tus ministros vendrán a mí, se postrarán delante de mí y me pedirán por favor que nos vayamos, yo y todo el pueblo de Israel. Después de esto, nos iremos.» Moisés volvió muy enojado de la presencia de Faraón. [9] Yavé dijo a Moisés: «A ustedes no los escuchará Faraón, y gracias a esto serán más todavía mis prodigios en la tierra de Egipto.» [10] Pues, mientras Moisés y Aarón obraban todos estos prodigios delante de Faraón, Yavé lo mantenía en su negativa, y seguía negándose a que Israel saliera de su país.    

 

 

[1] Daré muerte a todos los primogénitos de Egipto. Se acerca la décima plaga: el ángel de Yavé hará morir a los hijos de los egipcios. Muy posiblemente este "ángel de Yahvé" designa, como en 2 R 19,35, una epidemia de peste. Entonces se celebra la comida del cordero pascual. 

 

 

 

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Ex. 12, 1 - 51

          EL CORDERO PASCUAL   [1] Yavé dijo a Moisés y a Aarón, en el país de Egipto: [2] «Este mes será para ustedes el comienzo de los meses, el primero de los meses del año. [3] Hablen a la comunidad de Israel y díganle: El día décimo de este mes tome cada uno un cordero por familia, un cordero por casa. [4] Pero, si la familia es demasiado pequeña para consumir el cordero, se pondrá de acuerdo con el vecino más cercano, según el número de personas y conforme a lo que cada cual pueda comer. [5] Ustedes escogerán un corderito sin defecto, macho, nacido en el año. En lugar de un cordero podrán tomar también un cabrito. [6] Ustedes lo reservarán hasta el día catorce de este mes. Entonces toda la comunidad de Israel lo sacrificará al anochecer. [7] En cada casa en que lo coman ustedes tomarán de su sangre para untar los postes y la parte superior de la puerta. [8] Esa misma noche comerán la carne asada al fuego; la comerán con panes sin levadura y con verduras amargas. [9] No comerán nada de él crudo o hervido sino que lo comerán todo asado con su cabeza, sus patas y sus entrañas. [10] Ustedes no guardarán nada para el día siguiente. Lo que sobre al amanecer, quémenlo en el fuego. [11] Y comerán así: con el traje puesto, las sandalias en los pies y el bastón en la mano. Ustedes no se demorarán en comerlo: es una pascua en honor de Yavé. [12] Durante esa noche, yo recorreré el país de Egipto y daré muerte a todos los primogénitos de Egipto, tanto de los egipcios como de sus animales; y demostraré a todos los dioses de Egipto quién soy yo, Yavé. [13] En las casas donde están ustedes la sangre tendrá valor de señal: al ver esta sangre, yo pasaré de largo, y la plaga no los alcanzará mientras golpeo a Egipto. [14] Ustedes harán recuerdo de este día año tras año, y lo celebrarán con una fiesta en honor a Yavé. Este rito es para siempre: los descendientes de ustedes no dejarán de celebrar este día.  LA FIESTA DE LOS PANES SIN LEVADURA   [15] Durante siete días comerán pan sin levadura. Desde el primer día no habrá fermento en las casas, pues cualquiera que coma pan fermentado desde el primer día hasta el séptimo será borrado de la comunidad de Israel. [16] El primer día tendrán una reunión sagrada, así como el séptimo. Ningún trabajo se hará estos días, salvo lo que se prepara para la comida de cada cual. [17] Ustedes celebrarán la fiesta de los Azimos, pues éste es el día en que los hice salir de Egipto. Ustedes celebrarán ese día de generación en generación: este rito es para siempre. [18] Desde la tarde del día catorce del primer mes hasta la tarde del veintiuno del mismo mes ustedes comerán pan sin levadura. [19] Durante siete días no habrá levadura en las casas de ustedes. El que coma cosa fermentada será borrado de la comunidad de Israel, sea extranjero o nativo. [20] No comerán nada fermentado, sino que, en todas sus casas, comerán panes ázimos.»  [21] Moisés, pues, llamó a los jefes de Israel y les dijo: «No demoren en buscar una res para cada una de sus familias e inmolen la Pascua. [22] Tomen un manojo de hisopo mojado con la sangre y marquen los dos postes y la parte superior de la puerta. Y luego ninguno de ustedes saldrá de su casa hasta la mañana. [23] Pues Yavé, con su plaga, va a recorrer todo Egipto y, al ver la sangre en la entrada, pasará de largo y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas y los mate. [24] Ustedes observarán este rito, y también lo observarán sus hijos para siempre. [25] Estas mismas ceremonias las harán cuando entren en la tierra que Yavé les dará, como les tiene prometido. [26] Y cuando sus hijos les pregunten qué significa este rito, [27] les responderán: Este es el sacrificio de la Pascua para Yavé, que pasó de largo por las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando mató a los egipcios, dejando a salvo nuestras casas.» Al oír esto, todo el pueblo se postró y adoró. [28] Los israelitas se fueron e hicieron lo que Yavé había mandado a Moisés y Aarón.   MUERTE DE LOS PRIMOGÉNITOS  [29] Sucedió que, a media noche, Yavé hirió de muerte a todo primogénito del país de Egipto, desde el primogénito de Faraón que está sentado en el trono, hasta el del preso que está en la cárcel, y a todos los primeros nacidos de los animales. [30] Faraón se levantó de noche, y con él toda su gente y todos los egipcios. Se oyó un clamor grande por todo Egipto, pues no había casa donde no hubiera algún muerto. [31] Aquella misma noche Faraón llamó a Moisés y Aarón y les dijo: «Levántense y salgan de este pueblo, ustedes y los hijos de Israel. Vayan para servir a Yavé, como ustedes dicen. [32] Llévense sus rebaños de ovejas y vacunos, como ustedes piden. ¡Salgan, pero denme la bendición!» [33] Los egipcios los presionaban para que se fueran inmediatamente, pues decían: «Si no se van ésos, moriremos todos.» [34] Así que los israelitas llevaron la masa antes de ponerle levadura; la envolvieron en sus mantas y se la cargaron al hombro. [35] Los israelitas hicieron lo que les había dicho Moisés: pidieron a los egipcios objetos de oro y plata y muchos vestidos, [36] y los egipcios se lo dieron prestado, porque Yavé hizo que estuvieran dispuestos para escucharlos. Así fue como despojaron a los egipcios.  LOS ISRAELITAS SALEN DE EGIPTO   [37] Los hijos de Israel partieron de Ramsés a Sucot en número de unos seiscientos mil hombres, sin contar a los niños. [38] También salió con ellos un montón de gente, con grandes rebaños de ovejas y vacas. [39] Comieron panes sin levadura, tomando de la masa que habían sacado de Egipto. Pues habían salido con tanta prisa que no les alcanzó el tiempo para echarle levadura y hacer panes. [40] La estadía de los israelitas Egipto fue de 430 años. [41] Cuando se cumplieron estos 430 años, ese mismo día, todos los ejércitos de Yavé salieron de Egipto. [42] Esta es la noche en que Yavé estuvo velando para sacar a Israel del país de Egipto. Esta noche es para Yavé, y los hijos de Israel la pasarán velando, año tras año, perpetuamente.  CÓMO CELEBRAR LA PASCUA  [43] Yavé dijo a Moisés y a Aarón: «Estos son los ritos para la celebración de la Pascua. Ningún extranjero comerá de ella, [44] excepto el esclavo, comprado con dinero, con tal de que haya sido circuncidado. [45] El extranjero que reside en Israel o que trabaja a tu servicio no la comerá. [46] El cordero se comerá dentro de la casa; no se sacará afuera ni un solo pedazo, ni le quebrarán ningún hueso. [47] Toda la comunidad de Israel observará este rito. [48] Si algún extranjero residente quiere celebrarla, tienen que circuncidarse los varones de su casa; entonces podrá participar como cualquier persona del país. El que no esté circuncidado no puede comerla: [49] esta ley vale para ustedes y para los extranjeros que vivan entre ustedes.» [50] Los hijos de Israel hicieron tal como Yavé lo había mandado a Moisés y a Aarón, [51] y aquel mismo día Yavé los hizo salir de Egipto, bien ordenados como un ejército.   

 

 

[1] Tome cada uno un cordero por casa. Los antepasados de los hebreos, cuando peregrinaban con sus rebaños antes de bajar a Egipto, celebraban cada año la Pascua del Cordero. Lo sacrificaban en la primera luna de la primavera (12,2), período especialmente crítico para las ovejas recién paridas, en vísperas de las migraciones primaverales. Y se mataba a uno para salvar a todos. El cordero escogido para la fiesta se guardaba algunos días en la misma habitación (12,6), para que se identificara mejor con la familia y llevara sobre sí los malos espíritus, las malas suertes, los microbios y otras faltas de todos sus integrantes. Luego, con su sangre se rociaban las tiendas de campaña, alejando de este modo a los espíritus exterminadores listos para atacar a hombres y animales.Veré la sangre y pasaré de largo (13). Vemos aquí como se cambia el sentido de la antigua fiesta: Dios, se dice y se repetirá durante siglos, ha querido la Pascua en el momento de la salida de Egipto, cuando él castigaba a los egipcios.Al perdonar a los primogénitos de Israel, Dios recuerda una vez más su oposición formal a los sacrificios humanos (Gén). Es verdad que los primogénitos de su pueblo le pertenecen (13.1) igual como las primicias de la tierra y de los animales (Dt 26,2), pero ya que Dios mismo perdonó a los primogénitos de Israel cuando salieron de Egipto, todo primogénito de Israel será perdonado; pero tendrá que ser rescatado (Ex 13,13)Es la Pascua para Yavé (12,27). La sangre del Cordero sella el pacto de Yavé con el pueblo al que viene a escoger en medio de todos los demás pueblos. En adelante, la Pascua será la fiesta de la independencia de Israel, y Dios dispondrá que Jesús muera y resucite en los días de la Pascua. Pues la muerte de Jesús sella la Nueva Alianza de Dios con los hombres (Lc 22,20).Cada una de nuestras misas se arraiga en la muerte y en la resurrección de Cristo, "el cordero de Dios"; pero, ¿nos ayuda eso a penetrar más profundamente en nuestra vocación al servicio de un mundo que Dios continúa liberando? Con eso estamos muy lejos de la idea de una obligación religiosa que hay que cumplir. 

 

 

[15] Cuando, siglos más tarde, Israel pasó a ser un pueblo de agricultores, se acostumbraron a celebrar cada año en la primavera una fiesta que duraba una semana y durante la cual se comía pan sin levadura. Esta fiesta era de origen pagano. Los sacerdotes judíos, en vez de luchar contra este uso, prefirieron juntar esta semana con la fiesta de la Pascua y darle una nueva significación, relacionándola con la salida de Egipto: ¡este pan no fermentado tenía que recordar la salida apresurada en que faltó tiempo para hacer fermentar el pan! 

 

 

[21] Aquí encontramos otras instrucciones más antiguas sobre la manera de celebrar la Pascua. 

 

 

[37] Una muchedumbre de gente de toda clase (38). La caravana no tenía cara de pueblo santo. Ahí estaban los que, por razones muy diversas, se habían decidido a salir con los hombres de Moisés: a todos los recoge el Salvador en su red y sólo con el tiempo y las pruebas en el desierto se reconocerá a los fieles.Seiscientos mil hombres. Esta cifra fabulosa solamente quiere expresar la importancia religiosa de esta salida. En realidad, los que salieron con Moisés no debían de ser más que unos doscientos hombres con sus mujeres y sus hijos. No olvidemos que éstos eran pastores y no podían vivir con menos de diez animales por persona. Una tropa de doscientas personas iba con unas dos mil ovejas y burros; los pozos del Sinaí y sus oasis no permitían el tránsito de rebaños más importantes.Tal vez estas exageraciones se deban a que se trata un relato popular; más probablemente la amplificación es intencional, pues esto lo escribieron los sacerdotes para quienes la tropa de Moisés protagonizaba las marchas de Israel a lo largo de su historia. Y éste es le mensaje que nos quisieron dejar: esa partida de la gente de Moisés era el comienzo de una inmensa aventura. 

 

 

 

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Ex. 13, 1 - 22

          LOS PRIMEROS NACIDOS PERTENECERÁN A DIOS  [1] Yavé dijo a Moisés: «Conságrame todo primogénito. [2] Todos los primogénitos de los hijos de Israel son míos, tanto de hombre como de animales.» [3] Moisés dijo al pueblo: «Ustedes celebrarán este día en que salieron de Egipto, de la casa de la esclavitud, al sacarlos Yavé de ese lugar con mano fuerte. Este día no comerán pan fermentado. [4] El día en que ustedes salieron está en el mes de Aviv, mes de la primavera.»  [5] Cuando Yavé te haya introducido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del jeveo y del jebuseo, la que prometió con juramento a tus padres que te daría a ti, tierra que mana leche y miel, tú celebrarás este rito sagrado en este mes. [6] Durante siete días comerás pan sin levadura, y el día séptimo será también una fiesta de Yavé. [7] En estos días comerás pan sin levadura; no se verá pan fermentado en todo tu territorio. [8] En aquel día dirás a tus hijos: Esto lo hacemos recordando lo que hizo Yavé conmigo cuando salí de Egipto. [9] Será como una señal en tu mano, y como un recuerdo delante de tus ojos, a fin de que la enseñanza de Yavé esté siempre en tu boca; porque con mano fuerte te sacó Yavé de Egipto. [10] Este precepto lo guardarás todos los años, a su debido tiempo. [11] Cuando Yavé te haya introducido en la tierra del cananeo y te la haya dado en posesión, [12] consagrarás a Yavé todos los primogénitos. Todo primer nacido de tus ganados, si es macho, pertenece a Yavé. [13] Todo primer nacido de burro ha de ser cambiado por un cordero; si no, lo matarás. Tratándose de personas, todo hijo primogénito será rescatado. [14] Y cuando tu hijo te pregunte el día de mañana: ¿Qué significa esto? Le dirás: Yavé nos ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud, con mano fuerte; [15] y como Faraón porfiaba en no dejarnos salir, Yavé mató a todos los primogénitos de Egipto, tanto de hombres como de animales. Por esta razón sacrifico a Yavé todo primogénito macho, y rescato al primer nacido de mis hijos. [16] Estas normas serán como una señal impresa en tu mano, y como un recuerdo pendiente ante tus ojos, que te recuerde cómo Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte.  LA PARTIDA  [17] Cuando Faraón despidió al pueblo, Dios no lo llevó por el camino del país de los filisteos, que era más corto. Pues Dios pensaba: «Si hay que combatir, tal vez el pueblo se asuste y vuelva a Egipto». [18] Por eso los llevó rodeando por el camino del desierto hacia el mar Rojo. Todo el pueblo salió de Egipto bien ordenado. [19] Moisés llevó consigo también los huesos de José, conforme éste había hecho prometer con juramento a los hijos de Israel; pues les dijo: «Con toda seguridad Dios los visitará; entonces se llevarán con ustedes mis huesos.» [20] Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que está en la proximidad del desierto. [21] Yavé iba delante de ellos señalándoles el camino: de día iba en una columna de nube; de noche, en una columna de fuego, iluminándolos para que anduvieran de noche como de día. [22] La columna de nube no se apartaba de ellos durante el día, ni la columna de fuego de noche.  

 

 

[5] Será como una señal en tu mano (ver 9 y 16). Los otros pueblos usaban tatuajes y objetos religiosos para afirmar su identidad religiosa. Los israelitas, en cambio, se reconocerán por la celebración del día en que su Dios Libertador los salvó de Egipto.En la misma noche en que sacrificaron al Cordero Pascual, los hebreos se marchan. Los egipcios los persiguen y los alcanzan cuando llegan a los pantanos que prolongan el Mar Rojo (13,17).No se asusten, permanezcan firmes. Moisés cree que Dios no abandonará a los que lanzó por el camino de la libertad; contesta como si viera lo invisible (Heb 11,27) y su fe pone en movimiento la intervención de Dios.Yavé hizo soplar un viento del Este (21). ¿Qué imagen más grandiosa es la de los hebreos cruzando el mar entre dos murallas de agua! En realidad, el relato más antiguo (el que ponemos con letra grande) es poco preciso. No dice que los israelitas atravesaron el mar, sino que vieron a sus perseguidores muertos en la orilla (14,30).La intervención de Dios fue tal vez muy discreta: ¿un derrumbe?, ¿una subida repentina de las aguas? Fue suficiente para salvar a los perseguidos. Pero esta sola intervención de la Providencia, como ha habido tantas en el mundo, no habría cambiado la historia si no hubiera estado presente Moisés, el profeta de Dios, capaz de dar la significación del acontecimiento: Yavé libera a Israel para que sea en adelante pueblo suyo.Es lo que nos enseña a su manera el otro relato, más tardío, que pusimos en letra más pequeña, el que cuenta este paso del mar en forma tan triunfalista. ¿Una tropa de fugitivos? ¡En absoluto! Eran los ejércitos de Yavé (12,41), pueblo incontable (12,37) que llevaba adelante la liberación del mundo. Con ellos, el Dios de los pobres empezaba a rehacer el mundo.La salida de Israel tiene valor de modelo para la historia cristiana: en ella encontramos otras victorias, pequeñas y grandes, que hicieron progresar el Reino de Dios y su Justicia. Ahí también estuvieron grupos comprometidos en una obra libertadora, hombres y mujeres que se enfrentaron sin armas con Faraón y sus carros, sus oficiales y sus burócratas. Los que pisaron la otra orilla no eran los mismos de antes: había empezado la existencia del Pueblo de Dios. Por lo que Pablo escribiría más tarde: «Nuestros antepasados fueron bautizados en la Nube y en el Mar» (1 Cor 10,2), es decir, atravesaron el agua que da muerte gracias a Dios presente en la Nube. Esta Nube significa que Yavé acompaña a los suyos y está, en forma misteriosa, en medio del pueblo «bautizado».También nosotros debemos pasar el mar. Comunidades cristianas, recién convertidos, dejemos atrás una existencia alienada (Ef 2,3; 1 Pe 4,3) y empecemos de nuevo. Pero no podemos hacerlo solos, pues esto le corresponde a todo el pueblo de Dios.Paso del mar: fe, bautismo y liberación: ver Hebr 11,23-40; 1 P 1,13-15; Ap 7,13-17 y 12,10-12. 

