Tit 1 - Tit 2 - Tit 3 -

 

 

Tit. 1, 1 - 16

             [1] Pablo, servidor de Dios, apóstol de Cristo Jesús para comunicar a los elegidos de Dios la fe y el conocimiento de la verdad que es parte de la religión. [2] Esperamos la vida eterna que nos había prometido desde siempre el Dios que no miente jamás. [3] El habló con toda claridad en el tiempo fijado, y ese es el mensaje que me ha sido encargado por decisión de Dios, nuestro Salvador. [4] Te saludo, Tito, verdadero hijo mío en la fe que compartimos: recibe gracia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.  LOS PRESBÍTEROS   [5] Te dejé en Creta para que solucionaras los problemas existentes y pusieras presbíteros en todas las ciudades, de acuerdo con mis instrucciones. [6] Deben ser hombres intachables, casados una sola vez. Es preciso que sus hijos sean creyentes y que no puedan ser acusados de mala conducta o de ser rebeldes. [7] Pues el supervisor (u obispo), siendo el encargado de la Casa de Dios, debe ser irreprensible: no debe ser autoritario ni de mal genio, ni bebedor, ni peleador o que busque dinero. [8] Al contrario, que reciba con facilidad en su casa, que sea amigo del bien, hombre de buen juicio, justo, piadoso, dueño de sí mismo. [9] Cuando habla, que esté apegado a lo que es seguro, de acuerdo con la doctrina, y sea capaz de predicar la sana doctrina y al mismo tiempo sepa rebatir a los que la atacan. [10] Porque hay muchos espíritus rebeldes, charlatanes y engañadores, sobre todo entre los de origen judío. [11] Hay que taparles la boca, pues enseñan en forma muy interesada cosas que no conviene y desconciertan a familias enteras. [12] Fue precisamente uno de su raza, a quien ellos tienen por profeta, el que dijo: «Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias y vientres perezosos.» [13] Es la pura verdad. Por eso repréndelos con firmeza para mantenerlos en una fe sana, [14] y que no hagan caso de las leyendas judías ni sigan las prácticas de gente que da la espalda a la verdad. [15] Todo es limpio para los limpios, pero para los manchados que se niegan a creer, nada es limpio: hasta la mente y la conciencia la tienen corrompida. [16] Pretenden conocer a Dios, pero lo niegan con su modo de actuar; son seres rebeldes que Dios no puede soportar y no sirven para ninguna obra buena.          

 

 

[5] Tito debía organizar las Iglesias de Creta y establecer responsables en cada ciudad.No sabemos si el título supervisor (en griego: epíscopo, de donde viene obispo) se daba a todos los ancianos (en griego: presbíteros) o estaba reservado para los que efectuaban un trabajo más efectivo. Después de un tiempo ya no hubo más que un solo obispo, responsable de toda la comunidad y superior a los ancianos. Cuando los apóstoles murieron, estos obispos fueron sus sucesores y gobernaron la Iglesia con la misma autoridad -al menos teóricamente-.Lo que Pablo dice aquí, sobre las condiciones necesarias para ser anciano o supervisor, recuerda lo que hallamos en 1 Timoteo. Notemos, sin embargo, los siguientes puntos:- Casados una sola vez. No era necesario, por supuesto, que estuvieran casados, sino que como se consagraba a hombres de una cierta edad, comúnmente casados, la carta excluye aquí a los que se habían divorciado y se habían vuelto a casar varias veces, mientras eran todavía paganos.- Debe ser irreprensible, no sólo él, sino también su familia. Su aptitud para presidir es esencial a su vocación, y de hecho no podía ser aceptado por la comunidad si la gente de su derredor daba mal ejemplo.- Debe ser acogedor. La Iglesia es más comunión que organización. Todo el mundo debe ser acogido y sentirse a gusto en casa de los responsables. Por otra parte, se debe acoger a los hermanos y a los responsables que vienen de otras regiones para asegurar así la unidad y la comunión entre las diversas comunidades. El equilibrio humano de este «obispo» es, pues, parte de su vocación; no puede ser un hombre de carácter mal equilibrado, cuyas intervenciones hieren, cuya autoridad ignora las reglas elementales de la sana convivencia y del respeto hacia las personas. Muchas veces se ha reprochado a los responsables de la Iglesia tener fe, pero no saber actuar humanamente.El párrafo 1,12-16 es una advertencia contra la vuelta a una religión de prácticas y abstinencias inspirada en la Ley judía. Todo es limpio para los limpios: conforme a lo dicho en Mt 15,11 y Rom 14,20. Eso no quiere decir que nuestras intenciones (¡las nuestras son siempre puras!) justifiquen nuestros actos; eso sería olvidar que el árbol (el deseo que nos impulsa a actuar) se juzga por sus frutos, que no son justificables si van contra la voluntad de Dios manifestada por la Ley. 

