Zac 1 - Zac 2 - Zac 3 - Zac 4 - Zac 5 - Zac 6 - Zac 7 - Zac 8 - Zac 9 - Zac 10 - Zac 11 - Zac 12 - Zac 13 - Zac 14 -

 

 

Zac. 1, 1 - 17

              [1] En el octavo mes del segundo año del reinado de Darío, una palabra de Yavé llegó al profeta Zacarías, hijo de Ido: [2] «Yavé estuvo muy enojado con los padres de ustedes; pero éste es el recado de Yavé de los Ejércitos: [3] Vuelvan a mí y yo me volveré a ustedes. [4] No se porten como sus antepasados, a quienes los antiguos profetas les gritaban: «Déjense de andar por malos caminos y no sigan haciendo maldades.» Pero ellos no quisieron escucharlos, ni les hicieron caso. [5] ¿Dónde están ahora sus padres?, ¿qué se hizo de los profetas? [6] Pero mis palabras y mis órdenes que yo había dado a mis servidores, los profetas, se cumplieron en sus padres de tal manera que volvieron a mí y reconocieron: Yavé de los Ejércitos nos ha tratado como lo había resuelto, conforme a nuestra conducta y manera de proceder.»  LAS VISIONES  [7] El día veinticuatro del undécimo mes del año tercero, Yavé se dirigió nuevamente al profeta Zacarías. Aquí la tienen. [8] «He tenido una visión esta noche: Había un hombre montado en un caballo rojo que estaba entre medio de los arrayanes, de raíces muy profundas. Lo seguían caballos rojos, alazanes, negros y blancos.» Yo entonces pregunté «¿Qué son éstos, Señor?» [9] Y el ángel que hablaba conmigo respondió: «Ya te diré quiénes son.» [10] Pero el hombre que estaba parado en medio de los arrayanes nos interrumpió: «Estos son los que Yavé envió para que recorrieran la tierra.» [11] Ellos, entonces, dirigiéndose al ángel de Yavé que estaba entre los arrayanes, le dijeron: «Acabamos de recorrer la tierra y hemos comprobado que se encuentra tranquila.» [12] El ángel de Yavé hizo, por su parte, esta pregunta: «Yavé de los Ejércitos, ¿hasta cuándo estarás sin compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, a las que has castigado durante setenta años?» [13] Yavé dio, entonces, al ángel que conversaba conmigo una respuesta muy esperanzadora. [14] Al oírla el ángel me ordenó: «Anúncialo a viva voz: Esto es lo que dice Yavé de los Ejércitos: Mi amor por Jerusalén y por Sión es tan grande que llega a ser celoso; [15] por eso estoy muy enojado con las naciones orgullosas; pues si bien yo estaba disgustado con Jerusalén, no era para que ellas llegaran a tanto. [16] Por esto, continúa Yavé, estoy volviendo a Jerusalén muy bien dispuesto; mi Templo será reconstruido, y de nuevo se usará la lienza para medir en Jerusalén - palabra de Yavé. Todavía te queda algo que anunciar: [17] En mis ciudades habrá abundancia de todo. Yavé tendrá una vez más piedad de Sión y volverá a hacer de Jerusalén su predilecta.»       

 

 

[1] Zacarías es favorecido con una serie de visiones nocturnas. En ellas se le revela el plan de Dios ya fijado y determinado en el cielo. Seguramente se cumplirán los acontecimientos.Primera visión, 1,7: aparentemente nada deja pensar en la situación exterior que se acerca el día de Yavé. El, sin embargo, vigila y no olvida a Jerusalén. 

 

 

 

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Zac. 2, 1 - 17

             SEGUNDA VISIÓN   [1] Tuve otra visión: yo veía cuatro cuernos. [2] Pregunté al Angel que me acompañaba qué significaban estos cuernos y él me respondió: «Estas son las naciones enemigas de Judá y Jerusalén. » [3] En seguida me mostró Yavé a cuatro herreros. [4] Yo dije: «¿Qué vienen a hacer aquellos hombres?», y él me explicó: «Esos cuernos son las naciones que han dispersado a Judá, sin que nadie pudiera resistirles. Pero éstos han venido para aterrorizarlos, para acabar con el poderío de las naciones que han lanzado sus fuerzas contra el país de Judá para dispersar a su gente.  TERCERA VISIÓN  [5] Tuve la siguiente visión: Veía a un hombre que llevaba en su mano una lienza para medir. [6] Le pregunté a dónde iba y me contestó: «Voy a medir a Jerusalén, para saber cuánto mide de largo y de ancho.» [7] El ángel que conmigo conversaba se quedó parado mientras que otro ángel le salía al encuentro. [8] El que estaba de pie le dijo: «Corre a decir a este joven que Jerusalén será una ciudad abierta, pues será inmenso el número de habitantes y de animales que habrá en su interior. [9] Pero yo seré para ella como una muralla de fuego que la rodee totalmente, y habitaré en ella para ser su gloria.» [10] «Ea, salgan del país del norte, dice Yavé, pues yo los he dispersado a los cuatro puntos cardinales.» [11] Sálvense, habitantes de Sión que viven en Babilonia. [12] Porque esto es lo que dice Yavé, que me ha enviado con su poder, respecto de las naciones que los han asaltado a ustedes: «El que a ustedes los toca me pega en la pupila del ojo. [13] Por eso levanto mi mano para que las saqueen aquellos que fueron sus esclavos.» Así sabrán que Yavé de los Ejércitos me ha enviado.  LLAMADO A LA HIJA DE SIÓN   [14] Canta, gozosa, oh hija de Sión, pues mira que yo vengo para quedarme contigo, dice Yavé. [15] En aquel día numerosas naciones vendrán a Yavé y pasarán a ser su pueblo, pero yo me quedaré contigo. [16] Yavé tendrá en propiedad a Judá en la tierra santa y será Jerusalén nuevamente su elegida. [17] Que todo ser se calle ante Yavé, pues se levanta y sale de su morada santa.           

