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Gal. 1, 1 - 24

              [1] Pablo, apóstol,enviado no por los hombres ni por intervención de hombres, sino por Cristo Jesús y por Dios Padre que lo resucitó de entre los muertos; [2] yo y todos los hermanos que están conmigo saludamos a las Iglesias de Galacia. [3] Reciban gracia y paz de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor. [4] El se entregó por nuestros pecados para arrancarnos de nuestra mala condición presente, cumpliendo así la voluntad de Dios nuestro Padre. [5] Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.  NO HAY OTRO EVANGELIO   [6] Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto a Aquel que según la gracia de Cristo los llamó, y se pasen a otro evangelio. [7] Pero no hay otro; solamente hay personas que tratan de dar vuelta al Evangelio de Cristo y siembran confusión entre ustedes. [8] Pero aunque nosotros mismos o un ángel del cielo vienese a evangelizarlos en forma diversa a como lo hemos hecho nosotros, yo les digo: ¡Fuera con él! [9] Se lo dijimos antes y de nuevo se lo repito: si alguno viene con un evangelio que no es el que ustedes recibieron, ¡fuera con él! ¡Anatema! [10] ¿Con quien tratamos de conciliarnos?, ¿con los hombres o con Dios? ¿Acaso tenemos que agradar a los hombres? Si tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo.  PABLO ENSEÑA LO QUE RECIBIÓ DE DIOS   [11] Les recordaré, hermanos, que el Evangelio con el que los he evangelizado no es doctrina de hombres. [12] No lo he recibido de un hombre, ni me fue enseñado, sino que lo recibí por una revelación de Cristo Jesús. [13] Ustedes han oído hablar de mi actuación anterior, cuando pertenecía a la comunidad judía, y saben con qué furor perseguía a la Iglesia de Dios y trataba de arrasarla. [14] Estaba más apegado a la religión judía que muchos compatriotas de mi edad y defendía con mayor fanatismo las tradiciones de mis padres. [15] Pero un día, a Aquel que me había escogido desde el seno de mi madre, por pura bondad le agradó llamarme [16] y revelar en mí a su Hijo, para que lo proclamara entre los pueblos paganos. En ese momento no pedí consejos humanos, [17] ni tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y de allí regresé después a Damasco. [18] Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para entrevistarme con Pedro y permanecí con él quince días. [19] Pero no vi a ningún otro apóstol fuerade Santiago, hermano del Señor. [20] Todo esto lo digo ante Dios; él sabe que no miento. [21] Luego me fui a las regiones de Siria y Cilicia, [22] de manera que las Iglesias de Cristo en Judea no me conocían personalmente. [23] Tan sólo habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que trataba de destruir.» [24] Y glorificaban a Dios por mí.      

 

 

[1] Nótese la insistencia de Pablo en que ha sido llamado y enviado directamente por Dios. Al hablar de los apóstoles, no piensa únicamente en los Doce de Jesús, sino también en otros que tenían ese título, enviados por la Iglesia y por Dios, es cierto, pero al final elegidos por intervención de hombres. 

 

 

[6] Me sorprende que ustedes se pasen a otro evangelio. Hay muchas maneras de predicar el Evangelio que lo hacen un evangelio diferente y no la Buena Nueva dada por Dios en Jesús. Entre los gálatas, la importancia que algunos daban nuevamente a las prácticas tradicionales de los judíos (ver la Introducción), era una manera de dudar de Jesús, único Salvador.En forma diversa a como lo hemos hecho nosotros. Palabras sorprendentes para nosotros que estamos acostumbrados a confrontar los diversos puntos de vista. ¿Era Pablo, pues, infalible? Sabía que era portador, no sólo de la Palabra de Dios, sino de la verdad del Evangelio (2,15). De hecho la fe de la Iglesia ha sido siempre la fe de los apóstoles; creemos en Jesús tal como los apóstoles lo creyeron, comprendieron y enseñaron. Es imposible someter esto a discusión sin salirse de la fe cristiana. La doctrina recibida de los Apóstoles y guardada por la Iglesia es lo que llamamos la Tradición. 

 

 

[11] Los enemigos de Pablo critican su autoridad, ya que él no es un apóstol como los que Jesús eligió. Pablo va pues a recordar brevemente su itinerario; véase al respecto He 9,1-31.Ha revelado en mí a su Hijo (16). Pablo no sólo ha «visto» a Cristo sino que lo ha descubierto íntimamente presente en sí mismo. Cristo resucitado, Palabra y Sabiduría de Dios, le ha dado, en una iluminación única, toda la verdad de la fe (no todas las verdades, que no son más que aspectos parciales de ella y que vemos más o menos bien en las diferentes épocas de la vida).El caso de Pablo, a quien Cristo llamó directamente, es especial. Sin embargo, vemos que Pablo no se impuso a la Iglesia. Cristo lo mandó a pedir el bautismo a Ananías. Luego fue a ver a Cefas (nombre arameo de Pedro), jefe reconocido de la Iglesia, y a Santiago, responsable de la Iglesia de Jerusalén. Esta «comunión» era para él indispensable para actuar en nombre de la Iglesia. Pablo dirá en 2,9: Reconocieron la gracia que Dios me ha concedido. Los responsables de la Iglesia no imponen una política personal, sino que tratan de reconocer los llamados del Espíritu Santo. 