 

 

 

 

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Ex. 14, 1 - 30

          PERSEGUIDOS POR LOS EGIPCIOS  [1] Yavé dijo a Moisés: [2] «Ordena a los hijos de Israel que cambien de rumbo y acampen frente a Piajirot, que está entre Migdal y el mar, delante de Baal-Sefón. Al llegar a este lugar levantarán el campamento junto al mar. [3] Así, pues, Faraón pensará que los hijos de Israel andan errantes en el país y que no pueden atravesar el desierto. [4] Yo, entonces, haré que se ponga duro y los persiga a ustedes; y luego, me haré famoso a costa de Faraón y de todo su ejército, y sabrá Egipto que yo soy Yavé.» Ellos lo hicieron así.  PASO DEL MAR ROJO  [5] Anunciaron al rey de Egipto que el pueblo de Israel se había marchado. De repente, Faraón y su gente cambiaron de parecer respecto al pueblo. Dijeron: «¿Qué hemos hecho? Dejamos que se fueran los israelitas, y ya no estarán para servirnos.» [6] Faraón hizo preparar su carro y llevó consigo su gente. [7] Tomó seiscientos carros escogidos, ¡todos los carros de Egipto!, cada uno con sus guerreros. [8] Yavé había endurecido el corazón del rey y, mientras los israelitas se marchaban seguros, él los persiguió. [9] Los egipcios, es decir, todos los carros, los caballos, los jinetes y el ejército de Faraón, se lanzaron en su persecución y les dieron alcance mientras acampaban junto al mar, cerca de Piajirot, frente a Baal-Sefón. [10] Al aproximarse Faraón, los israelitas pudieron ver que los egipios los estaban persiguiendo. Sintieron mucho miedo y clamaron a Yavé; [11] dijeron a Moisés: «¿Acaso no había tumbas en Egipto para que nos hayas traído a morir al desierto?, ¿qué has ganado con sacarnos de Egipto? [12] Te dijimos claramente en Egipto: Déjanos en paz, y mejor servimos a los egipcios, porque más no conviene servir a los egipcios que morir en el desierto.» [13] Moisés contestó al pueblo: «¡No se asusten, permanezcan firmes! Vean la obra de Yavé y cómo él los salva hoy. Miren a esos egipcios a los que nunca más volverán a ver. [14] Yavé peleará por ustedes, y ustedes solamente mirarán.» [15] Yavé dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. [16] Luego levanta tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen en seco por medio del mar. [17] Yo, mientras tanto, endureceré el corazón de los egipcios para que salgan en persecución de ustedes, y me haré famoso a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de su caballería. [18] Entonces Egipto conocerá que yo soy Yavé.» [19] El Angel de Dios que iba delante de los israelitas pasó detrás de ellos; también la nube en forma de columna vino a colocarse detrás, [20] poniéndose entre el campo de los israelitas y el de los egipcios. Esta nube era para unos tinieblas y para otros iluminaba la noche; y no se acercaron los unos a los otros durante la noche. [21] Moisés extendió su mano sobre el mar y Yavé hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del oriente que secó el mar. Se dividieron las aguas. [22] Los israelitas pasaron en seco, por medio del mar; las aguas les hacían de murallas a izquierda y a derecha. [23] Los egipcios se lanzaron a perseguirlos, y todo el ejército de Faraón entró en medio del mar con sus carros y caballos. [24] Llegada la madrugada, Yavé miró a los egipcios desde el fuego y la nube, y provocó el desorden en el ejército de Faraón. [25] Atascó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos de Israel, porque Yavé pelea con ellos contra nosotros.» [26] Pero Yavé dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas volverán sobre los egipcios, sus carros y sus caballos.» [27] Moisés extendió su mano sobre el mar. Al amanecer, el mar volvió a su lugar. Mientras los egipcios trataban de huir, Yavé arrojó a los egipcios en el mar. [28] Las aguas al volver cubrieron los carros, los caballos y su gente, o sea, todo el ejército de Faraón que había entrado en el mar persiguiéndolos: no se escapó ni uno solo. [29] Los israelitas, en cambio, habían pasado en medio del mar; las aguas les hacían de murallas a derecha e izquierda. [30] Aquel día, Yavé liberó a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio los prodigios que Yavé había obrado contra Egipto, y el pueblo temió a Yavé. Creyó en Yavé y en Moisés, su siervo.      

 

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Ex. 15, 1 - 27

           [1] Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yavé: «Cantaré a Yavé, que se hizo famoso; arrojó en el mar al caballo y su jinete. [2] ¡Yavé, mi fortaleza!, a él le cantaré, él fue mi salvación, él es mi Dios y lo alabaré, el Dios de mi padre, lo ensalzaré. [3] Yavé es un guerrero, Yavé es su nombre. [4] Los carros de Faraón y su ejército: ¡los precipitó en el mar! Los mejores de sus oficiales, ¡hundidos en el Mar Rojo! [5] Las aguas profundas los han sepultado, hasta el fondo cayeron como piedra. [6] Tu diestra, Yavé, de tremendo poder, tu diestra, Yavé, aplasta al enemigo. [7] Tu Gloria derriba a tus adversarios, despachas tu furor y los devora como paja. [8] Al soplo de tus narices retroceden las aguas, las olas se paran como murallas; los torbellinos cuajan en medio del mar. [9] Dijo el enemigo: «Los perseguiré y los alcanzaré, los tendré a merced, llevaré sus despojos; sacaré mi espada y mi mano los matará.» [10] Mandaste tu soplo y el mar los cubrió, y se hundieron como plomo en las aguas majestuosas. [11] Quién como Tú, Yavé, entre los dioses? ¿Quién como Tú, glorioso y santo, terrible en tus hazañas, autor de maravillas? [12] ¡Extiendes tu mano y se los traga la tierra! [13] Guiaste con amor al pueblo que rescataste, lo llevaste con poder a tu santa morada. [14] Lo oyeron los pueblos y se turbaron, se asustaron los filisteos; [15] los jefes de Edom vacilan y los generales de Moab se asustan, se angustian los pobladores de Canaán: [16] ¡pavor y espanto cayó sobre ellos! Diste golpes, y quedan mudos como piedra hasta que pase tu pueblo, Yavé, hasta que pase el pueblo que compraste. [17] Tú lo llevarás y lo plantarás en el monte que es tuyo, el lugar en que habitas, oh Yavé; el Santuario del Señor, obra de sus manos. [18] ¡Que Yavé reine eternamente!» [19] Como Faraón entrara en el mar, con sus carros y sus caballos, Yavé hizo volver sobre ellos las aguas del mar, mientras los israelitas pasaban en seco por medio del mar. [20] Entonces Miriam, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un instrumento, un pandero, y todas las mujeres la seguían con tímpanos, danzando en coro. [21] Y Miriam les entonaba las palabras: «Cantemos a Yavé, que se hizo famoso; arrojó en el mar al caballo y su jinete.»  MARCHA HACIA EL DESIERTO   [22] Moisés hizo partir a los israelitas del Mar Rojo y fueron al desierto de Sur. Allí anduvieron tres días por el desierto sin encontrar agua. [23] Llegaron a Mará, pero no pudieron beber de sus aguas porque eran amargas. Por esto se llamó aquel lugar Mará, esto es, Amargura. [24] El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Qué beberemos?» [25] Y como Moisés invocara a Yavé, le enseñó cierto madero;Moisés lo echó en las aguas,y se endulzaron. Fue allí donde Yavé dio al pueblo sus decisiones y sus decretos. Allí lo puso a prueba, [26] y le dijo: «Si de veras escuchas a Yavé, tu Dios, y haces lo que es justo a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y practicando sus normas, no descargaré sobre ti ninguna plaga de las que he descargado sobre los egipcios; porque yo soy Yavé, que te doy la salud.» [27] De allí pasaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y setenta palmeras. Allí acamparon junto a las aguas.      

 

 

[1] El primer "cántico de Moisés" (habrá otro en Deut 32) es el grito de gozo agradecido. Es al mismo tiempo una profesión de fe. Un salmo dice: «Feliz el pueblo que sabe aclamar.» El pueblo liberado no tiene por qué gloriarse de esta victoria, que fue de Dios y de Moisés, el hombre de fe. Solamente le corresponde dar gracias a Dios.El Apocalipsis recordará este cántico (Ap 15,31) cuando presente el canto de los elegidos y de los mártires de Cristo, al verse salvados de su debilidad y coronados de gloria.Las religiones antiguas celebraban sus fiestas al ritmo de la naturaleza: fiesta de la luna, del verano, de la lluvia, del nacimiento. Porque las religiones celebran y quieren mantener un orden en el mundo. La Biblia, en cambio, crea una historia y celebra las intervenciones de Dios que la han marcado. Si es bueno alabar a Dios por las maravillas de la naturaleza, es mejor aún reconocerlo en los acontecimientos grandes y pequeños que demuestran que su reino ha llegado a nosotros. 

 

 

[22] Los israelitas dejaron definitivamente atrás la civilización más brillante del tiempo, con sus hortalizas, sus campos de riego y su prestigiosa cultura. Quedándose allá habrían desaparecido como pueblo. Pero ahora Moisés los hizo tomar el camino de la libertad. Como cualquier nación o clase social que logra su independencia, tienen que hacerse responsables de su propio destino. La libertad no es lo mismo que las vacaciones es el principio de un camino difícil y sacrificado. En este camino, sin embargo, se manifiesta la Providencia de Dios, que permite andar confiado. Se producen maravillas inesperadas, pero Dios no multiplica sus milagros para hacernos una vida más cómoda.No faltan los peligros en los territorios desérticos del Sinaí: el hambre y la sed, los habitantes del desierto. Las páginas que siguen evocan esos peligros y recuerdan algunas intervenciones de la Providencia. Es fácil de ver que a medida que transcurre el tiempo los que cuentan lo sucedido se toman algunas libertades. Después de mucho tiempo de los acontecimientos, quieren instruir a un pueblo siempre tentado por la vida fácil, atraído por las promesas de países extranjeros, con el riesgo de perder su propia identidad y el sentido de su misión.Yo soy Yavé, que te doy la salud (26). Cada dios tenía su especialidad, pero Yavé, el Dios de los padres, no es sólo liberador también sabe ver nuestras enfermedades y su palabra es poderosa para sanarnos y mantenernos sanos. 

 

 

 

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Ex. 16, 1 - 36

          EL MANÁ   [1] Los israelitas se marcharon de Elim y llegaron al desierto de Sin, entre Elim y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de la salida de Egipto. [2] Toda la comunidad de los israelitas empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto. [3] Les decían: «¡Ojalá Yavé nos hubiera hecho morir en Egipto! Allí nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan en abundancia. Ustedes, en cambio, nos han traído a este desierto en que todo ese gentío morirá de hambre.» [4] Pero Yavé dijo a Moisés: «Ahora les hago llover pan del cielo; salga el pueblo y recoja lo que necesita para cada día. Y yo voy a probar si se ajusta o no a mi enseñanza... [5] El día sexto prepararán lo que les envíe, y será el doble de la ración diaria.» [6] Entonces Moisés y Aarón dijeron a toda la gente de Israel: «Esta tarde ustedes reconocerán que Yavé es el que los ha sacado de Egipto, [7] y por la mañana sus ojos verán la Gloria de Yavé. Yavé ha escuchado cuando ustedes murmuraron contra él. Pues sus quejas no se dirigían a nosotros, ¿qué somos nosotros? [8] Esta tarde, Yavé les dará carne para que coman, y por la mañana, pan a saciedad. Esa es la manera como les contestará porque le han criticado a él y no a nosotros. Pues nosotros, ¿qué somos?» [9] Moisés dijo a Aarón: «Di a todos los hijos de Israel: Vengan, preséntense a Yavé, porque ha oído las quejas de ustedes.» [10] Y mientras Aarón hablaba al pueblo, miraron hacia el desierto: la Gloria de Yavé se apareció en medio de la nube. [11] Yavé habló a Moisés diciendo: [12] «He oído las quejas de mi pueblo. Diles: por la tarde comerán carne y por la mañana se saciarán de pan; así sabrán que yo soy Yavé, el Dios de ustedes.» [13] Aquella misma tarde llegaron codornices, que cubrieron el campamento. Y, por la mañana, en torno al campamento, había una capa de rocío. [14] Al evaporarse el rocío, apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha. [15] Cuando los israelitas vieron esto, se dijeron unos a otros: «Manha», o sea: «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: «Este es el pan que Yavé les da para comer. [16] Yavé manda que cada uno recoja cuanto necesite para comer, alrededor de unos cinco litros por persona; y cada uno recogerá lo necesario para la gente de su tienda de campaña.» [17] Así lo hicieron los israelitas. Unos recogieron mucho y otros menos. [18] Pero cuando lo midieron con el medio decálitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni los que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración.  DANOS HOY NUESTRO PAN DEL DÍA   [19] Moisés les dijo: «Que nadie guarde nada para mañana.» [20] Algunos no le hicieron caso, sino que guardaron para el día siguiente. Pero se llenó de gusanos y se pudrió. Moisés se enojó con ellos. [21] Cada cual recogía día tras día lo que necesitaba para el día, y luego, al calentar el sol se derretía lo que quedaba. [22] El día sexto, cada uno recogió doble ración: dos medio-decálitros por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés. [23] El les dijo: «Esto es lo que tiene ordenado Yavé: Mañana es día sábado, un descanso sagrado que le es dedicado. Hagan hoy todo lo que tengan que hacer, cuezan lo que haya que cocer, hiervan lo que han de hervir y guarden lo que sobre para el día siguiente.» [24] Ellos guardaron el maná tal como Moisés lo había mandado y el maná no se pudrió. Entonces Moisés les dijo: [25] «Esta será la comida para hoy. Hoy es el día de descanso para Yavé y no encontrarán maná en el campo. [26] Durante seis días saldrán a buscarlo, pero el séptimo día, que es el descanso, no habrá.» [27] Cuando llegó el séptimo día, algunos salieron a buscar maná, pero no hallaron nada. Por lo cual Yavé dijo a Moisés: [28] «¿Hasta cuándo se negarán a observar mis mandamientos y mi Ley? [29] Acuérdense de que Yavé les ha dado el sábado, y por esto el día sexto les ha doblado la ración. Quédense cada uno en su casa y que nadie se mueva el día séptimo.» [30] El pueblo, entonces, observó el descanso el día séptimo. [31] La gente de Israel llamó a este alimento: maná. Era como la semilla del cilantro, blanco, y su gusto se parecía al de una torta de miel. [32] Moisés dijo: «Yavé ha dado esta orden: Guarden una medida de maná para sus descendientes, para que vean el alimento que les di de comer en el desierto cuando los hice salir de Egipto.» [33] Moisés dijo a Aarón: «Toma un tiesto y échale una medida de maná; la depositarás ante la presencia de Yavé y la conservarás para los descendientes de ustedes.» [34] Aarón, pues, llevó el vaso conforme Moisés se lo había dicho, y lo depositó delante de las tablas de las Declaraciones divinas. [35] Los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a una tierra poblada; [36] comieron el maná hasta que llegaron a la tierra de Canaán.       

 

 

[1] Toda la comunidad empezó a murmurar contra Moisés y Aarón. En varias partes se encontrará en seguida esa "murmuración", esa crítica que tiene miedo a comprometerse demasiado. No se está contento, pero tampoco se tiene algo que proponer. Se critica a los que quieren hacer algo, pero es que en el fondo no se quiere tener problemas.Esta tarde les dará carne... Numerosas bandadas de aves, agotadas por un largo vuelo, cayeron al lado del campamento. También se encontró otra comida inesperada, el maná. A lo mejor se trata de la resina que a veces sale muy abundantemente de zarzas de dicho desierto. En el momento más desesperado, esta ayuda fue para Israel la prueba de que Dios no lo abandonaba. Este hecho se relata también en Núm 11,4. Con este hecho entendemos que el pan de cada día es un don de Dios. Un don hecho a su pueblo al que conduce por un camino difícil, un don a Moisés, quien ha corrido todos los riesgos.Con el tiempo, se amplió la narración del asunto, dando a entender que Dios había mandado el maná diariamente durante cuarenta años: Ex 16,35 Jos 5,12 Sal 78,24 Sab 16,20.Este don del pan del cielo se prestó para dos comentarios diferentes en páginas posteriores de la Biblia. En Deut 8,3: «Te dio a comer el maná para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre.» Luego, en el Evangelio, el maná es figura del verdadero pan del cielo, Cristo, que se da como alimento de vida en la eucaristía: ver comentarios de Jn 6. 

 

 

 

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Ex. 17, 1 - 15

          EL AGUA SALIDA DE LA PIEDRA   [1] Al salir la comunidad de Israel del desierto de Sin, dispusieron sus etapas según Yavé les ordenaba. Acamparon en Refidim donde el pueblo, sediento, no encontró agua. [2] Le reclamaron a Moisés, diciendo: «Danos agua para beber.» Moisés les contestó: «¿Por qué me reclaman ustedes a mí?, ¿por qué tientan a Yavé?» [3] Allí el pueblo, atormentado por la sed, murmuró contra Moisés: «¿Por qué nos has hecho salir de Egipto? ¿Para que ahora muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?» [4] Entonces Moisés llamó a Yavé y le dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo?; por poco me apedrean.» [5] Yavé respondió a Moisés: «Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo. [6] Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para beber.» Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel. [7] Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá (o sea, quejas), a causa de las quejas de los israelitas que allí tentaron a Yavé, diciendo: «¿Está Yavé en medio de nosotros, o no?»  LA VICTORIA SOBRE AMALEC   [8] En Refidim los amalecitas vinieron a atacar a Israel. [9] Moisés dijo a Josué: «Elígete algunos hombres y marcha a pelear contra los amalecitas. Yo, por mi parte, estaré mañana en lo alto de la loma, con el bastón de Dios en mi mano.» [10] Josué hizo como se lo ordenaba Moisés, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre de la loma. [11] Y sucedió que mientras Moisés tenía las manos arriba, se imponía Israel, pero cuando las bajaba, se imponían los amalecitas. [12] Se le cansaron los brazos a Moisés; entonces tomaron una piedra y sentaron a Moisés sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así, Moisés mantuvo sus brazos alzados hasta la puesta del sol [13] y Josué hizo una enorme matanza entre la gente de Amalec. [14] Entonces Yavé dijo a Moisés: «Escribe todo esto en un libro para que sirva de recuerdo, y dile a Josué que yo no dejaré ni el recuerdo de Amalec debajo de los cielos.» [15] Luego Moisés edificó allí un altar a Yavé, al que puso por nombre: Yavé es mi triunfo. Y declaró: «La bandera de Yavé en la mano: Yavé está en guerra con Amalec de generación en generación.»

 

 

[1] En el desierto, Dios pone a Israel a prueba: ¿Hasta cuándo esta gente común aceptará seguir un destino que sale de lo común? ¿Hasta dónde alcanzará su fe? También Israel tienta a Dios, o sea, le pide pruebas porque no tiene confianza en él. Exige milagros: «Si estás con nosotros, muéstralo, y sin demora.»La Biblia recuerda este enfrentamiento en el suceso del agua salida de la roca. También Moisés fue puesto a prueba en dicho lugar ver el mismo hecho relatado en Núm 20.En tiempos posteriores la tradición judía vio en esta roca una figura de Dios, fuente de vida, presente en medio de su pueblo, Roca milagrosa que los acompañaba en sus andanzas (ver 1 Cor 10,40). Dios es la Roca impenetrable que retiene su secreto hasta que acepte ser herido y de su misma herida mana la vida. Dios es quien se anonada en la persona de Jesús para que se nos revele el secreto de su amor -o mejor habría que decir- el secreto de Dios mismo, tan capaz de hacerse débil entre nosotros aun cuando se da el lujo de lanzar al aire varios millones de soles. El Evangelio enfatiza que del corazón de Jesús, herido por la lanzada, salió sangre y agua, que figura al Espíritu Santo: Jn 7,37 y 19,34. 

 

 

[8] La victoria sobre Amalec viene a completar estas experiencias referentes a la Providencia divina. Josué dirige el combate, pero Moisés tiene levantado su bastón, con el cual obra prodigios. De Dios viene la victoria.En este relato la tradición cristiana ha reconocido siempre una imagen de la oración que obtiene de Dios las victorias. La misión de los profetas no es solamente de hablar, sino de interceder ante Dios: 1 Sam 7,7 Jer 7,16 Ex 22,30. 