 

 

[1] Segunda visión: ya están en sus puestos las fuerzas que destruirán los poderes políticos enemigos.Tercera visión, 2,5: si bien ahora los judíos deben proteger a Jerusalén con murallas, dentro de poco será Dios quien le proporcionará la seguridad total. 

 

 

[14] Aquí tenemos uno de los dos discursos del profeta invitando a los cautivos a la alegría: Dios está en medio de su pueblo. Para nosotros ahora esto es mucho más verdadero. En la Biblia la expresión Hija de Sión es uno de los nombres del pueblo de Dios.Zacarías anuncia los tiempos nuevos cuando dice que Dios se quedará para siempre en Sión, figura de la Iglesia en la que se reunirán todos los pueblos. Por anticipación habla Zacarías de ella al prometer la actuación permanente de Dios, para que en ella se reúnan todos los pueblos de la tierra. 

 

 

 

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Zac. 3, 1 - 10

             CUARTA VISIÓN: PRONTO VENDRÁ EL MESÍAS   [1] Yavé presentó ante mis ojos a Josué, el gran sacerdote. Estaba éste frente al ángel de Yavé, y tenía a su derecha a Satán, que lo estaba acusando. [2] El ángel de Yavé dijo a Satán: «Que Yavé te contenga, Satán, que él te haga callar, pues Jerusalén es su preferida. ¿No aparece éste como un tizón sacado del fuego? [3] Ahora bien, Josué estaba vestido con ropas sucias, mientras permanecía en presencia del ángel de Yavé. [4] Tomó éste la palabra y les ordenó a sus asistantes: [5] «Quítenle sus ropas sucias y pónganle un traje de gala. Coloquen además en su cabeza una corona reluciente.» Lo vistieron con el traje de fiesta y pusieron en su cabeza la corona reluciente. [6] Luego el ángel de Yavé dijo a Josué: «Ahora te he dejado libre de tu falta.» En seguida, el ángel hizo a Josué esta advertencia: [7] «Esto te manda decir Yavé: Si andas por mis caminos y respetas mis disposiciones, tú mismo gobernarás mi Casa y cuidarás de sus patios. Yo dejaré que formes parte de los que están aquí presentes. [9a] Pues pongo ahora delante de Josué una piedra que reluce como si tuviera siete ojos y yo mismo escribo en ella la inscripción.» [8] Escucha, pues, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan en tu presencia, pues todos ustedes son personas importantes. [9b] Voy a traer acá a mi servidor, el Brote, [9] y quito el pecado del país en un solo día. [10] Ese día, prosigue Yavé, se invitarán unos a otros a pasar un rato debajo de la parra o de la higuera.»  

 

 

[1] Esta nueva visión del sumo sacerdote, Josué, parece anunciar una renovación del sacerdocio. Al comienzo, Josué se identifica con el pueblo, de ahí que esté de duelo para expiar su pecado. Luego, es el anuncio del sacerdocio futuro, del de Cristo, mediador entre Dios y los hombres.El Brote (8). Ese nombre debería designar al Mesías. Sin embargo, veamos 6,12; este último texto se refería tal vez en un comienzo a Zorobabel, descendiente de reyes (Véase Ag 2,21 y Mt 1,12). Pero como cayó en la oscuridad y el poder pasó a manos de los sacerdotes, sin duda el texto fue modificado en favor del Sumo sacerdote. En adelante, para muchos judíos, el Mesías sería de origen sacerdotal. 

 

 

 

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Zac. 4, 1 - 10

             VISIÓN QUINTA   [1] El ángel que hablaba conmigo volvió y me sacudió como se despierta a un hombre que está durmiendo. [2] Me preguntó qué veía yo, y le dije: «Veo un candelabro de oro macizo con su estanque de aceite arriba, y siete lámparas. [3] También hay cerca del candelabro dos olivos, uno a la derecha y otro a la izquierda.» [4] Pregunté al ángel que estaba conmigo qué querían decir esas cosas. [5] Y me respondió: «¿Cómo, no lo sabes?» «No, señor», insistí yo. [6] Entonces continuó: «Estas siete lámparas son los ojos de Yavé que miran por toda la tierra.» [11] Le volví a preguntar: «¿Qué representan esos dos olivos puestos a la derecha y a la izquierda del candelabro?» (12) [13] Me volvió a decir: «¿Cómo, tampoco sabes lo que quieren decir?» «No, señor», le repliqué. [14] El me explicó: «Son los dos Ungidos con aceite fresco que están ante el Señor del mundo entero.» [7] Esta es una palabra de Yavé para Zorobabel: «Ni con el valor ni con la fuerza, sino sólo con mi espíritu. [8] Miren esa montaña tan inmensa; pues bien, será completamente allanada delante de Zorobabel. Y de ella extraerá hasta la última piedra que corone el Templo, en medio de aclamaciones de gracias.» [8] Una palabra de Yavé me fue dirigida: [9] «Las manos de Zorobabel pondrán los cimientos de este Templo y ellas mismas lo terminarán.» [10] El día en que se puso la primera piedra, les pareció ser una cosa sin importancia, pero ahora es un alegría para todos ustedes ver la piedra que corona el edificio en manos de Zorobabel.           