 

 

 

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Gal. 2, 1 - 21

             PABLO RECONOCIDO POR LOS APÓSTOLES   [1] Después de catorce años subí de nuevo a Jerusalén con Bernabé, llevando a Tito con nosotros. [2] Siguiendo una revelación, fui para exponerles el evangelio que anuncio a los paganos. Me entrevisté con los dirigentes en una reunión privada, no sea que estuviese haciendo o hubiera hecho un trabajo que no sirve. [3] Pero ni siquiera obligaron a circuncidarse a Tito, que es griego, y estaba conmigo; [4] y esto a pesar de que había intrusos, pues unos falsos hermanos se habían introducido para vigilar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y querían hacernos esclavos (de la Ley). [5] Pero nos negamos a ceder, aunque sólo fuera por un momento, a fin de que el Evangelio se mantenga entre ustedes en toda su verdad. [6] En cuanto a los dirigentes de más consideración (lo que hayan sido antes no me importa, pues Dios no se fija en la condición de las personas), no me pidieron que hiciera marcha atrás. [7] Por el contrario, reconocieron que a mí me había sido encomendada la evangelización de los pueblos paganos, lo mismo que a Pedro le había sido encargada la evangelización de los judíos. [8] Pues de la misma manera que Dios hizo de Pedro el apóstol de los judíos, hizo también de mí el apóstol de los paganos. [9] Santiago, Cefas y Juan reconocieron la gracia que Dios me ha concedido. Estos hombres, que son considerados pilares de la Iglesia, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé en señal de comunión: Nosotros nos dirigiríamos a los paganos y ellos a los judíos. [10] Sólo debíamos acordarnos de los hermanos pobres de Jerusalén, lo cual he tenido cuidado en cumplir.  EL CONFLICTO CON PEDRO   [11] Tiempo después, cuando Cefas vino a Antioquía, le enfrenté en circunstancias en que su conducta era reprensible. [12] En efecto, antes de que vinieran algunos allegados de Santiago, comía con los hermanos de origen no judío; pero después de que llegaron éstos empezó a alejarse, y ya no se juntaba con ellos por temor al grupo judío. [13] Los demás de raza judía lo siguieron en este doble juego, y hasta Bernabé se dejó arrastrar en esta falsedad. [14] Cuando advertí que no andaban derecho según la verdad del Evangelio, le dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que has nacido judío, te has pasado del modo de vivir de los judíos al de los otros pueblos, ¿por qué ahora impones a esos pueblos el modo de vivir de los judíos?  [15] Nosotros somos judíos de nacimiento; no pertenecemos a esos pueblos pecadores. [16] Sin embargo hemos reconocido que las personas no son justas como Dios las quiere por haber observado la Ley, sino por la fe en Cristo Jesús. Por eso hemos creído en Cristo Jesús, para ser hechos justos a partir de la fe en Cristo Jesús, y no por las prácticas de la Ley. Porque el cumplimiento de la Ley no hará nunca de ningún mortal una persona justa según Dios. [17] Escogimos esta rectitud verdadera, propia de Cristo, y ¿estaríamos ahora en pecado? Entonces Cristo tendría parte en el pecado. ¡Esto no puede ser! [18] Pero miren: si echamos abajo algo y luego lo restablecemos, reconocemos que hemos actuado mal. [19] En cuanto a mí, la misma Ley me llevó a morir a la Ley a fin de vivir para Dios. He sido crucificado con Cristo, [20] y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. [21] Esta es para mí la manera de no despreciar el don de Dios; pues si la verdadera rectitud es fruto de la Ley, quiere decir que Cristo murió inútilmente.           

 

 

[1] Esa reunión de Jerusalén se relata en Hechos 15, donde es comentada.Los judíos de raza y de religión que se habían hecho bautizar continuaban observando la ley de Moisés, es decir, la religión del Antiguo Testamento. En ella encontraban tanto los Diez mandamientos como los rituales de culto y las costumbres nacionales. Cuando se convertían a Cristo pueblos de otras razas, Pablo exigía que no se les forzara a observar la ley de Moisés. Por supuesto, debían respetar a su prójimo, no robar, pero todo eso estaba incluido en el Evangelio, sin que fuera necesario imponer la ley, los ritos y las costumbres de los judíos.A fin de que el Evangelio se mantenga entre ustedes en toda su verdad (5). Porque el Evangelio nos libera de todo lo que limita nuestro horizonte. Dios es pura libertad y puro don; ya sea que lo veamos (lo que no es falso) como el fantástico creador de todo el universo, o (lo que es más verdadero) como el único Amor y Amante, él no puede encerrarnos en ritos o maneras de vestirse, ni encerrarse a sí mismo en problemas de dietas o de horas de la oración. El tiempo ha llegado para el encuentro mutuo "en la gracia y la fidelidad" (Jn 1,17).Nos preocupamos, y con razón, por la pureza de la fe en la Iglesia. Pablo nos muestra aquí que la verdad del Evangelio no está únicamente en las fórmulas o en el contenido intelectual de los dogmas, sino también en la manera de vivir del cristiano, libre con respecto a todo lo que no sea Dios.Lo que hayan sido antes no me importa (6). Pedro, Santiago y Juan no tenían título ni dinero ni cultura. Si algunos cristianos de un medio superior los menospreciaban, Pablo, en cambio, sólo veía en ellos a los responsables de la Iglesia. 