 

 

 

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Ex. 18, 1 - 27

          LLEGA JETRÓ, SUEGRO DE MOISÉS  [1] Jetró, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo lo había sacado de Egipto. [2] Jetró, el suegro de Moisés, había acogido a Séfora, esposa de Moisés, después de que Moisés la había despedido,  [3] y con ella sus dos hijos.Uno de esos hijos se llamaba Guersón,(pues su padre dijo: He estado peregrino en tierra extraña); [4] y el otro se llamaba Eliezer, (porque dijo: El Dios de mi padre vino en mi ayuda y me libró de la espada de Faraón). [5] Jetró, pues, el suegro de Moisés, le trajo sus hijos y su esposa mientras acampaba en el desierto, junto al monte de Dios. [6] Mandó decir a Moisés: «Yo, Jetró, suegro tuyo, vengo a ti con tu esposa y tus dos hijos.» [7] Moisés salió al encuentro de su suegro, le hizo una profunda reverencia y lo besó. Se preguntaron el uno al otro acerca de su salud y entraron en la tienda. [8] Moisés le contó a su suegro todo lo que Yavé había hecho a Faraón y a los egipcios para bien de Israel, todas las dificultades que encontraron en el camino y cómo Yavé los había librado. [9] Jetró se alegró mucho al oír todos los beneficios que Yavé había hecho a Israel cuando lo sacó del poder de los egipcios. [10] Y dijo: «¡Bendito sea Yavé, que los ha liberado a ustedes de los egipcios y de Faraón! [11] Ahora reconozco que Yavé es el más grande de los Dioses; lo demostró en el momento en que oprimían a su pueblo.» [12] Jetró, suegro de Moisés, ofreció un sacrificio y presentó a Dios ofrendas. Vinieron entonces Aarón y todos los jefes de Israel para compartir una comida con el suegro de Moisés en la presencia de Dios.  INSTITUCIÓN DE LOS JUECES  [13] Al día siguiente, Moisés se sentó para hacer de juez y hubo gente en torno a él desde la mañana hasta la tarde. [14] El suegro de Moisés vio el trabajo que su yerno se imponía por el pueblo y le dijo: «¡Cómo te sacrificas por el pueblo! ¿Por qué estás ahí tú solo y todo este pueblo queda de pie a tu lado desde la mañana hasta la tarde?» [15] Moisés contestó a su suegro: «El pueblo viene a mí para consultar a Dios. [16] Cuando tienen un pleito vienen a mí, yo juzgo entre unos y otros, y les doy a conocer las decisiones de Dios y sus normas.» [17] Entonces su suegro le dijo: «No es lo mejor como tú lo estás haciendo. [18] Acabarás por agotarte tú y este pueblo que está contigo; pues la carga es demasiado pesada para ti y no puedes llevarla tú solo. [19] Ahora escúchame, te voy a dar un consejo, y Dios estará contigo. Tú serás para el pueblo el representante de Dios, y le llevarás sus problemas. [20] Les explicarás las normas y las instrucciones de Dios, les darás a conocer el camino que deben seguir y las obras que tienen que realizar. [21] Pero elige entre los hombres del pueblo algunos que sean valiosos y que teman a Dios, hombres íntegros y que no se dejen sobornar, y los pondrás al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta o de diez. [22] Ellos harán de jueces para tu pueblo a cualquier hora; te presentarán los asuntos más graves, pero decidirán ellos mismos en los asuntos de menos importancia. Así se aliviará tu carga pues ellos la llevarán contigo. [23] Si procedes como te digo, Dios te comunicará sus decisiones y tú podrás hacerles frente, y toda esa gente llegará felizmente a su tierra.» [24] Moisés escuchó a su suegro e hizo todo lo que le había dicho. [25] Eligió hombres capaces de todo Israel y los puso al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. [26] Ellos atendían al pueblo a toda hora para arreglar los problemas de menor importancia, y llevaban a Moisés los asuntos más delicados. [27] Luego Moisés despidió a su suegro y lo encaminó hacia su tierra.   

 

 

[3] Los hebreos y otros fugitivos que habían salido de Egipto con Moisés tuvieron que organizarse. Dios no les dictó lo que debían hacer. En parte inventaron las instituciones que necesitaban. En parte adoptaron las de otros pueblos. En el caso presente toman ejemplo de los madianitas (el suegro de Moisés era sacerdote madianita).Moisés, como los demás jefes indiscutidos, necesitó tiempo para darse cuenta que todo andaría mejor compartiendo con otros sus responsabilidades. Felizmente se había acostumbrado a escuchar a Dios, por lo que supo también escuchar a sus familiares.El discurso de Jetró nos muestra la doble misión de Moisés: profeta de Dios para guiar a la comunidad, y juez entre las personas en los casos de litigio. En realidad ambas cosas eran distintas sólo en parte, pues él resolvía sus conflictos y aceptaba que lo consultaran sobre lo que debían hacer o no y así sus proyectos serían bendecidos por Dios y les iría bien. Los jefes que él elige son el modelo de esos sacerdotes y «ancianos», o sea, notables, que regirán el pueblo de Israel. 

 

 

 

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Ex. 19, 1 - 25

          PREPARACIÓN DE LA ALIANZA   [1] El mismo día en que empezaba el tercer mes después de la salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. [2] Habían salido de Refidim, y llegaban al desierto de Sinaí donde acamparon. Los israelitas establecieron su campamento frente al monte, [3] y Moisés subió hacia Dios. Yavé lo llamó del cerro y le dijo: «Esto es lo que dirás a los hijos de Jacob, lo que explicarás a los hijos de Israel: [4] Ustedes han visto cómo he tratado a los egipcios y que a ustedes los he llevado sobre las alas del águila para traerlos hacia mí.  [5] Ahora, pues, si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi propio pueblo entre todos los pueblos. Pues el mundo es todo mío,  [6] pero los tendré a ustedes como un reino de sacerdotes, y una nación que me es consagrada.» [7] Entonces Moisés bajó del cerro y llamó a los jefes del pueblo, y les expuso todas estas instrucciones que Yavé le había dado. [8] Todo el pueblo a una voz contestó: «Haremos todo lo que Yavé ha mandado.» Luego Moisés llevó a Yavé la respuesta del pueblo. [9] Yavé dijo a Moisés: «Yo vendré a ti en medio de una espesa nube para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y tenga fe en ti también para siempre.» [10] Yavé dijo a Moisés: «Vuelve donde el pueblo y mándales que se purifiquen hoy y mañana; que laven sus ropas [11] y estén listos para pasado mañana, porque pasado mañana Yavé bajará a vista de todos sobre el monte Sinaí. [12] Señala al pueblo un límite alrededor del monte, y diles que no traten de subir al monte o de alcanzarlo. Todo aquel que traspase el límite deberá morir. [13] Que nadie ponga las manos sobre el culpable, sino que sea apedreado o flechado; sea hombre o animal, no debe vivir más. Solamente cuando se oiga el toque de cuerno algunos podrán subir.» [14] Moisés bajó del monte y lo consagró; lavaron sus ropas, [15] y Moisés dijo: «No tengan relaciones sexuales y estén listos para pasado mañana.» [16] Al tercer día, al amanecer, hubo sobre el monte truenos, relámpagos y una espesa nube; se oía un sonido muy fuerte de cuerno. En el campamento todo el pueblo se puso a temblar. [17] Entonces Moisés los hizo salir del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte. [18] El monte Sinaí entero humeaba, porque Yavé había bajado en medio del fuego. Subía aquel humo como de un horno, y todo el monte temblaba muy fuerte. [19] El sonido del cuerno iba creciendo: Moisés hablaba y Dios le contestaba con el trueno. [20] Yavé bajó a la cumbre del monte Sinaí y, desde allí, llamó a Moisés. Y Moisés subió. [21] Yavé dijo a Moisés: «Baja del monte para advertir al pueblo que no traspase los límites para acercarse a Yavé y para ver algo, no sea que perezcan muchos. [22] Que también los sacerdotes que se acercan a Yavé se santifiquen, no sea que Yavé los deje tendidos en el suelo.» [23] Moisés contestó: «El pueblo no puede subir al monte, pues se lo prohibiste y me dijiste: Pon un cerco al pie del monte y tenlo por lugar sagrado.» [24] Y Yavé prosiguió: «Anda, baja del cerro y sube luego con Aarón; pero que los sacerdotes y el pueblo no intenten traspasar el límite para subir hacia Yavé, no sea que él los deje tendidos en el suelo.» [25] Moisés, pues, bajó hasta el pueblo y les dijo...   

 

 

[1] .Los israelitas han aprendido a conocer a Dios, tanto en las circunstancias de su salida como en las pruebas del desierto. Entonces se presentan a la cita que fijó Yavé cuando llamó a Moisés en ese mismo lugar llamado Horeb o Sinaí (Ex 3,12). Ha llegado el momento de tomar el compromiso que hará de ellos, para siempre, el pueblo de Dios.

El mundo es todo mío [5] .Dios es el Dios de todos los hombres y el salvador de todos, ya sean moros o cristianos. Sin embargo, ha decidido reorientar la historia y hacerla madurar desde dentro, mediante un pueblo suyo al que hará pasar por experiencias decisivas.Una nación que me es consagrada 

 

 

[6] .Israel será el reino cuyo único rey es Yavé. Los hombres que manden en Israel solamente deberán procurar su justicia. Los israelitas son hombres libres que pertenecen únicamente a Dios; por eso no se dejarán contaminar por los ídolos, las costumbres impuras y los falsos valores de los demás pueblos.Los tendré como mi pueblo de sacerdotes. En toda religión el sacerdote es el que se acerca a Dios y recibe sus comunicaciones. Israel, en su conjunto, tiene este privilegio de conocer a Dios y acercarse a él en una forma como no pueden hacerlo los demás. Recibe las promesas de Dios para la humanidad, y es allí donde aparecerán con mayor claridad las exigencias de la justicia y de la fraternidad.Esta alianza se concreta al pie del Sinaí, en uno de los lugares más impresionantes que se puedan imaginar. Moisés y los ancianos, o sea, representantes del pueblo, suben en medio de una tempestad eléctrica, mientras retumban los truenos entre las quebradas. La limpieza de la ropa, la prohibición de acercarse, las abstinencias preparan los espíritus para sentir el "peso" de Dios: es lo que significa en hebreo la palabra "gloria" (24,16). También dan a entender a este pueblo que ha de ser santo, en el sentido de separado de los demás y consagrado para Dios.Jesús recordó esta alianza durante la última Cena con sus apóstoles (Mc 14,24). En la oración que siguió, pidió por que los creyentes fueran el nuevo pueblo santo (Sal 22,32), consagrado a Dios, sacerdotes de Dios para todas las naciones: Jn 17; 1 Pe 2,3; Ap 1,6 y 5,10.En la Biblia se usará la palabra la Ley para designar el conjunto de leyes que se originaban en la Alianza pactada entre Yavé e Israel en el monte Sinaí.La Ley indica, de por sí, algo pesado. Los hebreos han soltado el yugo de la esclavitud, pero no pueden progresar sin una Ley. Al niño, sus educadores le imponen una disciplina para formar su voluntad, domar sus caprichos, enderezar su generosidad. Lo mismo el pueblo de Israel necesitaba ser sometido a la Ley durante siglos antes de que fuera maduro para recibir el Espíritu. Estando sometidos a la Ley, descubrirán que ofenden a Dios constantemente.No olviden que aquí se habla de la preparación de la Alianza. Esta se concluye en el cap. 24, después del paréntesis que constituyen las leyes de los cap. 20-23. 

 

 

 

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Ex. 20, 1 - 26

          EL DECÁLOGO   [1] Entonces Dios dijo todas estas palabras: [2] «Yo soyYavé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud. [3] No tendrás otros dioses fuera de mí. [4] No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. [5] No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me quisieron. [6] Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con los que me aman y observan mis mandamientos. [7] No tomes en vano el nombre deYavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano. [8] Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo. [9] Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. [10] Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país. [11] Pues en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Sábado y lo hizo sagrado. [12] Respeta a tu padre y a tu madre, para que se prolongue tu vida sobre la tierra que Yavé, tu Dios, te da. [13] No mates. [14] No cometas adulterio. [15] No robes. [16] No atestigües en falso contra tu prójimo. [17] No codicies la casa de tu prójimo. No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codicies nada de lo que le pertenece.» [18] Mientras tanto, todo el pueblo estaba mirando: todo era truenos, relámpagos y sonido de trompeta en el cerro que humeaba. Al verlo el pueblo temblaba de miedo, y se mantenían a distancia. [19] Entonces dijeron a Moisés: «Habla tú con nosotros, que te escucharemos; pero que no hable Dios, no sea que muramos.» [20] Moisés les respondió: «No teman, pues Dios ha venido para probarlos; él quiere que su temor permanezca en ustedes y así no pequen.» [21] El pueblo, pues, se mantuvo a distancia mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.  EL CÓDIGO DE LA ALIANZA   [22] Yavé habló a Moisés: «Esto dirás a los hijos de Israel: ya han visto cómo yo les he hablado desde el cielo. [23] No pondrán junto a mí dioses de plata ni de oro. [24] A mí me harás un altar de tierra y sobre él ofrecerás tus sacrificios de comunión, tus ovejas y vacas; vendré a ti y te bendeciré en todo lugar en que yo haya revelado mi Nombre. [25] Si me haces un altar de piedra, no serán piedras labradas, porque al trabajarlas con el hierro quedarían profanadas. [26] Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez.        

 

 

[1] .Moisés sube al monte Sinaí para recibir las leyes de Dios... y la Biblia pone a continuación dos conjuntos de leyes. El primero, más breve, contiene los diez mandamientos. Luego viene otro código, del tiempo en que los israelitas se establecieron en Canaán, llamado Código de la Alianza (20,22-23,33).Yo soy Yavé, tu Dios. Por importantes que sean los diez mandamientos que integran el Decálogo, más todavía importa la manera de presentarlos. Pues esto de no matar, de no robar, se enseña en cualquier sociedad civilizada. Pero aquí habla Yavé, Dios vivo y único, con la autoridad del que liberó a Israel de la esclavitud y ahora quiere ponerlo a su propio servicio. Y porque quiere hacer de ellos hombres libres en un pueblo libre, les impone las leyes fundamentales sin las cuales volverán a ser esclavos:Para empezar, Dios debe ser reconocido como Unico, Santo y Celoso: v. 3-11.No tendrás otros dioses fuera de mí. Yavé es el Dios Celoso, a diferencia de los dioses de otros pueblos que aceptan que divinidades rivales abran tiendas a su lado y den satisfacción a peticiones que ellos mismos no pueden atender: Si Dios no me escucha en tal Iglesia, iré a pedir en otra... Y con esto tenemos un dios para la guerra, otro para la lluvia, otro para las mujeres embarazadas. Son dioses útiles para aquella gente que ve en la religión el medio de conseguir sanaciones y beneficios. Yavé, en cambio, no está al servicio de Israel, sino que somos nosotros los que le servimos, y sus mandamientos pasan antes que nuestras voluntades.Yo castigo a hijos, nietos... La oposición que se establece entre hijos y nietos por una parte y mil generaciones por otra, es una manera de decir que Dios, ciertamente, no deja el pecado sin castigo, que corrige al pecador, pero que a pesar de esto su misericordia es sin límites. Esta frase precisa al mismo tiempo lo que significa "Dios celoso". Este término, frecuente en la Biblia, significa que Dios no cierra los ojos, que siempre restaurará la justicia, que no aceptará que los que le pertenecen traicionen su vocación.No te hagas imágenes de lo que hay en la tierra. Se prohíbe cualquier imagen de criaturas que pasarán a ser dioses rivales del Unico y que exigirán un culto (o sea una forma de vivir) prohibida por la Ley de Dios. En aquel tiempo se honraba a los dioses cananeos con la prostitución sagrada; ídolos e inmoralidad iban a la par.No te postres ante ellos: ante esas criaturas del cielo y de la tierra. No es que se prohiba el arte sino la imagen que ayuda a servir a la criatura en vez de Dios.Las cosas que están arriba en el cielo: es decir el sol y la luna que en la antigüedad eran consideradas como poderes divinos. Las cosas que están en la tierra o en las aguas: esto se refería a los animales sagrados que se adoraban en Egipto. Eso no obstante, la misma Biblia dispone que el Arca de Dios descansará entre imágenes: los dos querubines, o ángeles, que la cubren con sus alas (1 R 6,23-28). En esto no hay contradicción: los querubines no eran considerados dioses y no exigían un culto aparte, sino que eran espíritus servidores de Dios. Del mismo modo la Iglesia aprueba las estatuas de María y de los santos porque no son dioses, sino servidores del Unico, y no les pedimos algo que Dios no quiere dar. Sólo él es bueno (Lc 18,19) y de él procede todo bien (Stgo 1,17). Para dar un ejemplo, no servimos a María con otra manera de vivir que no sea la imitación de Cristo; no esperamos de ella sino lo que el Padre decidió darnos por su intermedio.Pero también se prohíbe hacer representaciones de Yavé. Y la razón de esto es que Dios supera todo lo que nosotros podemos imaginar o pensar a su respecto. La Biblia nos prohibe además de que nos formemos un Dios según nuestra manera de pensar. Fácilmente querríamos que Dios pensara como nosotros, y la fe de mucha gente se desvanece cuando Dios no dirige los acontecimientos como ellos piensan que debería haberlo hecho.¿Por qué, pues, representamos a Jesús? Sencillamente porque, siglos después de estas primeras enseñanzas de Dios a Moisés, Dios vino a nosotros en la persona de su Hijo. El es la imagen de Dios (Col 1,15) y en él vieron los apóstoles al Dios hecho hombre (1 Jn 1,1). El violento rechazo a cualquier imagen que se venere era una etapa necesaria en la educación de la fe de Israel. Pero Moisés nada sabía de la venida de Cristo, por lo tanto nada podía decir del misterio del Hijo y del Padre, ni menos aún sobre las imágenes de Jesús.Idolos e idolatria. Ver com. 1 R 17; Is 30,22; Ez 23,5.Los hebreos llamaron sabat, o sea, Descanso, al último día de la semana (de ahí viene sábado). Ver al respecto Gén 2,2-3 y comentario. Pues el séptimo día Yavé descansó: en Deut 5,15 se da un motivo algo diferente. Puesto que sabat significa descanso, puede ser sabat cualquier día de la semana que se haya consagrado a Dios, y no necesariamente el día que se llamó "sábado". Los apóstoles de Jesús entendieron que Jesús había inaugurado los "tiempos nuevos" por su muerte y su resurrección, el día siguiente al sábado. Por esta razón escogieron este "primer día de la semana" (Hech 20,7; 1 Cor 16,2; Apoc. 1,10) como día santo de los cristianos, y lo llamaron domingo, es decir, día del Señor. Pues no dudaban que tenían más autoridad que el mismo Moisés (2 Cor 4,7-12).En los tiempos modernos, los trabajadores tuvieron que luchar para que se reconociera el domingo como día festivo. Quizá no ven la importancia del descanso para la vida humana y cristiana los que fácilmente trabajan aun el domingo. A pesar de que Jesús reaccionó en el Evangelio contra la observancia demasiado rigurosa del sábado (Mt 12; Jn 5), el descanso semanal corresponde a una necesidad para la familia y para las personas.No tomes en vano el nombre de Yavé. Hay cuatro maneras de invocar en falso el nombre de Yavé:Usarlo, como se hacía entonces, para fórmulas mágicas, como queriendo sacar el poder de Dios a la fuerza.Jurar por su nombre y no cumplir (Sir 23,9 y Mt 5,53).Blasfemar, o sea, insultar el nombre de Yavé, lo que acarreaba la condenación a muerte (Lev 25,10).Pronunciar o invocar el nombre de Yavé sin razón importante. Por esta razón, en los últimos siglos del Antiguo Testamento los judíos se acostumbraron a no pronunciar el nombre de Yavé, reemplazándolo por "el Señor", o "el Nombre", o "los Cielos".Respeta a tus padres: ver Sir 3,2.No robarás. Para que haya confianza y unión dentro de una comunidad, es preciso que cada uno tenga sumo respeto a las pertenencias de su prójimo, que pague sus deudas y no haga suyo lo que encuentre a mano. Sin embargo, este mandamiento no debe ser invocado para justificar cualquier tipo de propiedad privada. Para la Biblia, la tierra pertenece a Dios y quien la ocupa es solamente su administrador. La Biblia no acepta que algunos se apoderen de la riqueza nacional y otros queden faltos de todo (ver Lev 25,13).En el Nuevo Testamento se comentan los diez mandamientos: Mt 5,22; 5,33; 5,27; Mc 7,10; Lc 18,20; Rom 7,7; 13,9; Stgo 2,11. 