 

 

[1] El nuevo Israel estará sometido a las autoridades civiles y religiosas y ambas serán fieles a Dios. 

 

 

 

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Zac. 5, 1 - 11

             SEXTA VISIÓN  [1] Tuve otra visión: un libro iba volando. [2] Cuando el ángel me preguntó qué veía yo, le respondí: «Veo un libro que va volando; mide como diez metros de largo por cinco de ancho.» [3] Entonces me dijo: [4] «Allí va escrita la Maldición que se extenderá por toda esta región. Según ella todos los ladrones serán echados fuera de aquí y lo mismo les ocurrirá a todos los que juran en falso. Por ahora, dice Yavé, la dejo salir de mi boca para que entre en la casa del ladrón y en la del que jura, se instale en esa casa y la demuela con sus paredes y techo.»  SÉPTIMA VISIÓN   [5] El ángel que andaba conmigo se me adelantó, diciéndome: «Fíjate bien en lo que vas a ver aparecer.» [6] «¿Qué es eso?», le pregunté. «Es un cajón para pesar grano, me contestó. Representa el pecado que todos cometen en el país.» [7] Se levantó la tapa de plomo y apareció una mujer sentada dentro del cajón. [8] El ángel dijo: «Esa es la maldad.» Y empujándola hacia el fondo, tapó el cajón con la cubierta de plomo. [9] Vi inmediatamente que aparecían dos mujeres. El viento levantaba sus alas, pues llevaban alas parecidas a las de la cigüeña. Se llevaron volando el cajón. [10] Cuando pregunté al ángel que me hablaba a dónde lo llevaban, me dijo: [11] «Van a edificarle un templo en el país de Senaar y a prepararle un pedestal para ponerla allí.»    

 

 

[5] La maldad misma será echada fuera. 

 

 

 

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Zac. 6, 1 - 15

             OCTAVA VISIÓN   [1] Tuve otra visión: cuatro carros salían de entre dos cerros y los cerros eran de bronce. [2] El primer carro iba tirado por caballos rojos, [3] el segundo por caballos negros, el tercero por caballos blancos, y el cuarto por caballos overos. [4] Pregunté al ángel qué quería decir eso [5] y su respuesta fue: «Estos marchan en dirección de los cuatro puntos cardinales después de haberse presentado al Señor del mundo entero. Los caballos rojos se dirigen al oriente, [6] los negros hacia el norte, los blancos hacia el occidente, y los overos hacia el sur.» [7] Se movían refrenando su vigor, impacientes por recorrer la tierra. Cuando él les dijo: «Vayan a recorrer la tierra», salieron a recorrer la tierra. [8] Luego me llamó para decirme: «Mira a los que se dirigen al norte; ellos harán que mi espíritu descanse en el país del norte.» [9] Una palabra de Yavé me fue dirigida: [10] «Recoge de manos de Helday, de Tobías y de Jedaya las ofrendas de los que han vuelto del destierro, y dirígete hoy mismo a casa de Josías, hijo de Sefanías, que ha regresado de Babilonia. [11] Con el oro y plata recolectados harás una corona que pondrás en la cabeza de Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote. [12] Le hablarás así de parte de Yavé de los Ejércitos: Viene un hombre cuyo nombre es Brote, y sepan que algo brotará de él. [13] El construirá el Templo de Yavé y recibirá el poder. Se sentará en un trono para gobernar, y también un sacerdote se sentará en un trono, con armonía perfecta entre ambos. [14] La corona quedará en el Templo como un memorial de lo hecho por Helday, Tobías y Josías, el hijo de Sofonías. [15] Los que están lejos vendrán y trabajarán en la construcción del Templo de Yavé. Pero es preciso que ustedes obedezcan la palabra de Yavé, su Dios.          

 

 

[1] Los malvados y los ladrones serán expulsados de la nueva ciudad. Esta octava visión recuerda a la primera: los enviados del Señor preparan ya la realización de su plan de Salvación. 