 

 

[11] Pablo se siente en la obligación de reprender públicamente al primer papa. Esta libertad de pensamiento y de expresión forma parte de la verdad del Evangelio, y la Iglesia es más sana cuando no se reniega de ella. Jesús había prometido a Pedro que su fe no desfallecería, pero no dijo que Pedro nunca iba a cometer errores.Los judíos no comían con los no judíos, pues esa convivencia los habría vuelto «impuros». Pero ¿cómo aceptar que en la Iglesia los de origen judío no se mezclaran con los demás? Habría sido como hacer fieles de segunda clase a los no judíos. Así se les habría presionado a seguir las prácticas judías y a separarse de sus hermanos de raza. Y por eso mismo se habría admitido que el Evangelio por sí solo no basta. Pedro (o Cefas en arameo) lo sabía muy bien (He 11,4-17), pero tenía miedo de chocar con el viejo ambiente cristiano.Este problema nunca pierde actualidad, pues a menudo los que dan el tono en una comunidad cristiana son los de un determinado nivel social. Pero eso no quiere decir que los demás tengan que imitarlos. Cada uno en la Iglesia llega con su pertenencia a un medio, con su cultura y su idioma; si bien tenemos derecho a molestarnos con lo que no cuadra con nuestra cultura, no pensemos, sin embargo, que eso deba ser excluido en una Iglesia abierta a diversos pueblos.En un nivel más elevado, es evidente que durante siglos la latinidad de la Iglesia, y luego su carácter europeo, han paralizado ampliamente la evangelización de otros continentes. Hoy día algunos quisieran reprimir en todos los países los esfuerzos apostólicos que, a la luz de su experiencia, no son totalmente positivos. Pero ¿pueden imponer a otros su propia manera de ser Iglesia? Ninguno se hace adulto si no a través de su propia experiencia y sus errores. 

 

 

[15] Nosotros somos judíos... Pablo desarrolla el contenido de su réplica a Pedro; todo el dinamismo cristiano se debía a que ya no se estaba pendiente de prácticas cumplidas o no cumplidas, sino que uno ponía toda su fe en la salvación operada por Cristo. Si después, por miedo a escandalizar a los judíos, Pedro dejaba de comer con los cristianos de origen no judío, daba a entender que se había ido demasiado lejos y que de hecho la Ley todavía valía.Si echamos abajo algo y luego lo restablecemos (18). Eso era precisamente lo que los Gálatas estaban haciendo. Pablo les había enseñado a liberarse de las supersticiones paganas, así como de las prácticas judías; pero ahora, sin esas prácticas, se sentían como desnudos. La fe en Cristo no les parecía cosa bastante concreta en un mundo donde cada uno tenía una religión con obligaciones bien determinadas. Por eso miraban a los ritos judíos; si bien la cricuncisión tenía poco de atractivo, por lo menos les daba una identidad. Aquí tenemos un resumen de lo que Pablo explicará cuatro años más tarde en los capítulos 2-8 de su carta a los Romanos. Véase el comentario a esos capítulos. Entre los judíos, justicia tenía un sentido muy amplio. Además de lo que nosotros entendemos por justicia, designaba entre los judíos la vida recta con respecto a Dios y la observancia de los mandamientos: véase en Rom 1,17 lo que decimos de nuestra traducción. 

 

 

 