 

 

[22] .El Decálogo (o sea, los diez mandamientos) necesita concretarse para que dirija la vida del hombre. Cuando los israelitas se instalaron en Palestina y pasaron de la vida nómada a la de agricultores, se redactó un conjunto de leyes que encontramos a continuación 20,22-23,19. Fue llamado «Código de la Alianza» y posiblemente, fue adoptado solemnemente por las doce tribus cuando se reunieron al llamado de Josué, para renovar la Alianza con Yavé (ver Josué 8,30).No vamos a pensar que Dios dictó a su pueblo todo lo que está en la Biblia. Una prueba de esto es el presente código de leyes. Una parte la forman leyes de los pueblos de Canaán, que los israelitas adoptaron tales cuales eran, porque les parecieron justas y buenas. Otra parte son las leyes propias de Israel, dictadas por Moisés o consecuentes con su enseñanza. Estas últimas se reconocen porque dicen «tú» o «ustedes», o bien empiezan con «el que».Nótese que Israel agravó las penas contra quien mata a su prójimo (Gén 4,15 y 9,15): la fe en Dios lleva a respetar y a proteger la vida humana. Hoy todavía juzga nuestra sociedad llamada liberal, que bien poco respeta la vida cuando falta el dinero; y no hablemos del aborto.Al presentar este código adaptado a una sociedad primitiva, la Biblia nos invita a promover una legislación adaptada a nuestra sociedad industrial, pero inspirada por el mismo espíritu solidario. La Iglesia no tiene que resolver los problemas complejos de nuestro tiempo, pero puede, eso sí, retomar los principios generales de una vida conforme a la voluntad de Dios, adaptándolos a la sociedad actual. 

 

 

 

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Ex. 21, 1 - 37

          [1] Les dictarás estas leyes: [2] Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años: el séptimo saldrá libre sin pagar rescate. [3] Si entró solo, saldrá solo. Si tenía esposa, ella también quedará libre lo mismo que él. [4] Si su patrón le dio la mujer de la que tiene hijos, éstos y la madre serán del patrón y él saldrá solo. [5] Si el esclavo dice: «Estoy feliz con mi patrón, con mi esposa y mis hijos, no quiero salir libre solo», [6] el dueño lo llevará ante Dios y acercándolo a los postes de la puerta de su casa le horadará la oreja con su punzón y este hombre quedará a su servicio para siempre. [7] Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como hace cualquier esclavo. [8] Si la joven no agrada a su dueño que debía tomarla por esposa, el dueño aceptará que otro la rescate; pero no la puede vender a un extranjero, en vista de que la ha traicionado. [9] Si la casa con su hijo, le dará el trato de una joven libre. [10] Si se casa con ella y, después, con otra, no le disminuirá a la primera ni el vestido ni los derechos conyugales. [11] Fuera de estos tres casos, la joven saldrá libre, sin pagar nada. [12] El que hiera a otro y lo mate, morirá. [13] Si causó la muerte del otro sin intención de matarlo, solamente porque Yavé dispuso así el accidente, tendrá que refugiarse en el lugar que yo te señalaré. [14] Pero si alguien ataca a su prójimo y lo mata por traición, hasta de mi altar lo arrancarás para matarlo. [15] El que le pegue a su padre o a su madre, muera sin remedio. [16] El que rapte a una persona, la haya vendido o esté en su posesión, muera sin remedio. [17] El que maldiga o trate sin respeto a su padre o su madre morirá. [18] Si dos hombres se pelean y uno hiere al otro con una piedra o con el puño, pero no muere, sino que, después de guardar cama, [19] puede levantarse y andar por la calle apoyado en un bastón, el que le hirió no será culpado, pero pagará sus jornales perdidos hasta que su recuperación completa. [20] Si un hombre golpea a su esclavo o esclava con un palo, si mueren en sus manos, será reo de crimen. [21] Mas si sobreviven uno o dos días no se le culpará, porque le pertenecían. [22] Si unos hombres, en el curso de una pelea, dan un golpe a una mujer embarazada provocándole un aborto, sin que muera la mujer, serán multados conforme a lo que imponga el marido ante los jueces. [23] Pero si la mujer muere, pagarán vida por vida, [24] ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, [25] quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. [26] Si un hombre ha herido el ojo de su esclavo o esclava, dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó. [27] Si le hace saltar un diente, lo dejará libre también a cambio de su diente. [28] Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y los mata, será muerto a pedradas. Su carne no podrá comerse, pero el dueño del buey quedará libre. [29] Mas si el buey corneaba de tiempo atrás, y su dueño aun advertido no lo vigiló, y ese buey mata a un hombre o a una mujer, será muerto a pedradas, y su dueño también morirá. [30] Si los jueces le imponen solamente una multa, dará a cambio de su vida todo cuanto le impongan. [31] Si cornea a un muchacho o a una muchacha, se seguirá la misma norma. [32] Si lo hace a un esclavo o a una esclava, se pagarán treinta siclos de plata al dueño de ellos, y el buey morirá apedreado. [33] Si uno deja abierto un pozo, o si no tapa el pozo que está cavando, y luego cae en él un buey o un burro, [34] el propietario del pozo pagará al dueño de los animales el precio en dinero, pero el animal muerto será suyo. [35] Si el buey de uno cornea al buey de otro,causándole la muerte, venderán el vivo, repartiéndose el precio; del mismo modo se repartirán el buey muerto. [36] Mas si era notorio que el buey corneaba desde tiempo atrás, y su dueño no lo vigiló, pagará buey por buey, y el muerto será suyo. [37] Si uno roba un buey o una oveja y los mata o vende, pagará cinco bueyes por un buey y cuatro ovejas por una.      

 

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Ex. 22, 1 - 30

          [1] Si un ladrón, sorprendido de noche forzando una casa, es herido mortalmente, el que lo mató no será culpado. [2] Mas si lo hace ya salido el sol, se le culpará. [3] Si alguien no tiene para devolver lo que robó será vendido él mismo para pagar. Si lo robado se encuentra vivo en su poder, sea buey, burro u oveja, debe restituir el doble. [4] Si uno deja suelto su ganado para que paste en su chacra o en su viña, y el ganado pasta en campo ajeno, devolverá con lo mejor de su propio campo o de su propia viña. [5] Si se prende fuego a los matorrales y éste pasa a los árboles frutales o a los sembrados que están en el campo, el que prendió el fuego pagará el daño. [6] Cuando uno dé a otro dinero o joyas en depósito, para que se los guarde, y son robados de la casa de éste, el ladrón, si es hallado, restituirá el doble. [7] Si no es hallado el ladrón, el dueño de la casa será presentado ante los jueces y jurará no haber echado mano de las cosas de su prójimo ni haber tenido parte en el robo. [8] Cualquier pleito en que se sospeche que uno de los dos estafó al otro, ya se haya perdido buey, burro, cordero o manta, será llevado ante Dios, y al que Dios declare culpable restituirá el doble a su prójimo. [9] Si alguien pasa a su prójimo, para que se lo guarde, un burro, buey u oveja, o cualquier otro animal, y éste muere, sufre algún daño o es robado sin que nadie lo vea, [10] el asunto se decidirá por un juramento. El que lo guardaba jurará que no tomó nada de lo de su prójimo. El dueño se dará por satisfecho y el otro no tendrá que devolver. [11] Si el animal fue robado por descuido del depositario, éste pagará el daño. [12] Si el animal ha sido destrozado por una fiera, que el depositario traiga como prueba los restos, y no habrá restitución. [13] Si uno pide a otro que le preste un animal, y éste sufre un daño o muere en ausencia de su dueño, pagará restitución. [14] Si el dueño estuvo presente, no hay restitución. Si el animal es alquilado, el dueño recibirá el alquiler. [15] El que seduce a una joven no casada y se acuesta con ella, la dotará y se casará con ella. [16] Si el padre de la niña no se la quiere dar, el otro pagará en dinero la dote que suelen recibir las esposas. [17] A los hechiceros no los dejarán con vida. [18] El que tenga relación sexual con una bestia morirá. [19] El que ofrezca sacrificios a otros dioses, fuera de Yavé, será muerto. [20] No maltratarás, ni oprimirás a los extranjeros, ya que también ustedes fueron extranjeros en tierra de Egipto. [21] No harán daño a la viuda ni al huérfano. [22] Si ustedes lo hacen, ellos clamarán a mí, y yo escucharé su clamor, [23] se despertará mi enojo y a ustedes los mataré a espada; viudas quedarán sus esposas y huérfanos sus hijos. [24] Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre, que tú conoces, no serás como el usurero, no le exigirás interés. [25] Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, [26] pues este manto cubre el cuerpo de tu prójimo y protege su piel; si no, ¿cómo podrá dormir? Si no se lo devuelves, él clamará a mí, y yo lo escucharé porque soy compasivo. [27] No blasfemarás el Nombre de Dios ni maldecirás al que es jefe en tu pueblo. [28] No tardarás en ofrecerme mi parte de tus frutos y de tu cosecha. Me darás el primogénito de tus hijos. [29] Lo mismo harás con los primeros nacidos de tus vacas y ovejas; siete días estarán con su madre, y al octavo me los ofrecerás. [30] Sean para mí como personas consagradas: ustedes no comerán de la carne que haya sido destrozada por animales en el campo, sino que se la darán a los perros.       

 

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Ex. 23, 1 - 33

          [1] ,No atestiqües en falso ni ayudes al malvado dando un testimonio injusto. [2] No sigas a la mayoría para obrar mal; no desviarás de la justicia para decir lo que todos dicen. [3] Tratándose de justicia, no favorecerás ni siquiera al pobre. [4] Cuando encuentres perdido el buey o el burro de tu enemigo, se lo llevarás. [5] Si ves caído con la carga al burro del que te quiere mal, no pases de largo, sino ayúdalo a levantarlo. [6] No tuerzas el derecho del pobre en su pleito. [7] Aléjate de la mentira. No harás morir al inocente ni al justo, porque yo no perdonaré al culpable. [8] No recibas regalos, porque los regalos deslumbran a los prudentes y perjudican los derechos de los justos. [9] No opriman a los extranjeros, pues ustedes saben lo que es ser extranjero. Lo fueron ustedes en la tierra de Egipto. [10] Seis años sembrarás tus campos y sacarás sus frutos; [11] al séptimo no los cultivarás y los dejarás descansar. Los pobres de tu pueblo comerán lo que encuentren allí, y si sobra algo, lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar. [12] Seis días trabajarás, y al séptimo descansarás; tu buey y tu burro reposarán, y el hijo de tu esclava podrá respirar, tal como el extranjero. [13] Cumplan todas estas cosas que les he dicho. No invoquen a dioses extranjeros, ni siquiera los nombren. [14] Tres veces al año me celebrarán con una fiesta: [15] La celebración de la fiesta de los Azimos será de siete días. Comerás panes sin levadura, como te tengo mandado, en el mes de Abib (de la primavera), el mes en que saliste de Egipto. Ustedes no se presentarán delante de mí con las manos vacías. [16] Luego la fiesta de la siega de los primeros frutos de tus trabajos, de todo aquello que hayas sembrado en el campo. Luego la fiesta de la recolección a fin de año, cuando recoges todos los frutos del campo. [17] Con eso, todos tus varones se presentarán tres veces al año delante de Yavé, tu Señor. [18] No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mis víctimas, ni guardarás hasta el día siguiente su grasa. [19] Llevarás a la casa de Yavé los primeros y mejores frutos de tus tierras. No cocerás el cordero en la leche de su madre.  [20] Ya estoy enviando a mi Angel delante de ti para que te proteja en el viaje, hasta introducirte en el lugar que te he preparado. [21] Anda derecho en su presencia y hazle caso: no le seas rebelde. Sepas que no perdonará tus faltas, pues en él está mi Nombre. [22] Si le escuchas y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. [23] Mi Angel irá delante de ti y te introducirá en el país del amorreo, del heteo, del fereceo, del cananeo, del jeveo y del jebuseo, a los cuales yo exterminaré.  [24] No adorarás a sus dioses; no los servirás ni harás lo que allá se hace; antes bien destruirás sus dioses y harás pedazos sus estatuas. [25] Ustedes sólo servirán a Yavé, y yo bendeciré tu pan y tu agua, y apartaré de ti todas las enfermedades. [26] No habrá en tu país mujer que aborte o sea estéril; y prolongaré los días de tu vida. [27] Sembraré el terror delante de ti y exterminaré todos los pueblos del país en que tú entrarás; haré que todos tus enemigos huyan ante ti. [28] Enviaré avispas delante de ti que harán huir de tu presencia al jeveo, al cananeo y al heteo. [29] No te los quitaré de tu paso en un solo año, no sea que la tierra quede desierta y se multipliquen las fieras en perjuicio de ustedes. [30] Los expulsaré poco a poco, mientras te hagas fuerte y te apoderes de la tierra. [31] Fijaré tus fronteras desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos (Mediterráneo) y desde el desierto hasta el río Eufrates. Pondré en tus manos a los que ocupan el país y tú los echarás fuera. [32] No hagas pacto alguno ni con ellos ni con sus dioses. [33] No habitarán en tu tierra, no sea que te lleven a servir sus dioses y a pecar contra mí: eso sería tu ruina.         

 

 

[20] .Mira que yo envío mi Angel delante de ti. Es muy difícil hablar bien de la Providencia de Dios con nosotros. ¿Voy a decir a cada momento: «Esto es obra de Dios»? Aquí se habla del «ángel» que Dios envía delante de Israel. Es una manera de decir que Dios protege y guía a los suyos valiéndose de innumerables intermediarios, visibles e invisibles.

Harás pedazos sus estatuas [24] .Esta destrucción de los ídolos ha sido entendida muchas veces en siglos pasados de tal forma que se destruyeron muchos templos y obras de arte de las religiones no cristianas. Tal vez era imposible que fuera de otra manera, si se toma en cuenta la mentalidad de dichos tiempos. Pero hoy comprendemos que dicha palabra se refiere a la adoración y el culto de falsos dioses. Lo que Pablo dice en 1 Cor 8 respecto de las carnes sacrificadas a los ídolos vale también en el presente caso. 

 

 

 

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Ex. 24, 1 - 18

          [1] A Moisés, entonces, Dios le dijo: «Sube donde Yavé, tú, Aarón, Nadab y Abihú, con setenta de los ancianos de Israel. Ellos adorarán desde lejos, [2] y Moisés se acercará solo a Yavé; ellos no se acercarán, y tampoco el pueblo subirá con ellos.»  CONCLUSIÓN DE LA ALIANZA   [3] Moisés bajó del monte y contó al pueblo todas estas palabras de Yavé y todas sus leyes. Contestaron de una sola voz: «Nosotros cumpliremos con todo lo que Yavé ha dicho.» [4] Y Moisés escribió todas las palabras de Yavé.Al despuntar el día, Moisés levantó un altar al pie del monte y, al lado del altar, doce piedras por las doce tribus de Israel. [5] Luego mandó algunos jóvenes para que ofrecieran víctimas consumidas por el fuego y sacrificaran novillos como sacrificios de comunión. [6] Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en vasijas; con la otra mitad roció el altar. [7] Después tomó el libro de la Alianza y lo leyó en presencia del pueblo. Respondieron: «Obedeceremos a Yavé y haremos todo lo que él pide.» [8] Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos.»  [9] Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú, y setenta de los ancianos de Israel. [10] Contemplaron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había algo parecido a un pavimento de zafiro transparente y tan esplendoroso como el mismo cielo. [11] Dios no dejó que su poder aplastara a los que había elegido, sino que vieron a Dios; luego comieron y bebieron.  DIOS DA LAS TABLAS DE LA LEY  [12] Yavé dijo a Moisés: «Sube a lo más alto del cerro y detente allí. Yo te daré unas tablas de piedra con la enseñanza y los mandamientos que tengo escritos en ellas, a fin de que los enseñes al pueblo.» [13] Partió, pues, Moisés con Josué, su ayudante, y ascendió el monte de Dios. [14] Había dicho a los ancianos: «Aguarden aquí hasta que regresemos. Ahí quedan con ustedes Aarón y Jur, de manera que si se presenta alguna dificultad recurran a ellos.» [15] Moisés, pues, subió al monte, al que cubrió en seguida una nube. [16] La Gloria de Yavé estaba bajando sobre el Sinaí, y la nube lo envolvió durante seis días. Al séptimo día, El llamó a Moisés de en medio de la nube. [17] La Gloria de Yavé estaba en la cumbre del monte y los hijos de Israel la veían semejante a un fuego ardiente; [18] Moisés entró en la nube mientras subía al monte.Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.   

 

 

[3] .Los acontecimientos más importantes de la Biblia son a veces los más brevemente relatados. Al pie del monte Sinaí se firma la Alianza que regirá la vida de Israel, pueblo de Dios. Solamente seis siglos después, los profetas, al ver la continua violación de dicho pacto por parte de su nación, empezaron a anhelar y a anunciar una nueva Alianza, en la cual Dios cambiaría la mente y el corazón de sus fieles para que lo sirvieran sin faltas ni infidelidades (Jer 31,31).Dos escenas se juntan en la celebración de la Alianza. Primero Moisés y los notables de Israel presencian la Gloria de Yavé sobre el Sinaí. Luego, a su vuelta, el pueblo firma la Alianza mediante un sacrificio solemne.Moisés subió con setenta de los jefes 

 

 

[9] .La Alianza es cosa tan inaudita y de tanta trascendencia que no conviene que el compromiso del pueblo se apoye sólo en la experiencia espiritual de Moisés. Setenta testigos podrán decir lo que han visto. La subida del monte, impresionante en su soledad, el azul transparente del cielo en la cumbre, la irradiación del sol los prepararon para ver la Gloria de Dios. Yavé se hizo presente y lo «vieron» de alguna manera en una experiencia misteriosa, en la medida en que hombres pueden encontrar al Dios vivo «al que nadie ha visto jamás» (Jn 1,18).Esta es la sangre de la Alianza... Según la costumbre de aquel tiempo, se rocían ambas partes del contrato con la sangre de las víctimas. Como el altar representa a Yavé, recibe la aspersión por él. Habrá que recordar estos detalles cuando Jesús declare, en su última Cena: «Esta es la sangre de la Alianza, que será derramada por una muchedumbre» (Mc 14,24).Con las Tablas de piedra, el pueblo guardará un recuerdo de la cita del Sinaí. Estarán, con otros recuerdos del tiempo del desierto, en un mueble de madera preciosa llamado Arca de la Alianza.Con el desgaste del tiempo, los hijos de Israel van a olvidar el compromiso que originó las Tablas de la Ley. Considerarán el Arca como un objeto milagroso que debe traerles la protección de Dios (1 Sam 4,4). Entonces perderá su razón de ser y Dios permitirá que desaparezca en medio de la catástrofe nacional.Según el relato más antiguo, Moisés escribió en las Tablas por mandato de Dios (Ex 34,28). Los relatos más tardíos amplían el asunto, según suelen hacerlo: la escritura era la de Dios (31,19; 32,16). Esta contradicción no nos debe preocupar, sino que, al contrario ella nos ayuda a comprender lo que es la "inspiración" de Dios en la Biblia. Sabemos que la Biblia es a la vez palabra de Dios y palabra de los que la escribieron, de cada uno según su estilo, su nivel cultural y su temperamento. Hemos ya visto muchos detalles extraños, ideas primitivas, que son la marca de un siglo y de una cultura. Afirmaciones en un lugar deben ser equilibradas por otras en otro libro. Enseñanzas vàlidas para un tiempo serán corregidas cuando el pueblo haya progresado. Dios es el responsable del libro como un todo, pero no de los detalles tomados aisladamente. 