 

 

 

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Zac. 7, 1 - 14

             [1] El día cuatro del noveno mes del cuarto año de reinado del rey Darío, Yavé volvió a hablar a Zacarías. [2] La ciudad de Betel había enviado una delegación presidida por Saresa y Reguem-Melec para que presentaran a Yavé sus súplicas [3] e hicieran a los sacerdotes de su Templo y a los profetas esta consulta: «¿Debemos continuar con ayunos y penitencias en el mes de julio, como hasta ahora lo hemos hecho?»  LA VERDADERA RELIGIÓN   [4] Entonces me llegó una palabra de Yavé de los Ejércitos: [5] «Esto es lo que dirás a todos residentes del país y a los sacerdotes: Cuando ustedes han ayunado y llorado en julio y en septiembre, durante setenta años, ¿lo han hecho realmente por mí? [6] Si ustedes quieren comer y beber, que lo decidan ustedes mismos. [7] ¿Acaso ya se olvidaron de lo que decía Yavé por medio de los antiguos profetas cuando la gente vivía tranquila en Jerusalén y sus pueblos vecinos y los desiertos de Negueb y la Sefela estaban poblados?(8) [9] Pues bien, esto es lo que Yavé decía por sus profetas: Tomen decisiones justas, actúen con sinceridad, sean compasivos con sus hermanos. [10] No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre; no anden pensando cómo hacerle el mal a otro. [11] Pero ellos no quisieron que les hablara, me volvieron la espalda y se tapaban los oídos para no escucharme; [12] endurecieron el corazón como el diamante. Rechazaron la Ley y los mensajes que Yavé de los Ejércitos les mandaba por medio de los antiguos profetas, a los cuales inspiraba. Yavé se enojó mucho con esto, [13] y se les dijo: Si ustedes no le hacen caso cuando él los llama, también usstedes gritarán sin que él los atienda. [14] Por esta razón los dispersé entre naciones desconocidas para ellos y a sus espaldas dejaron un país desolado y sin alma viviente. Por culpa de ellos un país fértil se convirtió en un desierto.            

 

 

[4] Se pregunta a las autoridades si es conveniente o no seguir con los ayunos. El profeta renueva la enseñanza de sus predecesores, resumida en esta frase de Os: «Quiero el amor, dice Dios, y no los sacrificios.»Muchos piensan que con sacrificios y mandas se puede negociar con Dios y conseguir sus favores. Nuestros sacrificios voluntarios pueden agradar a Dios si el mismo los ha inspirado. Sin embargo, la verdadera religión es, como dice Zacarías: opinar en conformidad con la verdad, obrar rectamente, ser buenos y misericordiosos con el prójimo, respetar a la viuda, al huérfano, al extranjero y al pobre, y no albergar en nuestros corazones pensamientos contrarios al prójimo (ver Is 58 y Santiago 1,27). 

 

 

 

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Zac. 8, 1 - 23

              [1] Una palabra de Yavé de los ejércitos me fue dirigida: [2] «He querido a Sión hasta los celos y por ella he llegado hasta enojarme con sus enemigos. [3] He vuelto a Sión, pues quiero residir en Jerusalén. Esta será llamada Ciudad fiel, y el cerro de Yavé de los ejércitos, Cerro Santo.» [4] Así habla Yavé de los ejércitos: «Los ancianos y las viejas volverán a sentarse en las plazas de Jerusalén, apoyándose en su bastón por el peso de los años. [5] Las calles de la ciudad se llenarán de niños y niñas, que andarán corriendo por ellas.» [6] Y pregunta Yavé: «Si esto ahora les parece imposible a los que han quedado de este pueblo, ¿tendré yo también que pensar que no es posible? [7] Pues bien, dice Yavé, yo voy a salvar a mi pueblo que se encuentra tanto al oriente como al poniente. Los voy a juntar para que vivan en Jerusalén. [8] Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, guardándonos mutuamente fidelidad y respeto.  [9] No bajen sus manos desalentados, les dice Yavé de los Ejércitos. Recuerden lo que les fue dicho por los profetas en aquel día en que se puso la primera piedra para reconstruir el Santuario del Señor. [10] Pues antes ni los hombres recibían su salario ni los animales su alimento; nadie podía viajar de un lado a otro con tranquilidad, debido al enemigo, pues yo dejaba que cada uno se lanzara contra su prójimo. [11] Pero ahora, voy a tratar a los sobrevivientes de este pueblo en forma distinta al pasado, dice Yavé. [12] Pues yo sembraré la paz; la viña dará uva; la tierra, sus productos; el cielo entregará su rocío. Todo esto se lo daré a lo que queda de este pueblo. [13] Así como antes ustedes, gente de Judá y de Israel, eran una raza maldita para todo el mundo, así también ahora yo los salvaré para que sean felicitados por todos. ¡No se desalienten, pues, y tengan confianza! [14] Esto es lo que dice Yavé: Así como yo estaba resuelto a castigarlos cuando sus padres me disgustaron, sin que diera muestras de ceder, [15] así también ahora, cambiando de parecer, he decidido tratar bien a Jerusalén y a la gente de Judá. No teman, pues. [16] Esto es lo que deben hacer: Díganse la verdad unos a otros, y cuando juzguen, pronuncien sentencias justas; [17] no anden pensando cómo perjudicar a otro; no sean amigos de jurar en falso. Porque éstas son las cosas que aborrezco, dice Yavé.»  [18] Una palabra de Yavé de los ejércitos me llegó nuevamente: [19] «Los días de ayuno de junio, julio, septiembre y diciembre serán en adelante para la gente de Judá días feriados y de regocijo, con ceremonias bonitas -palabra de Yavé -pero sean sinceros y vivan en paz.»  [20] Así habla Yavé de los ejércitos: «Llegarán a Jerusalén gente de diversos países, habitantes de grandes ciudades. [21] De una ciudad a otra se enviarán invitaciones diciendo: «Vengan con nosotros a orar ante Yavé, vayamos a buscar a Yavé; pues ya estamos listos para partir.» [22] Y así es como pueblos numerosos y naciones poderosas llegarán a Jerusalén, para adorar a Yavé de los ejércitos y pedirle favores, [23] Así habla Yavé de los ejércitos: En esos días diez hombres, de distinta nacionalidad cada uno, agarrarán por el manto a un judío, suplicándole: «Queremos ir con ustedes, pues hemos oído decir que Dios está con ustedes.»    