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Gal. 3, 1 - 29

             SOMOS SALVADOS POR LA FE   [1] ¡Qué tontos son ustedes, gálatas! ¿Cómo se han dejado hipnotizar ustedes, a quienes se les presentó a Cristo Jesús crucificado como si lo vieran? [2] Les preguntaré sólo esto: ¿recibieron el Espíritu por haber practicado la Ley o por haber aceptado la fe? [3] ¡Qué tontos son! ¡Empezar con el espíritu para terminar con la carne! [4] ¡Haber probado inútilmente favores tan grandes! Pues en ese caso no les habrían servido de nada. [5] Cuando Dios reparte los dones del Espíritu y obra milagros entre ustedes, ¿qué tiene que ver con la Ley? ¿No será más bien porque han acogido la fe? [6] Acuérdense de Abrahán: Creyó a Dios, que se lo tomó en cuenta y lo consideró un justo. [7] Entiendan, pues, que quienes toman el camino de la fe son hijos de Abrahán. [8] La Escritura anticipó que Dios daría a los paganos la verdadera rectitud por el camino de la fe. Por eso Abrahán recibió esta promesa: La bendición pasará de ti a todas las naciones. [9] Así los que entran por la fe reciben la bendición junto con el creyente Abrahán. [10] Por el contrario, pesa una maldición sobre todos los que se van a las observancias, pues está escrito: Maldito el que no cumple siempre todo lo que está escrito en la Ley. [11] Con la Ley nadie llega a ser justo a los ojos de Dios; la cosa es cierta, pues el justo vivirá por la fe, [12] y la Ley no da lugar a la fe cuando dice: El que cumple estas cosas tendrá vida por medio de ellas. [13] Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición de la Ley, al hacerse maldición por nosotros, como dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero. [14] De este modo la bendición de Abrahán alcanzó a las naciones paganas en Cristo Jesús: por la fe recibimos la promesa, que es el Espíritu.  COMPARACIÓN DE SARA Y AGAR   [15] Hermanos, tomemos una comparación. Cuando alguien ha hecho su testamento en debida forma, nadie puede anularlo ni agregarle nada. [16] En el caso de Abrahán, las promesas eran para él y para su descendencia. La Escritura no dice para los descendientes, como si hubiera varios, sino que habla en singular: para tu descendencia, y ésta es Cristo. [17] Ahora digo lo siguiente: si Dios ha hecho un testamento en debida forma, la Ley, que vino cuatrocientos treinta años después, no pudo anularlo ni dejar sin efecto la promesa de Dios. [18] Si la herencia es el fruto de la Ley, ya no es fruto de la promesa, y precisamente la herencia era promesa y don de Dios a Abrahán.  LA PEDAGOGÍA DE DIOS   [19] Entonces, ¿para qué la Ley? Fue añadida con miras a las desobediencias; pero solamente valía hasta que llegara ese descendiente de Abrahán para quien era la promesa, y fueron ángeles los que la concertaron, haciendo de mediador Moisés [20] (no se hablaría de un mediador si hubiera una sola parte, y Dios es uno solo). [21] ¿Acaso la Ley contradice las promesas de Dios? En absoluto. Si se hubiera dado una ley capaz de darnos vida, nuestro paso a la verdadera justicia podría resultar de esa Ley. [22] Pero no; la Escritura lo encerró todo en los marcos del pecado, de tal manera que lo prometido llega a los creyentes por medio de la fe en Cristo Jesús. [23] Hasta que no llegaran los tiempos de la fe, la Ley nos guardaba bajo llave, a la espera de la fe que se iba a revelar. [24] La Ley nos conducía al maestro, a Cristo, para que creyéramos, y así fuéramos justos. [25] Pero al llegar la fe, ya no necesitamos que nos lleven al maestro. [26] Ustedes están en Cristo Jesús, y todos son hijos de Dios gracias a la fe. [27] Todos se han revestido de Cristo, pues todos fueron entregados a Cristo por el bautismo. [28] Ya no hay diferencia entre judío y griego, entre esclavo y hombre libre; no se hace diferencia entre hombre y mujer, pues todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. [29] Y si ustedes son de Cristo, también son descendencia de Abrahán, y los herederos de la promesa.    

 

 

[1] Una parte de los cristianos de Galacia eran de origen judío, y el resto tenía ya algunas nociones del Antiguo Testamento, pues se leía en las reuniones de la Iglesia (el Nuevo Testamento aún no existía). Pablo toma pie de la experiencia que han tenido todos en el bautismo, cuando recibieron el Espíritu Santo; luego la interpretará re-leyendo el Antiguo Testamento.Empezar con el Espíritu y terminar con la carne (3). Este contraste tiene doble significación. Los Gálatas tuvieron primero la experiencia del Espíritu y de sus milagros, y ahora quieren recibir la circuncisión de la carne. En otro sentido, comenzaron por la verdad de Dios que estaba en Jesús, y esto era el espíritu, la verdad pura, y ahora han vuelto a las prácticas judías que, por cierto, vienen de Dios, pero que, al igual que cualquier observancia religiosa, pueden quedarse en el nivel de una religión muy humana: la carne.Los que perturbaban a los Gálatas les decían: «Ustedes pertenecen a Cristo, pero Cristo es descendiente de Abrahán y judío. Reciban, pues, la circuncisión, como hizo Abrahán y todos los judíos». Pablo les replica que no se es hijo de Abrahán por el hecho de pertenecer a su raza; desarrollará este argumento en Rom cap. 4. No creamos que estos prejuicios hayan desaparecido. Algunos piensan que son cristianos porque han sido bautizados al nacer, pero se olvidan de que sin su fe y su conversión personal, el bautismo no tiene sentido.Justicia y santidad (8). Véase com. de Rom 1,17. 

 

 

[15] Sabemos que en la Biblia Testamento y Alianza son una sola palabra. El Antiguo Testamento es la primera Alianza de Dios con su pueblo. Aquí, Pablo compara a Dios con alguien que hace su testamento.Dios estableció primero una alianza solemne con Abrahán. No le exigió nada, pero le hizo una promesa. Todo lo que Dios pide para salvar a los hijos de Abrahán es que tengan confianza en él. Como consecuencia de tal iniciativa de Dios, la Ley que el Señor da a Moisés no puede indicar lo contrario. Por eso Pablo declara que la mayor parte de los judíos se equivocan cuando se preocupan tanto de observar la Ley y tan poco de abrir su corazón. 