 

 

 

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Ex. 25, 1 - 40

          SEGUNDA PARTE DEL EXODO: LA CONSTRUCCION DE LA MORADA   [1] Yavé habló a Moisés para decirle: [2] «Pide a los israelitas que me ofrezcan una contribución. Tú recibirás todas sus ofrendas voluntarias. [3] Estas son las cosas que aceptarás como contribución: oro, plata y cobre; [4] ropas de color jacinto, morado y rojo; lino fino y pelos de cabra; [5] pieles de carnero teñidas de rojo y pieles moradas; madera de acacia [6] y aceite para mantener las lámparas; aromas para componer el óleo de la unción y perfumes de buen olor; [7] piedras de ónice y piedras de engaste para adornar el Efod y el Pectoral. [8] Me van a hacer un santuario para que yo habite en medio de ellos, [9] y lo ho harán, como también todas las cosas necesarias para mi culto, según el modelo que yo te enseñaré.  EL ARCA  [10] Harás un Arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y otro codo y medio de alto. [11] La revestirás de oro fino por dentro y por fuera y labrarás una cornisa de oro alrededor. [12] Le pondrás cuatro anillos, uno en cada ángulo del Arca, dos a un lado y dos al otro. [13] Harás también unas varas de madera de acacia y las cubrirás igualmente con oro. [14] Las pasarás por los anillos que están a los lados del Arca para llevarla. [15] Estas varas estarán siempre metidas en los anillos y no se sacarán de ellos. [16] En el Arca pondrás el Testimonio que yo te daré. [17] Le harás una cubierta, el «Lugar del Perdón», de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. [18] Asi mismo, harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta. [19] Pondrás un querubín a una extremidad, y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta, a sus dos lados. [20] Los querubines extenderán sus alas hacia arriba y sus alas cubrirán el Lugar del Perdón. Estarán de frente el uno al otro y sus caras mirarán hacia el Lugar del Perdón. Lo pondrás sobre el Arca, [21] y pondrás dentro de ella el Testimonio que yo te daré. [22] Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del Perdón, de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio.  LA MESA Y EL CANDELABRO  [23] Harás también una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, uno de ancho y uno y medio de alto. [24] La cubrirás de oro puro y le pondrás alrededor una moldura de oro. [25] Le harás un borde de cuatro dedos de alto con una moldura de oro. [26] Formarás, también, cuatro anillos de oro y los pondrás en las cuatro esquinas de la mesa, uno para cada pata. [27] Los anillos estarán debajo de la cornisa y en ellos se colocarán las varas para el transporte de la mesa. [28] Harás estas varas de madera de acacia cubierta de oro y servirán para transportar la mesa. [29] Harás también de oro las fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las ofrendas liquidas. [30] Y sobre la mesa tendrás siempre puestos ante mi presencia los panes de la ofrenda. [31] Labrarás igualmente un candelabro de oro puro. Su pie y su tallo serán de oro macizo; sus capullos y flores formarán cuerpo con él. [32] Saldrán seis brazos de sus lados: tres de uno y tres del otro. [33] Cada brazo tendrá tres cálices en forma de almendro, con capullo y flor. [34] En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de almendro con capullos y flores; [35] un capullo debajo de los dos primeros brazos que forman cuerpo con el candelabro; otro, debajo de los siguientes, y un tercero debajo de los dos últimos brazos: seis brazos saldrán del candelabro. [36] Los capullos y los brazos formarán un cuerpo con el candelabro: todo ello será de oro puro macizo. [37] Harás siete lámparas que colocarás encima, de manera que den luz al frente. [38] Sus despabiladeras y ceniceros serán de oro puro. [39] Se empleará un talento de oro para hacer el candelabro con todos estos utensilios. [40] Cuida, pues, de hacerlo todo conforme al modelo que te he enseñado en el monte.      

 

 

[1] .La continuión del relato se encuentra en 31,18. Los capítulos 32-34 fueron puestos artificialmente en el lugar que ahora ocupan en la Biblia, con el fin de separar los capítulos 25-31 en que Yavé ordena la construcción del Santuario y los capítulos 35-40 en que Moisés construye el Santuario.El libro del Exodo presenta un desorden aparente, pero eso se debe al hecho de que quiso ordenar elementos de épocas muy distintas. Las tradiciones antiguas dicen claramente lo que eran los mandamientos de la Alianza (cap. 20 y 34,10): justicia y servicio del Dios único. Pero mucho más tarde, cuando los judíos volvieron del Destierro, consideraron que el culto celebrado en el Templo de Jerusalén era el primer deber de la nación. Fue entonces cuando insertaron esos largos capítulos 25- 31 y 35-40 para indicar que ese culto ya estaba en el núcleo de la revelación de Dios a Moisés.Todavía recordaban cómo en el desierto una tienda guardaba el Arca de Dios. El Arca era una caja de madera preciosa que contenía las Tablas de Piedra, en las que se había grabado la Ley, junto con un poco de maná y otros recuerdos de las maravillas que Dios hizo en el desierto.Cuando los sacerdotes de Israel redactaron los presentes capítulos, el Arca se guardaba en el Templo de Jerusalén, y les agradó pensar que la Tienda del desierto había tenido alguna semejanza con el Templo. Pensaban que Moisés había fabricado esa tienda, siguiendo al detalle las instrucciones del mismo Dios. 

 

 

 

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Ex. 26, 1 - 37

          LA MORADA  [1] La Morada tendrá que ser hecha de diez cortinas de lino fino de color jacinto morado y rojo, adornadas con querubines. [2] Cada cortina tendrá catorce metros de largo y dos de ancho. Todas serán de una misma medida. [3] Cinco cortinas se unirán entre sí, y lo mismo las otras cinco. [4] Pondrás lazos de color morado en los lados y extremos de cada conjunto, para que puedan unirse uno con otro. [5] Cada conjunto tendrá por ambas partes cincuenta lazos, dispuestos de tal modo que uno corresponda a otro y se puedan ajustar entre sí. [6] Harás asimismo cincuenta broches de oro, con los que se han de trabar los dos conjuntos, de manera que formen una sola tienda. [7] También harás una cubierta de pelo de cabra para cubrir la Morada. Habrá once piezas, [8] cada una de ellas tendrá quince metros de largo y dos de ancho. Todas serán de la misma medida. [9] Reunirás las cinco primeras, y lo mismo las otras seis, de modo que la sexta se doble por delante de la entrada. [10] Harás también en la orilla de cada pieza de la cubierta cincuenta presillas, para que se pueda unir con la anterior, y cincuenta presillas en la otra orilla para unirla a la siguiente. [11] Harás asimismo cincuenta hebillas de bronce, mediante las cuales se traben las presillas para que se forme un solo toldo. [12] Sobrará la mitad de una de las cubiertas que sirven para toldo: dejarás caer esta mitad sobre la parte posterior y anterior de la Morada. [13] El medio metro que sobre en el largo de estas piezas caaerá sobre los lados de la Morada para protegerla. [14] Harás también otra cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo para cubrir la Morada, y sobre ésta pondrás otra cubierta de cuero fino. [15] Harás asimismo tablones de madera de acacia para la Morada, cada uno de los cuales estará derecho; [16] tendrá cinco metros de largo y setenta y cinco centímetros de ancho. [17] En un lado de cada tablón se harán dos muescas para encajar un tablón con otro, y de este modo se dispondrán todos los tablones. [18] Veinte de éstos se pondrán en el lado meridional, [19] para los cuales harás cuarenta basas de plata, de suerte que dos basas sustenten los dos ángulos de cada tablón. [20] En la misma forma se pondrán veinte tablones al otro lado de la Morada que mira al norte, [21] los cuales tendrán cuarenta basas de plata: dos basas debajo de cada tablón. [22] Harás seis tablones para la parte occidental de la Morada. [23] Harás otros dos que se fijarán en las esquinas, a la espalda de la Morada, [24] donde estarán trabados de abajo arriba a la altura de la primera argolla; esto se hará para las dos esquinas. [25] Así serán en total ocho tablones con sus basas de plata, o sea dieciséis basas de plata, dos basas por cada tablón. [26] También harás travesaños de madera de acacia, cinco travesaños para los tablones del primer lado de la Morada, [27] y otros cinco para los tablones del otro lado; y además, cinco travesaños para los tablones de la parte atrás de la Morada, al occidente. [28] El travesaño atravesará los tablones de un extremo a otro. [29] Cubrirás de oro los tablones y los travesaños y harás para ellos argollas de oro, por las cuales pasarán los travesaños. [30] Así construirás la Morada, conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. [31] Para el velo necesitarás lino fino retorcido color jacinto, púrpura, y de grana dos veces teñida, decorada en hermosa tapicería de querubines. [32] Lo colgarás ante cuatro columnas de madera de acacia, que estarán cubiertas de oro y tendrán ganchos de oro. Las columnas serán puestas sobre pedestales de plata. El velo quedará pendiente por medio de sortijas, y detrás de él pondrás el Arca del Testimonio. [33] El velo servirá para separar el Lugar Santo del Lugar Santísimo. [34] Pondrás también el «Lugar del Perdón» sobre el Arca del Testimonio en el Lugar Santísimo. [35] Fuera del velo pondrás la mesa de los panes, y enfrente de la mesa, el candelabro. Estará en el lado meridional de la Morada, mientras que la mesa estará en la parte septentrional. [36] Harás una cortina para la entrada de la Morada. Será de lino fino color jacinto, y púrpura, de grana dos veces teñida, con labores de tapicería. [37] Luego harás cinco columnas de madera de acacia, de las que cuelgue esta cortina. Serán cubiertas con láminas de oro y puestas sobre basas de bronce.    

 

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Ex. 27, 1 - 21

          EL ALTAR PARA LOS SACRIFICIOS TOTALMENTE QUEMADOS  [1] Harás también un altar de madera de acacia, que tendrá dos metros y medio de largo y otros tantos de ancho, esto es, cuadrado, y metro y medio de altura. [2] De sus cuatro esquinas saldrán cuatro cuernos que harán un cuerpo con él, y los cubrirás con láminas de bronce. [3] Para el servicio del altar fabricarás unas calderas donde recoger las cenizas, tenazas, tridentes y braseros. Todos estos utensilios serán de bronce. [4] Harás también un enrejado de bronce en forma de red en cuyos cuatro ángulos habrá cuatro anillos de bronce, [5] y lo pondrás debajo del plano o fogón del altar: este enrejado llegará hasta el medio del altar. [6] Harás también dos varas de madera de acacia cubiertas con láminas de bronce para transportar el altar: [7] las meterán por los anillos a los lados del altar cuando haya que transportarlo. [8] Harás el altar con paneles huecos de madera como te lo he mostrado en el monte. [9] Dispondrás un atrio en torno a la Morada. Por el lado sur será cerrado por cortinas de lino fino de un largo de cincuenta metros. [10] Colgarán de veinte columnas con otras tantas basas de bronce, cuyos ganchos y varillas serán de plata. [11] Harás lo mismo para el lado del norte. Las cortinas tendrán cincuenta metros de largo; las veinte columnas con sus veinte basas serán de bronce, pero los ganchos y las varillas serán de plata. [12] Por el lado del mar, esto es al oeste, lo ancho, unas cortinas de veinticinco metros marcarán su anchura; habrá diez columnas con otras tantas basas. [13] La anchura del atrio será también de veinticinco metros al oriente. [14] A un lado de la entrada se pondrán cortinas de siete metros y medio, con tres columnas y otras tantas basas. [15] Lo mismo al otro lado de la entrada. [16] Ante la entrada del atrio se pondrá una cortina de diez metros hecha de lino fino retorcido y bordado de color jacinto, púrpura y de grana dos veces teñida. Se sostendrá en cuatro columnas con otras tantas basas. [17] Todas las columnas que cercan el atrio llevarán varillas de plata, con ganchos de plata y basas de bronce. [18] El atrio tendrá una extensión de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho. La altura de las cortinas será de dos metros y medio; se harán de lino fino retorcido y tendrán basas de bronce. [19] Todos los utensilios de la Morada, para cualquier uso, serán de bronce, y lo mismo las estacas, tanto de la misma Morada como del atrio. [20] Da orden a los hijos de Israel que te traigan aceite de oliva puro y exprimido en mortero para las lámparas, de tal manera que nunca se apague la luz. [21] Aarón y sus hijos dispondrán esta lámpara en la Tienda del testimonio, fuera del velo que está pendiente delante del Testimonio, [21] y estará ardiendo en presencia de Yavé desde la mañana hasta la tarde. Será ésto un rito perpetuo para los hijos de Israel.       

 

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Ex. 28, 1 - 43

          LAS VESTIDURAS DE LOS SACERDOTES  [1] Pide a tu hermano Aarón que se acerque a ti con sus hijos Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar; sepáralos de los otros hijos de Israel para que sean mis sacerdotes. [2] Harás a tu hermano Aarón vestiduras sagradas para que no le falte gloria ni belleza. [3] Propondrás este trabajo a todos esos hombres expertos a los cuales he llenado yo del espíritu de inteligencia. Harán las vestiduras de Aarón para que sea consagrado como sacerdote mío. [4] Estas son las vestiduras que han de hacerse: el Pectoral, el Efod, el manto, la túnica de malla, la tiara y el cinturón. Estas serán las vestiduras sagradas que harán a tu hermano Aarón y a sus hijos para que ejerzan delante de mí las funciones del sacerdocio. [5] Para eso se emplearán oro, jacinto, púrpura, y grana dos veces teñida y lino fino. [6] Harán el Efod de oro, de jacinto, de púrpura, de grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido, obra tejida artísticamente. [7] El Efod tendrá dos hombreras para reunir sus dos partes. [8] El cinturón que llevará encima para sujetarlo será del mismo estilo y hará un cuerpo con él, de oro, de jacinto, de púrpura y grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido. [9] Tomarás también dos piedras de ónix y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; [10] seis nombres en cada piedra, según el orden de su nacimiento. [11] esculpirás en ellas los nombres de los hijos de Israel de la misma manera que se graba un sello; las engastarás y las guarnecerás de oro. [12] Luego las pondrás sobre las hombreras del Efod, para representar a los hijos de Israel. Aarón llevará sus nombres delante de Yavé sobre sus dos hombros para recordárselos. [13] Harás asimismo unos engastes de oro, [14] y dos cadenillas de oro puro labradas como cordeles trenzados, y las sujetarás de los engastes. [15] Un artista realizará el Pectoral de las Sentencias bajo tu dirección. Lo harás como el Efod de hilos de oro, de jacinto o azul celeste, de púrpura y de grana dos veces teñida, y de lino fino retorcido. [16] Será cuadrado y doble; tendrá de medida treinta centímetros, tanto a lo largo como a lo ancho. [17] Colocarás en él cuatro filas de piedras preciosas. En la primera estarán la piedra sárdica, el topacio y la esmeralda. [18] En la segunda estarán el carbucio, el zafiro y el jaspe; [19] en la tercera, el rubí, la ágata y la amatista; [20] en la cuarta, el crisólito, el ónix y el berilo. Estarán engastadas en oro. [21] Estas piedras llevarán los nombres de los hijos de Israel; doce nombres estarán grabados en ellas, según las doce tribus: en cada piedra, un nombre. [22] Harás para el pectoral dos cadenitas de oro puro, trenzadas a manera de un cordón [23] y dos sortijas o anillos de oro que pondrás en las dos puntas. [24] Fijarás las cadenas de oro en los anillos que están en dichas puntas [25] y la otra extremidad de las cadenas se fijará en la parte delantera del Efod. [26] Harás también dos anillos de oro, que pondrás en las puntas del Pectoral, a las orillas, frente del Efod, por la parte de dentro. [27] Igualmente otros dos anillos de oro, para las dos hombreras del Efod, debajo de la parte que se ve, cerca de la juntura del cinturón que pasa sobre el Efod. [28] Un cordón de jacinto unirá los anillos del Pectoral y los del Efod, de manera que el Pectoral se quede por encima del cinturón del Efod y no se pueda separar de él. [29] Y así Aarón, siempre que entre en el Santuario, llevará sobre su pecho, en el Pectoral del Juicio, los nombres de los doce hijos de Israel, para recordarlos siempre en presencia de Yavé. [30] En el mismo Pectoral de las Sentencias pondrás el Urim y el Tumin para que estén sobre el corazón de Aarón cuando se presente delante de Yavé, y sobre su corazón llevará el Pectoral de las Sentencias de los hijos de Israel en la presencia de Yavé. [31] Harás también el manto del Efod, todo de color jacinto, [32] en medio del cual, por arriba, habrá una abertura para la cabeza. Esta abertura tendrá una orla de tejido como se suele hacer en la abertura de los corseletes para que no se rompan. [33] En los lados habrá en todo el derredor unas granadas de jacinto, de púrpura y de grana dos veces teñida, y, entre las granadas, unas campanillas de oro. [34] El manto tendrá granadas y campanillas de oro en todo el derrredor. [35] Aarón vestirá dicho manto cuando desempeñe su ministerio, y se oirá el sonido de las campanillas cuando entre al santuario para presentarse delante de Yavé, y también cuando salga del santuario; de lo contrario moriría. [36] Harás también una lámina de oro fino, en la cual mandarás grabar como se graba en los sellos: «Consagrado a Yavé.» [37] Y la sujetarás a la tiara por delante con un cordón de color jacinto, de modo que esté encima. [38] Estará sobre la frente de Aarón siempre que deba cargar con los pecados cometidos por los hijos de Israel en todas sus oblaciones y sacrificios. Tendrá siempre esta lámina en su frente para atraerles la benevolencia de Yavé. [39] Tejerás la túnica de lino fino; y de lino también harás el turbante y el cinturón, artísticamente recamados. [40] Las túnicas y los cinturones de los hijos de Aarón se harán en la misma forma. Con esto les darás majestad y belleza. [41] Vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos, los consagrarás con la unción santa, los harás sacerdotes y los consagrarás a mi servicio. [42] Les harás calzoncillos de lino, con los que cubrirán la desnudez de su carne desde la cintura hasta las rodillas. [43] Aarón y sus hijos los usarán siempre que entren en la Tienda de las Citas divinas o se acerquen al altar para cumplir con su ministerio en el Lugar Santo. De lo contrario incurrirían en falta y morirían. Es éste un precepto perpetuo para Aarón y su posteridad.         