 

 

[1] Dios expresa todo su amor por el pueblo elegido, personificado en su ciudad, Jerusalén.Estas son para nosotros palabras de esperanza, pero también nos invitan a portarnos de tal manera que los que no creen en Dios se den cuenta de que Dios está presente en nosotros. Vale lo dicho respecto a Is 65: debemos encaminar nuestros países hacia esta paz llena de felicidad que sólo Dios puede realizar.En 8,8 nótese la expresión «serán mi pueblo y yo seré su Dios». Es la típica promesa mesiánica y la señal de la alianza nueva. 

 

 

 

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Zac. 9, 1 - 17

             SEGUNDA PARTE DEL LIBRO   [1] Yavé se ha establecido en Hadrak y reside en Damasco, pues las ciudades de Aram le pertenecen tanto como todas las tribus de Israel. [2] Igualmente son suyas Jamat, que está al lado, y Tiro y Sidón que llevan tan bien sus negocios. [3] Tiro se ha construido una fortaleza, y ha amontonado la plata como el polvo y el oro como la tierra de las calles. [4] Pero ahora Yavé se va a apoderar de ella; destruirá su frente marítima y el fuego destruirá sus ciudades. [5] Al ver esto, Ascalón tamblará de miedo y Gaza se pondrá a tiritar. Ecrón lo mismo, al ver perdida su esperanza. El rey se irá de Gaza, Ascalón quedará sin habitantes. [6] Una población mestiza vivirá en Asdod. Así aplastaré la soberbia de los filisteos. [7] Sacaré de su boca la carne con sangre, y de sus dientes los alimentos prohibidos. Pero nuestro Dios se dejará para él a algunos filisteos, que formarán como una familia en Judá. Ecrón será tratado como el jebuseo. [8] Yo montaré guardia para proteger a mi país de cualquier asaltante; ya nadie se atreverá a oprimirlos, pues ahora he visto cómo están oprimidos.  VIENE TU REY, MONTADO EN UN BURRO   [9] Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, humilde, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra. [10] Destruirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén. Entonces se podrá romper el arco con flechas, pues él dictará la paz a las naciones. Extenderá su dominio de un mar al otro mar, y desde el Eufrates hasta el fin del mundo.  [11] En cuanto a ti, por consideración a tu alianza celebrada con sangre, sacaré a los presos de la cisterna seca en que los guardaban. [12] Hacia ti volverán, oh Sión, los prisioneros que estaban aguardando. Ahora te doy doble bendición para compensar tus días de destierro. [13] Yo estiraré a Judá como un arco y le pondré como flecha a Efraím; lanzaré tus hijos, oh Sión, contra los griegos, y tú serás como la espada de un héroe. [14] Entonces Yavé aparecerá por encima de ellos y lanzará sus flechas como relámpagos. El Señor hará resonar la trompeta y marchará en medio de la tormenta del sur. [15] Yavé de los ejércitos será su escudo. Pisotearán, triunfantes, a los malvados, beberán sangre como si fuera vino y quedarán repletos como la copa del sacrificio o como los cuernos del altar. [16] Yavé, su Dios, los pondrá a salvo; salvará a este pueblo que es su rebaño. [17] ¡Ya se verán fuertes, ya serán hermosos! El trigo dará vigor a los jóvenes y el vino dulce, a las muchachas.          

 

 

[1] Empieza la segunda parte del libro (ver Introducción). El profeta anuncia una liberación del pueblo, después de una prueba muy cruel. Un Pastor misterioso (otro nombre del Mesías) logrará esta liberación cuando, rechazado por su pueblo y muerto por él, despierte en ellos sentimientos de arrepentimiento.Estos textos hacen pensar en los cantos del siervo de Yavé de la Segunda parte del libro de Isaías. 

 

 

[9] Anuncio del Mesías humilde. Jesús, al entrar a Jerusalén en el día de los Ramos, deseará cumplir a la letra dicha profecía (ver Mateo 21,5). 