 

 

[19] En el párrafo anterior Pablo había comenzado a hablar de diferentes etapas en la historia de la fe. Ya los judíos veían un progreso en la revelación de Dios, pues distinguían diversas alianzas de Dios con Adán, Noé, Abrahán y Moisés. Pero para ellos el progreso consistía en que Dios iba dando una ley cada vez más completa y que su elección se iba restringiendo y precisando hasta concentrar todas sus promesas en la pequeña comunidad judía. Pablo, como acabamos de ver, muestra que el progreso fue de otra manera. Se ha acabado el tiempo en que para muchos la fe se confundía con el empeño en cumplir una ley y ha llegado otro tiempo en que uno se entrega a Cristo y responde a Dios de persona a persona.Pero ahora Pablo va más lejos y nos habla de una pedagogía de Dios en esa sucesión. La Ley nos conducía al maestro (24); y justamente eso es lo que indica la palabra «pedagogía», que en griego significa «conducir al niño». En ese tiempo las familias acomodadas confiaban sus hijos a un servidor llamado «pedagogo», que los llevaba a la escuela, pero no los instruía. Aquí Pablo dice que la Ley fue la sirvienta, mientras que Cristo es el Maestro.¿Para qué la Ley? Pablo planteará la misma pregunta en Rom 3,1; 5,20; 7,7. Aquí dará su respuesta en 4,1. Pero ya nota el aspecto negativo de la Ley, que sólo sabe denunciar y condenar, y dice que la Ley lo encerró todo en los marcos del pecado (22). Está bien que Dios nos tenga por un tiempo la nariz metida en nuestro pecado, en nuestra infidelidad e ingratitud hacia él, pero lo que más le interesa es llevarnos a un estado en el que haya una verdadera comunicación con él. Algunos dirán: «Esa sencillez con Dios la tendremos allá arriba». Pero no es eso lo que Dios quiso, sino que su reino estuviera ya entre nosotros.La Ley era el medio para llevar al pueblo judío a un conocimiento mejor de lo que es el hombre frente a Dios, de darle el sentido del pecado. Fue, pues, hecha para educar a un pueblo durante un tiempo. Esto nos permite captar el sentido de haciendo de mediador Moisés (19). Para Pablo, la Ley no era algo divino y eterno dictado por Dios mismo. Creía que Dios había dejado a los ángeles, encargados de las diversas fuerzas de la historia, la tarea de ordenar esa religión provisoria. Era necesario adaptarla a un momento determinado y a un pueblo en particular, y Moisés tuvo que conciliar las diferentes exigencias (presentadas por los ángeles) para una buena adaptación. La misma idea se encuentra en 4,3. En una palabra, el Antiguo Testamento contiene la verdad divina, pero nos la entrega bajo formas que la limitan.Para cada uno de nosotros es muy bueno haber estado sometido a una ley, haber aprendido a obedecer sin discutir durante nuestros primeros años. Esa primera formación es irreemplazable; gracias a ella seremos capaces de obedecer a nuestra conciencia sin confundirla con nuestros caprichos. Lo mismo, dice Pablo, sucedió con el pueblo de Dios; la Ley lo preparó para la libertad del Evangelio (5,1). Pero si Cristo ya nos ha enseñado, ¿para qué volver a las prácticas judías? 

 

 

 