 

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Ex. 29, 1 - 46

          CONSAGRACIÓN DE LOS SACERDOTES  [1] Esta es la manera como consagrarás a los sacerdotes. Tomarás un novillo y dos carneros sin defecto alguno, [2] panes ázimos y una torta sin levadura, amasada con aceite, como también buñuelos ázimos, untados con aceite; todo lo harás con la flor de la harina de trigo. [3] Puesto en un canastillo lo ofrecerás junto con el novillo y los dos carneros. [4] Luego pedirás a Aarón y sus hijos que se acerquen a la entrada de la Tienda de las Citas y los lavarás con agua. [5] Luego revestirás a Aarón de sus ornamentos, esto es, de la túnica de lino, el manto del Efod, el Efod, y el Pectoral, que ceñirás con el cinturón del Efod. [6] Pondrás sobre su cabeza el turbante, y sobre éste, la lámina sagrada. [7] Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así quedará consagrado. [8] También pedirás a sus hijos que se acerquen, y los revestirás con las túnicas de lino; [9] ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. Así es como consagrarás a Aarón y sus hijos como sacerdotes míos: éste será un rito perpetuo. [10] Entonces traerás el novillo delante de la Tienda de las Citas; allí Aarón y sus hijos le pondrán las manos sobre la cabeza [11] y lo degollarás en presencia de Yavé, junto a la entrada de la Tienda de las Citas. [12] Tomando de la sangre del novillo con tu dedo, la pondrás sobre los cuernos del altar; el resto lo derramarás al pie del altar. [13] Sacarás todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar. [14] Quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y excrementos, por cuanto es sacrificio por el pecado. [15] Tomarás después el primero de los carneros. Aarón y sus hijos pondrán las manos sobre la cabeza del carnero. [16] Lo sacrificarás, tomarás su sangre y la derramarás sobre el altar, por todos lados. [17] Luego despedazarás el carnero en trozos; lavarás sus intestinos y sus patas, los pondrás sobre su cabeza [18] y lo quemarás todo en el altar. Este el holocausto, esto es el sacrificio de calmante olor para Yavé. [19] Tomarás asimismo el otro carnero, sobre cuya cabeza Aarón y sus hijos pondrán las manos. [20] Lo degollarás, tomarás de su sangre y teñirás con ella la extremidad de la oreja derecha de Aarón y de sus hijos, y los pulgares de su mano y pie derechos, derramando la sangre sobre el altar por todos lados. [21] Y tomando de la sangre vertida sobre el altar y del óleo de la consagración, rociarás a Aarón y sus ropas, y con él, a sus hijos y las ropas de ellos. Así será consagrado con sus ropas, y lo mismo sus hijos y las ropas de sus hijos. [22] Tomarás la grasa y la cola del carnero, el sebo que cubre los intestinos, la telilla del hígado, los dos riñones y la enjundia de encima, y la espaldilla derecha, porque es un cordero para consagración de sacerdotes. [23] Además, una torta de pan y otra de masa amasada con aceite y una torta del canasto de los ázimos presentados a Yavé, [24] y después de poner todas estas cosas sobre las manos de Aarón y de sus hijos, las mecerás en la presencia de Yavé. [25] Después recibirás de sus manos todo lo dicho y lo quemarás sobre el altar encima de la víctima quemada. Será un sacrificio por el fuego de calmante olor para Yavé. [26] Luego tomarás el pecho del carnero sacrificado para la consagración de Aarón y lo ofrecerás llevándolo ante Yavé: ésta será tu parte. [27] Consagrarás el pecho que ha sido mecido y la espaldilla que ha sido puesta aparte, todo lo que ha sido mecido o separado del carnero para la consagración de Aarón y de sus hijos. [28] Con esto Aarón y sus hijos recibirán para siempre el derecho a cobrar este tributo de los hijos de Israel. Es el tributo que les presentarán los hijos de Israel en todos los sacrificios de comunión que presenten a Yavé. [29] Las ropas santas de Aarón pasarán a sus hijos después de su muerte: pasarán a ser suyas el día que sean ungidos y consagrados. [30] El sacerdote que se tome de los hijos de Aarón para sucederlo las vestirá durante siete días cuando lo consagren para entrar en la Tienda de las Citas y para oficiar en el Santuario. [31] Cocerás en un lugar sagrado la carne del carnero ofrecido para esta consagración, [32] y la comerán Aarón y sus hijos, junto con el pan del canastillo, a la entrada de la Tienda de las Citas. [33] La comerán, ya que fue santificada para hacer expiación por ellos y consagrarlos. Ningún extraño comerá de estas cosas, porque son sagradas. [34] Si algo de la carne o del pan sobra hasta el día siguiente, no lo comerán sino que lo quemarás, porque es cosa sagrada. [35] Harás, pues, con Aarón y sus hijos todo lo que te mando. La consagración durará siete días. [36] Cuando se haga la expiación para la purificación del altar, se ofrecerá cada día un novillo para la expiación, un sacrificio por el pecado, y luego ungirás el altar para consagrarlo. [37] La expiación por el altar, y luego su consagración durará siete días. En adelante el altar será cosa muy sagrada y todo cuanto toque el altar quedará consagrado. [38] Cada día, y para siempre, prepararás sobre el altar dos corderos nacidos durante el año, [39] un cordero por la mañana y otro por la tarde. [40] Con el primer cordero ofrecerás una décima de medida de flor de harina amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva, y como libación, un cuarto de sextario de vino. [41] Ofrecerás el otro cordero por la tarde con los mismos ritos de la mañana; será un sacrificio por el fuego de calmante olor. [42] Este es el holocausto perpetuo que se ofrecerá a Yavé de generación en generación a la entrada de la Tienda de las Citas, allí mismo donde me encuentro contigo para hablarte. [43] Allí me encontraré con los hijos de Israel; mi propia Gloria santificará este lugar. [44] Así santificaré la Tienda de las Citas con el altar; así santificaré a Aarón y a sus hijos para que sean sacerdotes míos. [45] Habitaré entre los hijos de Israel y seré su Dios, [46] y sabrán que yo soy Yavé, su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yavé, seré su Dios.   

 

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Ex. 30, 1 - 38

          EL INCIENSO, EL AGUA Y EL PERFUME  [1] Harás también un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia [2] y tendrá medio metro de largo y de ancho; es decir, que será cuadrado. Tendrá un metro de altura, y de sus cuatro ángulos saldrán sus cuernos, haciendo un cuerpo con él. [3] Lo revestirás de oro puro, tanto su parte superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su derredor una moldura de oro, [4] y debajo de la moldura, a los costados, harás dos anillos de oro. Los harás a ambos lados para meter por ellos las varas con que transportarlo. [5] Estas serán de madera de acacia y las revestirás de oro. [6] Colocarás el altar delante de la cortina que abriga el Arca del Testimonio y ante el Lugar del Perdón que cubre el Testimonio, allí mismo donde yo te hablo. [7] Aarón quemará cada mañana sobre él incienso aromático, al preparar las lámparas, [8] y hará lo mismo al atardecer cuando alimente las lámparas. Este será el Incienso ante Yavé, de generación en generación. [9] No se ofrecerá sobre este altar incienso profano, ni holocausto, ni víctima, ni se derramará sobre él vino alguno. [10] Una vez al año Aarón hará la expiación sobre los cuernos del altar. Hará la expiación sobre el altar una vez al año con la sangre del sacrificio por el pecado, y esto, de generación en generación. Será, pues, un lugar muy sagrado para Yavé.» [11] Yavé habló a Moisés: [12] «Cuando hagas el censo de los hijos de Israel, cada uno hará una ofrenda a Yavé, para que ninguna plaga los alcance con motivo del empadronamiento; cada uno pagará a Yavé por sí mismo. [13] Cada uno de los que sean empadronados pagará medio siclo, según el peso del templo (es decir, un siclo de veinte óbolos). Este medio siclo será la ofrenda para Yavé. [14] Todos los comprendidos en el censo, de veinte años para adelante, pagarán este rescate. [15] El rico no dará más de medio siclo ni el pobre dará menos, pues es una contribución para Yavé, para rescate de su vida. [16] Recibirás el dinero de esta expiación de mano de los hijos de Israel y lo destinarás para el servicio de la Tienda de las Citas. Con este medio los israelitas harán que Yavé se acuerde de ellos y rescatarán sus vidas.» [17] Yavé se dirigió a Moisés y le dijo: [18] «Harás una pila de bronce con un pie de bronce para el lavatorio. La colocarás entre la Tienda de las Citas y el altar y se echará agua en ella [19] para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies. Que se laven con esta agua cuando entren a la Tienda de las Citas, no sea que mueran. [20] Lo mismo cuando se presenten al altar para cumplir su ministerio y ofrecer un sacrificio por el fuego a Yavé, [21] que se laven las manos y los pies, no sea que mueran; este será un rito perpetuo para Aarón y su descendencia de generación en generación. » [22] Yavé dijo a Moisés: «Toma aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; [23] de cinamomo, doscientos cincuenta; de caña aromática, doscientos cincuenta; [24] de canela, quinientos, en siclos del santuario, y un sextario de aceite de oliva. [25] Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. [26] Con él ungirás la Tienda de las Citas y el Arca del Testimonio, [27] la mesa con todos sus vasos, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, [28] el altar de los holocaustos con todos sus utensilios y la pila con su base. [29] Así los consagrarás y serán cosas muy santas. Todo lo que las toque quedará santificado. [30] Ungirás taambién a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. [31] Luego dirás a los hijos de Israel: [32] Este será para ustedes el óleo de la unción sagrada de generación en generación. Nadie se ungirá con él, ni tampoco harán otro óleo de semejante composición. Es santo y lo tendrán por cosa sagrada. [33] Cualquier hombre que prepare otro semejante o derrame de él sobre un extraño será exterminado de entre los suyos.» [34] Yavé dijo a Moisés: «Procúrate en cantidades iguales los siguientes aromas: resina, espinos y gálbano, especias aromáticas e incienso puro. [35] Prepara con ellos según el arte del perfumista un incienso perfumado, sazonado con sal, puro y santo; [36] molerás una parte, que pondrás delante del Testimonio, en la Tienda de las Citas, donde yo me reúno contigo. Será para ustedes cosa sacratísima. [37] No harán perfume de semejante composición para uso personal; lo tendrán por cosa reservada a Yavé. [38] Cualquiera que haga otro igual para recrearse con su fragancia será exterminado de entre los suyos.»  

 

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Ex. 31, 1 - 18

          [1] Yavé dijo a Moisés: [2] «Acabo de llamar por su nombre a Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, [3] y lo he llenado del espíritu de Dios, de saber, de inteligencia, de ciencia y de capacidad en toda clase de trabajo, [4] para crear obras de arte. Este hombre sabe trabajar el oro, plata y bronce, [5] y tallar tanto las piedras preciosas como la madera: es entendido en toda clase de trabajos. [6] También le doy por ayudante a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan; y además, he puesto sabiduría en el corazón de todos los hombres hábiles que deberán hacer todo lo que he mandado: [7] la Tienda de las Citas, el Arca del Testimonio, el Lugar del Perdón que la cubre, y todos los utensilios de la Tienda; [8] la mesa y sus vasos, el candelabro de oro macizo con todos sus utensilios, el altar de los perfumes [9] y el de los holocaustos con todos sus utensilios, la pila con su base; [10] las vestiduras sagradas y las que han de servir para la consagración del sacerdote Aarón y las de sus hijos cuando ejerzan sus funciones sacerdotales; [11] el óleo de la unción y el incienso aromático para el santuario. Ellos lo harán conforme a todo lo que he ordenado.»  OTRA VEZ LA LEY DEL SÁBADO  [12] Yavé dijo a Moisés: «Habla a los hijos de Israel y diles: No dejen de guardar mis sábados; [13] porque son una señal entre ustedes y yo de generación en generación, para que sepan que yo, Yavé, soy el que los santifica. [14] Guarden el sábado porque es sagrado para ustedes. El que lo profane morirá; el que trabaje en ese día será borrado de en medio de su pueblo. [15] Seis días se trabajará, pero el día séptimo será un día de descanso completo consagrado a Yavé. El que trabaje el día sábado morirá. [16] Los hijos de Israel observarán el sábado de generación en generación y lo celebrarán: éste ha de ser un compromiso perpetuo conmigo. [17] El sábado será entre yo y los hijos de Israel una señal perpetua, pues Yavé hizo los cielos y la tierra en seis días, y el séptimo descansó y respiró. [18] Cuando Dios terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, escritas por el dedo de Dios.

 

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Ex. 32, 1 - 35

          EL TERNERO DE ORO   [1] Moisés no bajaba del cerro y le pareció al pueblo un tiempo largo. Se reunieron en torno a Aarón, al que dijeron: «Fabrícanos un Dios que nos lleve adelante, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, que nos sacó de Egipto.» [2] Aarón les contestó: «Saquen los aros de oro que sus mujeres, y sus hijos e hijas llevan en sus orejas, y tráiganmelos.» [3] Todos se los sacaron y los entregaron a Aarón. [4] El los recibió y fabricó un ternero de metal batido. Entonces exclamaron: «Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto.» [5] Se lo mostraron a Aarón, el que edificó un altar delante de la imagen y luego anunció: «Mañana habrá fiesta en honor de Yavé.» [6] Al día siguiente, se levantaron temprano, ofrecieron víctimas consumidas por el fuego, y también presentaron sacrificios de comunión. El pueblo se sentó para comer y beber; luego se levantaron para divertirse. [7] Entonces Yavé dijo a Moisés en el cerro: «Vuelve y baja, porque tu pueblo ha pecado. [8] Bien pronto se han apartado del camino que yo les había indicado. Se han hecho un ternero de metal fundido y se han postrado ante él. Le han ofrecido sacrificios y han dicho: Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto.» [9] Yavé dijo también: «Ya veo que ese pueblo es un pueblo rebelde.  [10] Ahora, pues, deja que estalle mi furor contra ellos. Voy a exterminarlos, mientras que de ti yo haré nacer un gran pueblo.» [11] Moisés suplicó a Yavé, su Dios, con estas palabras: «Oh Yavé, ¿cómo podrías enojarte con tu pueblo, después de todos los prodigios que hiciste para sacarlo de Egipto? [12] ¿O quieres que los egipcios digan: "Yavé los ha sacado con mala intención, para matarlos en los cerros y suprimirlos de la tierra"? Aplaca tu ira y renuncia a castigar a tu pueblo. [13] Acuérdate de tus servidores Abrahán, Isaac y Jacob, y de las promesas que les hiciste. Pues juraste por tu propio Nombre: "Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu raza la tierra que te prometí, para que sea de ellos para siempre".» [14] Así, pues, Yavé renunció a destruir a su pueblo, como lo había anunciado. [15] Al bajar de vuelta del cerro, Moisés traía las dos tablas de las Declaraciones divinas en que las leyes estaban escritas y grabadas por ambos lados. [16] Las tablas eran obra de Dios, como también la escritura era la escritura de Dios, grabada sobre ellas. [17] Josué estaba con Moisés, y al oír el griterío del pueblo dijo: «¡Hay gritos de guerra en el campamento!» [18] Moisés le contestó: «No son gritos de victoria, ni lamentos de derrota; lo que oigo son cantos a coros.» [19] Al acercarse Moisés al campamento, vio el ternero y las danzas. Se llenó de furor y arrojó las tablas, que se hicieron pedazos al pie del cerro. [20] Después tomó el ternero que habían fabricado, lo quemó y lo machacó hasta reducirlo a polvo. Y dio de beber al pueblo agua con este polvo mezclado. [21] Moisés dijo a Aarón: «¿Qué te hizo ese pueblo para que lo hayas arrastrado a un pecado tan grave?» [22] Aarón le contestó: «¡No te enojes conmigo, mi señor! Tú mismo sabes que este pueblo es inclinado al mal. [23] Ellos me dijeron: No sabemos lo que ha pasado con Moisés, el que nos ha sacado de Egipto, así que fabrícanos dioses que nos lleven adelante. [24] Yo les dije: «¿Quiénes son los de ustedes que tienen oro? Ellos se lo sacaron al instante de sus orejas y me lo dieron; yo lo fundí y salió este ternero.» [25] Moisés vio que el pueblo estaba sin freno, porque Aarón se lo había quitado, y que sus enemigos habrían tenido toda la razón al despreciarlo. [26] Se colocó, pues, a la entrada del campamento y llamó en voz alta: «¡Vengan a mí los que estén por Yavé!» Todos los de la tribu de Leví se juntaron en torno a él. [27] El les dijo: «Esta es orden de Yavé, el Dios de Israel: Colóquense cada uno su espada al costado y pasen y repasen por el campamento, de una entrada a la otra; y no vacilen en matar a sus hermanos, compañeros y familiares.» [28] Los de la tribu de Leví cumplieron la orden de Moisés, y perecieron, aquel día, unos tres mil hombres del pueblo.  [29] Entonces Moisés dijo a los levitas: «Ustedes hoy acaban de ser consagrados a Yavé con sangre, tal vez con la sangre de un hijo o de un hermano. Por eso hoy él les da la bendición.»  MOISÉS RUEGA POR EL PUEBLO  [30] Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado, pero voy a subir donde Yavé. Ojalá pueda obtener por ustedes el perdón de este pecado.» [31] Al volver Moisés donde Yavé le dijo: «Este pueblo ha cometido un gran pecado con estos dioses de oro que se hicieron. [32] Con todo, dígnate perdonar su pecado..., pero si no, bórrame del libro que has escrito.» [33] Yavé respondió a Moisés: «Al que peca contra mí, a éste borraré yo de mi libro. [34] Pero tú, sigue, y conduce al pueblo al lugar que te indiqué. Mi Angel irá delante de ti, pero algún día los visitaré y les pediré cuentas de su pecado.» [35] Y, en efecto, Yavé castigó al pueblo por el ternero que se fabricaron, el ternero que les hizo Aarón.