 

 

 

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Zac. 10, 1 - 12

             CONFIANZA EN EL SEÑOR  [1] Pidan a Yavé las lluvias de primavera, pues él es quien manda los relámpagos; él les dará lluvia abundante para que cada uno tenga pasto en su campo. [2] Porque consultados los idolitos, sólo responden tonterías, los adivinos tienen falsas visiones. Con esto ilusionan a la gente y la consuelan con engaños. Por eso mi pueblo se ha dispersado y ha sido maltratado, como ovejas a las que falta un pastor. ([3] Me he indignado con los pastores y voy a castigar a los chivatos.) PeroYavé de los ejércitos visitará a su rebaño, la tribu de Judá, ellos serán su caballo de batalla. [4] él es el que dará el ejército, la lanza y el arco de guerra; el es el que dará todos los jefes. [5] Ellos serán en la batalla como valientes que pisan el polvo del camino; serán victoriosos, pues Yavé estará de su parte, y derrotarán a los que montan a caballo. [6] Reanimaré al pueblo de Judá y liberaré a la gente de José. Los restableceré, pues les he tenido lástima, y serán como si nunca los hubiera rechazado (porque yo, Yavé, su Dios, los he escuchado). [7] Los de Efraím serán como unos héroes, se sentirán alegres como quien toma vino. Sus hijos se alegrarán al verlos y alabarán con júbilo al Señor. [8] Les daré un silbido para juntarlos, pues yo los he rescatado, y serán tan numerosos como antes. [9] Los que yo disperse por el mundo se acordarán de mí hasta en el lugar más lejano, y allí seguirán instruyendo a sus hijos, los que volverán. [10] Los haré regresar de la tierra de Egipto, los traeré juntos desde Asiria; les daré nuevamente la región de Galaad y la del Líbano, pero éste se les hará chico. [11] Cruzarán el mar Rojo, quedará seco el cauce del Nilo. Será aplastado el orgullo de Asur y no habrá más rey en Egipto. [12] Yavé los hará poderosos y avanzarán confiados en su Nombre.   

 

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Zac. 11, 1 - 17

             [1] Abre, oh Líbano, tus puertas, y que el fuego devore tus cedros. [2] Gime, ciprés, porque se ha venido abajo el cedro, porque han sido derribados los gigantes. Giman también, encinas de Basán, porque ha sido talada la selva impenetrable. [3] Resuenan los lamentos de los pastores al ver arruinado lo que era su gloria. Hacen eco los rugidos de los leones porque ha sido devastada la gloria del Jordán.  EJEMPLO DEL PASTOR   [4] Así me habló Yavé, mi Dios: «Encárgate de esas ovejas que van al matadero. [5] Sus compradores las matan sin ser castigados, y los que las venden dicen: «¡Gracias a Yavé, ahora soy rico!» Y sus pastores no se preocupan de ellas. ([6] Yo tampoco me voy a preocupar más de los habitantes de este país, dice Yavé. Los dejaré en manos de su pastor y de su rey, que los exploten; pero no intervendré.)» [7] Entonces me hice pastor de las ovejas a las que mataban los comerciantes de ganado. Me conseguí un par de bastones de ganado: a uno le puse el nombre de Bondad y al otro de Unión. Y desde entonces me hice cargo de las ovejas. [8] En un mes despedí a los tres pastores. Pero me aburrieron las ovejas, y ellas también se disgustaron conmigo. [9] Entonces exclamé: «Ya no las cuido más. La que quiera morirse, que se muera; la que quiera perderse, que se pierda; y las que queden, que se desgarren la carne unas a otras.» [10] En seguida tomé el bastón llamado Bondad y lo rompí; y fue rota la alianza que Dios había hecho con los pueblos vecinos. [11] Cuando los comerciantes de ganado vieron que lo había roto, comprendieron que eso era una señal de Yavé. [12] Yo les dije: «Si ustedes quieren, páguenme mi salario; si no, quédense con él.» Y me dieron treinta monedas de plata. [13] Pero Yavé me ordenó: «Echa en los cofres del Templo ese precio tan alto en que ellos me han valorado.» Tomé las monedas y las deposité en la alcancía del Templo de Yavé. [14] A continuación rompí mi otro bastón llamado Unión; y quedó rota la fraternidad entre Judá e Israel. [15] Después Yavé me dijo: «Vístete como un pastor poco serio, [16] pues yo voy a dar a este país un pastor que no se preocupará de las ovejas que desaparecen, ni buscará a la oveja perdida, ni cuidará a la herida, ni sostendrá a la que apenas puede caminar. Al contrario, se comerá la carne de las más gordas y les arrancará las pezuñas.» [17] ¡Ay del pastor que no sirve para nada, que deja abandonado su rebaño! ¡La espada le cortará su brazo y le alcanzará el ojo derecho! ¡Que se seque su brazo y que su ojo derecho no vea más!

 

 

[4] Esta es una parábola. El profeta hace el papel del propio Yavé. El sentido parece ser el siguiente: Porque el pueblo no se ha dejado guiar por Yavé, él lo va a entregar a malos pastores, que se aprovecharán de él. Yavé es despedido con un sueldo de treinta monedas de plata. Gesto misterioso que el Evangelio recordará al hablar de la traición de Judas (ver Mateo 27,1-10). En otros lugares de la Biblia, Dios amenaza a los malos dirigentes. Aquí, es al pueblo al que reprende, el cual tiene, de alguna manera, los pastores que se merece. 