 

 

 

Volver arriba

 

 

Tit. 2, 1 - 15

             ANDEMOS COMO SERES RESPONSABLES   [1] Tus palabras deben fortalecer la sana doctrina. [2] Los ancianos han de ser sobrios, respetables, juiciosos, maduros en su fe, caridad y perseverancia. [3] Que las ancianas igualmente se porten como corresponde a santas mujeres; no sean chismosas ni aficionadas al vino, sino más bien personas de buen consejo. [4] Así enseñarán a las jóvenes a amar a su marido y a querer a sus hijos, [5] a ser juiciosas y puras, a cuidar bien de su hogar, a ser buenas y obedientes a sus maridos. De este modo nadie podrá hablar mal de nuestra fe. [6] Invita también a los jóvenes a que sean responsables en todo. [7] Tú mismo serás un ejemplo para ellos cuando vean tu conducta, tu enseñanza desinteresada, tu honradez, [8] tu predicación sana e intachable. Con esto los de fuera no encontrarán cosa alguna que criticar, y más bien se sentirán avergonzados. [9] Los siervos, que se sometan a sus amos en forma habitual; que traten de complacerlos y no los contradigan. [10] Que no roben a sus patrones, sino que se muestren dignos de toda confianza; así atraerán elogios sobre la doctrina de Dios, nuestro Salvador. [11] Porque la generosidad del Dios Salvador acaba de manifestarse a todos los hombres; [12] nos enseña a rechazar la vida sin Dios y las codicias mundanas, y viviendo en el mundo presente como seres responsables, justos y que sirven a Dios. [13] Ahora nos queda aguardar la feliz esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro magnífico Dios y Salvador, Cristo Jesús, [14] que se entregó por nosotros para rescatarnos de todo pecado y purificar a un pueblo que fuese suyo, dedicado a toda obra buena. [15] Tú enseña estas cosas, aconsejando y reprendiendo con toda autoridad. No dejes que nadie te menosprecie.        

 

 

[1] Aquí se recuerdan las obligaciones de los fieles según su situación en la vida. En la sociedad de aquel tiempo, mucho menos compleja que la nuestra, todo se reducía a esclavos o libres, hombres o mujeres, jóvenes o viejos. En nuestros días habría que pedir a cada uno que mirara más de cerca sus responsabilidades en la vida.Se insiste en que debemos producir frutos; el párrafo siguiente dirá que si Cristo se sacrificó por nosotros, ese sacrificio no debe quedar estéril.La generosidad del Dios Salvador, acaba de manifestarse (11). La carta vuelve a recordarnos la esencia del mensaje cristiano, que nos revela un don de Dios; y debe producir bondad y reconciliación, sacando a los hombres del egoísmo que los paraliza.Se entregó por nosotros (14). Como en Ef 5,25 y 1 Cor 11,25, el sacrificio de Jesús es en primer lugar para purificar a los que formarán su pueblo. Nos enseña a rechazar la vida sin Dios (12). Después de nuestra conversión, es contemplando a Jesús como poco a poco abandonaremos todo lo malo que hay en nosotros. Progresaremos gracias a:- la sobriedad, y el sentido de nuestras responsabilidades.- la justicia con los demás, siendo en primer lugar justo ante de Dios.- la santidad, que aquí se entiende como sinceridad en el servicio de Dios. 