 

 

[1] .Así como Adán desobedece desde el principio, también Israel después de recibir la Ley. Ya empieza la convivencia difícil de Israel con su Dios. El amenaza, castiga, y luego perdona.Pero, aunque pasen los años, el pueblo no dejará de pecar. Entonces los profetas se convencerán, que al hombre en la tierra no le basta una Ley, sino que necesita un corazón nuevo. Ver lo de la nueva alianza en Jer 31,31.Fabrícanos un dios. Los israelitas no han aceptado realmente a Yavé, el Dios exigente y luchador que los manda a conquistar la tierra prometida. Y quieren volver a su religión pasada, que solamente pedía fiestas y ritos. El becerro que fabrican, con madera cubierta de oro (por eso Moisés lo quemará) es la figura tradicional del dios cananeo El, un dios bonachón que tranquiliza a mucha gente.El pecado de ellos, pues, no es solamente hacer una imagen de Dios, sino, más todavía, hacerse un dios según a ellos les conviene. Es el mismo pecado que cometen muchos de los creyentes de nuestros días cuando buscan una religión o una espiritualidad relajada, sin las contradicciones con que uno se topa cuando se hace el trabajo de Dios en el mundo.Voy a exterminarlos. De ti, en cambio, haré nacer un gran pueblo 

 

 

[10] .En el momento que falla la fidelidad del pueblo, Yavé pide a Moisés una prueba excepcional de su propia fidelidad. Le sugiere que sus propios descendientes podrían muy bien formar un nuevo pueblo de Dios en reemplazo de estos irresponsables. Pero Moisés ha comprendido que esto no puede ni debe ser: Dios nunca desmentirá sus promesas a Israel. A él le corresponde sacrificarse hasta el final para salvar a estos pecadores. No buscará para los suyos, ni salvación, ni dones espirituales, en perjuicio del pueblo que recibió la Alianza.Moisés sale vencedor de esta prueba y merece conseguir el perdón para Israel. "Moisés se puso en la brecha frente a El para impedir que su ira los destruyera" (Sal 106,23). Aquí como en otras ocasiones, Moisés intercede con autoridad en nombre de su pueblo. Después de él, será el Sumo Sacerdote, por su consagración, el defensor del pueblo ante Dios (Num 17,12; He 7). Pero con los grandes profetas tendremos otro tipo de intercesores; ellos no lo serán por una consagración o un título de sacerdote, sino sencillamente porque son poderosos ante Dios, al haber sido conquistados y purificados por su Espíritu (Ez 22,30).Al bajar Moisés se escuchan las excusas de Aarón, que echa la culpa al pueblo. Aarón ha actuado como sacerdote oportunista, que bien pronto se olvida de la misión que recibió de Dios, no del pueblo. No se olvide que Aarón era el patrono y modelo de los sacerdotes judíos. Los sacerdotes que escribieron estas páginas reivindicaban para sí la misma autoridad de Moisés, del que guardaban las enseñanzas. Pero no por eso se creían mejores de lo que eran, y fueron bastante honrados para presentar a Aarón, su antepasado, como un hombre cuyos actos no estaban a la altura de su dignidad eminente.En cuanto al pueblo, no logrará borrar tan fácilmente sus pecados. Los relatos que se mezclan en este capítulo no concuerdan. El vers. 35 hace pensar en un castigo como la peste. El trozo 25-29 da a entender que no todos habían participado en la rebeldía. Las familias de sacerdotes, los levitas, son más fieles y ayudan a Moisés a restablecer su autoridad: empiezan matando a los culpables.Por eso hoy les da la bendición 

 

 

[29] .No pensemos que Dios bendice la violencia, pero ¿qué es la violencia? Este antiguo texto elogia a los que optaron por Dios totalmente; ellos lo demostraron como se podía y se debía hacer en esos tiempos primitivos. Si hubieran actuado entonces como se debe hacer en el siglo 20, la historia santa habría muerto en la cuna.Muchos detalles de este relato se deben a que los que escribieron esta página, siglos después, se inspiraron en lo que ocurría en los santuarios de Betel y de Dan, en que el rey Jeroboam había hecho poner becerros para representar a Yavé (1 Re 12,26). 

 

 

 

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Ex. 33, 1 - 23

          EL PERDÓN DE YAVÉ A SU PUEBLO  [1] Yavé dijo a Moisés: «Márchate de ese lugar tú y tu pueblo que saqué de Egipto; sube a la tierra que yo prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando les dije: Se la daré a tu descendencia. [2] Enviaré delante de ti un ángel para que eche del país al cananeo, al amorreo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo. [3] Pero no subiré con ustedes a esa tierra que mana leche y miel, no sea que los destruya en el camino, por ser un pueblo rebelde.» [4] El pueblo escuchó esta advertencia; ninguno se puso su traje de fiesta; más bien hicieron duelo. [5] Yavé dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel: Ustedes son un pueblo rebelde; si estuviera en medio de ustedes, aunque fuera por un momento, los exterminaría. Ahora, quítense sus ropas de fiesta, y veré lo que puedo hacer con ustedes.» [6] Y los hijos de Israel se quitaron sus trajes de fiesta al pie del monte Horeb.  LA TIENDA DE LAS CITAS   [7] Entonces Moisés tomó la Tienda de campaña y la plantó a cierta distancia, fuera del campamento. La llamó Tienda de las Citas divinas, y todo el que quería consultar a Yavé tenía que ir a la Tienda de la Citas, fuera del campamento. [8] Cada vez que Moisés iba a la Tienda de las Citas, todo el pueblo se ponía de pie a la entrada de sus carpas, y los ojos de todos lo seguían, hasta que entraba en ella. [9] Y al entrar Moisés en la Tienda, la nube en forma de columna bajaba y se detenía a la entrada de la Tienda, mientras Yavé hablaba a Moisés. [10] Cuando el pueblo veía la nube parada junto a la entrada de la Tienda, todos se ponían de pie y luego se postraban cada uno ante su carpa.  [11] Yavé hablaba con Moisés, cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Después Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se alejaba de la Tienda. [12] Moisés dijo a Yavé: «Tú me mandas que encabece a este pueblo, y no me das a conocer a quién enviarás conmigo. Sin embargo, me has dicho: Te conozco por tu nombre, y te he mirado con buenos ojos. [13] Ahora, si realmente me miras con buenos ojos, dame a conocer caminos para que te conozca, y me sigas mirando bien: no olvides que esa gente es tu pueblo.» [14] Yavé respondió: «Ve y haz lo que te diga, que yo te llevaré al descanso.» [15] Moisés contestó: «Si tu Rostro no nos acompaña, no nos hagas salir de aquí. [16] ¿Cómo podrá verse que nos das tu preferencia a mí y a tu pueblo? ¿No será, acaso, en que tú nos acompañarás? Esto nos distinguirá, yo y tu pueblo, de todos los pueblos de la tierra.» [17] Yavé contestó a Moisés: «También esto que me acabas de pedir, lo haré, pues te di mi preferencia y te conozco por tu nombre.»  YAVÉ PASA ANTE MOISÉS   [18] Moisés dijo a Yavé:«Por favor, déjame ver tu Gloria.» [19] Y El le contestó: «Toda mi bondad va a pasar delante de ti, y yo mismo pronunciaré ante ti el Nombre de Yavé. Pues tengo piedad de quien quiero, y doy mi preferencia a quien la quiero dar.» [20] Y agregó Yavé: «Pero mi cara no la podrás ver, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. [21] Mira este lugar junto a mí. Te vas a quedar de pie sobre la roca y, [22] al pasar mi Gloria, te pondré en el hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. [23] Después sacaré mi mano y tú entonces verás mis espaldas; pero mi cara no se puede ver.»         

 

 

[7] .La tienda de campaña llamada Tienda de las Citas divinas fue el primer templo de Dios en medio de su pueblo. Nótese que se puso fuera del campamento, a alguna distancia, y que se habla de ella solamente después que pecó el pueblo. Dios ya no conduce directamente a Israel, sino por intermedio de su Angel (32,34 y 33,32). 

 

 

[11] .Dios ha bajado en el Sinaí para hablar a su pueblo. Sin embargo, no se ha comunicado en forma personal con estos hombres que todavía están en la primera etapa. Bien es cierto que creen, pero es una fe en que predomina la obediencia a la ley. Con Moisés en cambio, Dios se comunica cara a cara (11), o sea, de espíritu a espíritu (a diferencia de estas comunicaciones inferiores que son los sueños, visiones y apariciones: Núm 12,6).El pueblo se conforma con ser acompañado por el Angel de Yavé, o sea, con contar con su ayuda y providencia. Moisés, en cambio, tiene sed de otra presencia, pues su papel de jefe y profeta lo ha apartado de sus hermanos y colocado en una soledad muy grande. Quiere que lo acompañe el Rostro de Dios, o sea, una presencia personal mediante la cual Dios le da a conocer sus intenciones.Luego Moisés insiste: que tu Rostro nos acompañe. O sea: que Dios se dé a conocer a su pueblo también, para que éste no sea solamente un pueblo protegido por Dios, sino un pueblo santo y que conoce a Dios. La respuesta es positiva, pero solamente con el correr del tiempo Dios se dará a conocer. Jesús pedirá este conocimiento para todos aquellos que integren su Iglesia (Jn 17). 

 

 

[18] .El párrafo que empieza es uno de los más profundos de la Biblia y nos habla en forma figurada de cómo Dios acepta darse a conocer en forma personal y directa.Déjame ver tu gloria. En realidad Dios no se dejará ver, sino que él mismo pronunciará su Nombre, o sea, dejará impreso su Poder y Gloria en aquellos que lo quieren ver.Te vas a quedar de pie sobre la roca. O sea: me esperarás ahí en la soledad, desprendido, despierto y disponible para el momento que yo quiera, pues mis favores los doy a quien los quiero dar.Te cubriré con mi mano. Cuando Dios quiere favorecer a alguien con la unión mística, se adueña más o menos de su mente y por un tiempo más o menos largo. Entonces le quita toda palabra, toda idea y todo recuerdo, y lo mantiene a la fuerza en el vacío, suspenso a su sola presencia, como muerto a todo lo exterior: te pondré en el hueco de la roca. Y así se queda hasta que el Señor haya pasado. Después sacaré mi mano: entonces sabrás que has estado en Dios. Yavé, pues, pronunció su Nombre, dejándolo grabado en lo más profundo del espíritu, y este Nombre no es otro que el conocimiento y la experiencia de su misericordia infinita. Moisés, al terminarse este encuentro, no tiene ya ambición o deseo personal: solamente le importa que se realice el proyecto de Dios de entregar a los hombres la herencia divina. 

 

 

 

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Ex. 34, 1 - 35

          [1] Yavé dijo a Moisés: «Labra dos tablas de piedra parecidas a las primeras y yo escribiré las palabras que había en las primeras que tú rompiste. [2] Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí, ahí esperarás en la cumbre. [3] Pero que ninguno suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte: ni siquiera oveja ni buey paste en los alrededores.» [4] Moisés labró dos tablas de piedra semejantes a las anteriores, como lo había ordenado Yavé, y de madrugada subió al monte Sinaí llevando en sus manos las dos tablas de piedra. [5] Yavé bajó en una nube y se quedó allí junto a él. Moisés entonces invocó el Nombre de Yavé, [6] y El pasó delante de Moisés diciendo con voz fuerte: «Yavé, Yavé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y en fidelidad. [7] El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.» [8] Al momento Moisés cayó al suelo de rodillas, adorando a Dios, [9] y dijo: «Señor, si realmente me miras con buenos ojos, ven y camina en medio de nosotros; aunque sea un pueblo rebelde, perdona nuestras faltas y pecados, y recíbenos por herencia tuya.»  LA LEY DE LA ALIANZA   [10] Yavé dijo: Ahora mismo quiero firmar una alianza: voy a realizar, delante de todo este pueblo, prodigios como no los hubo jamás en ningún país y para ningún pueblo. Y todo este pueblo que te rodea verá las obras de Yavé, pues serán cosas asombrosas las que haré contigo. [11] Observa lo que te ordeno en este día, y yo, por mi parte, arrojaré delante de ti al amorreo, al cananeo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo. [12] No hagas ningún pacto con el habitante del país en que vas a entrar, no sea que se transforme en una trampa para ti. [13] Más bien destruye sus altares, quiebra sus piedras levantadas y corta sus troncos sagrados. [14] No te arrodillarás ante otro dios, pues Yavé lleva por nombre Celoso: él es un Dios celoso. No sea que te comprometerás con la gente de aquellos países, que se prostituyen tras sus dioses y les ofrecen sacrificios. [15] Pues te convidaran a comer de sus cosas sacrificadas, [16] y luego casarás a tus hijos con las hijas de ellos y, puesto que se prostituyen ellas por sus dioses, arrastrarán a tus hijos a prostituirse también a sus dioses. [17] No te harás dioses de metal fundido. [18] Respetarás la fiesta de los ázimos. Comerás pan sin levadura durante siete días, como te lo he ordenado, en el mes de la primavera, porque fue en ese mes de Aviv cuando saliste de Egipto. [19] Todo primogénito es mío: todo primer nacido de tus ovejas y de tus vacas que sea macho. [20] El burro primerizo lo rescatarás con un corderito; en caso de no ser rescatado, será muerto. Rescatarás el primero de tus hijos. No te presentarás ante mí con las manos vacías. [21] Trabajarás seis días y al séptimo día descansarás, incluso en tiempo de aradura y de siega. [22] Celebrarás la fiesta de las Semanas con las primeras siegas de tu trigo, y otra fiesta a fin de año al recoger todos los frutos. [23] Se presentarán tres veces al año todos tus varones ante Yavé, el Señor y Dios de Israel. [24] Pues yo arrojaré de tu presencia a los pueblos y agrandaré tus fronteras y nadie codiciará tu país, mientras tú subas tres veces al año a presentar te ante Yavé, tu Dios. [25] No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mis víctimas y no quedará hasta el otro día la víctima de la fiesta de Pascua. [26] Llevarás los primeros frutos de tu tierra a la Casa de Yavé, tu Dios. No cocerás el cabrito con la leche de su madre.» [27] Yavé terminó diciendo a Moisés: «Pon por escrito estas palabras, pues éste es el compromiso de la Alianza que he pactado contigo y con los hijos de Israel.» [28] Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.  MOISÉS DESCIENDE DEL MONTE   [29] Cuando Moisés bajó del monte Sinaí, tenía en las manos las dos tablas de las Declaraciones divinas donde estaban escritas las leyes de la Alianza, y no sabía que la piel de su cara se había vuelto radiante, por haber hablado con Yavé. [30] Aarón y los hijos de Israel vieron con sorpresa ese resplandor de la cara de Moisés, y sintieron miedo de acercarse a él. [31] Pero Moisés los llamó y volvieron Aarón y los jefes de la comunidad; y Moisés les habló. [32] El pueblo a su vez se acercó, y Moisés les comunicó todo lo que Yavé le había mandado en el monte Sinaí. [33] Cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se cubrió la cara con un velo. [34] Cada vez que Moisés volvía donde Yavé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Una vez fuera, comunicaba al pueblo lo que Yavé le había ordenado. [35] Al ver los israelitas la cara de Moisés, notaban que su piel era radiante; pero Moisés volvía a ponerse el velo, hasta que entraba a hablar con Yavé.        

 

 

[10] En las primeras generaciones después de Moisés, no había "un" decálogo sino varios formularios redactados en momentos y lugares diferentes. Su fin era mostrar las exigencias de la Alianza y las reglas dadas por Moisés.El primero y más conocido es el del capítulo 20. Pero aquí tenemos otro más antiguo. A diferencia de "nuestro" Decálogo, más reciente y dominado por una exigencia de justicia, estos Diez Mandamientos del cap. 34 insistían antes que nada en obligaciones, fiestas y ritos que mantenían en el israelita el sentido de su identidad religiosa en un ambiente peligroso para su fe. También en los tiempos antiguos se guardaban por lo menos dos relatos de la ascensión de Moisés al Sinaí. Esto nos explica tal vez por qué Moisés sube y recibe la Ley, baja y rompe las tablas, y vuelve a subir. Este artificio literario permitía salvar los dos relatos de la ascensión de Moisés y ubicar en los dos encuentros los dos decálogos más importantes. 

 

 

[29] La piel de su cara se había vuelto radiante por haber hablado con Yavé. Este signo exterior delata la transformación profunda obrada por Dios en aquellos que se presentan ante él a cara descubierta. Este detalle será re-interpretado en Mc 9,2 y 2 Cor 3,12-18.La nube es el signo de la presencia de Dios. Cuando se inaugure el Templo, siglos más tarde, también lo llenará la nube (1 Reyes 8,10). La nube cubrirá a Jesús en su Transfiguración y lo ocultará en su Ascensión.La nube acompaña al Pueblo en el desierto. Dios está con ellos en forma velada, pero real.La continuación de los recuerdos referentes a la vida de los israelitas en el desierto están en los capítulos 11 al 16 y 20 al 24 del Libro de los Números. 

 

 

 

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Ex. 35, 1 - 35

          [1] Moisés reunió a toda la comunidad de los hijos de Israel y les dijo: «Esto es lo que Yavé ha mandado hacer: [2] Trabajarás durante seis días, pero el día séptimo será sagrado para ustedes, día de descanso completo en honor a Yavé. Cualquiera que trabaje en ese día morirá. [3] En ninguna de sus casas encenderán fuego el día sábado.»  SE CONSTRUYE EL SANTUARIO  [4] Moisés dijo a toda la comunidad de Israel: [5] «Esta es la orden de Yavé: Que cada uno ofrezca algo de lo suyo a Yavé. Que todos los de corazón generoso le ofrezcan oro, plata y cobre, [6] púrpura violeta y escarlata, lino fino, pelo de cabra, [7] pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos y madera de acacia, [8] aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático, [9] piedras de ónice y piedras de engaste para el Efod y el Pectoral. [10] Que se presenten los artífices más hábiles de entre ustedes para hacer lo que Yavé ha ordenado: [11] la Morada, su Tienda y su cubierta, sus broches y tablones, sus travesaños, sus postes y sus basas; [12] el Arca y sus varas, el Lugar del Perdón y el velo que lo cubre; [13] la mesa y sus varas y todos los utensilios necesarios, el pan de la ofrenda, [14] el candelabro para el alumbrado con sus utensilios y sus lámparas y el aceite para la luz; [15] el altar del incienso con sus varas; el óleo de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada de la Morada, [16] el altar de los holocaustos con su rejilla de bron ce, sus varas y todos sus utensilios; la pila con su base; [17] los cortinajes del atrio con sus postes y sus basas; la cortina de la entrada del atrio; [18] todos los clavos necesarios para la Morada y para el atrio como también las cuerdas; [19] los ornamentos de ceremonia para oficiar en el Santuario; las vestiduras de la consagración del sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para las funciones sacerdotales.» [20] Entonces todo el pueblo de Israel se retiró de la presencia de Moisés; [21] todos aquellos a quienes su corazón movía, hombres de corazón generoso, vinieron a dejar su ofrenda para Yavé, para la construcción de la Tienda de las Citas, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas. [22] Venían hombres y mujeres: todos los de corazón generoso traían joyas, aros, anillos, collares y toda clase de objetos de oro, el oro que cada uno presentaba como ofrenda a Yavé. [23] Los que tenían púrpura violeta y escarlata y carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y cueros finos, lo traían también. [24] Quienes pudieron reservar una ofrenda de plata y bronce la llevaron también como ofrenda para Yavé. Lo mismo hicieron los que poseían madera de acacia para los trabajos de la obra. [25] Todas las mujeres hábiles en el oficio hilaron con sus manos la púrpura violeta, escarlata y carmesí y el lino fino, y después lo ofrecieron a Yavé. [26] Las que sabían hilar el pelo de cabra lo hicieron. [27] Los jefes trajeron piedras ágatas y engaste para el Efod y el Pectoral, [28] aromas y aceite para el alumbrado, para el óleo de la unción y para el incienso aromático. [29] Todos los hijos de Israel, hombres y mujeres, a quienes su generosidad había impulsado a llevar algo para cualquiera de los trabajos que Yavé, por medio de Moisés, les había encomendado, trajeron sus ofrendas voluntarias a Yavé.  LOS ARTÍFICES DEL SANTUARIO  [30] Moisés dijo entonces a los hijos de Israel: «Miren, Yavé ha designado a Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, [31] y lo ha llenado del espíritu de Dios, y de saber, de inteligencia, de ciencia y de capacidad en toda clase de trabajo [32] para crear obras de arte. Este hombre sabe trabajar oro, plata y bronce [33] y tallar tanto las piedras preciosas como la madera. Es entendido en toda clase de trabajos. [34] A él y a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, Yavé les ha infundido el don de enseñar. [35] Les ha llenado de habilidad para toda clase de labores de artesanos o artistas, para bordar la púrpura violeta y escarlata, el carmesí y el lino fino, y para todo tipo de tejido. Son muy capaces para ejecutar toda clase de trabajos y obras de arte.  