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Gal. 4, 1 - 31

              [1] Ahora yo digo: mientras el hijo del dueño de casa es aún niño, no tiene ninguna ventaja sobre los esclavos, a pesar de que es dueño de todos ellos. [2] Está sometido a quienes lo cuidan o se encargan de sus asuntos hasta la fecha fijada por su padre. [3] De igual modo también nosotros, pasamos por una etapa de niñez, y estuvimos sometidos a las normas y principios que rigen el mundo. [4] Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley, [5] con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. [6] Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá! [7] De modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia. [8] En otros tiempos no conocían a Dios y sirvieron a los que no son dioses; [9] pero si ahora conocen a Dios o, más bien, Dios los ha conocido a ustedes, ¿cómo pueden volver a normas y principios miserables y sin fuerza? ¿Quieren ser de nuevo sus esclavos? [10] Y van a observar ciertos días, y las lunas nuevas, y tal tiempo, y ese año. [11] Me temo que todas mis penas hayan sido inútiles.   ¿POR QUÉ HAN VUELTO ATRÁS?   [12] Les ruego, hermanos, que me imiten a mí como yo me hice semejante a ustedes. Siempre me han tratado bien. [13] Recuerden que en los comienzos, cuando les anuncié el Evangelio, yo estaba enfermo. [14] Aunque mis pruebas eran una prueba para ustedes, no me despreciaron ni me rechazaron, sino que me acogieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. [15] ¿Por qué se perdió la alegría de aquel tiempo? No miento, pero se habrían sacado los ojos para dármelos. [16] ¿Y me he vuelto un enemigo ahora porque les digo la verdad? [17] Esa gente les demuestra mucho interés, pero no es para bien; quieren apartarlos de mí y que se interesen por ellos. [18] ¡Ojalá ustedes fueran siempre objeto de gran atención, y no solamente de la mía cuando estoy con ustedes! [19] Hijitos míos, de nuevo sufro por ustedes dolores de alumbramiento, hasta que Cristo haya tomado forma en ustedes; [20] cuánto desearía estar ahora con ustedes y hablarles de viva voz, porque ya no sé qué hacer por ustedes.  [21] Ustedes que quieren obedecer a la Ley, díganme: ¿acaso la entienden? [22] Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la mujer libre, su esposa. [23] El hijo de la esclava le nació como cualquier ser humano, mientras que el hijo de la libre se lo debía a una promesa de Dios. [24] Aquí hay una figura, y reconocemos dos alianzas. La primera, la del monte Sinaí, es Agar, que da a luz a esclavos. [25] Agar era de Arabia, donde está el monte Sinaí, y representa a la Jerusalén actual, que es esclava, lo mismo que sus hijos. [26] En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre. [27] La Escritura dice: Alégrate, mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de parto; pues muchos serán los hijos de la madre abandonada, más que los de la que tenía marido. [28] Hermanos, ustedes, como Isaac, son hijos de la promesa. [29] Pero así como entonces el hijo según la carne perseguía a Isaac, hijo según el espíritu, lo mismo pasa ahora. [30] Y ¿qué dice la Escritura? Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia junto al hijo de la mujer libre. [31] Hermanos, nosotros somos hijos de la mujer libre y no de la esclava.       

 

 

[1] Mientras el hijo es aún niño. Dios creó al hombre libre y a su imagen. Pero no se nace adulto; es menester primero ser niño. Lo mismo ha pasado con la humanidad, que ha debido pasar por una infancia. Ha habido una sociedad primitiva, una ciencia ingenua, una cultura simple y una religión provisoria. Los hombres se quedaban con los esclavos; Pablo los ve dependiendo de las fuerzas creadas que gobiernan el mundo. Para él las leyes de la naturaleza, al igual que los principios y los prejuicios de los diversos pueblos y culturas, formaban una sola cosa con las fuerzas invisibles del bien y del mal (la palabra que traducimos como normas significa también «principio director» Ef 3,10; Col 2,15).Pero ahora, gracias a Cristo, nos ha sido abierto el campo de la libertad. Para comenzar, Cristo nos libera de las supersticiones y de las creencias que nos impedían conocer al Padre y actuar como hijos libres.Nació de mujer y fue sometido a la Ley (4). Cristo salva a los seres humanos porque también él es hombre. Cristo vino, en primer lugar, como el salvador de los judíos, y para salvarlos se hizo uno de ellos. Fue formado por medio de la Ley, es decir, en el pueblo y por la religión del Antiguo Testamento. Esa Ley era positiva, pero el tiempo había transcurrido y era necesario liberarse del yugo de la Ley para recibir la plenitud de la verdad divina.En eso tenemos una disposición fundamental del plan de salvación, que fue el centro de las reflexiones sobre Cristo en los primeros siglos de la Iglesia: Dios nos salva haciéndose uno de nosotros. Ya que la salvación no es sino adentrarnos en Dios, sólo somos salvados si Dios viene a nosotros y entra en nuestra existencia real.Lo mismo pasa con la Iglesia. No le corresponde dar algo o «interesarse» por tal o cual categoría de personas. La Iglesia sólo podrá transformar un grupo humano y entregarlo a Dios si acepta compartir sus condiciones y llevar la cruz de ese grupo humano. Mientras no se haga esa elección no se puede hablar de nueva evangelización; las oficinas y los impresos no podrán reemplazar al Espíritu de Jesús, que no llueve de lo alto sino que surge del interior.¿Quieren ser de nuevo esclavos? (9). Nos cansamos muy pronto de la libertad, pues siempre nos complica la vida. Es mucho más sencillo que nos digan: «Esto está bien, eso es pecado...».Pablo decía a los Gálatas: «Ustedes pertenecen a Cristo, déjense pues guiar por su Espíritu». Pero ¿querían realmente suavizar sus juicios premeditados, ablandar la soberbia que permite a cada uno de nosotros figurar en la vida? Sin eso, no hay Espíritu. Por eso los Gálatas preferían marchar por senderos conocidos. Festejaban algunos días y observaban ciertas reglas igual que los judíos, y después se quedaban con una fe mediocre y un amor que no quiebra nada.

[12] Aquí hay algunas líneas personales. Los cristianos de Galacia amaban a Pablo y Pablo los amaba a ellos, pero algo de la fe se les escapaba. Por eso se hallaban más a gusto con otros que tenían más que Pablo el sentido de la «religión», y que se aprovechaban de esto. 