 

 

 

Volver arriba

 

 

Tit. 3, 1 - 15

              [1] Recuerda a los creyentes que se sometan a los jefes y a las autoridades, que sepan obedecer, y estén listos para todo lo que sirve. [2] Que no insulten a nadie, que sean pacíficos y comprensivos y traten a todos con toda cortesía. [3] Pues también nosotros fuimos de esos que no piensan y viven sin disciplina: andábamos descarriados, esclavos de nuestros deseos, buscando siempre el placer. Vivíamos en la malicia y la envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros. [4] Pero se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres; [5] no se fijó en lo bueno que hubiéramos hecho, sino que tuvo misericordia de nosotros y nos salvó. En el bautismo volvimos a nacer y fuimos renovados por el Espíritu Santo [6] que Dios derramó sobre nosotros por Cristo Jesús, nuestro Salvador. [7] Habiendo sido reformados por gracia, esperamos ahora nuestra herencia, la vida eterna.  [8] Una cosa es cierta, y en ella debes insistir: los que creen en Dios han de destacarse en el bien que puedan hacer. Ahí está lo bueno y lo que realmente aprovecha a la sociedad. [9] Evita, en cambio, las cuestiones tontas, las genealogías, las discusiones y polémicas a propósito de la Ley; no son ni útiles ni importantes. [10] Reprende al que deforma el mensaje. Después de dos advertencias, romperás con él, [11] sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena a sí mismo. [12] Cuando te mande a Artemas o a Tíquico, date prisa en venir donde mí en Nicópolis, pues decidí pasar allí el invierno. [13] Toma todas las medidas necesarias para el viaje del abogado Zenas y de Apolo, de modo que nada les falte. [14] Y que los nuestros aprendan a moverse apenas se presente alguna necesidad, en vez de quedarse como unos inútiles. [15] Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos ustedes.        

 

 

[1] Al hablar a la primera generación cristiana, Pablo presentaba la conversión como una ruptura con la vida anterior y con el mundo. Pero la presente carta fue escrita en el transcurso de la generación siguiente, y mientras la Iglesia se establecía en las diversas provincias del imperio romano, la espera de una inminente venida de Cristo se había esfumado. Si la vida del mundo y de la Iglesia debía prolongarse, era necesario que el cristiano diera en ese mundo el ejemplo de una vida ordenada y justa. Y como la obediencia era entonces el pilar de la vida familiar y social, el autor pedía que la obediencia del creyente viniera del corazón.Sería fácil hablar de contradicciones o de oportunismo en la enseñanza del Nuevo Testamento, pues aquí se habla de lealtad social y virtudes familiares y allá de ignorar hasta a su padre y a su madre. Pero en realidad lo uno no se opone a lo otro. Obediencia que viene del corazón, siempre que esto no se oponga a la voluntad de Dios; pero rechazo de cualquier dependencia cuando una autoridad humana pretenda reemplazar a Dios, ignorando la conciencia y los derechos de las personas.Aquí se insiste en las virtudes sociales; lo mismo había sido en 2,5; 2,10 y también en 1 Tim 2,2 y 2,11. 

 

 

[8] Al que deforma el mensaje (10). El texto griego usa una palabra que significa «seleccionar», y que se puede traducir indiferentemente por «sectas» o «herejías». En vez de aceptar la fe tal como la transmite la Iglesia, el hereje escoge lo que personalmente le parece más importante y mejor. Rechaza una parte del mensaje y, junto con sus discípulos, abandona la Iglesia para formar su propio grupo. Al preferir su propio discernimiento a la doctrina de la Iglesia, pierde la actitud profunda de la fe y destruye la unidad del Cuerpo de Cristo, aun cuando haya sabido preservar la mayor parte del mensaje. 

 

 

 

Volver arriba