 

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Ex. 36, 1 - 38

          [1] Así, pues, Bezaleel, Oholiab y todos los hombres peritos a los que Yavé ha dado habilidad y pericia para saber realizar todos los trabajos en servicio del Santuario, ejecutarán todo conforme lo ha mandado Yavé.» [2] Moisés llamó a Bezaleel y a Oholiab y a todos los hombres hábiles a los que Yavé había dado pericia, y a todas las personas deseosas de trabajar para el Santuario, [3] y les entregó todas las ofrendas que los hijos de Israel habían reservado para la ejecución de las obras del Santuario. Mientras tanto, los hijos de Israel seguían entregando a Moisés, cada mañana, ofrendas voluntarias. [4] Por eso, todos los artesanos que trabajaban en la construcción del Santuario, además de su propio trabajo, [5] fueron a decir a Moisés: «El pueblo entrega más de lo que se necesita para la construcción de las obras que Yavé ha mandado hacer.» [6] Entonces Moisés mandó correr la voz por todo el pueblo: «Ni hombre ni mujer reserve ya más ofrendas para el Santuario.» [7] El pueblo, pues, dejó de traer ofrendas, pues había material de sobra para construir toda la obra. [8] Entonces los artesanos más expertos de entre los que ejecutaban el trabajo hicieron la Morada. Hicieron diez cortinas de lino fino retorcido de color jacinto, morado y rojo, adornadas con querubines. [9] Cada cortina tenía catorce metros de largo y dos de ancho. Todas eran de una misma medida. [10] Reunieron las primeras cinco cortinas y lo mismo las otras cinco. [11] Pusieron cordones de color morado en los bordes de la cortina que terminaba el primer conjunto, e hicieron lo mismo con los bordes de la cortina que terminaba el segundo conjunto. [12] Cada conjunto tenía por ambas partes cincuenta cordones, dispuestos de tal modo que el uno correspondía al otro, y se podían ajustar entre sí. [13] Hicieron asimismo cincuenta broches de oro, con los que se reunieron las cortinas. Así la tienda fue una sola. [14] También hicieron una cubierta de pelo de cabra para el techo de la Morada. Había once piezas. [15] Cada una de ellas tenía quince metros de largo y dos de ancho. [16] Todas eran de la misma medida. Juntaron las cinco primeras y lo mismo las otras seis. [17] Hicieron también en la orilla de cada cubierta cincuenta presillas, para que se pudiera unir con la otra, y cincuenta presillas en la orilla de ésta para unirla a la contigua. [18] Hicieron asimismo cincuenta hebillas de bronce, mediante las cuales se formó un solo toldo. [19] Hicieron también a la Morada otra cubierta de pieles de carnero, teñidas de rojo, y sobre ésta otra cubierta de cueros finos. [20] Hicieron asimismo tablones de madera de acacia derechos, [21] cada uno de los cuales tenía cinco metros de largo por setenta y cinco centímetros de ancho. [22] En los lados de cada tablón se hicieron dos muescas para encajar un tablón con otro, y de este modo se dispusieron todos los tablones. Veinte de éstos se pusieron en el lado meridional, [23] para los cuales se fundieron cuarenta basas de plata, de suerte que dos basas sostenían los dos ángulos de cada tablón. [24] En la misma forma se pusieron veinte tablones al otro lado de la Morada que mira al norte, [25] los cuales tenían cuarenta basas de plata: [26] dos basas debajo de cada tablón. [27] En la parte occidental de la Morada se pusieron seis tablones [28] además de otros dos que hubo que fijar a la espalda del Tabernáculo en las esquinas, [29] y estuvieron trabados de arriba abajo y asegurados todos con un mismo encaje. El mismo trabajo se hizo para los dos tablones que se hubo de colocar en las esquinas.30 Así fueron en total ocho tablones los que había en el fondo con dieciséis basas de plata, dando a cada tablón dos basas. [31] También hizo cinco travesaños de madera de acacia en un lado de la Morada, que afianzaron los tablones, [32] y otros cinco al otro lado, y al occidente otros tantos, [33] los cuales atravesaban los tablones de un extremo a otro. [34] Cubrió asimismo con planchas de oro los tablones, y para ello hizo argollas de oro, por las cuales pasaban los travesaños y los cubrió con láminas de oro. [35] Además de esto hizo un velo de lino fino retorcido de color morado, púrpura, y de grana dos veces teñida, bordado de querubines, obra de artista; [36] el cual colgó ante cuatro columnas de madera de acacia, que estaban también cubiertas de oro, y tenían ganchos de oro, estando puestas sobre basas de plata. [37] Hizo para la entrada de la Morada una cortina de lino fino color morado, púrpura y de grana dos veces teñida, con labores de tapicería. [38] Hizo las cinco columnas con sus ganchos. Cubrió de oro los capiteles y las varillas. Las basas eran de bronce.        

 

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Ex. 37, 1 - 29

          [1] Bezaleel hizo el Arca de madera de acacia, con una longitud de dos codos y medio, codo y medio de anchura y otro codo y medio de altura. [2] La revistió por dentro y por fuera con láminas de oro; hizo además una moldura de oro alrededor. [3] Le pusieron cuatro anillos de oro, uno en cada ángulo del Arca, dos en un lado y dos en otro. [4] Hicieron también las varas de madera de acacia y las cubrió con láminas de oro. [5] Las pasaron por los anillos que estaban a los lados del Arca y sirvieron para llevarla. [6] Hizo el Lugar del Perdón de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. [7] Asimismo hizo dos querubines de oro macizo y los puso en las extremidades del Lugar del perdón, [8] uno a cada lado, haciendo un cuerpo con el Lugar del Perdón. [9] Los dos querubines tenían las alas extendidas y cubrían con sus alas el Lugar del Perdón. Estaban uno frente al otro y sus caras miraban al Lugar del Perdón. [10] Hizo también una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, uno de ancho y uno y medio de alto. [11] La cubrió con láminas de oro puro y le puso alrededor una moldura de oro, [12] le hizo un borde de cuatro dedos de alto y encima de éste puso una moldura de oro. [13] Formó asimismo cuatro anillos de oro y los puso en las cuatro esquinas de la mesa, uno para cada pata. [14] Los anillos estaban debajo de la cornisa para meter las varas por ellos a fin de que pudiera transportarse la mesa. [15] Hizo también de madera de acacia estas varas y las cubrió con planchas de oro, pues sirvieron para transportar la mesa. [16] Hizo también los utensilios que están en la mesa; las fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las libaciones; todo era de oro. [17] Labró igualmente de oro puro el candelabro. Era de oro macizo su pie y su tallo. Sus cálices y nudos y flores formaban un cuerpo con él. [18] Salían seis brazos de sus lados: tres de uno y tres de otro. [19] Cada brazo tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con capullos y flor. [20] En el mismo candelabro había cuatro cálices en forma de flor de almendro con capullos y flores; [21] un capullo debajo de los dos primeros brazos que formaban cuerpo con el candelabro; otro, debajo de los siguientes y un tercero debajo de los dos últimos brazos; se hizo lo mismo para los seis brazos que salían del candelabro. [22] Los capullos y los brazos formaban un cuerpo con el candelabro. Todo ello era de oro puro macizo. [23] Hizo sus siete lámparas; sus despabiladeras y ceniceros eran de oro puro. [24] Se empleó un talento de oro para hacer el candelabro con todos estos utensilios. [25] Hizo también el Altar del Incienso. Lo hizo de madera de acacia. Tenía medio metro de largo y de ancho: era cuadrado. Tenía un metro de altura. Sus cuernos formaban un cuerpo con él. [26] Cubrió de oro la mesa, los costados y los cuernos; también hizo una moldura de oro alrededor. [27] Debajo de dicha moldura hizo dos anillos de oro a ambos lados para meter en ellos las varas con que lo transportarían. [28] Hizo las varas de madera de acacia y las cubrió de oro. [29] Hizo el óleo de la consagración y el incienso aromático, obra de perfumista.         

 

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Ex. 38, 1 - 31

          [1] Hizo también el Altar de los Holocaustos de madera de acacia. Tenía dos metros y medio de largo y otros tantos de ancho, esto es, cuadrado, y metro y medio de altura. [2] De sus cuatro esquinas salían cuatro cuernos que formaban un cuerpo con él. Los cubrió con láminas de bronce. [3] Para el servicio del altar fabricó las calderas, tenazas, tridentes y braseros. Todos estos instrumentos los hizo de bronce. [4] Además un enrejado de bronce en forma de red, que se ponía debajo del plano del altar y llegaba a media altura. [5] En los cuatro ángulos le hizo anillos de bronce para sus varas. [6] Hizo también dos varas de madera de acacia, cubiertas con láminas de bronce, [7] y las pasó por los anillos: estaban a los dos lados del altar para transportarlo. Hizo el altar hueco, de paneles. [8] Hizo también la pileta y la basa de bronce, con los espejos de bronce pulido de las mujeres que servían a la entrada de la Tienda de las Citas. [9] Hizo asimismo el atrio de la Morada, en cuya parte meridional había cortinas de lino fino retorcido de cincuenta metros de largo, [10] con veinte columnas puestas en otras tantas basas de bronce, cuyos ganchos y varillas eran de plata. [11] Igualmente en el lado septentrional había a lo largo cortinas de cincuenta metros con veinte columnas y otras tantas basas de bronce, y sus ganchos y varillas de plata. [12] Además, en lo ancho del atrio que mira al oeste había cortinas por espacio de veinticinco metros, con diez columnas y otras tantas basas de bronce. [13] Del mismo modo, en lo ancho del atrio que cae al oriente se contaron veinticinco metros; [14] se pusieron cortinas de siete metros y medio por cada lado, [15] con tres columnas y otras tantas basas por cada lado. [16] Todas las cortinas del atrio alrededor eran de fino lino retorcido. [17] Las basas de las columnas eran de bronce. Los ganchos y las varillas eran de plata; los capiteles estaban cubiertos de plata. [18] Pero a la entrada del atrio se puso una cortina de diez metros de lino fino retorcido color morado, púrpura y de grana dos veces teñida: una obra de bordador. Tenía diez metros de largo y dos y medio de altura, como las cortinas del atrio. [19] Sus cuatro columnas y basas eran de bronce, sus ganchos y varillas de plata. Sus capiteles estaban cubiertos de plata. [20] Las estacas y clavos, tanto de la Morada como del atrio, eran de bronce. [21] Este era el inventario de la Morada de la Alianza, realizado por orden de Moisés y hecho por los levitas bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón. [22] Bezaleel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo cuanto Yavé había mandado a Moisés, [23] juntamente con Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artesano, bordador en púrpura, violeta y escarlata, en carmesí y lino fino. [24] El total de oro empleado en el trabajo, en todo el trabajo del Santuario, el oro que ofreció el pueblo, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario; [25] la plata entregada por los hombres incluidos en el censo de la comunidad fue de cien talentos y mil setecientos sesenta y cinco siclos, según el peso del Santuario. [26] Pues se contaba medio siclo, en siclos del Santuario, por cabeza. [27] Los cien talentos de plata se emplearon en fundir las basas del Santuario y las basas de las columnas que sostenían el velo; cien basas correspondientes a los cien talentos, un talento por basa. [28] De los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo ganchos para los postes, revistió sus capiteles y los unió con varillas. [29] El bronce que ofrecieron fue de setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. [30] Con él hizo las basas para la entrada de la Tienda de las Citas, el altar de bronce con su rejilla de bronce también y todos los utensilios del altar, [31] las basas del recinto del atrio y las basas de la entrada del atrio, todos los clavos que se ocuparon en la Morada y en el atrio que la rodeaba.      

 

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Ex. 39, 1 - 43

          [1] Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras de ceremonia de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino. Hicieron asimismo las vestiduras sagradas de Aarón, como Yavé había mandado a Moisés. [2] Hicieron el Efod de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido. [3] Batieron oro en láminas y las cortaron en hilos para bordar junto con la púrpura violeta y escarlata, con el carmesí y el lino fino. [4] El Efod tenía dos hombreras que se juntaban y estaban unidas por sus extremos. [5] El cinturón con que se ciñe el Efod era de la misma hechura y de los mismos materiales y formaba con él una sola pieza, tal como Yavé se lo había mandado a Moisés. [6] Prepararon igualmente las piedras ónices engastadas en oro y grabadas, como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel; [7] las colocaron sobre las hombreras del Efod, como piedras que sirvieran para recordar a los hijos de Israel, según había ordenado a Moisés. [8] Bordaron también el Pectoral, del mismo estilo que el Efod, de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino retorcido. [9] Era cuadrado y doble: tenía un palmo de largo por uno de ancho. [10] Llevaba cuatro filas de piedras; en la primera fila había un sardio, un topacio y una esmeralda; [11] en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante; [12] en la tercera, un ópalo, una ágata y una amatista; [13] y en la cuarta, un crisolito, un ónice y un jaspe. Todas ellas engastadas en oro. [14] Las piedras eran doce, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel, y grabadas cada piedra con el nombre de cada uno de ellos conforme a las doce tribus. [15] Hicieron para el Pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones. [16] Hicieron dos engastes de oro y dos anillos de oro y fijaron los dos anillos en los dos extremos. [17] Pasaron después las dos cadenillas de oro por los dos anillos de los extremos del Pectoral. [18] Unieron los dos extremos de las dos cadenillas a los dos engastes que fijaron en la parte inferior de los hombros del Efod. [19] Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en los extremos inferiores del Pectoral, en la parte baja del Efod por fuera. [20] Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en las dos hombreras del Efod abajo, en la parte delantera, cerca de la juntura por encima del cinturón del Efod, [21] y fijaron el Pectoral uniéndolo por sus anillos a los anillos del Efod para sostenerlo encima del cinturón del Efod, con un cordón de púrpura vio leta, para que quedara el Pectoral sobre el cinturón del Efod y no se desprendiera, como Yavé había mandado a Moisés. [22] Tejieron el manto del Efod todo de púrpura violeta. [23] Había una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de un corselete, con una orla alrededor de la abertura, para que no se rompiera. [24] En el ruedo inferior del manto hicieron granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido. [25] Hicieron campanillas de oro puro, que resonaran cuando oficiara el sacerdote, colocadas entre las granadas, en todo el ruedo, [26] alternando una campanilla y una granada en la parte inferior del manto, como Yavé había ordenado a Moisés. [27] Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino [28] y también los calzoncillos de lino fino retorcido, [29] lo mismo que las fajas de lino fino retorcido, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, tal como Yavé había ordenado a Moisés. [30] E hicieron de oro puro una lámina, la diadema sagrada, en la que grabaron, como se graban los sellos: «Consagrado a Yavé». [31] La fijaron con un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la tiara, como Yavé había mandado a Moisés. [32] Así fue terminada toda la obra de la Morada, es decir, de la Tienda de las Citas; los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a lo que Yavé había mandado a Moisés. [33] Entonces presentaron a Moisés la Morada, es decir, la Tienda y todos sus utensilios; los broches, los tablones, los travesaños, los postes y las basas; [34] el toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros finos y el velo protector; [35] el Arca de la Alianza con sus varas y el Lugar del Perdón; [36] la mesa con todos sus utensilios y el pan de la ofrenda, [37] el candelabro de oro puro con sus lámparas, todos los utensilios y el aceite del alumbrado; [38] el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda; [39] el altar de bronce con su enrejado, sus varas y sus utensilios, la pileta con su base; [40] el cortinaje del atrio, los postes con sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, clavos y todos los demás utensilios del servicio de la Morada, la Tienda de las Citas; [41] las vestiduras de ceremonia para el servicio en el Santuario; los ornamentos sagrados para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio. [42] Los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a cuanto Yavé había ordenado a Moisés. [43] Moisés vio todo el trabajo y comprobó que lo habían hecho conforme a lo que había mandado Yavé. Entonces Moisés los bendijo.     

 

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Ex. 40, 1 - 38

          CONSAGRACIÓN DE LA MORADA  [1] Yavé habló así a Moisés: [2] «El día primero del primer mes alzarás la Morada, la Tienda de las Citas. [3] Allí pondrás el Arca de la Alianza y cubrirás el Arca con la cortina. [4] Llevarás la mesa y la dispondrás. Llevarás también el candelabro y prepararás las lámparas. [5] Colocarás el altar de oro para el incienso delante del Arca de la Alianza y colgarás la cortina a la entrada de la Morada. [6] Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Tienda de las Citas. Pondrás la pila entre la Tienda de las Citas y el Altar y echarás agua en ella. [7] En derredor levantarás el atrio y tenderás la cortina a la entrada del atrio. [8] Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que hay en ella. [9] La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada. [10] Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el altar y en adelante será cosa sacratísima. [11] Asimismo ungirás la pila y su base y la consagrarás. [12] Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda de las Citas y los lavarás con agua. [13] Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que sea mi sacerdote. [14] Mandarás también que se acerquen sus hijos, los vestirás con túnicas, [15] los ungirás como ungiste a su padre, para que sean mis sacerdotes. Así por su unción serán sacerdotes míos para siempre, de generación en generación.» [16] Moisés hizo todo según lo que Yavé le había mandado. Así lo hizo. [17] En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, alzaron la Morada. [18] Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tablones, puso los travesaños y erigió sus columnas. [19] Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yavé había mandado a Moisés. [20] Luego tomó el Testimonio y lo puso en el Arca, puso al Arca las varas y sobre ella colocó el Lugar del Perdón en la parte superior. [21] Llevó entonces el Arca a la Morada, colgó la cortina y cubrió así el Arca de la Alianza, como Yavé había mandado a Moisés. [22] Colocó también la mesa en la Tienda de las Citas, al lado septentrional de la Morada, fuera del velo. [23] Dispuso sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés. [24] Luego instaló el candelabro en la Tienda de las Citas, frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada, [25] y colocó encima las lámparas delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés. [26] Asimismo puso el altar de oro en la Tienda de las Citas, delante del velo, [27] y quemó sobre él incienso aromático, como Yavé había mandado a Moisés. [28] A la entrada de la Morada colocó la cortina, y en la misma entrada de la Morada colocó también el altar de los holocaustos, [29] sobre el cual ofreció el holocausto y la ofrenda, como Yavé le había mandado. [30] Puso la pileta entre la Tienda de las Citas y el altar y echó agua en ella para las abluciones; [31] Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies. [32] Siempre que entraban en la Tienda de las Citas y siempre que se acercaban al altar se lavaban, como Yavé había mandado a Moisés. [33] Por fin dispuso el atrio que rodeaba el Santuario y el altar y colgó la cortina a la entrada del atrio. Así Moisés terminó todas las obras.  YAVÉ TOMA POSESIÓN DEL SANTUARIO  [34] Entonces la Nube vino a cubrir la Tienda de las Citas y la Gloria de Yavé llenó la Morada. [35] Moisés ya no podía entrar en la Tienda de las Citas, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada. [36] A lo largo de su trayecto, los hijos de Israel se ponían en marcha en cuanto la Nube se elevaba de encima de la Morada. [37] Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara. [38] Porque la nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche había fuego. Así sucedió a lo largo de su trayecto.   

 

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