 

 

 

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Zac. 12, 1 - 14

             EL ÚLTIMO COMBATE   [1] Esta es sentencia de Yavé que estiró los cielos, que puso los cimientos de la tierra y que formó el espíritu del hombre en su interior; y se refiere al futuro de Israel.   [2] Vienen los días en que yo haré que Jerusalén sea para todos los pueblos una copa de vino que hace perder los sentidos. [3] Jerusalén, en ese entonces, será como una piedra que tratarán de levantar todos los pueblos; pero cuantos lo hagan quedarán desgarrados.( ) [4] Ese día, dice Yavé, sembraré la confusión entre los caballos y volveré locos a sus jinetes. Dejaré ciegos a todos los pueblos y cuidaré de la casa de Juda. [5] Entonces los jefes de Judá dirán en su interior: «La fuerza de Jerusalén le viene de Yavé, su Dios.» [6] Aquel día haré que los pueblitos de Judá sean como un fósforo encendido en un montón de leña, como una antorcha lanzada entre las gavillas; devorarán a izquierda y derecha a todos los pueblos de los alrededores. A Jerusalén, empero, no le pasará nada. [7] Yavé salvará, en primer lugar, a las otras familias de Judá, para que la familia de David y los habitantes de Jerusalén no se crean más importantes que el resto de Judá. [8] Ese día, también, Yavé protegerá de tal forma a los habitantes de Jerusalén que el más débil de entre ellos será como David, y la familia de David, que los encabezará, será como Dios, como el ángel de Yavé. [9] Ese día, destruiré sin piedad a todas las naciones que hayan atacado a Jerusalén. [10] Dispondré el ánimo de los descendientes de David y de los habitantes de Jerusalén para que vuelvan a mí con amor y confianza. Llorarán por aquel que ha sido traspasado, como se siente la muerte de un hijo único, y lo echarán de menos como se lamenta el fallecimiento del primer hijo. [11] La lamentación que habrá en ese día, en Jerusalén, será tan grande como la que se celebra para Hadad Rimón en la llanura de Meguido.  [12] Cada familia en el país, por separado, guardará luto y pesar: así, por ejemplo, la familia de David sola, y lo mismo sus mujeres. [13] La familia de Natán, por su cuenta, y lo mismo sus mujeres; la familia de Leví, en su casa, y lo mismo sus mujeres; la familia de Semeí aparte y lo mismo sus mujeres. [14] Y de la misma manera, en todas las demás familias, ya sean hombres o mujeres.  

 

 

[1] Este capítulo anuncia la tragedia que va a conmover al pueblo judío: todas las naciones en contra suya, y él, salvado por Dios. Los v. 8-11, que recordará Juan en Jn 19,37 y Ap 1,7, expresan veladamente el misterio de la muerte de Cristo. Los judíos se convertirán al ver al que traspasaron. De su sacrificio nacerá la fuente mencionada en 13,1, fuente de perdón y santidad.Nótese que Hadad Rimón era un dios fenicio; los habitantes de la llanura de Meguido celebraban anualmente su muerte (ver Is 17,10). 

 

 

 

 

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Zac. 13, 1 - 9

              [1] En aquel día habrá una fuente siempre corriendo para que los descendientes de David y los habitantes de Jerusalén se puedan lavar de sus pecados e impurezas. [2] En esos días, dice Yavé, arrancaré del país hasta el nombre de los ídolos para que nunca más se los mencione; echaré además a los profetas con sus espíritus impuros. [3] Y si alguno intenta hacerse de profeta, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: «Mereces la muerte, porque no dices más que mentiras en nombre de Yavé.» Y sus mismos padres lo traspasarán mientras profetice.  [4] Entonces los profetas se avergonzarán de las visiones que contaban y no se pondrán más el manto de pieles que les daba autoridad para mentir. [5] Y se disculparán: «Yo no soy profeta; soy un campesino que trabaja la tierra desde joven.» [6] Y si alguno le llega a preguntar: «¿Por qué tienes entonces esas cicatrices en tu cuerpo?», él se defenderá diciendo: «Son heridas que me hicieron mis amigos.»  LA ÚLTIMA PERSECUCIÓN   [7] Levántate, espada, contra mi pastor y contra el hombre de mi parentela, exclama Yavé de los Ejércitos. [8] Hiere al pastor para que se dispersen las ovejas, que yo me encargaré de matar a los corderitos. Y en todo el país, amenaza Yavé, dos tercios serán exterminados, y sólo se salvará un tercio. [9] Echaré ese tercio al fuego; lo purificaré como se hace con la plata, lo pondré a prueba como se prueba el oro. El invocará mi Nombre y yo lo escucharé. Entonces yo diré: ¡Este es mi pueblo!, y él, a su vez, dirá: ¡Yavé es mi Dios!          

 

 

[1] En los últimos tiempos se dará una respuesta a la sed de perdón que la misma Biblia despertó en los creyentes (ver Jn 7,37 y 20,22). Semejante al río que sale del Templo (Ez 47), es la fuente de que aquí se habla.Echaré a los profetas con sus espíritus impuros. Ya pasó el tiempo de los grandes profetas y el autor de estas líneas es consciente de que solamente subsisten los que sacan la suerte, los mentirosos y los charlatanes. No hay cabida para éstos en una comunidad que ha recibido toda la verdad que Dios puede comunicarnos en la persona de su Hijo. 

