Nah 1 - Nah 2 - Nah 3 -

 

 

Nah. 1, 1 - 14

             YAVÉ ESTÁ ENOJADO CON NINIVE   [1] Palabras contra Nínive. Este es el libro de la visión que tuvo Nahúm de Elcós. [2] Yavé es un Dios celoso y vengador. Se venga contra sus adversarios y su ira es terrible. [3] Yavé es lento a la cólera pero tremendo en su poder y no deja pasar nada. Camina entre tempestades y huracanes, y las nubes son el polvo de sus pies. [4] Amenaza a los mares y los seca, los ríos se quedan sin agua. El Basán y el Carmelo desfallecen y se marchita el verdor del Líbano, [5] los cerros tiemblan ante él, y las lomas se estremecen. Ante él se derrumban la tierra, el universo y todos los que en él viven. [6] ¿Quién podrá resistir ante su enojo? ¿Quién podrá soportar el ardor de su cólera? Su furor se extiende como el fuego, y las rocas se quiebran ante él. [7] Yavé es bueno; para los que en él confían, es un refugio en el día de la angustia. Conoce a los que en él confían, y los salva de las aguas embravecidas. [8] Mas extermina a los que se alzan contra él, a sus enemigos los persigue hasta en la oscuridad. [9] ¿Qué traman contra Yavé?, El va a llevar a cabo la destrucciónruina, y la maldad no volverá a triunfar. [10] Porque ellos, espinos enredados, serán consumidos enteramente como se consume la paja seca, [11] Yavé sacará de Juda a su enemigo, al que medita el mal. [12] Así dice Yavé: «Por más potentes y poderosos que sean, serán cortados y desaparecerán. Si te he humillado, no volveré a humillarte más. [13] Voy a quebrar el yugo que pesa sobre tiy a romper tus cadenas. [14] Pero Yavé ha ordenado respecto a ti: No habrá más descendencia de tu nombre; de la casa de tu Dios extirparé ídolos y estatuas fundidas y haré de tu sepulcro un lugar maldito.      

 

 

[1] Este canto de introducción trae el tema central de la profecía de Nahúm: el Señor se preocupa de que sólo a él se le reconozca en la tierra como a Dios en todo lo que sucede en la naturaleza, y sobre todo, en su fidelidad a sus amigos. 

 

 

 

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Nah. 2, 1 - 14

             [1] Ya corren por los montes los pies del mensajero, del que anuncia la paz. ¡Celebra tus fiestas, oh Judá, cumple tus votos! Porque no volverá a pasar por ti el bandido: ha sido extirpado totalmente. [2] Yavé ha restablecido la gloria de Jacob, la gloria de Israel. Los devastadores han sido devastados y destruidos sus sarmientos.  SOBRE EL FIN DE NÍNIVE   [3] Monta guardia en el muro. Vigila el camino y prepárate para el asalto, porque viene contra ti el destructor. [4] Sus valientes llevan el escudo rojo, sus guerreros están vestidos de púrpura. Los carros alistados brillan como antorchas y sus hombres llevan el casco. [5] Se lanzan a las calles y corren por las plazas, como antorchas encendidas, como relámpagos. [6] Se les oponen los más valientes, pero en vano. Corren hacia la muralla y se coloca la pared de defensa. [7] Las puertas son forzadas, se rompen y en el palacio es la derrota. [8] La diosa es sacada afuera y va al exilio, y sus siervas lloran y gimen como palomas, y se dan golpes en el pecho. [9] Nínive parece un estanque de aguas; pero de aguas que se van, todos huyen. Nadie vuelve cuando se le grita: «Detente». [10] «Roben la plata y saqueen el oro», pues son innumerables los tesoros, verdaderos montones de objetos preciosos. [11] ¡Destrozo, saqueo, devastación! Los corazones desfallecen, tiemblan las rodillas, los más valientes se desconciertan, y palidecen los rostros. [12] ¿Dónde está la cueva de los leones, guarida de sus cachorros, donde iban a llevar sus crías sin que nadie los molestara? [13] El león desgarraba para sus cachorros; mataba para sus leonas y llenaba sus guaridas de presas y de carne despedazada. [14] Pero aquí estoy yo contra ti, dice Yavé Sebaot: yo convertiré en cenizas tus carros, y la espada acabará contus cachorros. La tierra no verá más tus cazas, y no se oirá más el grito de tus mensajeros.   

 

 

[3] Confiado en la palabra del Señor, Nahúm profetiza, en un terrible poema, escena por escena, la destrucción de Nínive. La destrucción de la "nación cruel" anuncia el juicio de Dios sobre otros imperialismos: por medio de Nahúm, la Biblia acoge la alegría de los pueblos pequeños al verse por fin liberados de sus opresores. 

 

 

 

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Nah. 3, 1 - 19

             LA CIUDAD DE SANGRE  [1] Pobre de la ciudad de sangre, toda llena de mentira, de rapiña, de incesantes robos. [2] Chasquido de látigo, estrépito de ruedas, caballos que galopan, carros que saltan, [3] caballerías que avanzan, llamear de espadas, centellear de lanzas, multitud de heridos, montones de muertos, cadáveres sin fin; se tropieza en los cadáveres. [4] Así paga sus muchas prostituciones la prostituta de encantadores atractivos, maestra en sortilegios, que engañaba a los pueblos con sus prostituciones y a las naciones con sus sortilegios. [5] Aquí estoy contra ti, palabra de Yavé Sebaot, voy a alzar tus faldas hasta tu cara; mostraré a las naciones tu desnudez, y verán los reinos tus vergüenzas. [6] Arrojaré inmundicias sobre ti, te deshonraré y te pondré como espectáculo [7] y todo el que te vea, huirá de ti. Dirán: «Asolada está Nínive, ¿quién tendrá piedad de ella? ¿Dónde buscar quien la consuele?» [8] ¿Eres acaso tú mejor que No-Amón, la ciudad situada entre los ríos, rodeada de aguas, que tenía el mar por antemuro? [9] Etiopía y Egipto la defendían; su fuerza no tenía límite; Put y los libios venían en su ayuda. [10] También ella fue al destierro, partió al cautiverio; sus niños fueron estrellados en los cruces de las calles. Se echaron suertes sobre sus notables y todos sus grandes fueron cargados de cadenas. [11] También tú quedarás ebria, También tú buscarás un refugio contra el enemigo. [12] Tus fortalezas son como higueras cargadas de brevas: si se las sacude, caen en la boca de quien va a comerlas. [13] Mira a tus habitantes: son ahora como mujeres; las puertas de tu país están abiertas, y tus enemigos pueden entrar, el fuego ha devorado tus trancas. [14] Sácate agua para el asedio, refuerza tus fortalezas, métete en la arcilla, pisa el mortero, toma el molde para hacer ladrillos. [15] Aunque fueras numeroso como el pulgón, incontable como la langosta el fuego te consumirá, te exterminará la espada, [16] Habías multiplicado tus mercaderes más que las estrellas del cielo, [17] tus guardias, como langosta, y tus funcionarios como enjambres de insectos que se posan en los cercos en un día de frío. Sale el sol y se van, se despliegan los pulgones, se vuelan y nadie sabe dónde. [18] Dormidos están tus pastores, ¡oh rey de Asur! Duermen también tus capitanes, tu pueblo está disperso por los montes, y no hay quien lo reúna. [19] ¡No hay remedio para tu herida, tu llaga es incurable! Todos los que oyen aplauden por tu ruina; pues, ¿sobre quién no pesó constantemente tu crueldad?     

 

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