 

 

[21] En la familia del antepasado Abrahán, Pablo descubre la figura del conflicto que opone al verdadero creyente con los «judaizantes», es decir, a los que dicen que uno se salva con observar las prácticas.Al principio de la historia santa tenemos la fe de Abrahán y la promesa que le había hecho Dios. Pero esa promesa no era un bien de familia que debiera repartirse entre los hijos. La promesa no valió para Ismael, nacido según la carne, o sea, como cualquier ser humano., sino que fue más bien para Isaac, el hijo de la promesa, que nació gracias a una intervención libre y milagrosa de Dios. Vemos, pues, como desde el comienzo de la Biblia la herencia de Dios no se recibe por derecho sino por gracia.Al apegarse a sus prácticas religiosas, los judíos olvidaban que eran, por sobre todo, el pueblo de la promesa. Elegidos por Dios que los prefirió a los demás pueblos, tenían por misión anunciar las promesas de Dios, que por último eran para todos los hombres. Su error estuvo en pensar que, como eran los elegidos de Dios, todo el mundo debía imitarlos y seguirlos.Pablo explica la Biblia (Gén 16,5) de manera figurada, como era costumbre hacerlo en su tiempo. Agar, la esclava de la que nació Ismael, antepasado de los árabes, viene a ser aquí la imagen de los judíos, porque recibieron la Ley en el monte Sinaí, que está en Arabia (allí lo situaba una tradición judía); no llegarán a la verdadera libertad y tienen por capital la Jerusalén terrestre.En cambio Sara, la mujer libre, con su hijo Isaac, nacido según la promesa, representa la nueva alianza de Dios con los que creen en sus promesas. Estos son los creyentes liberados, los cristianos, que aguardan la Jerusalén celestial.Ismael perseguía a Isaac y Abrahán lo expulsó. Esto quiere decir: si los judíos mal convertidos perturban a los Gálatas, que la Iglesia sepa rechazarlos. 

 

 

 

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Gal. 5, 1 - 26

              [1] Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. [2] Yo, Pablo, se lo digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo ya no les servirá de nada. [3] De nuevo declaro a todo el que se haga circuncidar: ahora estás obligado a practicar toda la Ley. [4] Ustedes, que se ganan méritos con las observancias de la Ley, se han desligado de Cristo y se han apartado de la gracia. [5] A nosotros, en cambio, el Espíritu nos da la convicción de que por la fe seremos tales como Dios nos quiere. [6] Para los que están en Cristo Jesús, ya no son ventajas el tener o no tener la circuncisión; solamente vale la fe que actúa mediante el amor. [7] Ustedes caminaban bien, ¿quién les dio la señal de detenerse, para que ahora no sigan la verdad? [8] Porque ésa no era la voz de Aquel que los llamó. [9] Aunque la levadura sea poca, hace fermentar toda la masa. [10] Tengo la convicción en el Señor de que piensan como yo, pero el que los perturba, sea quien fuere, debe ser juzgado. [11] Por mi parte, hermanos, si mantuviera la circuncisión: ¿creen que seguiría siendo perseguido? Pero con eso habría removido el escándalo de la cruz. [12] ¿Y por qué no llegan hasta mutilarse esos que los perturban?  LA VERDADERA LIBERTAD   [13] Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros. [14] Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. [15] Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que llegarán a perderse todos. [16] Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizarán los deseos de la carne. [17] Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu, y los deseos del espíritu se oponen a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como quisieran. [18] Pero dejarse guiar por el Espíritu, no significa someterse a la Ley. [19] Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas; [20] culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo [21] y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. [22] En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, [23] mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley. [24] Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus impulsos y deseos; [25] si ahora vivimos según el espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu; [26] depongamos toda vanagloria, dejemos de querer ser más que los demás y de ser celosos.    

 

 

[1] Pablo no quiere que los convertidos se hagan circuncidar. Vean con qué firmeza les habla: ustedes se han apartado de la gracia. ¿Y por qué? Pues no era un pecado y Pablo podía muy bien tolerarlo sin alabarlo.Para Pablo no se puede predicar el Evangelio de una manera auténtica sin tomar abiertamente posiciones que suscitan oposiciones. Una vez más, la verdad del Evangelio no está únicamente en las fórmulas de los dogmas, sino que también se encuentra en las posiciones adoptadas que muestran hasta qué punto somos libres. Si el Evangelio es una liberación, los apóstoles deben adoptar, al menos en determinados puntos, posturas que provocan desarreglos y que chocan. Jesús había dado ejemplo al violar la más santa de las leyes, la del sábado, sin tener necesidad de hacerlo.Cualquier comportamiento auténticamente cristiano aparecerá, tarde o temprano, como escandaloso (11); pero nunca será tan escandaloso como lo fue la muerte de Jesús en la cruz (véase 1 Cor 1,17). Salvar a los hombres es, en cierta manera, hacerles descubrir lo que son delante de Dios y llevarlos así a enfrentar las fuerzas que los mantienen sometidos y alienados.A eso se debe que Pablo sea tan agresivo respecto a las prácticas judías, a pesar de que, en privado, le gustaba usar las formas tradicionales de la piedad judía (He 18,18). A la manera de Pablo conviene preguntarse hoy: ¿quiénes son los que se someten a los prejuicios y a las fuerzas alienantes, y dónde están los perseguidos? (5,11; 6,12). Muchas veces se vive el Evangelio con más verdad en grupos cristianos concientizados y activos con relación a los grandes problemas actuales que donde no se ve más allá de preparar la celebración de fiestas. 