 

 

[7] Otro texto referente al Buen Pastor, al que Yavé hiere. Esto quiere decir que el Pastor será herido y que Yavé aprovechará este acontecimiento para su plan de salvación. Ver lo dicho en Is 66,8 sobre esta manera de expresarse de los judíos.Mateo recuerda este lugar en 26,31. 

 

 

 

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Zac. 14, 1 - 21

             OTRO ANUNCIO DEL ÚLTIMO COMBATE   [1] Aquí viene el día de Yavé, en que se repartirán tus despojos dentro de tus muros. [2] Haré que se junten todas las naciones para atacar a Jerusalén. Se apoderarán de la ciudad, saquearán sus casas y violarán a sus mujeres. La mitad de la población será llevada cautiva; pero a los demás habitantes de la ciudad no los eliminarán.[3] Entonces saldrá Yavé a combatir; peleará con esas naciones como lo hace en los días de batalla. [4] Ese día pondrá su pie sobre el Cerro de los Olivos, que queda al oriente de Jerusalén. Y el Cerro de los Olivos se partirá en dos de este a oeste, dejando en medio un profundo valle; una parte del cerro quedará al norte y la otra mitad al sur. [5] Y huirán ustedes por ese valle, por entre los dos cerros hacia Yasol. Huirán igual que huyeron cuando hubo ese terremoto en tiempos de Ozías, rey de Judá. Entonces vendrá Yavé, tu Dios, acompañado de todos los Santos. [6] En aquel día no habrá más frío ni hielo. [7] Será éste un día extraordinario, solamente conocido por Yavé; no habrá más cambio del día a la noche, pues de noche será como de día claro. [8] Ese día brotará en Jerusalén un manantial que nunca se secará ni en verano ni en invierno y que estará siempre corriendo, tanto hacia el mar oriental como hacia el mar occidental. [9] Y Yavé reinará sobre toda la tierra. El será el Unico, y único será su Nombre. [10] El país entero se transformará en una planicie, desde Gueba, en el norte, hasta Rimón, en el Negueb. Jerusalén, en cambio, sera alzada en su mismo lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la antigua puerta; es decir, hasta la puerta del Angulo, y desde la torre de Jananeel hasta los lagares del rey. [11] Ya no habrá peligro ni maldición para Jerusalén; sus habitantes vivirán tranquilos en adelante. [12] En cambio, éste es el castigo que Yavé dará a todos los pueblos que hayan atacado a Jerusalén: se les pudrirá su carne mientras aún se mantienen de pie; sus ojos se descompondrán dentro de sus órbitas y su lengua se echará a perder en su misma boca. [15] Una peste parecida atacará a los caballos, a las mulas, a los camellos, a los burros; en fin, a todos los animales que estén en sus campamentos. [13] Aquel día Yavé les infundirá un miedo horrible: se volverán el uno contra el otro y se pondrán a pelear entre ellos mismos.[14] Los hombres de Juda participarán en el combate de Jerusalén, y luego recogerán los despojos de todas las naciones vecinas: oro, plata, trajes en grandes cantidades. [16] Después de esto, los sobrevivientes de todos los países que le declararon la guerra a Jerusalén vendrán anualmente a adorar al Rey, Yavé de los Ejércitos y a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. [17] Si algún pueblo de la tierra no sube a Jerusalén para reverenciar al Rey Yavé de los Ejércitos, será castigado con la sequía. [18] Y si son los egipcios quienes se niegan a hacerlo, Yavé los castigará como lo merecen las naciones que no vengan a celebrar esa dicha fiesta. [19] Así, pues, pagarán su pecado Egipto y las naciones que no vengan para esta fiesta. [20] En ese día, hasta los cascabeles de los caballos llevarán escrito: «Consagrado a Yavé.» Las ollas del Templo de Yavé serán tan sagradas como las copas que se usan para esparcir la sangre ante el altar. [21] Y en Jerusalén y Judá cualquier utensilio de cocina será propiedad santa de Yavé de los ejércitos; de tal modo que podrán usarlos para cocer la carne de los animales sacrificados. Desde ese día no habrá más mercaderes en la Casa de Yavé.    

 

 

[1] El presente capítulo describe con imágenes algo asombrosas el reino de Dios, que se establecerá después de la gran prueba. Visión de la Jerusalén celestial que el apóstol Juan renovará en su Apocalipsis. Las naciones del mundo entero han descubierto al Dios vivo y vienen a adorarlo. Esto se parece al final del capítulo 66 de Isaías.Vendrá Yavé acompañado de todos sus santos (5). Estos son sus ángeles, encargados de sus obras, igual que en Sal 89,6; 138,2; 149,1. Ver Mt 16,27.En la Jerusalén nueva, la religión ya no será una actividad aparte de otras actividades humanas; los hombres ya no serán creyentes el domingo en la misa y el resto de la semana semejantes a los demás hombres mediocres y pecadores, sino que todo será santo. Zacarías lo dice usando los conceptos propios de su tiempo (v. 20-21). 

 

 

 

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