 

 

[13] Si los Gálatas andan en busca de prácticas religiosas, en parte es porque sienten que la fe debe expresarse de una manera concreta. Pablo, pues, les va a decir que si están buscando un terreno donde aplicarla, deberían echar una mirada a la vida de la comunidad. Estamos muy acostumbrados a un doble lenguaje: por un lado proclamamos que somos hijos de Dios, hablamos de la gracia, de la vida espiritual, y por otro, somos muy ordinarios, a menudo muy poco honrados y malvados en la vida cotidiana, entreteniendo rivalidades dentro de la Iglesia, sobre todo si tenemos un nombre o un título que defender.Pablo precisamente da una pequeña lista con las obras de la carne y otra con los frutos del Espíritu. Y pone unos al lado de los otros pecados muy feos como la idolatría, junto a las ambiciones o divisiones tan comunes en los medios religiosos y practicantes. Se ve que para él carne y espíritu no son lo mismo que para nosotros «cuerpo» y «alma», pues la mezquindad y el apego a nuestros privilegios son también pecados de la carne, es decir, del hombre que se ha quedado extraño al Espíritu (véase el com. de 3,3 y de Rom 7,16). 

 

 

 

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Gal. 6, 1 - 18

             VARIOS CONSEJOS  [1] Hermanos, si alguien cae en alguna falta, ustedes, los espirituales, corríjanlo con espíritu de bondad. Piensa en ti mismo, porque tú también puedes ser tentado. [2] Lleven las cargas unos de otros, y así cumplirán la ley de Cristo. [3] Si alguno se cree algo, cuando no es nada, se engaña a sí mismo. [4] Que cada uno examine sus propias obras y, si siente algún orgullo por ellas, que lo guarde para sí y no lo haga pesar sobre los demás. [5] Para esto sí, que cada uno cargue con lo suyo. [6] El que se hace instruir, debe retribuir al que lo instruye con cualquier cosa que tenga. [7] No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno cosechará lo que ha sembrado. El que siembra en la carne, y en la propia, cosechará de la carne corrupción y muerte. [8] El que siembra en el espíritu, cosechará del espíritu la vida eterna. [9] Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes. [10] Por consiguiente, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos y especialmente a los de casa, que son nuestros hermanos en la fe.  ESTOY CRUCIFICADO CON CRISTO   [11] Miren qué letras tan grandes estoy trazando: esta es mi letra. [12] Los que tratan de imponerles la circuncisión son sobre todo gente preocupada por ser más considerados en el mundo; no quieren que la cruz de Cristo les acarree problemas. [13] Por estar circuncidados no es que observan la Ley; tan sólo les interesa la marca en el cuerpo, y se sentirían orgullosos de que ustedes la tuvieran. [14] En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Por él el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo. [15] No hagamos ya distinción entre pueblo de la circuncisión y mundo pagano, porque una nueva creación ha empezado. [16] Que la paz y la misericordia acompañen a los que viven según esta regla, que son el Israel de Dios. [17] Por lo demás, que nadie venga a molestarme, pues me basta con llevar en mi cuerpo las señales de Jesús. [18] Hermanos, que la gracia de Cristo Jesús, nuestro Señor, esté con su espíritu. Amén.         

 

 

[11] En el momento de despedirse, Pablo vuelve a los problemas de la comunidad; no se trata sólo de un problema de prácticas religiosas, sino también de algunas personas que, al igual que los fariseos, quieren ser considerados y aparecer como una élite (véase Fil 3,2-11).Los que tratan de imponerles la circuncisión son miembros de la comunidad, deseosos de diferenciarse de los cristianos «ordinarios», que forman un grupo aparentemente más serio y más religioso porque han adoptado la circuncisión. Pero se sabe, aunque no lo digan, que ese rito les abrirá las puertas de los hogares judíos. Ya en aquel tiempo las relaciones y la solidaridad entre las comunidades judías establecidas en todas las ciudades importantes del Imperio romano les conferían una fuerza tremenda. Tenerlos a su favor era una gran ventaja. Pablo en cambio iba a ser perseguido de ciudad en ciudad hasta que sus adversarios lo hicieran condenar por la justicia imperial.Simplificando un poco: los que se oponen a Pablo tienen el medio de ser una élite religiosa y al mismo tiempo una élite social. ¡Qué tentación tan grande para un discípulo de Jesús!El mundo ha sido crucificado para mí. Pablo ha escogido un camino diferente. Va errante, sin hogar, perseguido por algunos, menospreciado por otros, temido por los que no pueden soportar su ejemplo de abnegación total ni tampoco el hecho de que reúna a tanta gente que consideran inferior. Esta es su manera de estar crucificado para el mundo.Las señales de Jesús y no las de la circuncisión. Pablo hace alusión, sin duda, a los muchos golpes y heridas que ha recibido. 

 

 

 

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